Luis Ortega

DESDE EL AIRE

Un Jardín Botánico es un lugar donde se formaliza un campo semántico. o quizás, o quizás de. Es un lugar donde al paseante se le presenta la expresión material de un modelo de conocimiento. Es una parcela física y conceptual, que necesariamente forma parte de ámbitos más amplios. El aislamiento de su entorno y la “prisión” de la escala nos impiden ver con amplitud las relaciones que se establecen por superposición de las mismas realidades a diferentes escalas.

El proyecto DESDE EL AIRE, traza en el suelo de arena del círculo central, una porción de la red de drenaje de los ríos que están dentro de los límites temporales de lo que es hoy la Comunidad de Madrid. Los ríos configuran una cuenca de mayor amplitud con otra clase de límites, más estables que los invisibles de carácter administrativo. Lo que se pretende es dibujar en el suelo la traza de la red de drenaje, trabajando con las escalas. Dibujar es interpretar la realidad, y tratar de comprender el entorno, mostrando algunos aspectos no visibles con las mínimas modificaciones.

 

 

El Jardín como nexo entre escalas y el círculo de arena como anclaje y superficie de trazado. La traza de la red de drenaje en el ámbito administrativo se cambia al círculo de arena en la plaza central del Jardín. La traza de la red se marca haciendo surcos, de unos 25 x 5 cm, que irán rellenos de turba y tierra vegetal, dibujando en su conjunto el mapa de esa porción de la red. En la acción de trazar se resume el trabajo de obtener la incierta cosecha de conocimiento: “arar” primero y crear las condiciones para que germine.

La imagen total será visible desde una altura suficiente. A nivel de suelo el paseo supondrá otra manera de percibir el dibujo y finalmente el lugar.




Propuesta para una cartografía del horizonte


Propuesta para una cartografía del horizonte. Dibujo sobre impresión digital. 250 x170 cm . Luis Ortega 2003

Cuando se representa el espacio territorial, se pretende su descripción, olvidando que las técnicas y herramientas que usamos determinan la comprensión que de ello poseemos y cuando las herramientas son simples obtenemos una imagen asimismo simplificada y sobre ella trabajamos y proyectamos nuestra actividad y concepción simbólica del espacio que habitamos. Si usásemos otros medios obtendríamos otras imágenes que indudablemente transformarían nuestra percepción con el entorno y finalmente nuestro catalogo de relaciones e identidades. El trabajo sobre una “Propuesta para una cartografía del horizonte“ explora otras posibilidades de representación y comprensión del espacio, mas allá del marco, que como límite de conocimiento, impone el mapa y la fotografía. En este trabajo se pretende, de éste modo redefinir una concepción del espacio que habitamos.

Mirar estrellas -podemos ver hasta 2.500-, luego hacer un mapa del cielo. Las galaxias se agrupan en superficies que semejan a membranas que englobasen vacíos casi esféricos –como así se organiza la espuma-, pero creo que en realidad comprendemos las galaxias de ese modo porque antes hemos visto y comprendido las burbujas de la espuma de jabón. Mirar el horizonte, semicírculo que separa el mundo casi-visible del casi-invisible. Cartografiar un límite y proponer otro concepto de mapa.

Para ello, elegí un lugar, una llanura elevada, con horizontes que están lejos y de siluetas diferentes. Con un cielo amplio, de mucho tránsito de nubes hacia el este. Mire alrededor, arriba, abajo, lo hice a través de un objetivo de 50 mm, barriendo ordenadamente el entorno, como pelando una naranja desde dentro. Comencé por la línea del horizonte, luego todo lo que veía por encima, de frente y abajo. Reconstruí la imagen fragmentada siguiendo un criterio de unir las imágenes rectangulares por sus márgenes laterales yuxtapuestos. El resultado fue una configuración con una estructura básica de curvas tangentes y casi-espirales, que presentan una variedad amplia de posibilidades. La imagen resulta ser un mapa, del que se deducen propiedades que apuntan a la descripción curvilínea del espacio. Cambiar el marco del mapa y construir otra imagen del mundo, que no sea rectangular. Mapa para comprender y representar las propiedades del espacio.


Ayoluengo

El campo petrolífero de Ayoluengo es un espacio territorial que me ha causado perplejidad por el contraste entre la quietud del sitio y el movimiento continuo de la maquina; por el contraste entre el silencio y el sonido rítmico, a veces arrebatador, de los motores; por la singularidad que representa el conjunto, maquinas-territorio-sustancia. La respuesta comenzó a fraguarse a partir de la curiosidad inicial que ejerce el proceso de extracción de crudo en un paisaje de perfiles geométricos, y fue construyéndose partir de vínculos más complejos entrelazados de otras referencias y reflexiones. En 1994 comenzaron a aparecer los primeros dibujos realizados con petróleo en el sitio, como modo de comprender y explorar la armonía que hay entre las máquinas y el territorio. A los dibujos les siguieron otros métodos de exploración: un “mapa sonoro” -grabación del sonido de las máquinas-, un video y mapas sobre foto aérea de las marcas, las señales y los caminos.

Las máquinas suicidas, trabajan incansablemente para acabar con los yacimientos de petróleo. El gas que extraen lo usan de combustible para seguir bombeando, hasta que no puedan más.... y agotado el gas que les mueve y el petróleo al que esta asociado, se acaba su función. Cesa el flujo de materia. Dinámica de fluidos que describe el macroproceso geológico de “migración del petróleo” iniciado hace 65 ma.