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Tomemos las culturas como conjuntos de modelos de realidad capaces de organizar
sígnicamente el mundo que rodea al hombre y de abarcarlo todo, con
diferentes códigos (el del cine, el de las bellas artes, el de la
ciencia y la tecnología, el de la política, el de la literatura),
a diferentes niveles y en diferentes textos.
Estos conjuntos serán considerados como sistemas heterogéneos
y dinámicos y, por ello, sometidos a un permanente proceso de traducción
entre tiempos y géneros, entre órdenes y tradiciones, que proporciona
multidimensionalidad y poliglotismo a las culturas.
Así, podemos estudiar las literaturas como sistemas de comunicación
abiertos:
Efectivamente, sabemos que todo sistema necesita darse forma y configurarse
como unidad capaz de ejercer una poderosa acción ordenadora de su
propio modelo. Por ello, nos interesará lo que el sistema incluye
y excluye, lo que ritualiza como canónico o viola, los mecanismos
del intercambio y las fórmulas migratorias, los límites que
unen y separan como espacio en el que los procesos se intensifican.
Nos fijaremos en cómo funciona un fenómeno literario según
su posición en el sistema, qué relaciones establece con cualquier
sistema sígnico organizado socialmente en el arte y en la cultura
en general, cómo se inserta en sistemas semióticos más
complejos, las correlaciones y la combinabilidad entre estas series, explorando
así esos espacios de intermedialidad que comparten repertorios y códigos.
Ningún sistema ha podido quedarse aislado. Necesariamente se producen
interferencias que generan
transferencias en forma de
reescritura y
traducción
de una lengua a otra, de un código a otro, de un sistema a otro. Por
eso intentaremos trazar esos otros
mapas literarios cuyas líneas no
coinciden con las fronteras geo-políticas dibujadas con el Estado-nación.
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