Ángeles Afuera
ser@cadenaser.esResumen
Se alude a los sistemas sonoros tradicionales basados en la grabación de cintas magnetofónicas y su regrabación para economizar material, así como a la necesidad de conservar documentos y el surgimiento de los servicios o departamentos de documentación. Se menciona la proliferación de técnicas digitales, los sistemas de compresión de audio y la experimentación en la SER sobre las primeras estaciones de trabajo multipuesto. Se proponostica el adiós a la vieja fonoteca y la entrada en la era digital.
Introducción
La radio en España acaba de cumplir 75 años de vida, pero los servicios de documentación, concretamente en la radio privada, son tan jóvenes que casi podríamos decir que “están empezando”. Mientras Radio Nacional de España asumía su papel de “memoria sonora histórica del país”, conservando cientos y cientos de cintas, discursos y sesiones de las Cortes franquistas, retransmisiones deportivas, diarios hablados... las emisoras privadas emitían alegremente sus programaciones sin pararse a pensar que estaban haciendo historia pero no conservando nada de ella. “Teatros al aire”, radionovelas de gran éxito popular, emisiones tan innovadoras como “Pasos” o auténticos fenómenos de masas como “Cabalgata Fin de Semana” -todos ellos programas de la SER- se han perdido por la falta de visión de aquella época, en las que las cintas magnetofónicas se grababan y regrababan, una y otra vez, para economizar material. Con la llegada de la democracia a España, y la incorporación de las emisoras privadas al flujo informativo -libres ya de las cadenas que nos unían cada dos de la tarde al “parte” de RNE- se crea la necesidad, y se crea el órgano: los Servicios Informativos necesitan conservar documentos escritos y sonoros para dar mayor fiabilidad y peso a aquello que cuentan cada día. Así van surgiendo los Servicios o Departamentos de Documentación, que en cuestión de años han de adaptarse a las necesidades de sus empresas, partiendo de la nada y luchando contra los prejuicios de aquellos que contraponen a la idea de “archivo” aquella otra, tanto o más estereotipada, de que la radio es “improvisación”. Sin embargo, el que la documentación sea una recién llegada en las emisoras de radio española tiene una ventaja: puede partir de cero, lo que para un archivo siempre es más cómodo: no hay que adaptarse a nada anterior. Así ha ocurrido en el caso de la Cadena SER, que emprende ahora, con poco equipaje, el reto de lo digital. El almacenamiento de sonido tradicional
Los mayores problemas con los que nos hemos encontrado a la hora de almacenar documentos sonoros han sido el espacio y la catalogación. En la mayoría de los casos de emisoras privadas, se ha optado por hacer una selección de la propia emisión, y conservar únicamente fragmentos considerados importantes o susceptibles de ser recuperados en alguna ocasión. La rapidez con la que se trabaja en radio, y la costumbre de ilustrar con un “corte de voz” noticias o reportajes, hace que los redactores se muestren remisos a escuchar un documento sonoro completo -entrevista, intervención parlamentaria, etc.- para seleccionar aquello que fue noticia en su día. Piden, más bien, que se conserve ya seleccionado “el corte”, para perder menos tiempo en la preparación de su intervención o “pieza”. De esta manera, y aunque no sea ortodoxo, los documentalistas de radio hemos ido formando fonotecas que son, en realidad, almacenes de “recortes”, sin que esta afirmación quiera tener un tono peyorativo: nada tan práctico y rápido para la gestión de la información radiofónica. Nos consuela pensar que, de formar una fonoteca de documentos completos, habríamos agotado con creces cualquier espacio dedicado a ella, y la catalogación precisa de cada documento hubiera sido imposible: tengamos en cuenta que las peticiones de los redactores no suelen ser concretas -persona, fecha, lugar-, sino más bien difusas y confusas -“¿tienes el corte de González cuando dijo aquello de los jueces descerebrados ?”-. Hablábamos también del soporte tradicional en audio: la cinta magnetofónica, el cassette, no han tardado en mostrar sus fallos. Poca calidad en la conservación, dificultades en la manipulación y trabajo de redactores y técnicos, y problemas de almacenamiento. La introducción de sistemas informáticos en las redacciones, que ha revolucionado los sistemas de trabajo escrito de los periodistas, también ha supuesto un giro copernicano a la hora de trabajar con sonido. Y lo que sigue a continuación es el sistema que la Cadena SER está implantando en sus Servicios Informativos donde, por supuesto, tiene su hueco el Departamento de Documentación. El almacenamiento digital de audio
Los sistemas tradicionales de almacenamiento de audio, como cartucheros, magnetófonos, etc. están de alguna forma tocando a su fin. Durante los últimos años han proliferado los equipos que utilizan técnicas digitales en el tratamiento de la señal: DAT, disco compacto, cartucheros digitales, etc. Con el abaratamiento de los equipos informáticos, fundamentalmente los de uso doméstico, se ha ido barajando la idea de utilizarlos para el almacenamiento digital de las señales de audio y su procesamiento. En el tratamiento digital de las señales de audio se exigían altas prestaciones: frecuencia de muestreo elevada (32,44 1 y 48 Khz), alta resolución en el número de bit de cuantificación, etc. Un ejemplo de ello lo tenemos en el disco compacto o en el DAT. Con estas premisas, la capacidad de disco necesaria para el almacenamiento de las señales digitalizadas eran elevadas, por lo que no era posible la utilización de discos duros para su almacenamiento a precio módico. Con la aparición de los sistemas de compresión basados fundamentalmente en el efecto psicoacústico del oído humano, se ha conseguido reducir sustancialmente la capacidad de disco necesaria para el almacenamiento digital de la señal. El almacenamiento digital abre enormes posibilidades de implementación de sistemas informáticos. Cualquier documentalista sueña con lo que ofrece este sistema de almacenamiento:
- calidad de sonido casi perfecta, igual a la del disco compacto.
- facilidad de montaje sin ninguna manipulación de cintas.
- inalterabilidad de la calidad de la grabación después de muchas reproducciones.
- gran facilidad y fiabilidad para el almacenamiento.
La informatización de la gestión de la difusión abre unas grandes posibilidades de fiabilidad:
- gestión centralizada, facilidad de acceso a todas las grabaciones.
- posibilidad de configurar el equipo de difusión a las necesidades y modo de trabajo del usuario.
- mínimos errores de manipulación.
- control estricto de lo que ha sido realmente difundido con la impresión de todos los certificados de difusión.
- centralización de la gestión y la difusión.
Para la configuración de estos sistemas la SER dispone de estaciones monopuesto y estaciones multipuesto. Una estación monopuesto no es otra cosa que un estudio de grabación-emisión, que consta básicamente de un microordenador tipo 486 DX2, 66 MHz, 16 MB de RAM y disco duro de 1 GB, un receptor de telecomando que recibe las órdenes procedentes la cabecera de la red, diferentes periféricos conectados al ordenador, sistema de back-up en cinta, tarjetas digitalizadoras que incorporan algoritmo Musicam y software para las diferentes aplicaciones. Con este tipo de estaciones podemos grabar directamente desde cualquier fuente analógica, y almacenar automáticamente en el disco duro. Asimismo se pueden editar las grabaciones, difundirlas, elaborar una pauta diaria, certificar la difusión de cuñas publicitarias, etc. La estación monopuesto permite realizar varias tareas al mismo tiempo: difundir un bloque mientras se realiza una grabación, o se prepara la pauta diaria, o se optimiza la base de datos, o se realiza el back-up ... Respecto a las estaciones multipuesto, que incluyen software de red de área local Novell o NT y un servidor Pentium a 90 MHz, permiten la conexión entre varios puestos de trabajo -uno de ellos en el mismo departamento de Documentación- con lo que la recepción de documentos sonoros, su catalogación, tratamiento, etc. resulta infinitamente más sencillo y rápido:
- se seleccionan y graban directamente los cortes a conservar.
- se editan convenientemente.
- se insertan la matrícula y otros datos de la grabación.
- se verifica si la grabación es correcta y se procede a su almacenamiento en el centro servidor a través de la red de área local.
A la espera de que este sistema, que se está implantando ya en algunas emisoras de la SER a modo experimental, llegue al departamento de Documentación, sólo queda una incógnita, que no es menuda: el soporte en que se conservará el audio. El gran debate se plantea acerca de cuál nos dará mayores características de fiabilidad, robustez y capacidad de almacenamiento. Con esta decisión habremos dado el paso definitivo para decir adiós a la vieja fonoteca y entrar con todas las de la ley en una nueva era digital.
Nota biográfica
Ángeles Afuera es Jefa de Documentación de la Cadena SER![]()