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Violencia
de género
Éste es un
resumen de los resultados del análisis de los
textos relativos a la violencia de género, con especial referencia
al caso español:
- España es
de los seis países estudiados el que más se parece a la
UE en cuanto a la manera de enmarcar el problema de la violencia como
un problema de desigualdad de género, mientras que Holanda, Hungría
y Eslovenia tienden a enmarcar el problema de una manera más
neutral con respecto al género. En estos países se habla
más en términos de 'violencia domestica' que en términos
de 'violencia en contra de las mujeres', y se enmarca el tema más
como problema de derechos humanos, salud pública y justicia criminal
que como un problema de desigualdad de género. Además
se tiende a enfatizar dos dimensiones del problema, la económica
(el coste para la sociedad) y la política (la amenaza para la
democracia)
- En España
se delinean dos marcos interpretativos diferentes: 'violencia domestica'
y 'violencia de género'. El primero, común en casi todos
los textos del gobierno del PP (1996-2004) y a los medios de comunicación,
tiende a debilitar la dimensión de género de la violencia
en contra de las mujeres, disolviendo el componente patriarcal de la
violencia en el concepto más 'neutral' y menos feminista de 'violencia
familiar'. En el segundo marco, común a las organizaciones feministas,
el feminismo académico, los partidos de izquierda, PSOE e IU,
y el Plan Vasco, el problema se interpreta como 'violencia de género'.
El diagnóstico de este marco hace referencia a la existencia
de un 'orden de género' como causa del problema, y por consiguiente
propone soluciones y medidas que tienen que ver con un cambio estructural
de la sociedad. Esto significa que las acciones deben dirigirse no solamente
hacia las mujeres víctimas de la violencia sino también
hacia los hombres como grupo objetivo. Para este tipo de medidas se
utiliza el término 'integral', que deriva de la petición
del movimiento feminista de una 'ley integral' en contra de la violencia
de género, que el PSOE recoge en su propuesta parlamentaria de
2002 y en la ley aprobada por el gobierno socialista en la legislatura
del 2004-
- En ninguno de los
países estudiados se profundizan las causas de la violencia de
género en términos de desigualdad de género, sino
que se invocan otras causas como la dependencia dentro de la familia,
las patologías individuales (sugiriendo que no es un problema
estructural sino individual), problemas de normas sociales, y deterioración
de la sociedad
- Existe un desequilibrio
entre diagnóstico y solución en todos los países
y en la UE: mientras que el diagnóstico del problema está
poco desarrollado en los textos políticos, el énfasis
está puesto en la/s solución/es que se ofrecen al problema
- Las mujeres son
el grupo objetivo principal de las medidas políticas. Se representan
en la mayoría de los casos como víctimas que necesitan
asistencia y protección. A pesar de las resistencias de las maltratadas
a presentar denuncia en contra de los maltratadores, las mujeres se
representan en los textos normativos no solamente como las que tienen
el problema sino también como las responsables de acabar con
el problema de la violencia a través de sus denuncias
- Los hombres se
mencionan en los textos como maltratadores cuya impunidad se lamenta,
o, como en un informe del Defensor del pueblo del 1998, cuya rehabilitación
se invoca como necesaria, como voluntarios que asisten a las víctimas,
como profesionales de los medios, como expertos. Curiosamente, no se
suele mencionar al colectivo masculino como objetivo de las acciones
de sensibilización para prevenir la violencia en contra de las
mujeres, sino a la sociedad en general para concienciarla sobre el problema
- En relación
con el tipo de solución propuesta y los sujetos a las que están
dirigidas, las medidas se dirigen a las mujeres como víctimas
que necesitan asistencia y suporte, las medidas de sensibilización
se dirigen a la sociedad en general (en términos neutrales con
respecto al género), y las medidas de sanción y criminalización
están dirigidas a los hombres maltratadores. Las voces que piden
más medidas de criminalización y sanción de los
maltratadores provienen de personas más sensibles a temas de
género más que a voces conservadoras que son las que suelen
pedir este tipo de medidas, y, que sin embargo, en este caso prefieren
medidas 'blandas' de sensibilización colectivas más que
medidas sancionadoras del comportamiento individual
- En España
se deja entrever una contradicción en el marco de los textos
gubernamentales analizados (con la excepción del Plan Vasco).
A las mujeres se les asigna la responsabilidad de parar la violencia
masculina en contra de ellas, a través de sus denuncias. Sin
embargo, no se les trata al mismo tiempo como sujetos activos y no se
promueve suficientemente su empoderamiento. Las mujeres son presentadas
en la mayoría de los casos como víctimas que necesitan
protección y asistencia más que sujetos activos que luchan
por sus derechos y por su autonomía. Las acciones tienden a estar
orientadas hacia el tratamiento de las consecuencias de la violencia
a través de la asistencia a las mujeres maltratadas, más
que hacia un cambio estructural de la sociedad patriarcal a través
de medidas educativas de carácter integral y de la activación
de un proceso de reeducación de los maltratadores a partir de
la primera señal de violencia
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