Madrid siglos XIX y XX

En esta web se encuentran los trabajos realizados por los alumnos de la asignatura Historia de Madrid en la edad contemporánea.

Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, curso 1998-1999,

impartida por Luis Enrique Otero Carvajal, profesor titular de Historia Contemporánea de la UCM.

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PRENSA Y CINE EN MADRID. 1966-1980

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Realizada por:

Wencesla Berrendo Cámara

María Gómez Mendiguchía

 

Indice

 

Los medios de comunicación: la prensa escrita

 

La prensa local y la prensa asociativa

 

El Cine en el Madrid de los años sesenta y setenta

En estas páginas queremos intentar un breve acercamiento a lo que supuso la cultura en el último periodo franquista centrándonos en los medios de comunicación y el cine.

Madrid es la capital de España y esto le confiere un significado especial a cualquier estudio que sobre la ciudad se quiera hacer. Esta peculiaridad se debe a que, en Madrid, se desarrolla no solo una cultura propia de la ciudad, sino que alrededor de ella gira gran parte de la cultura nacional. Además, por lo que hemos leído y observamos, en Madrid no se tiene gran interés en desarrollar una cultura madrileña con la que sentirse plenamente identificado, no se necesita una cultura como símbolo regional. Madrid se encuentra muy influenciada por su condición de capital, sufre una especie "centralismo".

Así en el siguiente relato aunque intentemos ceñirnos a la capital, no van a ser hechos que ocurran solamente en Madrid, sino que otras regiones van a poder verse mínimamente reflejadas.

 Antes de pasar al tema en si, nos ha parecido interesante reflejar brevemente el Madrid arquitectónico de los años sesenta. Esto se debe a que sería importante ver cómo en Madrid convive una cultura más internacional que se reflejaría en los periódicos de tirada nacional y una cultura más personal e íntima que se vería reflejada en los nuevos espacios ocupados para vivir. El Madrid de los sesenta está fuertemente influido por el desarrollo económico, por el "boom" experimentado en estos años. El nivel de vida de los madrileños aumentó constantemente, encontrando reflejo en la pequeña liberación política que se estaba produciendo. Se vivía una ilusión renovadora,aunque de limitados y estrechos márgenes.

Madrid en los años sesenta pierde su identidad provinciana, dejó de ser el Madrid de Cibeles, de la Puerta del Sol, y pasó a ser el Madrid de las ciudades-dormitorio que surgen en los antiguos pueblos como Carabanchel, Alcalá o Getafe.

En estos años vamos a distinguir dos tipos de arquitectura: la que obedece a las corrientes artísticas del momento y la que responde al aumento de la población. En el primer grupo podríamos destacar la obra de Sáenz de Oiza y Fullaondo que entre 1962 y 1965 construyeron el edificio Torres Blancas el cual causó gran polémica y produjo críticas tanto de aprobación como de rechazo ("muy bien pero que no se repita"). Destacó también la obra de Rafael Moneo y Rafael Bescos, con el edificio Bankinter, edificio que responde al problema urbano de su enclave, pero no por ello deja de tener estilo propio. Surgieronn también edificios que experimentan fórmulas más sobrias y geométricas, más funcionales, como los laboratorios Jorba de 1965 y el edificio de IBM en 1966.

Pero la arquitectura que más se impuso fue la que solucionaba el grave problema al que se enfrentaba Madrid, el de la inmigración masiva. De esta manera, se construyeron grandes bloques, naciendo las ya mencionadas ciudades-dormitorio, y barrios-dormitorio como San Blas.

 

 

 Los medios de comunicación: la prensa escrita

Para continuar con la idea de la importancia que la condición de capitalidad confiere a Madrid, vamos a estudiar periódicos nacionales pero que tienen su sede central en la ciudad y periódicos propiamente locales. En los primeros nos ceñiremos a los diez últimos años del franquismo, ya que hemos tomado como fecha inicial 1966, año de la aprobación de laLey de Prensa e Imprenta; pero para los segundos nos vamos a extender hasta el año 1980, ya que la transición a la democracia tuvo un fuerte impacto sobre el desarrollo de la prensa local.

Los años que vamos a tratar se caracterizan por el despegue económico que sufre España. La sociedad cambia, varía sus hábitos, su mentalidad, su actitud individual. Sigue sometida a un dictador, Franco. Al no tener una vía de representación política, acude a canales como y la prensa para presionar al poder, a la vez que la contestación política a la dictadura va incrementándose progresivamente involucrando desde finales de los años sesenta a sectores cada vez más amplios de la sociedad española.

En 1966 y por iniciativa del entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne se promulgó la ley de Prensa e Imprenta, Constituía una ley reformista, que abría el camino hacia la liberalización, lo que quedaba patente con la publicación de nuevas revistas de opiniones políticas, como Atlántida, Cuadernos para el Diálogo, Triunfo, Revista de Occidente o Gaceta Universitaria, cuyos planteamientos no eran afines a los del Régimen. Se resquebrajaba así de alguna manera el hermetismo que imperaba en la vida pública del país

Esta ley supuso igualmente el comienzo de un pulso mantenido con el gobierno, en el que los diarios y revistas más proclives a un cambio democrático arriesgaban y ponían al límite el contenido de sus publicaciones; la prensa pasó a ser una institución social capaz de abrir espacios, con sus limitaciones y riesgos, al entonces inexistente diálogo político.

Los diarios más importantes publicados en Madrid eran el ABC, Arriba y Ya Junto a estos destacan, aunque en menor medida Informaciones, El Alcázar, Madrid y Pueblo. Conviene aclarar que a pesar del amplio número de publicaciones, la prensa seguía siendo una "prensa orientada", lo que significa que no existía gran variedad en el tratamiento de la información, aunque si aumentaron el número de publicaciones y éstas se fueron especializando.

Al lado de estos aparecieron también periódicos que fracasaron. Estos nacieron respondiendo a la condición de villa y corte de Madrid, por lo que presentaban un grado de politización mayor y se lanzaron a una información general. Fueron el Nuevo Diario (1967-1976), el SP (1967-1969) y Nivel de un solo día de duración.

El diario ABC fue junto con Pueblo, uno de los diarios de mayor difusión en Madrid y el de mayor tirada a nivel nacional. "...todo aquello que no publicaba el ABC no era noticia". Su ideología era monárquica. El 21 de Julio de 1966 se produjo el secuestro de la edición del periódico por el artículo "La Monarquía es de todos" de Luis Mª. Ansón. En los años setenta inicia un declive tanto en su aspecto ideológico como en el empresarial. "El ABC del régimen de Franco era como El País actual de la democracia: crítico, halagador, aduanero e institucional; pero en derechos".

El diario Arriba representaba el instrumento político de la Secretaría General del Movimiento. Su característico exclusivismo político hizo que fuese mirado con recelo por la prensa independiente. En los años setenta entró en un profundo declive.

El diario Ya constituye un claro ejemplo de los periódicos que con prudencia y decisión se empeñaron en la apertura política ya desde 1966. Destacaba por su esfuerzo en pro de la institucionalización del régimen con el fin de evitar el vacío político previsible tras la muerte de Franco. Este periódico dependía de la Editorial Católica, y aunque es evidente una influencia moral de los obispos, en los editoriales, textos y noticias se mantenía independiente.

Otros periódicos importantes en Madrid fueron Informaciones, que pasó de contar con poca difusión e influencia a desarrollar desde 1968 un periodismo de investigación novedoso, lo que le conviertió en un periódico serio, joven y eficaz. Nuevo Diario, aperturista e independiente, estaba especialmente dedicado a los jóvenes. El año siguiente de la muerte de Franco, el 4 de mayo de 1976, nacía en Madrid el diario El País.

También en estos años de aperturismo político, se asistió al cierre de varias publicaciones siendo la más sonada la del diario Madrid, producida en 1971. Era un periódico muy "adelantado" para su época, un precedente ideológico-político de la futura transición. Este periódico mostró su independencia en las opiniones y en la información y destacó por reseñar aspectos importantes de la vida laboral y universitaria. Dirigido a minorías inquietas y de los ámbitos políticos, culturales, laborales, universitarios, convergieron en él distintas opciones políticas pero un mismo fin, el de la defensa de las libertades públicas.

Haciendo un breve repaso por los hechos más destacados de la prensa editada en Madrid, pero con influencia nacional, podemos destacar los siguientes: la suspensión durante dos meses de la revista Destino en 1967 y del diario Madrid cuatro meses en 1968, cerrándose definitivamente en 1971, el secuestro de la editorial del ABC en julio de 1966 por el artículo de Luis Mª Ansón, el descenso del periódico El Alcazar por seguir desde 1968 una línea editorial en sintonía con el Movimiento, la suspensión del Sábado Gráfico en 1970, las multas impuestas a Triunfo y Gaceta Universitaria y las inspecciones ministeriales de la contabilidad y gestión económica de la empresa periodística SARPE y del diario Madrid.

Aumentó en estos años el número de periódicos y revistas publicadas así como los temas, que son cada vez más variados. Se observa una mayor competitividad y el nacimiento de nuevas publicaciones como el diario As en 1962 y el Diario en 1967.

La prensa local y la prensa asociativa.

Pasando ya a la prensa local madrileña debemos apuntar que ésta ya existía en el siglo XIX; la prensa asociativa es un hecho que no nace en esta época, aunque sí adquiere un carácter singular en esta época

Nos vamos a centrar para este tipo de prensa en la década de 1970 ya que es en estos años donde encontramos más ejemplos de prensa local asociativa y es también cuando sufre un gran revés que debe afrontar a partir de 1975, ya que desde este año, este tipo de prensa pierde su carácter reivindicativo, combativo y antifranquista y para sobrevivir debe buscar nuevas fórmulas.

La ley de Prensa e Imprenta de 1966 afectó a la prensa local ya que autorizaba a editar cualquier clase de publicaciones tanto a Sociedades Anónimas, lo que no es el caso del periodismo local, como a "Personas Físicas convertidas en Empresas Periodísticas", que es la figura a la que se acogieron la mayoría de los medios locales.

La prensa local de estos años posee un carácter espontáneo y anárquico. La renovación de esta prensa local en los años sesenta se debe fundamentalmente a dos factores, la recién estrenada Ley de Prensa que concede una mayor libertad y la ola migratoria que sufre Madrid en estos años. Esta migración masiva hacia Madrid, que se muestra especialmente sensible a los cambios políticos, sociales y económicos, contribuyó al auge de la prensa local por una razón fundamental. Por regla general, los emigrantes de una misma región tendían a instalarse en una misma zona, por lo que cada población poseía una personalidad diferente que se reflejaba en los periódicos de cada zona. Así las diferencias sociales caracterizaron el proceso de configuración urbana cosmopolita en las décadas de los sesenta y setenta y, cada periódico tendía a mimetizarse con la nueva forma de identidad urbana.

La prensa local vinculó su existencia al esfuerzo de quienes la realizaban por lo que era un fiel reflejo de las expectativas, exigencias y desengaños de sus autores. Por esta razón asistiremos a varios giros bruscos en la fisonomía de los periódicos.

 La prensa local de aquellos años puede ser clasificada endos grandes opciones: o bien intentaba cubrir todos los aspectos informativos de la vida ciudadana, local y cotidiana de una comunidad territorial con sus límites bien definidos, como "Viva Voz de Vallecas" o, en el polo opuesto, se a centrarba en una única actividad informativa mediatizada por la especialidad temática.

Antes de acercarnos a la prensa local de esta época, es preciso señalar que el carácter de las publicaciones locales era una fórmula a la que se acogieron publicaciones con criterios y objetivos distintos que terminaron por configurar diferentes modos de realización de cada periódico, dependiendo de la óptica través de la cual se informaba de los acontecimientos locales, en función de vinculaciones o intereses editoriales, prioridades temáticas, características de la recepción, formas de financiación y distribución.

El inicio de esta prensa podemos verlo en el número uno de Palomeras Hoy, editado en julio de 1968. Esta publicación tiene una doble importancia: por una parte sería el "padre" de la prensa local madrileña de los años setenta y, por otra, sería la primera publicación antifranquista hecha en Madrid dentro del marco de la legalidad. Además marcó el comienzo de la prensa asociativa en el último franquismo.

Desde 1966 vamos a ver cómo se suceden principalmente tres tipos de prensa local en Madrid. En un primer momento nos vamos a encontrar con los llamados "Medios de Información Local General". Se establecen en ámbitos concretos, logran amplia difusión y un gran nivel de supervivencia. Estas publicaciones son un claro ejemplo de la incidencia de la migración sobre Madrid, ya que siguen la tradición de anteriores publicaciones madrileñas, pero ahora se cubren áreas mayores por el "boom" demográfico que sufre la capital y la provincia. Muestran por tanto una gran vinculación con las recién creadas ciudades-dormitorios y así mantienen una personalidad que viene dada por la definición territorial, la cual es fácilmente reconocible. Es un caso especial en la prensa de estos años ya que surgen por iniciativa individual y no colectiva (que será la tónica general de las demás publicaciones) y también porque no se vinculan a ningún movimiento político, alejándose de esta manera del carácter reivindicativo del resto de publicaciones. Ejemplos de esta prensa serían Getafe Gráfico, Puerta de Madrid o Nuevo Alcobendas.

 En segundo lugar nos topamos con la prensa asociativa. Esta es la que más claramente muestra el auge del antifranquismo por parte de la sociedad. Es una forma de protesta social hacia Franco y su Régimen pero ya desde la legalidad. Es comprensible que a partir de la muerte de Franco este tipo de prensa sufra una caída. Pero esto no significará su desaparición, ya que sabe aprovechar la reciente libertad que la democracia proporciona. Así surgen colectivos de periodistas que, apoyados en personas o entidades locales, crean nuevas publicaciones cuyo núcleo central será ahora la economía. Este tipo de prensa pasa por tres fases en su desarrollo. Habría que señalar antes de todo que la prensa asociativa apenas logra sobrevivir y lo hace basándose en los ingresos que proporcionan los comercios de cada zona. En un primer momento se publicaban pequeños boletines informativos, como Intento. La segunda fase sería la más próspera para esta prensa porque se crearon nuevos barrios y las publicaciones se adaptaron a esta nueva realidad y a la dinámica que adquierió el movimiento asociativo. Ejemplos de esta fase serían Vecinos de Getafe, Barrio del Pilar o El Vecino de Orcasur. Antes de explicar el último periodo sería conveniente advertir que, estudiándolo desde un punto de vista político, estas dos primeras fases podrían unirse y distinguirse de la tercera que es la que corresponde a los años de la democracia. Esta última desmantela los conceptos organizativos válidos hasta entonces y ya no se hacen necesarias las motivaciones de los militantes antifranquistas. A pesar de estos problemas la prensa asociativa logró sobrevivir con publicaciones como Espolón o Las Afueras.

Sobre este tipo de prensa sería interesante destacar que la gente que trabaja en ella no tiene por qué ser militante y aunque lo sea, no trabaja en ningún caso por imposición política o bajo consigna. Se dedican a esta labor periodística además de los propios periodistas, los universitarios de la recién creada Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense (1971) y personas de cada barrio que poseen una actividad laboral normal. Las relaciones de listas de trabajadores y patronos suelen coincidir, lo que indica que esta prensa asociativa no respondería a fines lucrativos.

La Iglesia también publica en estos años y aunque sorprenda, no persigue siempre una función apostólica intenta seguir una línea editorial similar a la de la prensa vecinal. El ejemplo más claro de ésto sería el boletín parroquial presentado por el párroco de San Lesmes, que aspira a una prensa local duradera y objetiva. A pesar de esto, la Iglesia no tiene una acción planificada sobre el terreno de las publicaciones y, solamente hay siete parroquias que aparecen como editoras, en estos casos la aprición de estos boletines parroquiales está estrechamente vinculada a la personalidad y al compromiso social del cura o párroco donde se edita.

Con el comienzo de la democracia se abre un nuevo periodo para la prensa local. Ahora va a responder a otras preocupaciones y va a presentar otra estructura organizativa. Entre 1975 y 1977 los diarios nacionales se preocupan por la explosión urbana madrileña y pasan a publicar suplementos para "superar la visión municipalista de la información local"; un ejemplo sería el Especial Vallecas del Diario Pueblo La prensa asociativa pierde terreno y en los años ochenta es sustituida por publicaciones que responden no tanto a inquietudes políticas como a inquietudes culturales, sociales, ecológicas, deportivas, etc; se nota un cambio y ahora se siente más curiosidad por la vida cotidiana de la ciudad.

Aparecen colectivos como promotores de periódicos locales. Estos colectivos son, en un principio, grupos de personas sin vinculaciones orgánicas entre ellas, unidos solamente por afinidades ideológicas o territoriales, pero pasado el tiempo se ampliarán al irse introduciendo gente con muy diversas ocupaciones a los que es necesario abrirse para sobrellevar la crisis económica. Más avanzada la democracia encontramos a jóvenes que, al no vivir el franquismo, se pronuncian abiertamente contra la información reivindicativa y en favor de una comunicación capaz de transmitir experiencias de carácter cotidiano y vivencias de origen personal.

Esta sería la prensa más destacable de esta época, pero no es la única ya que a su lado conviven publicaciones infantiles, juveniles, culturales, deportivas, publicitarias, etc.

A modo de resumen, podríamos agrupar las publicaciones locales en varios grupos según su carácter.

punto05.JPG (3724 bytes) Prensa de Información Local General, que trata de cubrir todos los aspectos de la vida ciudadana. Destaca por su independencia y objetividad, aunque no se consigue siempre. Serían un ejemplo A Viva Voz de Vallecas, Puerta de Madrid, Getafe Gráfico o Semanario Escurialense

punto05.JPG (3724 bytes) Prensa Asociativa Vecinal, que sería la opuesta a la anterior porque ésta si se vincula a una entidad cívico-local. Persigue una información temática y se ciñe a las directrices dadas por las entidades políticas-reivindicativas de las que depende, las cuales siempre están en consonancia con el movimiento ciudadano en el que se inscriben. Representantes de esta prensa serían Palomeras Hoy, Familia Moratalaz, Las Margaritas o Barrio del Pilar.

punto05.JPG (3724 bytes) La prensa clandestina fue durante la dictadura el único ejemplo que mantendría menos relación con la Ley de Prensa de 1966. Por una parte en ella no encontramos a nadie que pueda reclamarse como auténtico propietario. Es un auténtico caso de prensa que nace y se mantiene al calor del trabajo esporádico de gente igualmente esporádica. Solamente son publicaciones identificables por una siglas determinadas o por el nombre de una identidad de vida inestable. Algunas se hacen llamar Sociedades Anónimas por exigencias de la Ley de 1966. Esta prensa se vincula a estructuras ilegales del movimiento antifranquista creado a nivel local, pero nunca llegó a identificarse plenamente con la problemática urbana. Ejemplos de ella fueron Madrid Popular, Vallecas Unido o Carabanchel.

punto05.JPG (3724 bytes) Prensa de Información Local Comercial no podría definirse claramente ya que en su carácter encierra varias características. Se distribuye gratuitamente y solo se financia con la publicidad de los comercios del barrio, pero tiene un carácter independiente y trata, de cubrir todos los aspectos informativos de la vida cotidiana al igual que la prensa de Información Local General. Estaría representada por Información Deportiva Local y Comercial, Alcobendas Hoy.

punto05.JPG (3724 bytes) Prensa Juvenil Intima nace a raíz de las nuevas formas de organización de la juventud. Perdido el carácter antifranquista, su contenido responde al interés mostrado por lo cotidiano, los sueños y sentimientos, etc. Se forman espontáneamente en torno a inquietudes culturales, sociales, ecológicas o simplemente alrededor de la amistad. La representan Igua, Retiro 5, La Niña de la Estación o Vicálvaro Joven. Al lado de esta podríamos situar a la prensa infantil, que respondería solamente a fines de diversión para los más pequeños. Serían Hormiguitas, Nuestro Colegio o Nosotros, la prensa humorística como El Balconcillo y la prensa cultural como Aula de Cultura de Entrevías-Pozo.

punto05.JPG (3724 bytes) Prensa Publicitaria, la cual no hay que despreciar ya que es la que más se ha mantenido en el ámbito local logrando un alto grado de desarrollo. Pero no hay que engañarse ya que la publicidad en ella es solo de pequeños establecimientos locales y la información se centra más en publicaciones de entretenimiento Serían Oportunidades, Publiventa o Infor Salamanca.

Por último, respecto a los temas, ya hemos visto como algunas intentan cubrir todos los aspectos de la vida ciudadana u como otras se limitan a uno en concreto. Los temas tratados en las publicaciones se centran en asociaciones, ayuntamientos, sociedad, ocio, cultura, historia, deporte, seguridad, enseñanza, urbanismo, sanidad, transporte y temas no locales.

No hay que creer que la prensa local ha desaparecido con la consolidación de la democracia. Aunque creemos que su carácter ha cambiado y ahora se centra principalmente en una prensa gratuita a modo de boletín informativo cuyo tema principal de interés es la vida, problemas y acontecimientos de cada barrio.

En el mapa vemos donde se imprimieron los periódicos locales más difundidos y los años en que aparecieron.

 El Cine en el Madrid de los años sesenta y setenta.

Bienvenidomistermarshall1a.JPG (59302 bytes)El cine español siempre tuvo su sede principal en la ciudad de Madrid. Aunque hay que advertir que durante la época que nos ocupa, más o menos de los años sesenta a setenta y cinco del siglo XX, la ciudad siempre cosmopolita y acogedora perdió parte del protagonismo que había tenido en épocas anteriores, e incluso del que tendría años más tarde.

Los últimos tiempos del franquismo nos ofrecen un Madrid no ya tan patente y visible en la cinematografía. Durante los años cuarenta y cincuenta son muchas las películas que utilizan como escenario natural las calles de Madrid donde se desarrollan las tramas de infinidad de historias, Así por ejemplo existen en nuestra filmografía escenas tan memorables como la última correspondiente a una película de Manuel Mur Oti titulada Cielo Negro, en la que se ve el travelling más largo de la historia del cine español, que lleva a la protagonista en una carrera hacia la esperanza desde el viaducto de Madrid hasta la Basílica de San Francisco el Grande.

Unas décadas después la ciudad de Madrid se mostraría en el celuloide no ya como el escenario costumbrista de posguerra, sino como el epicentro de todo un nuevo movimiento cinematográfico y musical que emergía con fuerza en la década de los ochenta, la conocida como "movida madrileña".

La imagen de uno de los principales símbolos de Madrid, la Gran Vía, ilustra una de las películas del director Mario Camus, Después del sueño, que fue filmada en 1991. Empieza pues en la espina dorsal madrileña nuestro recorrido por el cine español, un recorrido que nos llevará a andar por lo más significativo de su filmografía en la última etapa del franquismo, deteniéndonos con especial interés en aquellos directores y películas que tengan un vínculo con la capital de España.

Pero antes de que Mario Camus llegase a esta imagen de la Gran Vía de los años noventa había dejado en el camino otra Gran Vía, la de los años sesenta y setenta, que vería pasar a tantos y tantos directores españoles que esperaban ver hechos realidad sus sueños. El principal el de que una de sus películas se estrenara en una de las salas cinematográficas que jalonan el gran escaparate de dichas y desdichas que es siempre la Gran Vía madrileña.

Comenzamos pues nuestro viaje en el tiempo rescatando de la memoria algunos de los hechos más representativos. Tendremos que hablar en primer lugar de la España de las décadas de los sesenta y setenta, y más concretamente de Madrid. Ya que no se puede entender la producción cinematográfica sin saber algo antes del estado en el que se produce

Es fundamental comprender el nuevo ambiente económico que se respira, las medidas económicas puestas en funcionamiento en el I Plan de desarrollo económico de 1963, y la liberación de costumbres que llega de la mano del gran boom de ese comienzo de década: el turismo.

Desde Madrid en la década de los sesenta, se toman desde el régimen franquista nuevas medida como la Ley de prensa e imprenta de 1966, que debía garantizar una nueva tolerancia censora. Aunque hemos de señalar que la represión muy lejos de desaparecer continuaba, y en Madrid como capital del Estado se dejaban ver sus efectos más que en ningún otro sitio. Los jóvenes de los años sesenta se sentían en gran número de ellos insatisfechos con la falta de libertad, en Madrid en el año 1967, en el mes de febrero se cerraron las universidades como consecuencia de las revueltas y huelgas estudiantiles.

Pero no sólo en el ámbito estudiantil se dejaba notar el descontento. Madrid también conoció la agitación obrera durante la década de los sesenta, como ejemplo baste señalar que en las elecciones sindicales de 1966, primeras en las que existió algo parecido a una campaña electoral tolerada, los candidatos de las Comisiones Obreras (clandestinas) ocuparon hasta el 40% de los cargos electos en Madrid.

Una situación en general que no llamaba al optimismo. Pero volviendo al mundo del cine tenemos que decir que en agosto de 1962 se eligió el nuevo director general de Cinematografía y Teatro, se trataba de José María García Escudero, un hombre católico (condición indispensable para ocupar un cargo en la Administración) pero con ciertos criterios aperturistas. El primer gran empeño que quiso llevar a cabo fue intentar establecer el cine como parte de la cultura, y que se le considerase un arte. Opinión esta no muy en boga por la época, como demuestra una encuesta publicada en el diario madrileño Pueblo, en la que cinco intelectuales de prestigio afirmaron que el cine no era arte, solamente uno de ellos se negó a reconocer aquello.

El cine que se hace por esta época va a abandonar los escenarios y personajes de la capital y va a preferir en su lugar a los de las provincias. En ese sentido Madrid ya no gozará de esa situación privilegiada que poseía décadas atrás.

Al principio hemos visto el cartel de una película de los años noventa de Mario Camus, en el que se presenta un rincón de la Gran Vía madrileña. Aquí era y es aún hoy donde se realizan los estrenos importantes. Mario Camus fue uno de los directores significativos de esta época, considerado como uno de los valores en alza, el realizador santanderino se trasladó a Madrid para realizar su carrera cinematográfica. Su segunda película Young Sánchez, de 1963, no llegó a estrenarse en Madrid, por esto quizá Camus abandona la clase de cine que había comenzado a hacer, y a partir de entonces sus siguientes trabajos son de carácter más popular. Tenemos por tanto el hecho significativo de que si una película no se estrenaba en Madrid su carrera comercial era notablemente difícil.

Relacionados con Madrid están muchos de los argumentos más recurrentes de la época, como el de La Busca, del año 1966, realizada por el director Angelino Fons, que utiliza la capital para situar la historia de un joven de provincias que intenta abrirse paso como mucha otra gente en la "jungla de asfalto". El cine recoge una vez más como nos demuestra el argumento de esta película una realidad social, la de la emigración en estos años desde las provincias a la capital. Se trata de la búsqueda de una situación mejor que quizá pueda ofrecer Madrid, ya que durante estos años la capital se convierte en un foco de industrialización y en uno de los centros españoles más avanzados económicamente. El campo se empieza a abandonar por el cemento y el hormigón.

No se puede hablar del cine de esta época sin mencionar la censura. La censura seguía estando a la orden del día. Uno de los casos más conocidos de estos tiempos fue el de Manuel Summers, su película Juguetes Rotos de 1966, sufrió treinta y siete cortes de censura. Por ello el realizador se enfrentó al director general de Cinematografía, y García Escudero, en noviembre de 1966, envió al fiscal unas declaraciones del cineasta a una revista madrileña en las que denunciaba irregularidades en la concesión de subvenciones. Esto ponía en un gran aprieto a Summers, pero es que era muy difícil lidiar con la censura.

A pesar de todo esto el régimen seguía propiciando películas que le fueran propicias a su imagen. Una imagen que por estos años quería cambiar de cara, lavar su imagen en el extranjero.

En el extranjero se hacían películas como la del francés Frédéric Rossif, titulada Mourir á Madrid (Morir en Madrid), de 1963, que fue contestada por el régimen a través de de Mariano Ozores y su film, Morir en España, de 1965, en el que se daba la opinión del bando vencedor de la guerra civil.

Un tipo de cine que triunfó en esta época era el que representaba al "cazurro" de provincias. Así de la mano de directores como el ya citado Mariano Ozores, Ramón Fernández, Pedro Lazaga o Fernando Palacios, se hacieron comedias subgenéricas y repetitivas. De este lado tenemos la colección de este tipo de realizaciones cuyo reparto encabezaba un curtido actor de teatro, Paco Martínez Soria. En películas como La ciudad no es para mí de 1963, que fue la película más taquillera de esa época. En la que el espectador podía ver a un Paco Martínez Soria paseándose con su boina por las calles de Madrid. Un Madrid que en las escenas de este film se nos presenta plagado de vehículos, y por cuyas calles, a pesar de las nada favorables condiciones políticas, se deja notar la capital cosmopolita que pretendía ser Madrid.

Lo que nos ofrecen otras películas de estos años son paisajes más costumbristas y típicos de Madrid. Películas éstas también apoyadas por el régimen franquista. Así en la famosa La gran familia, en 1962, podemos observar en una de las escenas más conocidas del film, la Plaza Mayor con sus típicos puestos navideños, o también en otra, la Gran Vía adornada para esas fechas con miles de bombillas de colores. El régimen de Franco quiere ofrecer su capital como un techo bajo el que solamente puede haber alegrías, y bajo el cual no hay cabida para la tristeza, el desenlace final y feliz de la película así lo quiere transmitir.

Otra de las películas de este tipo también muy célebre y que se desarrolla por escenarios madrileños es Sor Citröen, realizada en el año 1967 por el director Pedro Lazaga. En ella vemos como el auge automovilístico que está viviendo el país llega también a la gran pantalla, y nos muestra un Madrid que da paso a los atascos como señal de su imparable modernización.

Pero no sólo producciones de directores españoles se rodaron en Madrid. Sería un gran error y olvido no hablar de las realizaciones en suelo madrileño de producciones extranjeras. Quizá uno de los pasos por la capital en este sentido más importante ha sido el de uno de los mayores genios del cine de todos los tiempos, Orson Welles.

Una de las películas más aclamadas de este realizador estadounidense es Campanadas a Medianoche, producida en 1965, se rodó en varias localidades españolas, entre ellas Madrid. Esta película, adaptación de obras de Shakespeare, se exhibió en la 20ª edición del festival de Cannes de 1966, y fue galardonada con el Gran Premio de Aniversario. Orson Welles era un enamorado de Madrid como lo demuestra el hecho de que era muy habitual verle en conocidos cafés de la Castellana. Otra de las historias de Welles que se rodó en Madrid y sus cercanías fue Una historia inmortal, realizada de septiembre a noviembre de 1966 en Chinchón y Madrid, para la televisión gala.

No podemos dejar de citar, aunque su realización sea un poco anterior al periodo que nos ocupa pues data de 1958, la película dirigida por el director italliano Marco Ferreri El pisito, que bajo los presupuestos del neorrealismo italiano Ferreri realiza una obra maestra de humor negro, ambientada en el Madrid de finales de los años cincuenta es una ácida visión de la España de aquellos años, constituyendo una de las obras maestras del cine español.

También el "espaguetti western" encontró sus paisajes en tierras madrileñas, no sólo el desierto de Almería servía en aquella época para estos propósitos, Torrejón de Ardoz hacía las veces de decorado del oeste americano con igual efectividad.

No hay que olvidar tampoco una mención a una gran superprodución que también se sirvió de suelo madrileño para dar vida a lejanos paisajes. Estamos hablando de la magna Dr. Zhivago, película basada en la homónima novela de Boris Pasternak . El director David Lean se caracterizaba por ser un magnífico localizador de exteriores, y aunque en un principio pueda parecer asombroso e increíble nadie diría que muchos de los paisajes que representan la gélida región rusa corresponden en realidad a las cálidas tierras de Madrid y su comarca.

David Lean utilizó la Red Nacional de los ferrocarriles españoles. Iberduero S.A.. La presa Aldeadavila, y los estudios C.F.A. de Madrid, situados en Canillejas. Una de las escenas más emotivas de la película corresponde al entierro de la madre del pequeño Yuri, el paisaje es desolador, un viento congelado recorre la pantalla dejando adivinar que nos encontramos viendo una estampa del invierno ruso, cuando en realidad esos exteriores son los próximos al aeropuerto de Barajas.

Los exteriores de esta misma película correspondientes a la gran manifestación del proletariado también están localizados en Madrid. Como dato curioso hay que decir que la mayoría de los extras que componían las filas de la enorme masa humana eran españoles, éstos tenían que cantar la Internacional. La policía vigilaba el rodaje y decían que parecía sospechoso como muchos de los extras cantaban con especial ímpetu el himno comunista.

Madrid es en esta época una vez más, sede del cine español, y en este caso como hemos visto también de algunas de las más importantes producciones extranjeras de esos años. Volver la vista a Madrid y sus rincones en el cine es ver algo de la magia que posee esta especial ciudad.

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