Los estudios deTipología Documental Municipal

Mariano García Ruipérez

1.- Introducción

El estudio de la tipología documental está teniendo un notable incremento en los últimos años coincidiendo con el desarrollo de la archivística en España. La organización y descripción de la documentación se basa en el conocimiento preciso de las series documentales que forman cada fondo. Para facilitar su estudio se están publicando modelos de análisis de tipología documental, bajo diferentes denominaciones. El trabajo pionero de V. Cortés, presentado en 1986 (1), con clara influencia de la obra de T. Schellenberg, resultó decisivo, dado que la práctica totalidad de las aportaciones posteriores siguieron básicamente su estructura. La difusión que de él se hizo en algunas de las obras del Grupo de Archiveros Municipales de Madrid contribuyó a su éxito.

No nos vamos a detener ahora en el concepto de tipo documental, ni en su origen, que puede conocerse a través de otros autores (2). Tampoco queremos profundizar en el concepto de serie documental (3), si bien con bastante asiduidad estos términos se vienen utilizando indistintamente, y no siempre de forma acertada. Nuestra intención es dar cuenta del estado actual de los estudios sobre series documentales municipales recogiendo sus principales características y destacando las carencias existentes. Sólo así podremos marcar nuevas líneas de investigación cuyo desarrollo permita un mejor conocimiento de la documentación municipal.

2.- Autores y Ciencias. Los diplomatistas y los archiveros

El estudio de los tipos documentales actuales constituye la prosecución de los estudios diplomáticos hechos sobre los documentos medievales. Desde el siglo XIX, con el auge de la edición de fuentes, los historiadores y los diplomatistas han venido publicando un buen número de documentos conservados en los archivos municipales. Generalmente los más solemnes, caso de los fueros, los privilegios o los repartimientos, eran y siguen siendo objeto de ediciones cuidadas en las que junto al texto aparecían análisis diplomáticos más o menos precisos. Son documentos expedidos por las cancillerías reales o señoriales, con una presencia mínima aunque significativa en los archivos municipales.

Sin embargo la documentación producida por los propios concejos no ha llamado la atención de esos profesionales hasta hace apenas unas décadas. El trabajo pionero y cuya influencia es reconocida por casi todos los diplomatistas es la obra de F. Pino Rebolledo, Diplomática Municipal. Reino de Castilla 1474-1520 (4), redactada en 1970 como tesis de licenciatura bajo la dirección de Mª Soterraña Martín Postigo. Cada uno de los documentos recogidos por F. Pino aparece definido y analizado pormenorizadamente según el esquema diplomático (protocolo, texto y escatocolo). Además el autor clasificó los documentos municipales en constitutivos, de régimen interior y de relación.

En 1991, F. Pino completó este estudio con un nuevo libro titulado Tipología de los documentos municipales (Siglos XII-XVII), en el que exponía su "Cuadro de la Tipología Documental de los Municipios" (5), distinguiendo un total de treinta y cinco tipos documentales municipales, entre los diplomas del concejo, los escritos municipalistas y los documentos menores, que analizó diplomáticamente.

En 1976 leía su tesis doctoral Mª Josefa Sanz Fuentes en la Universidad de Sevilla con el título de Colección Diplomática del Concejo de Ecija (1262-1474). Ya por entonces escribía la autora que, junto con el señorial, "el tema de la Diplomática concejil" era quizá el más falto de trabajos en profundidad. Siguiendo el esquema trazado por F. Pino Rebolledo, y basándose en la documentación del archivo municipal de Ecija, analizó algunos de sus tipos documentales. En 1981 participó en la obra colectiva Archivística. Estudios Básicos (6) con dos estudios diplomáticos, uno de ellos sobre documentos municipales. Dada la difusión que tendrá esa publicación, ante la carencia que por entonces existía de manuales de archivística, podemos asegurar que la autora consiguió difundir la obra de F. Pino entre los archiveros, a la vez que ampliaba la primera aportación del ya entonces archivero municipal de Valladolid. Por esos años y dentro del Departamento de Paleografía y Diplomática de la Universidad de Sevilla salían a la luz los estudios de Mª L. Pardo Rodríguez sobre la documentación municipal de Huelva y Gibraleón (7), y de Antonio J. López Gutiérrez sobre la del señorío de Cogolludo (8).

Con menos pretensiones R. Carrilero Martínez publicó por entonces un artículo (9) con similar temática y parecido título en el que analizaba la estructura diplomática de siete documentos municipales del archivo de Albacete. En otro posterior se detendría en las características tipológicas de las ordenanzas municipales (10). Y por último en su Paleografía y diplomática albacetenses…, aparecida en 1997, ha incluido el análisis diplomático de nueve tipos documentales municipales (11), de los cuales la carta misiva y el acta de elección concejil no habían sido recogidos en sus textos anteriores.

Los trabajos de estos autores se circunscriben a municipios de la Corona de Castilla durante parte del Antiguo Régimen (siglo XIII al XVII) (12). Para conocer algunos de los tipos documentales elaborados por las poblaciones de la Corona de Aragón hay que esperar a que V. M. Cuñat Císcar redacte su tesis doctoral sobre El Consell de Valencia durante el reinado de Alfonso IV de Aragón, leída en la Universidad de Valencia en 1988. La profesora de Paleografía y Diplomática de la Universidad de Cantabria, con la ayuda del contenido de los "Manuals de Consells y Lletres Misives" de Valencia publicaría ese mismo año un interesante artículo (13) en el que recoge un buen número de tipos documentales siguiendo el esquema de F. Pino Rebolledo. También lo tendría presente en su Documentación Medieval de la Villa de Laredo, 1200-1500 (14) aparecida diez años después.

Las últimas aportaciones desde el campo de la Diplomática han sido realizadas por J. M. López Villalba que ha centrado su campo de investigación en los documentos medievales conservados en el archivo municipal de Guadalajara (15). A sus trabajos podemos unir los más concretos de M. Fernández Gómez e I. Franco Idígoras (16), de J. A. Martín Fuertes (17), y de A. Romero Martínez (18).

Todos los autores mencionados tienen en común su vinculación con los departamentos de Paleografía y Diplomática de distintas universidades españolas. Aplican el análisis diplomático clásico a los documentos municipales producidos entre el siglo XIII y el siglo XVI. De ahí que, una vez definidos, se detengan en su estructura, desde la intitulación hasta la data y validación, remarcando las diferencias y similitudes entre ellos. El estudio de F. Pino Rebolledo aparecido en 1972 es su referencia bibliográfica básica.

Obviamente solo analizan documentos simples, especialmente las "cartas del concejo", a lo que se ven abocados por un ámbito cronológico reducido. La Diplomática clásica sigue limitada a la Baja Edad Media y al siglo XVI, y sin duda podría emplear sus métodos en los documentos municipales elaborados en la Edad Moderna y Contemporánea.

Todos estos trabajos son de gran utilidad aunque se detengan en unos diplomas significativos pero de escasa presencia en los archivos municipales, salvo las actas capitulares y las ordenanzas, dada la pobreza de documentación de ese período. Las agrupaciones de documentos basadas en su tipología diplomática son propias de la Baja Edad Media y se aplican tanto a los procedentes de las cancillerías regias y señoriales como a los propios del concejo, caso de las libranzas. A partir del siglo XVI los documentos simples relativos a un determinado asunto son agrupados y cosidos formando expedientes.

Los documentos compuestos, en formato de registros o expedientes, constituyen la práctica totalidad de la documentación conservada en los archivos. Para su organización es necesario conocer su origen funcional, su producción seriada o su vigencia, lo que no suelen incluir los diplomatistas en sus estudios sobre los documentos simples.

Algunas de estas deficiencias intentaron ser resueltas por los archiveros municipales madrileños. La publicación de sus conocidos Cuadros de Organización de Fondos de Archivos municipales para Ayuntamientos con Secretarías de 1ª, 2ª y 3ª categorías, entre 1984 y 1985, constituyó un auténtico revulsivo en la archivística española. En ellos se recogía un buen número de series documentales producidas por los ayuntamientos con arreglo a la legislación local aprobada tras 1945. La coherencia de estos cuadros, siguiendo criterios orgánicos, y que contemplaran la casi totalidad de las series documentales generadas en los municipios españoles, contribuyó a su difusión. Frente a los estudios de los diplomatistas que se detenían en algunos tipos documentales bajomedievales, fundamentalmente las cartas emitidas por los concejos, los archiveros municipales madrileños daban una visión completa de la documentación municipal generada en buena parte del siglo XX, perfectamente estructurada y con una denominación adecuada. Sus cuadros no serían sino un antecedente de sus manuales de tipología documental, que aparecerán publicados en 1988, 1992y 1994 (19), recogiendo un total de 141 series documentales (20), siguiendo un esquema casi similar en todas ellas, alejado del utilizado por los diplomatistas, y no sólo por el diferente ámbito cronológico de estudio. La casi totalidad de las series estudiadas son documentos compuestos, bien expedientes o registros, y ni siquiera en los documentos simples se sirven del análisis diplomático clásico. Más importante para los archiveros es detenerse en la legislación, el trámite, y los documentos que componen el expediente, una vez adecuadamente definido. Además cada serie está perfectamente integrada dentro de la subsección y sección correspondiente.

La aparición de los "manuales de tipología documental" permitió abrir una nueva vía en el estudio de la documentación local, alejada de la que por entonces desarrollaban los diplomatistas, y de la utilizada por los administrativistas en sus publicaciones. Si bien las aportaciones de unos y otros serían tenidas en cuenta, como puede verse al examinar la bibliografía utilizada por los archiveros madrileños. El método de análisis de cada serie documental permitía afrontar con éxito no ya el estudio de un determinado diploma sino la clasificación, ordenación y descripción de la casi totalidad de la documentación municipal contemporánea generada tras el establecimiento del régimen franquista.

Es evidente que al ser una obra colectiva existen diferencias entre los estudios de las distintas series. También es cierto que en bastantes casos analizan series creadas con anterioridad a la legislación de 1945, por lo que cabría añadir más información tanto en la normativa que les afecta, como en las variaciones producidas en el trámite y en los documentos que las componen. Sólo así se podría conocer la fecha de creación y, en su caso, de finalización de la serie. Obviando estas observaciones, el rigor y la sistematización de esos "manuales de tipología documental" contribuyeron a su utilización como modelos para otros archiveros y para otra documentación (21).

Una metodología similar, si bien con una finalidad específica, será utilizada por la Comisión Nacional de Evaluación y Tría de la Generalidad de Cataluña, creada en 1990. En 1997 se publicaban en la obra Normes i procediments…las tablas de evaluación documental ya aprobadas que recogían 154 series documentales, de las que 84 correspondían a documentación de la administración local catalana. De cada una de ellas se incluía su denominación, la función administrativa que las creaba, el marco legal, los documentos que formaban el expediente, las series con las que estaba relacionada, el soporte, el organismo que la tramitaba, y el plazo de conservación. Dado que el objetivo de su análisis era valorar su utilidad para la Administración y para los administrados, con el fin de decidir sobre su conservación o eliminación, buena parte de las series recogidas han sido generadas con posterioridad a 1940, y en relación con las atribuciones de los ayuntamientos en cuanto a su patrimonio, al urbanismo, al transporte, a la seguridad ciudadana y a sus ingresos tributarios, seguramente como resultado de la actividad de grupos de trabajo formados para estudiar esas competencias y su reflejo documental.

No hay por lo tanto en esta publicación una visión completa de la documentación producida por los ayuntamientos desde 1940, pero sí se analizan en ella, aunque sea someramente, algunas series no estudiadas por los archiveros madrileños, por lo que no se puede dudar sobre su utilidad, que se verá acrecentada con la publicación de nuevas tablas de evaluación que incluyan documentación local (22).

Tanto los "manuales de tipología documental" como los textos de estas "tablas de evaluación" limitan su campo de estudio al régimen local surgido tras la Guerra Civil española, existiendo un vacío enorme de estudios sobre la documentación municipal creada entre el siglo XVI y bien entrado el siglo XX, en parte paliado por las aportaciones de los administrativistas. Uno de ellos, E. Corral García, secretario municipal, realizaría sendos trabajos sobre el escribano y el mayordomo del concejo, publicados en 1987 y 1991 (23), en los que incluye, siquiera brevemente, parte de la documentación producida por estos oficiales concejiles durante la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna.

Por esos años aparecía también el estudio de Mª C. Fernández Hidalgo y M. García Ruipérez (24) sobre los pósitos municipales y su documentación. Su principal novedad consistía en analizar la evolución de los pósitos desde su creación, prácticamente en el reinado de los Reyes Católicos, hasta la actualidad, tanto desde el punto de vista institucional como documental, apoyándose en la normativa general aprobada en ese amplio período. De cada una de las series documentales generadas por los ayuntamientos para el mantenimiento de este servicio se establece su denominación, su vigencia cronológica (creación y desaparición), su función y algunas de sus principales características (formato, soporte, contenido, trámite, etc), incluyendo además varios formularios recogidos como anexo. No hay un esquema preconcebido, como el utilizado en los "manuales de tipología documental" o en las "tablas de evaluación", por lo que la sistematización es menor. Pero abre una nueva vía a la hora de abordar estudios sobre tipología documental municipal por parte de los archiveros, al centrarse en la documentación producida por una o varias funciones o competencias y a lo largo de un amplio período tiempo.

Esta metodología sería de nuevo utilizada por M. García Ruipérez al estudiar la documentación generada por la contabilidad municipal en los siglos XIX y XX (25), aparecida en una obra colectiva que tendría una amplia difusión. Nos referimos al libro Los Archivos de la Administración Local, que incluye también textos de I. Seco Campos, Mª C. Cayetano Martín y J. R. Rodríguez Clavel. La archivera de Getafe realiza en él una interesante evolución histórica del municipio constitucional (26), mientras que C. Cayetano esboza un resumen del contenido de su tesis doctoral centrada en la documentación municipal castellana durante el Antiguo Régimen (27). Su aportación, aunque heredera de los estudios de los diplomatistas, en particular de F. Pino Rebolledo, constituye el intento más serio de analizar brevemente el contenido de las principales series documentales generadas por los ayuntamientos castellanos durante la Edad Media y la Edad Moderna. No es una obra definitiva pero tiene los elementos precisos para convertir el estudio de la Jefa de Investigación del archivo de la villa de Madrid, una vez desarrollado, en la principal referencia bibliográfica sobre la tipología documental municipal producida entre el siglo XII y el XVIII en los municipios castellanos.

En 1994 publicaba también J. R. Rodríguez Clavel, archivero de la Diputación Provincial de Cuenca, un artículo sobre la documentación producida por los ayuntamientos españoles en el desarrollo de sus competencias en materia de sanidad y de asistencia social (28). Más de un centenar de series documentales producidas entre los siglos XIX y XX aparecen recogidas en este trabajo, similar en su concepción y desarrollo a los de Mª C. Fernández Hidalgo y M. García Ruipérez (29).

En los últimos años cabría destacar el artículo de X. Tarraubella i Miravet sobre la documentación urbanística, especialmente los instrumentos de planeamiento surgidos tras la aprobación de la Ley de Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de 12 de mayo de 1956 (30), y el de J. Conejo i Muntada sobre la documentación presupuestaria municipal en los siglos XIX y XX (31). Así como la obra de M. Vaquerizo Gil y A. Rodríguez Fernández sobre los padrones y vecindarios formalizados hasta el siglo XIX con finalidades demográficas, militares o fiscales (32).

No cabe duda de que tras la obra de F. Pino Rebolledo, diplomatista y archivero, y sobre todo tras la aparición de los "manuales de tipología documental" del grupo de archiveros municipales de Madrid, el estudio de la documentación municipal ha obtenido un desarrollo impensable hace treinta años. Los diplomatistas, los archiveros y los administrativistas, con sus diferentes metodologías y finalidades, han hecho posible que las series documentales generadas por los ayuntamientos españoles sean en la actualidad las más estudiadas y conocidas, de entre las generadas por las distintas administraciones. Y todo hace suponer que esta tendencia continuará en los próximos años. Aún así, si tenemos en cuenta la organización y funciones de las corporaciones locales a lo largo de su historia podemos comprobar que esta visión optimista tiene notables lagunas. La documentación producida por los ayuntamientos españoles en el ejercicio de bastantes de sus competencias está aún pendiente de estudio. El período comprendido entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XX, cerca de cuatrocientos años, es el más desconocido. Todavía los archiveros y diplomatistas tienen un campo inmenso en el que utilizar sus métodos de análisis y ampliar sus conocimientos sobre tipología documental municipal.

(1) CORTES ALONSO, V.: "Nuestro modelo de análisis documental", Boletín de ANABAD, XXXVI: 3 (1986) pp. 419-434. Ese modelo fue elaborado conjuntamente por la autora con otros miembros del Grupo de Archiveros Municipales de Madrid. En 1988 publicarían su ya clásico Manual de Tipología Documental de los Municipios (Madrid: Comunidad de Madrid, 1988, 200 p.). 

(2) El término "tipología documental" fue utilizado ya por T. Schellenberg en sus Técnicas descriptivas de Archivos (Córdoba, 1961), al referirse ampliamente al "tipo" considerándolo el primer "carácter físico que debe tenerse en cuenta en la descripción de documentos". En una obra suya anterior, Archivos modernos. Principios y técnicas (La Habana, 1958), únicamente recogió el término "tipo físico" de forma esporádica. Para M. Vázquez en sus "Reflexiones sobre el término <tipo documental>", aparecido en De archivos y archivistas. Homenaje a Aurelio Tanodi, (Washington, O.E.A., 1987, pp. 177-185) el término "tipo documental" fue adoptado por el archivero norteamericano ante la necesidad de clasificar los archivos privados, tomándolo tal vez de un artículo de N. Harlow aparecido en 1955. En España fue V. Cortés la primera en utilizar el término, pues no en vano redactó el prólogo de la edición castellana del libro de Schellenberg publicado en 1961. Y a ella le siguieron A. Tanodi, A. Heredia, O. Gallego y otros prestigiosos archiveros de habla hispana. Sin embargo, a pesar de esta afirmación de M. Vázquez, es muy posible que el concepto de "tipo documental" fuera utilizado con anterioridad por los diplomatistas españoles. Esta expresión aparece con cierta frecuencia en la tesis doctoral de M. Soterraña Martín Postigo leída a finales de 1957 y publicada con el el título de La Cancillería castellana de los Reyes Católicos (Valladolid: Universidad, 1959, 379 p). En el índice de su capítulo VI se refiere expresamente al "Estudio diplomático de cada uno de estos tipos documentales".

(3) En otro trabajo anterior definíamos "serie" aplicada a los archivos munipales como el "conjunto de documentos producidos y recibidos por los ayuntamientos en el ejercicio de una determinada actividad, en un período de tiempo y con características tipológicas propias y distintivas". Véase el artículo de Mª C. Fernández Hidalgo y M. García Ruipérez, "La clasificación en los archivos municipales españoles: evolución histórica y situación actual", Irargi. Revista de Archivística, II (1989) p. 152. Otras definiciones pueden verse en la nota 105 del artículo de L. Martínez García, "Los principios de la descripción archivística", Boletín de la ANABAD, XLIX: 1 (1999) p. 90.

(4) PINO REBOLLEDO, F.: Diplomática Municipal. Reino de Castilla 1474 – 1520, Valladolid: Universidad de Valladolid, 1972, 130 p.

(5) PINO REBOLLEDO, F.: Tipología de los Documentos Municipales (Siglos XII-XVII), Valladolid: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Valladolid; Asociación para la Defensa y Conservación de los Archivos, 1991, p. 29.

(6) SANZ FUENTES, Mª J.: "Tipología documental de la Baja Edad Media Castellana. Documentación concejil. Un modelo andaluz. Ecija", en Archivística. Estudios Básicos, Sevilla: Diputación Provincial, 1981, pp. 193 – 208. Posteriormente publicaría el estudio diplomático de las actas del concejo en la obra Actas Capitulares de Morón de la Frontera (1402-1426), editada por M. González Jiménez y M. García Fernández, en Sevilla, en 1992.

(7) PARDO RODRIGUEZ, M.L.: Huelva y Gibraleón. Documentos para su historia (1282-1495), Huelva: Diputación Provincial, 1982, 202 p.

(8) LOPEZ GUTIERREZ, J. L.: "Documentación señorial y concejil del señorío de Cogolludo en el Archivo Ducal de Medinaceli (1176-1530", Historia. Instituciones. Documentos, 10 (1984) pp. 157-250.

(9) CARRILERO MARTINEZ, R.: "Diplomática Municipal Albacetense en la primera mitad del siglo XVI. Una aportación al estudio del documento privado castellano en los comienzos de la Monarquía autoritaria", Al-Basit. Revista de Estudios Albacetenses, 14 (1984) pp. 65-87. El autor no cita la obra de F. Pino Rebolledo.

(10) CARRILERO MARTINEZ, R.: "Diplomática Municipal: las Ordenanzas. Teoría y práctica", Anales del Centro Asociado de la UNED de Albacete, 9 (1987-1989) pp. 73-80.

(11) CARRILERO MARTINEZ, R.: Paleografía y diplomática albacetenses: iniciación al conocimiento de los fondos documentales del Archivo Histórico Provincial de Albacete (siglos XIII al XVII), Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses, 1997, 147 p. + 150 h. de lám.

(12) A ellos podemos unir la breve aportación de Mª M. Cárcel Ortí, "Notas de diplomática: En torno a una carta de creencia castellana (1344)", aparecida en los Estudios dedicados a Juan Peset Aleixandre (Valencia:Universidad, 1982, pp. 495-501) en la que estudia una carta del concejo de Tordesillas.

(13) CUÑAT CISCAR, V. M.: "Diplomática municipal. Análisis y tipología de la documentación municipal valenciana a principios del siglo XIV", SAITABI, XXXVIII (1988) pp. 89-107. En 1990 leía su tesis doctoral, en la Universidad de Valencia, E. Sánchez Almela, bajo el título de "Diplomática municipal castellonense. Siglos XIV y XV", aunque desconocemos si ha sido objeto de alguna publicación.

(14) CUÑAT CISCAR, V. M.: Documentación Medieval de la Villa de Laredo, 1200-1500, Santander: Fundación Marcelino Botín, 1998, 461 p.

(15) Hasta ahora conocemos cuatro trabajos de J.M. López Villalba, profesor de Paleografía y Diplomática de la UNED, en los que analiza siguiendo el esquema diplomático algunos de los principales documentos medievales municipales, pues no en vano su tesis doctoral leída en 1995 lleva por título el de Diplomática municipal medieval de Guadalajara. Nos referimos a los siguientes: "Los mandamientos del concejo de Guadalajara: 1456-1470", Historia. Instituciones. Documentos, 23 (1996) pp. 339–347; "Estudio diplomático de la <<Fe>> como documento de relación del Concejo bajomedieval. Guadalajara (1457-1469)", Anales (Calatayud), IV (1996) pp. 149-160; "Las relaciones del concejo bajomedieval. Estudio diplomático de las cartas concejiles. Guadalajara (1391-1496), Espacio, Tiempo y Forma. Serie III. Hª Medieval, 10 (1997) pp. 157-182; y Las actas de sesiones del Concejo medieval de Guadalajara, Madrid: UNED, 1997, 403 p.

(16) FERNANDEZ GOMEZ, M., FRANCO IDIGORAS, I.: Las actas capitulares del concejo de Sevilla. 1434-1555, Historia. Instituciones. Documentos, 22 (1995) pp. 163-190.

(17) MARTIN FUERTES, J. A.: "Una carta <mensajera> del concejo de Santiago al de León en el siglo XIV. Estudio de diplomática concejil del siglo XIV", Estudis Castellonencs, 6 (1994-1995) pp. 829-838.

(18) ROMERO MARTINEZ, A.: "El padrón, documento diplomático", Signo. Revista de Historia de la Cultura Escrita, 6 (1999) pp. 9-39; "Nuevas perspectivas para la Diplomática: la documentación fiscal", en Actas del III Congreso de Historia de la Cultura Escrita, Alcalá de Henares: Universidad, 1998, pp. 189-200; y Los papeles del fisco: Estudio diplomático de la documentación fiscal castellana bajomedieval, Granada: Grupo Editorial Universitario, 1998, 413 p.,

(19) En su Tipología Documental Municipal. 2, aparecida en 1992, el estudio de cada una de las series estaba estructurado en diez apartados: 1) Tipo documental: Denominación, Definición, Código y Caracteres externos; 2) Oficina productora; 3) Destinatario; 4) Legislación; 5) Trámite; 6) Documentos básicos que componen el expediente; 7) Ordenación de la serie; 8) Contenido; 9) Vigencia administrativa; y 10) Expurgo.

(20) Estas tres obras han sido reimpresas bajo el título de Compilación de Manuales de Tipología Documental de los Municipios, Madrid: Comunidad de Madrid, 1997.

(21) Esta influencia es evidente en otros modelos de análisis de series documentales. Véase por ejemplo el utilizado por la Comunidad de Madrid y difundido en las siguientes publicaciones: HEREDERO BERZOSA, M.: "Aplicación del proyecto piloto de implantación del plan Sectorial para los archivos de gobierno y administración autonómicos...", en Primeras Jornadas sobre Metodología para la Identificación y Valoración de Fondos Documentales de las Administraciones Públicas, Madrid: Ministerio de Cultura, 1992, p. 471; y DUPLA DEL MORAL, A.: Manual de Archivos de Oficina para gestores. Comunidad de Madrid, Madrid: Marcial Pons Ediciones Jurídicas y Sociales, 1997, pp. 179–185. El Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña utiliza otro con ligeras variaciones. Véase el artículo de F. Balada y Bosch: "El sistema de gestión de la documentación administrativa de la Generalitat de Catalunya. Los instrumentos básicos de descripción", IRARGI, IV (1991) pp. 410-411, y la obra Normes i procediments de valoració documental per a arxius públics (Barcelona: Departament de Cultura, 1997). Si bien la ciudad de Barcelona utiliza otro modelo estudiado por X. Tarraubella i Miravet, en su texto Metodología de valoración documental en el Ayuntamiento de Barcelona, presentado en la XIV Mesa de Trabajo de Archivos de la Administración Local (Laredo, 1998). La Comunidad de Andalucía ha difundido el suyo en el artículo de A. Heredia Herrera y otros, "La identificación y la valoración de Series Documentales en el pórtico de la Gestión Documental. Expedientes de sesiones de Organos Colegiados", Boletín del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, 23 (1998) pp. 126-129. El seguido en el ayuntamiento de Zaragoza puede examinarse en el texto de E. Rivas Palá, "El Archivo Municipal de Zaragoza. Estado actual", en Actas de las V Jornadas de Archivos Aragoneses, Zaragoza: Diputación General de Aragón, 1995, p. 217. No han faltado tampoco intentos de combinar los criterios de archiveros, diplomatistas y administrativas en esos modelos de análisis. Véase por ejemplo el artículo de J.M. Roldán Gual, "Archivo Administrativo de la Diputación Foral de Guipúzcoa. Estudios de Tipología Documental, 1", BILDUMA, 3 (1989) p. 63.

(22) Se acaban de editar las Taules d’avaluació documental codis 155-222 (Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, 67 pp.) en las que se valoran veinticinco series documentales municipales, incluyendo datos nuevos como la fecha de inicio de cada serie.

(23) CORRAL GARCIA, E.: El Escribano de Concejo en la Corona de Castilla (siglos XI al XVII), Burgos: Ayuntamiento, 1987, 101 p.; y El Mayordomo de Concejo en la Corona de Castilla (s. XIII - s. XVIII), Madrid: El Consultor de los Ayuntamientos y de los Juzgados, 1991, 197 p.

(24) FERNANDEZ HIDALGO, Mª C., GARCIA RUIPEREZ, M.: Los pósitos municipales y su documentación, Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1989, 170 p.

(25) GARCIA RUIPEREZ, M.: "Documentación económica municipal de los siglos XIX y XX: Libros, estados y cuentas", en Los Archivos de la Administración Local, Toledo: ANABAD Castilla-La Mancha, 1994, pp. 155-252.

(26) SECO CAMPOS, I.: "Tipología documental administrativa en el municipio contemporáneo" en Los Archivos de la Administración Local, Toledo: ANABAD Castilla-La Mancha, 1994, pp. 93-154.

(27) CAYETANO MARTIN, Mª C.: "Introducción a las series documentales de los archivos municipales castellanos (S. XII – XVIII)", en Los Archivos de la Administración Local, Toledo: ANABAD Castilla-La Mancha, 1994, pp. 13-92. Una actualización de este texto ha sido realizada por la autora en su ponencia titulada "Una ventana abierta a la Plaza Mayor: Series documentales en los archivos municipales españoles (S. XIII-XVIII)", publicada en formato CD-Rom en la obra Los fondos Históricos de los Archivos Españoles. I Jornadas de Archivos Históricos en Granada, Granada: Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 1999, 34 p.

(28) RODRIGUEZ CLAVEL, J. R.: "Anàlisi de la producció documental municipal en els àmbits de Sanitat, Beneficència i Assistència Social", Lligall. Revista Catalana d’Arxivística, 8 (1994) pp. 73-112. La documentación generada por la beneficencia municipal también fue objeto de estudio de E. Cardenal Montero y M. Ben-Taher García en su trabajo "La beneficencia municipal: Un estudio a partir de las fuentes legislativas y documentales (1822-1931), aparecido en La Investigación y las fuentes documentales de los archivos. Vol. II, Guadalajara: ANABAD Castilla-La Mancha; Asociación de Amigos del Archivo Histórico Provincial, 1996, pp. 649-661.

(29) Ese mismo año, 1994, publicaban estos autores su artículo sobre "Los cementerios. Competencias municipales y producción documental" en el Boletín de la ANABAD, XLIV: 3 (1994) pp. 55-85. De ellos pueden leerse también lo siguientes trabajos sobre documentación local contemporánea: "El comercio triguero y las Juntas Locales (1932-1934). Organización y Tipología Documental", Agricultura y Sociedad, 56 (1990) pp. 291-323; "La ayuda a las familias de combatientes franquistas durante la Guerra Civil española. Juntas y comisiones municipales. Organización, funciones y tipología documental", BILDUMA. Revista del Servicio de Archivo. Ayuntamiento de Rentería, 9 (1995) pp. 41-56. y "El régimen presupuestario de los Ayuntamientos españoles en la época contemporánea y su documentación" en II Jornadas de Archivos Municipales de Cantabria, Santander: Consejería de Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria; ADOC, 1999, pp. 63-91. En esta línea se inscribe también el texto redactado conjuntamente por M. García Ruipérez y R. Gómez Díaz, "La Protección Civil en los Ayuntamientos españoles (1941-1975): Organización, competencias y tipología documental", en El Franquismo: El Régimen y la Oposición: Actas de las IV Jornadas de Castilla-La Mancha sobre Investigación en Archivos, Guadalajara: ANABAD Castilla-La Mancha, 2000, pp. 485-502.

(30) TARRAUBELLA I MIRABET, X.: "Legislació, competències i documentació municipal en matèria d'urbanisme en els segles XIX i XX", Lligall. Revista Catalana d’Arxivística, 11 (1997) pp. 159-174.

(31) CONEJO MUNTADA, J.: " Aprovació dels pressupostos i retiment de comptes municipals durant els segles XIX i XX", Lligall. Revista Catalana d’Arxivística, 11 (1997) pp. 123-158. Véase también de este autor su trabajo "Los Libros de Contabilidad de los siglos XIX y XX" en II Jornadas de Archivos Municipales de Cantabria, Santander: Consejería de Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria; ADOC, 1999, pp. 93-112.

(32) VAQUERIZO GIL, M., RODRIGUEZ FERNANDEZ, A.: Archivo Histórico Provincial de Cantabria: Indice de Padrones y Vecindarios, Santander: Consejería de Cultura y Deporte, 1998, 330 p.