Documentación fotográfica: Del daguerrotipo a la tecnología digital

Juan Miguel Sánchez Vigil

Los archivos fotográficos conservan en sus fondos miles de imágenes de distintos valores, considerados contenido y continente. Los primeros trabajos fotográficos adquieren hoy importancia en función del soporte, ya que se trata de originales únicos anteriores a la aparición de negativos en cristal emulsionados al gelatino-bromuro. Por consiguiente, los daguerrotipos y calotipos primitivos se valoran en función del soporte. Todo lo contrario sucede desde la difusión masiva de la fotografía a partir del negativo original obtenido con cualquier cámara. El interés se centra entonces en el contenido, en la información recogida en un fragmento susceptible de ser interpretado, siempre subjetivamente, por el receptor. El documento puede ser contemplado entonces, en nuestro tema, desde la perspectiva del soporte (negativo, diapositiva o papel) o de la imagen (representación o recreación de una escena concreta).

Los sistemas tradicionales de archivo apenas evolucionaron durante un siglo. Entre 1850 y 1950 las fotografías se almacenaron en cajas (en la mayoría de las ocasiones envoltorios originales), en archivadores de madera o metálicos y en sobres de papel, cuando no abigarradas en carpetas. En cuanto a la catalogación, al no existir normas específicas se aplicaron las generales para documentos similares: carteles, tarjetas postales y obra gráfica. La búsqueda se realizaba por el sistema de fichas con un dato específico referente "punto de partida" mientras que los posibles cruces de información o detalles imprescindibles para recuperar contenidos se perdían en la generalidad.

A partir de los años cincuenta, con la aplicación de las bases de datos, los archivos fotográficos de los Estados Unidos incorporaron la técnica del análisis de contenidos para obtener la máxima información. En España el proceso documental se puso en práctica con el surgimiento de la nueva prensa diaria en la década de los ochenta: El País y posteriormente El Mundo.

Sin embargo, aunque las bases de datos acercaban al usuario a la imagen deseable y abrían un amplio abanico en cuanto a la explotación de la fotografía, quedaba por resolver el problema del original en cuanto a su manipulación y almacenamiento. Uno de los graves inconvenientes es el deterioro del original durante el proceso de impresión, cuestión que las firmas A.G.E. e Imagen Bank, ambas con oficinas en Madrid, solucionaron con la edición de los primeros catálogos digitales en CD ROM. Hasta entonces el usuario (Prensa, Editorial, Publicidad, Diseño, etc.) solicitaba a las agencias de documentación gráfica los temas que necesitaba para realizar su proyecto, recibiendo copias fotográficas (generalmente diapositivas) a partir de las que comenzaba el proceso. Los trámites eran los siguientes:

  1. Solicitud de fotos (tema específico)
  2. Envío y recepción
  3. Selección
  4. Devolución del sobrante (no seleccionado)

El tiempo invertido y el riesgo de pérdida o deterioro del material, considerados económicamente, obligaron a un estudio del que resultaron los primeros catálogos digitales, presentados en 1994 por las empresas citadas.

  1. Catálogo Digital Image Bank
    • 4.100 imágenes en CD ROM. Baja resolución.
    • Programa Kodak Browser que permite: Catalogación, almacenamiento, edición, búsqueda y visualización de imágenes.
  2. Catálogo Digital A.G.E.
    • 4500 imágenes en 2 CD ROM. Baja resolución.
    • Programa Questock de tratamiento. Similar al Kodak Browser.

Abundando en el Catálogo de Imagen Bank y del programa Browser de Kodak, aplicable a Macintosh y/o Windows, conviene conocer alguna de sus características como guía referencial para los usuarios:

La ventaja del catálogo digital, frente al tradicional es que la imagen se importa desde el CD a la pantalla del ordenador y se confecciona la maqueta o proyecto que se desea, observando el resultado final sin necesidad de manipular originales, que serán solicitados a la agencia específicamente. El ejemplo de uso y aplicación de una sola fotografía nos permite entender el proceso, pero debemos tener en cuenta que habitualmente los libros ilustrados emplean una media de 300 originales. Ello significa que para la selección definitiva sería necesario analizar un volumen superior a 10 veces el definitivo. Imaginemos, por lo tanto, 3.000 fotografías sobre una mesa frente a tres CD ROM: la elección sería fácil.

Este mismo esquema puede aplicarse a cada uno de los archivos fotográficos, donde la digitalización se hace ya imprescindible. Más allá del tema comercial está el propiamente cultural o intelectual, puesto que el usuario puede ser investigador, y no olvidemos que las fotografías históricas y/o artísticas se conservan en centros dependientes de la Administración del Estado, Comunidades y Ayuntamientos. En este caso se entenderá la necesidad de la digitalización si lo comparamos con la microfilmación que las hemerotecas efectuan para evitar la manipulación de periódicos y al mismo tiempo facilitar el fácil y rápido acceso. Tal tarea supondría fuertes inversiones en equipos adecuados, compensadas sin duda por la formación de documentalistas profesionales en prácticas que serían los encargados de digitalizar y documentar el material bajo la supervisión de expertos.

El término digitalizar debe asociarse con el almacenamiento y recuperación de la imagen. La gestión documental, combinada con el tratamiento previo al que nos referimos, ha desarrollado estudios y modelos para preservar antiguas colecciones de imágenes. Como ejemplo el Museo de Albert Khan con 70.000 fotografías Autochromas (negativo de vidrio en color) del que se ha realizado un videodisco de excelente calidad.

Por lo que respecta a la técnica, la digitalización fotográfica se realizar en escaners planos o de tambor. Las máquinas son similares a las fotocopiadoras y el sistema de lectura del original es simple. Una ráfaga de luz ilumina la foto y los sensores optoelectrónicos traducen las intensidades reflejadas. El escaneado se realiza de manera rápida y posteriormente puede tratarse en pantalla por cualquiera de los programas modelo Photoshop. Uno de los sistemas elementales es el Kodak Photo CD, pensado para aficionados y profesionales, puesto que las imágenes del disco pueden contemplarse en pantalla de TV o en el ordenador para su posterior tratamiento. El Kodak CD ofrece seis resoluciones:

  1. 128 x 196 pixels. Visualización de fotos pequeño formato
  2. 256 x 384 pixels. Bocetos para diseño gráfico o aplicación multimedia.
  3. 512 x 768 pixels. Televisión profesional. Producción aplicaciones multimedia.
  4. 1024 x 1536 pixels. Alta definición en TV.
  5. 2048 x 3072 pixels. Reproducción para impresión en DIN A4 (21 x 29,7 cm.)
  6. 4096 x 6144 pixels. Cambia el disco Photo por el Pro Photo CD. Se emplean para almacenar formatos 6 x 6 cm. y superiores. Reproduce formatos en color DIN A3 (29,7 x 42 cm). Almacenan 25 imágenes en lugar de 100 del Photo CD.

Por último, y a modo de resumen, presentamos dos esquemas sobre fotografía y digitalización. El primero se refiere al proceso elemental desde la toma de la imagen por el autor hasta su almacenamiento en el disco o impresión en papel, y el segundo a las posibles transformaciones y tratamientos digitales de los soportes finales.

Esquema 1Esquema 2

BIBLIOGRAFÍA

ALPISTE, Francesc; BRIGOS, Miguel y MONGUET, Josep M. Aplicaciones multimedia. Presente y futuro. Barcelona, Pioneer. Biblioteca Técnica.1993.

Memoria Fotográfica para la edad digital. Informe CD ROM. "PC Magazine". Mayo 1994.

Imagen Bank. Catálogo Digital. CD ROM.

Tratamiento Digital de la Imagen. Foto Video números 74-78 y 80-81. Madrid, 1995.



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