Evidentemente, influye en este sentido el tiempo de actividad de la empresa misma. Según los datos obtenidos de los formularios, las medias ponderadas en cada una de las cadenas son las siguientes:
Años de permanencia en la misma emisora
SER 7,7
RNE 10,2
ANTENA 3 5,2
COPE 5,3
ONDA CERO 1
Aquel que conozca indirectamente la movilidad laboral que habitualmente sufre el sector radiofónico se sorprenderá posiblemente de estas cifras, las cuales tienen su justificación en las respuestas obtenidas de los cuestionarios. Téngase en cuenta, por otra parte, que basta con que una o varias personas hayan pertenecido a la plantilla laboral durante muchos años para que el promedio de la emisora se altere sustancialmente.
Capacitación profesional.
Para el estudio de la formación profesional de los distintos componentes de las emisoras de Castilla y León, la investigación se centra en el área de programación y emisiones, donde es posible distinguir tres grupos definidos: el de los directores de emisoras, el de redactores y el de personal responsable de la programación deportiva (Cuadro 15).
Por lo que respecta a la categoría de directores, una inmensa mayoría (88%) tiene formación universitaria, aunque entre éstos son menos los licenciados en Ciencias de la Información (38%) que los que disponen de otra titulación (50%).
Los redactores muestran porcentajes similares (80% proceden de la enseñanza universitaria, en su mayoría de Ciencias de la Información) y 16% de la Enseñanza Media. El 4% de los redactores de radio en Castilla y León sólo tiene estudios primarios, dato muy significativo al igual que el hecho de que el 13% de los directores únicamente tenga una formación de Enseñanza Media.
En lo que se refiere a la redacción deportiva el 63% de los redactores tiene formación universitaria (únicamente el 15% procede de Ciencias de la Información) y una tercera parte estudios de Enseñanza Media.
GESTIÓN EMPRESARIAL
Los responsables de las distintas emisoras de Castilla y León no tienen inconveniente en responder al grado de vinculación jurídica y económica que su emisora mantiene con la cadena de dependencia. Así, en esta Comunidad Autónoma, la Cadena SER y Onda Cero muestran un elevado grado de asociación, mientras que en COPE y Antena 3 predominan las emisoras propias.
Ahora bien, cuando se trata de responder a las cifras de ingresos, gastos y beneficios empresariales durante el ejercicio de 1991, el silencio es prácticamente absoluto, con la excepción de dos emisoras de municipios rurales (Radio Tietar de Arenas de San Pedro y Radio Popular de Burgo de Osma). No sería lógico suponer que tales datos se desconocen, así que deberá concluirse que prefieren ocultarse. Pero tampoco resulta sencillo explicar el porqué de tal falta de transparencia informativa. Por una parte, la investigación no solicita datos que puedan comprometer a nadie, ya que deben ser conocidos por las respectivas delegaciones de Hacienda y en sí mismos no ayudan a la competencia a emprender acciones contrarias o peligrosas para los propios intereses. Por otra parte, sorprende comprobar cómo empresas que proclaman la libertad informativa demuestran -cuando se trata de hacer públicos los resultados de la propia gestión económica- una opacidad verdaderamente grave y preocupante.
CONCLUSIONES
Teniendo en cuenta lo expuesto hasta aquí, parece oportuno apuntar algunas reflexiones que, a modo de consecuencias, resuman aquellos datos más significativos de entre todos los obtenidos y perfilen alguna sugerencia con vistas al futuro de la radio informativa en Castilla y León.
1. Es necesario que las empresas de radiodifusión demuestren con los hechos mayor transparencia informativa. Es preciso mostrar abiertamente y con claridad la situación real, no sólo para facilitar la investigación sino también para permitir que desde los centros científicos puedan hacerse aportaciones que ayuden a mejorar la evolución del sector. Se observa que son las emisoras con más veteranía, las implantadas en núcleos con población más numerosa o las que por distintos motivos parecen tener mayor predicamento social, las más reticentes a aportar datos sobre su situación real. No parece conveniente que la colaboración entre universidades y empresas sólo se lleve a cabo cuando éstas consideran que van a obtener un beneficio directo y a corto plazo.
2. La Administración debería clarificar con urgencia el sector radiofónico en Castilla y León. Por una parte, no parece lógico que exista un mayor número de licencias de explotación que de emisoras en funcionamiento. Tampoco parece conveniente continuar primando las concesiones a RNE, no tanto por la competencia desleal que de ello se pueda derivar, como por el hecho de que esta tendencia es contraria a la estructura del mercado, que en los últimos decenios se ha venido decantando abiertamente por la radio privada. Finalmente, la Administración debería regular la concesión de licencias evitando que entre las distintas provincias se establezcan, como ocurre actualmente, acusadas diferencias en cuanto a la densidad radiofónica.
3. En cuanto a la estructura de la programación informativa local -al margen del contenido que se difunda- en general parece acertada en el caso de los programas principales de noticias. Sin embargo, es necesario distribuir más adecuadamente los boletines informativos a lo largo de la jornada. Sería también aconsejable homogeneizar el número y horas de emisión de los boletines para que la misma cadena no presente diferencias tan acusadas en las distintas provincias.
La estructura de la programación informativa local se resiente notablemente durante los fines de semana. Es claro que las emisoras deben esforzarse por mejorar este aspecto; se debe aumentar el número y la distribución de los programas informativos -tanto boletines como principales- durante los sábados y especialmente en los domingos.
4. Los responsables de las empresas de radiodifusión deben realizar e incentivar a otros para llevar a cabo una verdadera labor de autocrítica. No es lógico que en el 40% de los casos eviten valorar la calidad de sus productos informativos. Tampoco lo es que se otorguen puntuaciones tan elevadas como las que aparecen en este estudio. Por una parte, es comprensible que pretendan reflejar una buena imagen de sus empresas; pero no parece proporcionado que con los medios técnicos y humanos con los que se cuenta en la mayor parte de las emisoras, el producto resulte de tan alta calidad como se afirma.
5. En cuanto a los medios técnicos, es urgente informatizar las redacciones informativas de las emisoras y sus servicios de documentación, tanto escritos como sonoros. El grado de suscripción a agencias de noticias es todavía bajo, en comparación con los de emisoras de otras Comunidades Autónomas. En conjunto, el grado de tecnificación está muy lejos del que presentan las regiones más desarrolladas. Una buena parte de las emisoras encuestadas señala explícitamente que no necesita de ningún medio técnico adicional, lo que no deja de sorprender en una época en la que los avances tecnológicos están en constante evolución.
6. El 48% de las emisoras afirma que es necesario un aumento de sus plantillas y apunta que el incremento debería realizarse en la mayor parte de los casos comenzando por los redactores. Efectivamente, ello redundaría en la mejora de la programación informativa, tanto en lo que se refiere a los boletines, como, sobre todo, a los programas de noticias del fin de semana. Más redactores pueden facilitar el perfeccionamiento de determinados hábitos redaccionales: más y mejor investigación periodística, incremento de la agilidad informativa, contrastación más rigurosa de las fuentes, mejora de los aspectos lingŸísticos, y otras cuestiones explicitadas en los formularios por los mismos responsables de las empresas radiofónicas.
7. Parece recomendable afianzar una política laboral encaminada a la generalización de los contratos fijos. Y esto no como una simple reivindicación con connotaciones sindicales, sino para lograr constituir equipos redaccionales estables, aumentar la motivación y evitar el pluriempleo al que recurren tres de cada cuatro redactores radiofónicos.
8. Aunque afortunadamente la formación universitaria empieza a ser un fenómeno general en las emisoras de radio -con especial predominio de Ciencias de la Información-, lo que probablemente incrementa la calidad del producto informativo, es necesario reducir el porcentaje de redactores que únicamente tienen estudios primarios (4% en la actualidad) y el de directores sin estudios superiores (13%).
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