VÍDEO ARTE HOY
El vídeo de hace medio siglo
era algo en principio nacido para la televisión, con unas imágenes
de baja calidad (o resolución, como ahora se dice), en blanco y negro,
aunque ideal para grabar, reutilizar y ser reproducido con unos costes reducidos.
Ay, pero el arte siempre aparece, la seducción de probar el juego
con las formas, la intuición que anima a intentar algo diferente,
a buscar atajos con los que llegar a los demás. Así, rápidamente
llegó alguien y se puso a hacer con este medio cosas bizarras ante
la indignación, o peor aún ante la indiferencia, de los demás.
Claro, que ya antes, desde principios del siglo XX, había una trayectoria
de artistas inquietos que cuestionaban los medios clásicos y se dedicaban
a decir “esto es arte” de las cosas más impensables,
incluyendo, sí, en efecto, un urinario. Tenían razones poderosas,
como negar que el arte habitara en el objeto y señalar que vivía
en el concepto, en la idea. Este nuevo espejo que ponía en remojo
a las esencias de lo considerado artístico, conducía por un
lado a esa frivolización del tema que culminó en el Pop Art
(pongamos, por ejemplo, un vulgar bote de tomate en un serio lienzo). Por
otro lado, se dirigía a algo más constructivo y también
extraño, es decir, a la aparición en escena del teóricamente
arte sin soporte: el Arte Conceptual. Aunque pronto éste encontró
a su vez, el “no-soporte” que necesitaba: el vídeo.
Hoy, las características aparentes del videoarte poco tienen que
ver con las iniciales. La baja calidad o el blanco y negro se mantienen
a veces para dar un toque de distinción respecto al cine, pero ahora
el color y la alta resolución son habituales (Bill Viola, el neorenacentista
guru es una deslumbrante muestra). La grabación referencial del exterior
(las antaño típicas performances documentadas) son menos numerosas,
porque el vídeo vuela con su propia dinámica interna (hasta
la videoinstalación, o sea, el vídeo como nuevo espacio en
sí, la experiencia vital de asistir a una proyección grabada).
Mantiene, al menos aparentemente, una exhibición elitista y cuidadosamente
alejada de los fenómenos de masas. Sin embargo, su clara seña
de identidad sigue siendo el concepto.
El proyecto que presentamos, propuesto por el estupendo museo de la Universidad
de Alicante, en colaboración con el Ministerio de Cultura, despliega
ante nuestros ojos y oídos una panorámica de este extraordinario
territorio -ya no tan nuevo, cómo pasa el tiempo- que el arte, tan
elegante y sofisticado, ha ganado para una tecnología que hoy es
todavía más doméstica y cercana, ahora enlazada electrónicamente,
sí, enlazada electrónicamente con… ¡cielos, hoy
está todo enlazado electrónicamente!
Manuel A.
Junco
Vicerrector de Cultura y Deporte UCM
Esta exposición organizada por el Museo de la Universidad de Alicante tiene el objetivo de dar a conocer la obra de artistas españoles realizada en vídeo. Estos autores utilizan el vídeo de forma continuada, como un medio más de su producción y con presupuestos artísticos que van desde la poesía al discurso político, desde la belleza formal al feminismo o la psicología.
Se pretende lograr que estas obras artísticas sean leídas e interpretadas tanto por investigadores de la imagen como por el público en general, muy familiarizados con la lectura de la imagen debido a la influencia del cine, la televisión e Internet.
Desde la irrupción del vídeo en el medio artístico en la década de los sesenta la generalización de su uso ha crecido exponencialmente. Las piezas de vídeo han ido encontrando su lugar en el mercado del arte, en las grandes colecciones y los museos, siendo necesaria una mayor presencia en los espacios de exhibición.
Aramis López Juan
Universidad de Alicante