El cuerpo en su doble vertiente de envoltura externa y sustancia interna se convierte en el elemento fundamental que se expone, mostrándose sobre todo en su carnalidad, en una materia viva que se manipula o se ata (Beso a beso y Las presas, 1993) para por medio de ello dejar entrever la emoción interior.
Barro modelado, trozos de carne, ramas y hojas secas, y otros tipo de objetos como cuerdas, máscaras y capuchas, generan significados. Toda la obra de Francés además se mueve en la ambigüedad y la contradicción constantes, así, sus piezas provocan atracción y aversión, rechazo y deseo.
Desde que comenzara su trayectoria artística en 1988, Alex Francés ha protagonizado numerosas exposiciones individuales. También, ha participado en PHOTOES-PAÑA, ARCO y FIAC, así como en exposiciones colectivas.






Buenaluz
2008, 2’30”
Una bailaora (Cristina Simón), con las manos atadas y vestida por completo de negro, sobre un fondo blanco baila sobre una tarima que le separa del cuerpo de un hombre desnudo e inmóvil.






Retrato
invertido
2008, 2’
Se trata de un trabajo en el que el autor utiliza maquillaje y es transformado gradualmente en su madre. Al final vemos sus fotos y realmente se parece a ella. No se trata sólo de una apariencia física sino vehiculada a través de los sentimientos. La voz de Francés nos cuenta la historia de forma simultánea.






Crecer
2005, 17’17”
Un retrato en video de la suspensión de un cuerpo en una mesa-aparato, objeto acogedor y siniestro, con correajes de cuero dispuestos para sujetar a un ser, entregado a un descanso entre el sueño y la muerte. Recorrido envolvente y admirado por las marcas y cicatrices de ese cuerpo, dolorosos emblemas de su poder, de su resistencia y del lugar en el espacio que ocupa cada individuo.






Niño
que
2006, 7’39”
En esta creación, el protagonista es un alfarero que da forma a una vasija y la traslada al horno. Durante el horneado, Manuel Fernández Reyes canta una nana. Para Francés, la imagen del alfarero equivale a la del “padre generador de formas, de hijos” mientras que la vasija evoca “el cuerpo”. La acción evoca a su vez el paralelismo estético existente entre la vida y el arte.