Madrid siglos XIX y XX

En esta web se encuentran los trabajos realizados por los alumnos de la asignatura Historia de Madrid en la edad contemporánea.

Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, curso 1998-1999,

impartida por Luis Enrique Otero Carvajal, profesor titular de Historia Contemporánea de la UCM.

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La Junta para Ampliación de Estudios, 1907-1936

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Realizada por:

José María López Sánchez

Curso de doctorado 1998/1999

Indice

1. Madrid, foco de atracción cultural.

2. La Edad de Plata de la ciencia española: la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas.

2.1. Los orígenes de la Junta para Ampliación de Estudios.

2.2. Organización interna, objetivos y medios de la Junta.

2.3. Las iniciativas educativas e investigadoras de la Junta en Madrid.

2.3.1. La Residencia de Estudiantes.

2.3.2. El Instituto-Escuela de Madrid.

2.3.3. El Centro de Estudios Históricos.

2.3.4. El Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales.

3. La Junta para Ampliación de Estudios en Madrid.

Bibliografía.

1. MADRID, FOCO DE ATRACCIÓN CULTURAL.

A lo largo del siglo XIX, Madrid se consolida como espacio productor de cultura, donde, según Jesús A. Martínez Martín, "convergen productor e instrumentos de difusión". Durante los siglos anteriores, continúa señalando Martínez Martín, la capitalidad constituyó un polo de atracción para todos aquellos hombres de cultura en busca de protección o mecenazgo en la Corte. No obstante, este panorama se diversificaría y ensancharía al ritmo del contacto con el mundo cultural europeo. Se inició de esta forma un proceso de desacralización del saber que arrastraría consigo la crisis del modelo de cultura oficial. Aunque esto no implicó su desaparición, sino un proceso de transformación y reorientación, pues el liberalismo incrementó las vías del debate cultural, impulsando procesos de asociacionismo que acabaron cuajando en diversas instituciones privadas. Es Madrid como capital la que atrae a la intelectualidad española y la ciudad se consolida como escaparate de la cultura nacional.

pombo1.JPG (39938 bytes)Más allá de estas características, en torno a la década de los ochenta y noventa del siglo XIX comienza a gestarse en Madrid lo que se ha llamado Edad de Plata de la cultura española. Es en esos momentos cuando tiene lugar la inauguración de los nuevos locales del Ateneo de Madrid, al frente de cuya presidencia se encuentra Antonio Cánovas del Castillo. Asimismo, entre 1884 y 1885 se publican los dos volúmenes de La Regenta y en 1886 y 1887 aparece Fortunata y Jacinta de Galdós. Por otro lado, durante esos años también aparece en España El origen de las Especies de Darwin. Se inaugura de esta forma una etapa en la vida cultural española y madrileña que se prolongó hasta el estallido de la Guerra Civil y en la que, tal y como ha señalado Luis Enrique Otero Carvajal, "hablar de Madrid como el centro de creación cultural y científica de la España del momento no es una exageración. La propia estructura de la Universidad española de la época, hacía de Madrid el centro de la ciencia oficial, posición acrecentada por la localización en la capital de las diferentes Reales Academias y otros organismos oficiales". Además, en Madrid se situaban todas aquellas instituciones no oficiales en las cuales se debatían los grandes temas del país: el Ateneo o la Institución Libre de Enseñanza, pieza esencial en la renovación cultural y en la aparición de la Junta para Ampliación de Estudios. Todos los intelectuales de la época sintieron la llamada de Madrid.

Habita1.jpg (26076 bytes)La atracción que Madrid ejerció sobre el mundo de las letras y las ciencias fue irresistible y a lo largo del siglo XIX esta tendencia no hizo sino acrecentarse. Con el nuevo siglo aparece el intelectual ligado a Madrid, pues en la ciudad encuentran todos los órganos y atributos de poder: desde un periódico a una editorial, pasando por las cátedras, etc. Esto les otorga y convierte en protagonistas, permitiéndoles actuar también en la vida política del país, transformándose en muchos casos en la conciencia crítica y suplicante de una renovación, con especial incidencia y reiteración a raíz del desastre del 98. Esa conciencia crítica lleva consigo una idea de compromiso, palpable en la búsqueda de la renovación y regeneración de España. Poco a poco se reconocerán como grupo coherente y pronto la crítica se convierte en oposición política, que en el caso de algunos de ellos, como es Ortega, desemboca en su intento de crear un partido político de la intelectualidad, la Alianza al Servicio de la República, fundado el 10 de febrero de 1931.

2. LA EDAD DE PLATA DE LA CIENCIA ESPAÑOLA: LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS.

Cajal4a.JPG (36340 bytes)A lo largo de los primeros decenios del siglo XX asistimos en España a un despegue de la aletargada y paupérrima ciencia que se practicaba. Este florecimiento tuvo en Madrid su centro por excelencia y en ello jugó un papel destacado la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), quien agrupó sus principales instituciones dedicadas a la investigación y estudio en la capital. No quiero entrar en la discusión que en torno a si el concepto de Edad de Plata de la ciencia española es o no adecuado para definir esta época, pues, por otra parte me parece un debate bizantino. Sin embargo, lo que si voy a abordar es la extendida opinión que existe acerca del carácter centralista de la Junta, pues además es una cuestión que se amolda a este trabajo. No obstante, abordaré este punto en el último capítulo de este trabajo, pues ahora quiero poner de relieve cual fue la actividad que la Junta llevó a cabo en sus centros y que significado tuvo aquello para la ciudad de Madrid.

2.1. Los orígenes de la Junta para Ampliación de Estudios.

En 1898 España perdió la guerra que con Estados Unidos mantuvo por sus últimas colonias. La derrota dio lugar a un período de reflexión y crítica que ya venía prolongándose desde 1868 y que ahora se agudizó al introducirse la noción de Desastre. De la mano de éste se renovó la polémica sobre la ciencia en España y se multiplicaron las manifestaciones acerca de que habíamos sido derrotados "en el laboratorio y en las oficinas, pero no en el mar o en la tierra". La consecuencia inmediata fue la creación del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes el día 28 de abril de 1900, institución que patrocinó la fundación de la JAE siete años después.

Alfons~1.jpg (39082 bytes)Francisco J. Laporta, A. Ruiz Miguel, Virgilio Zapatero y Javier Solana han señalado que a finales del siglo XIX y comienzos del XX el panorama era este: "una concepción del mundo desdeñosa de la ciencia y un sistema educativo débil, que se dirige a una exigua minoría del país y no es capaz de suministrar los rudimentos de una información apta para provocar un desenvolvimiento económico". En este mismo sentido se pronuncia Julio Ruiz Berrio cuando señala que "junto a esas minorías de poder económico existían las minorías intelectuales, aunque en la mayor parte de las ocasiones coincidían". Por tanto, según Laporta sería ahora cuando "se va a transformar en tema central de nuestra literatura crítica el análisis de nuestra postración a la luz de lo que acontece en las naciones más avanzadas. El origen de las ideas que darán posteriormente lugar al nacimiento de la Junta para Ampliación de Estudios ha de encontrarse sin duda en este tema central".

Los acontecimientos de 1898 provocaron que un debate que se podía remontar a 1868 adquiriese una importancia vital dentro de las preocupaciones sociales del momento. En este contexto fue donde pudo triunfar el ideario de la Institución Libre de Enseñanza, ya que Francisco Giner de los Ríos, director de la misma, ofreció su versión del atraso científico español al señalar como causante la falta de contacto con Europa. La solución para Giner y todos los institucionistas era el envío de pensionados a otros países, pero esto no podía ser de por sí suficiente. Era, además, necesario que aquellas "excursiones al extranjero" fuesen guiadas por personas preparadas. La Junta quiso por ello convertirse en órgano educador y no solo expendedor de viajes. Asimismo se piensa en traer maestros extranjeros para enseñar en España. Este planteamiento general de "europeización funciona en el 98, en el regeneracionismo, y, hasta cierto punto en los pedagogos de la Institución Libre de Enseñanza, como una alternativa global a la situación, uno de cuyos puntos de programa sería el envío de pensionados al extranjero".

Fue en este contexto en el que la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas nació por un Real Decreto del 11 de enero de 1907, publicado en la Gaceta el 18 del mismo mes, bajo el gobierno liberal de Vega Armijo y con Amalio Gimeno como ministro de Instrucción Pública. La Junta comenzó a funcionar en un modesto piso de la plaza de Bilbao, en el número 6, para luego trasladarse a la calle Almagro y de aquí a la calle Medinaceli.

2.2. Organización interna, objetivos y medios de la Junta.

Formentín Ibáñez y Villegas Sanz señalan que "el aparato burocrático en que se apoyaba la JAE no fue nada complejo. La clave de su éxito y de su buen funcionamiento se basó en la elección de personas preparadas y de confianza que fueron capaces de llevar a cabo las misiones encomendadas". El 27 de enero de 1907, dieciséis días después del nacimiento de la Junta se aprobó un reglamento que concedía amplia autonomía a la misma y en él se especificaron sus bases constitutivas. El organigrama de la JAE quedó diseñado de la forma siguiente:

punto05.JPG (3724 bytes) JUNTA PLENA: formada por 21 vocales y el secretario.
punto05.JPG (3724 bytes) COMISIÓN EJECUTIVA O DIRECTIVA: presidente, dos vicepresidentes, dos vocales y secretario.
punto05.JPG (3724 bytes) SECRETARÍA: secretario, vicesecretario y personal administrativo.

Tal y como señalan Formentín Ibáñez y Villegas Sanz, las dos primeras tenían un carácter decisorio-deliberante, mientras la secretaría ejecutaba el trabajo de organización y gestión de todos los asuntos. Por otro lado la Junta contó con gran autonomía e independencia de funciones en el orden técnico y pedagógico. De esta forma se entiende la facultad que tenía para designar pensionados, crear nuevos centros y nombrar sus directores, así como para adquirir y poseer bienes, y elegir nuevos vocales. Ya en 1907, desde sus comienzos, la presidencia estuvo encarnada en la persona de Santiago Ramón y Cajal, mientras la secretaría recayó en José Castillejo.

Castillejo2a.JPG (20050 bytes)La historiografía ha subrayado la autonomía e independencia con que nació la Junta pese a ser un organismo de naturaleza oficial creado por el Ministerio de Instrucción Pública. Junto a ello la Junta procuró huir de la excesiva burocratización y complejidad administrativa, siguiendo con ello un criterio ya marcado por los institucionistas y que consistió en evitar que la labor de la JAE se perdiera entre la burocracia administrativa. Finalmente, junto a la autonomía y la escasa complejidad administrativa, los distintos autores han destacado el espíritu de neutralidad política con el que nació la JAE y que mantuvo a lo largo de toda su existencia. La mejor prueba de esta última característica fue la variedad de ideologías que se recogieron en la composición de vocales de la Junta, quienes oscilaron desde los elementos más conservadores a otros más liberales.

La JAE no nació de la nada, sino que en su creación es posible apreciar unos objetivos claros y unos medios para lograrlos. Ha sido Sánchez Ron quien mejor recogió los objetivos de la Junta, expresados ya en el decreto fundacional: formar al personal docente futuro y dar al actual los mejores medios para acercarse a las naciones más cultas. Los medios fueron las pensiones, conociéndose a la JAE por ello como "Junta de Pensiones". En general, la historiografía ha puesto el acento en el hecho de que la Junta nació con dos objetivos claves: la renovación pedagógica (en especial del cuerpo docente) y la provisión de pensiones para elevar el nivel cultural de España y colocar al país al nivel de los más adelantados en Europa. En este mismo sentido, la mayor parte de los autores consultados han destacado como elementos fundamentales aquellas las instituciones dedicadas a la investigación (Centro de Estudios Históricos, Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales y Asociación de Laboratorios) y los centros de docencia (Residencia de Estudiantes, Instituto-Escuela y Escuela de Párvulos de Simancas). Estos debían ser los lugares de destino donde acabaran los pensionados con el fin de no perder lo aprendido fuera. Las pensiones y los centros (tanto educativos como de investigación) fueron los instrumentos a los que acudió la Junta para elevar el nivel educativo del país, provocar la renovación pedagógica del cuerpo docente y con ello colocar a España entre las naciones más adelantadas.

De esta forma, Madrid contó a comienzos de siglo con una institución oficial cuya necesidad parecía indudable y la equiparaba a las ciudades más modernas de Europa (Berlín, Viena, París o Londres). Sin duda, la Junta era el complemento ideal a la Universidad, aunque lo cierto es que las relaciones entre ambas no fueron todo lo cordiales y complementarias que hubiese sido deseable, pues la Universidad se sintió amenazada por una nueva institución que venía a ocuparse de algunas facetas que habían sido tradicionalmente suyas, pese a que bajo su régimen no habían encontrado el desarrollo que debieran.

2.3. Las iniciativas educativas e investigadoras de la Junta en Madrid.

Las aspiraciones regeneracionistas se materializaron en toda una serie de instituciones y centros que la JAE patrocinó a lo largo de su no muy dilatada existencia. Entre las iniciativas de carácter educativo destacaron la Residencia de Estudiantes y el Instituto-Escuela, pero no carecieron tampoco de importancia en el terreno de la investigación científica el Centro de Estudios Históricos o el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales. En cualquier caso, todos ellos tuvieron como sede la ciudad de Madrid y no fue un fútil capricho, sino que respondió a una concepción heredada de la propia Institución Libre de Enseñanza.

2.3.1. LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES.

Fraud.jpg (34955 bytes)"La Residencia de Estudiantes es García Lorca, Dalí o Buñuel, pero no es sólo eso, y ni siquiera eso es lo fundamental. Si lo es (...) la coherente vertebración interna de un proyecto residencial en el que nada se deja a la improvisación, en el que la rigurosa fidelidad a una idea liberal y corporativa de Universidad permitió lograr un clima intelectual, cultural y social tan brillante como infrecuente en los ambientes universitarios españoles de la época". Estas palabras de Pérez-Villanueva creo que expresan muy bien lo que pretendieron los hombres de la Junta al crear la Residencia y es que en la crítica que el reformismo regeneracionista dedicó al estado de la educación en España se plantea de forma recurrente la necesidad de instituciones residenciales, en especial en los niveles de enseñanza superior, siempre teniendo en mente la situación y modelo de Inglaterra.

La Residencia de Estudiantes se colocó bajo la tutela de la Junta para Ampliación de Estudios y ello, según Pérez-Villanueva, como consecuencia de uno de los dos objetivos que ésta se había planteado: "provocar una corriente de comunicación científica y pedagógica con el extranjero, y agrupar en núcleos de trabajo intenso y desinteresado los elementos disponibles en el país". La "Resi" (que así fue conocida familiarmente) fue creada, junto con su Patronato, por un Real Decreto firmado el 6 de mayo de 1910, aparecido el 8 de ese mismo mes en la Gaceta, teniendo como director a Alberto Jiménez Fraud. Ese año fue el mismo en que también se crearon el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias y la Escuela Española en Roma. Esto, según Pérez-Villanueva, "pone de manifiesto la importancia concedida por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas a la institución residencial, que surge así al mismo tiempo que las principales creaciones de la corporación, como parte integrante de su proyecto global". La historiografía en general ha insistido en el hecho de que el nacimiento de la Residencia respondía a un intento de conseguir una educación total en el estudiante y no la mera instrucción en unas materias, lo cual era parte integrante de las ideas educativas que los institucionistas y José Castillejo tenían. Pero asimismo, los distintos autores han recogido una idea que guió a los impulsores de la Residencia: rescatar a los estudiantes del sórdido ambiente de las casas de huéspedes o pensiones, donde en ningún modo se daban las condiciones adecuadas para el estudio. En este mismo sentido se ha manifestado Miguel Aullé Salvador cuando señalaba en 1925 que las residencias fueron desconocidas en España hasta pocos años antes y su consecuencia había sido la situación lamentable en que se veía el estudiante español, falto de apoyo a una edad clave. Nacía, de este modo, una institución residencial que pretendía recuperar la tradición de los Colegios Mayores en España, incorporando la moderna organización y nueva vitalidad de los colleges ingleses. Incluso algunos autores han apuntado a Oxford y Cambridge como modelos de inspiración inmediata. En cualquier caso, ha sido García de Valdeavellano el primero en subrayar que la Residencia vino a ser un complemento de la Universidad o Escuelas Técnicas donde se formaban los estudiantes, pero que no eran capaces de otorgar a los mismos una formación completa: convivencia con profesores, laboratorios para investigar, biblioteca, lecturas, conferencias, actividades deportivas, sesiones de música, es decir, una educación total y humana.

Confer~1.JPG (29191 bytes)El primer curso en la Residencia de Estudiantes se inauguró el 1 de octubre de 1910 en el número 14 de la calle Fortuny en Madrid. La decisión de elegir Madrid como ciudad donde situar la Residencia de Estudiantes respondió, según Pérez-Villanueva Tovar, a su condición de capital del Estado, disponer de medios para el desarrollo científico y cultural, y también a la presencia de la Universidad Central. Esta ubicación no es más que parte de la concepción global de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, la cual sitúa sus principales centros y a ella misma en Madrid. No obstante, esta centralización levantó protestas en algunas provincias, a lo que Santiago Ramón y Cajal respondió que era mejor concentrar todos los esfuerzos donde hubiera recursos y personal capacitado, pudiéndose ver día a día los logros conseguidos y poder hacer rectificaciones. Pero además, Pérez-Villanueva nos dice que detrás de todo este panorama se encuentra una de las ideas de la Institución Libre de Enseñanza: concentrar la reforma para luego extenderla. En cualquier caso, la Junta no hizo sino seguir "pautas ya iniciadas por sus inspiradores", ya que los institucionistas se habían agrupado en Madrid para concentrar fuerzas.

Pero si descendemos a niveles más concretos, la elección de la calle Fortuny respondió a varias motivaciones. En primer lugar, el ambiente de limpieza y tranquilidad en el que se desenvolvía esta zona de Madrid, haciéndola apta para el estudio, conforme a las ideas que habían guiado a los institucionistas. Asimismo, en segundo lugar, en la misma zona de Madrid se encontraba la Institución Libre de Enseñanza y el International Institute for Girls in Spain, del que más adelante la Residencia adquiere edificios y con quien la Junta mantendrá una estrecha colaboración. Para Pérez-Villanueva no es casualidad, sino que viene a poner de manifiesto la convergencia de las ideas institucionistas sobre los lugares idóneos para ejercitar el estudio y significa que la Residencia de Estudiantes quiere seguir el modelo ensayado por la Institución Libre de Enseñanza. El 6 de julio de 1912 la Junta para Ampliación de Estudios aprueba un proyecto de ensanche de la Residencia y el 14 de noviembre de ese mismo año se solicita al Ministerio de Instrucción Pública el Paseo del Rey en la Moncloa para edificar nuevos pabellones. Por ello, a partir de enero de 1913 se inician nuevas diligencias para conseguir otros terrenos en los Altos del Hipódromo, cuya elección responde a las mismas características que ya habíamos visto en Fortuny, es decir, tranquilidad, aislamiento y ambiente adecuado para el estudio.

"La nueva Residencia se concibe desde el primer momento como un conjunto de edificios independientes y de proporciones reducidas, (...) que explicita el horror sentido por sus responsables hacia la aglomeración de los internados". Asimismo, este sistema de pequeños edificios separados ofrecía la ventaja de poder escalonar la construcción de acuerdo a las posibilidades económicas de la Junta. Las obras de construcción las dirigió el arquitecto Antonio Flórez y antes de 1914 se habían terminado los dos edificios destinados a dormitorios. Asimismo ese año se inicia también un tercer pabellón para laboratorios, pero que también contendrá dormitorios y otros servicios. En 1915 Antonio Flórez se desvincula de la Residencia y la Junta encuentra un sucesor en Francisco Javier de Luque, quien fue el encargado de levantar un cuarto edificio, el llamado posteriormente Transatlántico, ya que disponía de un balcón corrido que le asemejaba a esa figura, finalizado en 1916 y a él se trasladaron los distintos laboratorios. También se acondicionó el exterior vallándolo, ajardinándolo y levantando campos de tenis y fútbol. En 1916 se construyó un edificio independiente para biblioteca y el 10 de abril de ese mismo año se envía también un anteproyecto para un quinto pabellón que el Ministerio rechaza por muy costoso, por lo que se hace una segunda propuesta más modesta que será aceptada el 31 de agosto, quedando listo en febrero de 1917. En los años siguientes, las fuertes inversiones en Fortuny, donde se había instalado la Residencia de Señoritas una vez que el grupo universitario se trasladó a los Altos del Hipódromo, hicieron que en este último sólo se hicieran obras de reparación y mantenimiento. Aparte de esto no se volvieron a hacer obras importantes hasta 1923, en que se inició un sexto pabellón, terminado en 1924.

Teatro.jpg (42447 bytes)Sáenz de la Calzada fue quien puso de relieve el temor que Alberto Jiménez Fraud tenía de que "alguien comprara los extensos terrenos que rodeaban a la Residencia de Estudiantes y edificara enormes construcciones privando a los residentes de la paz que necesita el estudio". No obstante, los temores cesaron cuando en 1926 se llevó a cabo una ampliación donde se construyó el Instituto-Escuela y el Instituto Nacional de Física y Química. Asimismo, en 1928, el Ministerio de Instrucción Pública llevó a cabo la compra de nuevos terrenos alrededor de la Residencia, los cuales permitieron ensanchar ésta y los dos nuevos Institutos. En esta ampliación la Residencia decidió complementar las construcciones deportivas, algunas de las cuales no llegaron a realizarse (frontón y piscina). Finalmente, en 1933 se llevaría a cabo una última ampliación, encargada a Carlos Arniches y Martín Domínguez, a través de un edificio que se conocería como Auditorium (destinado a sala de conferencias, conciertos, biblioteca y cursos).

2.3.2. EL INSTITUO-ESCUELA DE MADRID.

Revista1.jpg (32167 bytes)La Junta para Ampliación de Estudios creó el Instituto-Escuela en 1918 por un Real Decreto del 10 de mayo. Según Luis Palacios Bañuelos "para la Junta suponía dar un paso más en sus intenciones de ir cubriendo todo el terreno educativo desde los jardines de infancia hasta el final de los estudios universitarios". El político que acogió la idea fue Santiago Alba, entonces ministro de Instrucción Pública. En cualquier caso, el Instituto-Escuela fue un ensayo pedagógico, pues en él se aplicaron nuevos planes de estudios, nuevos medios y métodos educativos y se experimentó la aplicación de nuevas técnicas en la enseñanza. No puede, por ello, resultarnos extraño que Antonio Moreno y José Manuel Sánchez Ron lo hayan calificado de "laboratorio pedagógico". Entre las novedades más destacadas que introdujo este nuevo centro cobran especial significado la ausencia de exámenes para superar los cursos, se procuró favorecer la coeducación, se evitaron los libros de textos, se potenció la enseñanza de idiomas y el contacto con la naturaleza o la cultura a través de excursiones a museos de Madrid o poblaciones cercanas.

Una característica que acompañó al Instituto-Escuela durante toda su historia fue la dispersión de edificios. La historiografía ha considerado esta fragmentación como un aspecto negativo que se prolongó a lo largo de la existencia del centro educativo. Además, esta dispersión impidió que se lograran algunos de los ideales que guiaron el funcionamiento del Instituto-Escuela, en especial el de coeducación, ya que los grupos de niños y niñas se vieron forzados a estar aislados unos de otros. Como señala Elvira Ontañón, la cuestión de los locales y las dificultades económicas fueron una constante en la vida del Instituto-Escuela, opinión que comparte el resto de la historiografía consultada.

El Instituto-Escuela nació ocupando el local que el Instituto Internacional tenía en Miguel Ángel 8. Se trataba de un edificio muy lujoso construido con los materiales más selectos al estilo de los edificios públicos norteamericanos. Contaba con cinco pisos en total y el Instituto-Escuela permaneció en él hasta 1928, pero, en 1919, un contrato que firmó la Junta con el Instituto Internacional estableció que los edificios debían destinarse únicamente a la educación de niñas y mujeres. La solución que la Junta encontró fue llevar a los niños a un pabellón de la Residencia de Estudiantes en la calle del Pinar y lograr que el Instituto Internacional permitiera a los niños pequeños quedarse mientras se encontraban más edificios. Esto generó la sensación de provisionalidad y escisión en el centro. En 1921 se hicieron obras en el pabellón de la Residencia de Estudiantes para ampliarlo y acoger allí todas las clases de la sección de niños del Bachillerato, incluso las de Miguel Ángel 8, pero las dificultades siguieron siendo enormes. Por ello, la Junta presentó al Ministerio el 29 de enero de 1921 un plan de edificaciones en los terrenos del Olivar de Atocha. Hacia 1925 comenzó a construirse el nuevo edificio en las proximidades del Retiro, inaugurándose en el curso 1928-29. Se levantó en un terreno elevado y saludable, alejado de los grandes núcleos de población. Pero en 1928 el Instituto Internacional se negó a prorrogar el contrato de Miguel Ángel 8, por lo que se vieron en la obligación de enviar a los niños al nuevo edificio y a las niñas al local de la calle del Pinar, medida que se aprobó el 17 de agosto de 1928. Finalmente, la Junta encargó a Arniches y Martín Domínguez la construcción de los edificios del Instituto-Escuela en los Altos del Hipódromo en tres pabellones (el de Primaria en 1933, Biblioteca y Auditorio en 1931-33, y el de Bachillerato en 1931).

2.3.3. EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS.

Emblema.jpg (26675 bytes)Con el fin de cumplir lo que en el Real Decreto de creación de la Junta se refería al fomento de la investigación en España y el patrocinio de instituciones capaces de evitar la dispersión de fuerzas, el 18 de marzo de 1910 veía la luz el Centro de Estudios Históricos, cuyo presidente fue Ramón Menéndez Pidal desde 1915. Se trataba de una institución dedicada a estudios históricos, pero entendiendo por éstos, tal y como señala Francisco Abad, las ciencias humanas en general. Las funciones a las que tenía que atender, conforme a lo redactado en el Real Decreto, era: en primer lugar, investigar las fuentes, preparando ediciones críticas de documentos inéditos o defectuosamente publicados; en segundo lugar, organizar misiones científicas, excavaciones, exploraciones, etc.; en tercer lugar, iniciar en la investigación a algunos alumnos para que tomen parte de las tareas anteriores; en cuarto lugar, comunicarse con los pensionados en estudios históricos para ayudarles y recoger sus iniciativas, y, en quinto lugar, formar una biblioteca y establecer intercambios con centros análogos extranjeros.

El Centro de Estudios Históricos tuvo varias sedes a lo largo de su historia. Su ubicación inicial fue en el Palacio de Biblioteca y Museos, utilizando parte del local que ocupó el Museo de Ciencias Naturales. La estancia en esta sede se prolongó desde 1910 a 1919 y Justo Formentín Ibáñez nos dice que aunque conectado con la Biblioteca Nacional y el Archivo Histórico, era un lugar inadecuado porque pronto las distintas secciones del Centro comenzarían a crecer y no habría suficiente espacio, lo que generó una gran incomodidad para trabajar. Por ello, el Centro de Estudios Históricos se trasladó a la calle Almagro 26. Pero en el año 1931 se instaló en su destino definitivo, la calle Duque de Medinaceli 4, lo que había sido el Palacio del Hielo y del Automóvil, edificio hasta entonces utilizado como sede de deportes de patinaje sobre hielo, juegos en general y exposición de automóviles, así como lugar de ocio o sala de fiestas. Fue el arquitecto Muguruza el encargado de llevar a cabo los planos para la reforma del edificio, con el fin de que éste se adaptase a las nuevas necesidades. Este mismo autor también señala que la Junta pensó o tuvo interés en trasladar el Centro de Estudios Históricos a un edificio autónomo en los Altos del Hipódromo. Aunque estos planes se llevaron a cabo, las obras se iniciaron en 1935, preveyéndose su ejecución en varios años, algo que hizo imposible la guerra.

El Centro de Estudios Históricos no fue una institución homogénea que se dedicara a una labor en concreto, sino que estuvo constituido por diversas secciones, las cuales tampoco fueron permanentes, sino que variaron a lo largo de los años. Las principales secciones fueron las siguientes: Filología, dirigida por Menéndez Pidal; Arqueología, dirigida por Manuel Gómez Moreno; Arte, dirigida por Elías Tormo; Derecho, al frente de la cual estuvo Eduardo de Hinojosa; Instituto de Estudios Medievales, dirigido por Sánchez Albornoz; Historia, cuya cabeza era Rafael Altamira; Filosofía árabe, dirigida por Miguel Asín Palacios; Instituciones árabes, con Julián Ribera a la cabeza; Filosofía contemporánea, dirigida por Ortega y Gasset; Archivo de Literatura contemporánea, al frente de la cual se encontraba Pedro Salinas; Estudios hispanoamericanos, dirigida por Américo Castro.

2.3.4. EL INSTITUTO NACIONAL DE CIENCIAS FÍSICO-NATURALES.

El Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales nació por un Real Decreto de 27 de mayo de 1910. El presidente del centro fue Santiago Ramón y Cajal, mientras Blas Cabrera ocupaba el puesto de secretario. Su objetivo, de acuerdo a lo que se recoge en el Real Decreto según Sánchez Ron, era agrupar a todas aquellas instituciones, museos, laboratorios y demás centros que se dedicaban al fomento de las investigaciones científicas bajo una sola dirección, sin que por ello perdieran su propia personalidad.

La Junta para Ampliación de Estudios incorporó al Instituto Nacional de Ciencias una serie de establecimientos que ya existían y éstos fueron los siguientes según nos informa Sánchez Ron : el Museo Nacional de Ciencias Naturales (dirigido por Ignacio Bolívar), Museo de Antropología (al frente del cual estaba Manuel Antón y Ferrándiz), Jardín Botánico (dirigido por Apolinar Gredilla), Estación Biológica de Santander y el Laboratorio de Investigaciones Biológicas (con Santiago Ramón y Cajal a su cabeza), que más tarde, en 1920, se convertiría en el Instituto Cajal. No obstante, la Junta creó también nuevos laboratorios, centros, etc. que se incorporarían al Instituto Nacional de Ciencias. Éstos fueron: el conjunto de laboratorios que nacieron en la Residencia de Estudiantes; la Estación Alpina de Guadarrama (desde 1910-11); la Misión Biológica de Galicia; trabajos de Ciencias Naturales que, según Sánchez Ron, "la Junta sostenía (...) dedicados principalmente a la formación práctica de estudiantes, en el Museo Nacional de Ciencias y el Jardín Botánico"; asimismo encontramos la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, creada en 1912, con el marqués de Cerralbo, el conde de la Vega del Sella y Eduardo Hernández Pacheco como figuras más destacadas. Finalmente, se encuentra el Laboratorio de Investigaciones Físicas, dirigido por Blas Cabrera y fundado en 1910. Agrupados en este laboratorio se hallaban una gran variedad de secciones al frente de las cuales podemos ver a las más destacadas figuras de nuestras ciencias en esos años. No obstante, lo más interesante en torno al Laboratorio de Investigaciones Físicas tuvo lugar entre 1923 y 1932, cuando la Junta para Ampliación de Estudios y la Fundación Rockefeller negociaron con vistas a la creación de un instituto dedicado a investigaciones en Física y Química, fruto de lo cual será la aportación que en 1923 la Fundación hizo de 420.000 dólares para construir lo que se llamó Instituto Nacional de Física y Química en los Altos del Hipódromo. Este vino a sustituir al Laboratorio de Investigaciones Físicas, aunque Blas Cabrera fue también su director.

3. LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS EN MADRID.

Existe una idea extendida que acusa a la Junta para Ampliación de Estudios de ser una institución centralista, de agrupar sus principales instituciones en Madrid, y que ello coadyuvó consigo consecuencias negativas para la misma. La concepción general es que la labor de la Junta fue sobresaliente, pero Alfredo Baratas Díaz señaló que "la evidencia de estos logros no debe enmascarar algunas limitaciones en la actividad de la Junta. La primera es su centralismo: la actividad de la Junta se desarrolló básicamente en Madrid". Aunque Baratas Días no especifica cuales son concretamente las desventajas del agrupamiento madrileño, lo cierto es que no hace sino moverse en la misma línea de otros autores como Sánchez Ron o Pérez Villanueva. Pero al abordar una cuestión como esta no podemos hacerlo desde los actuales parámetros peyorativos que se le conceden al centralismo, pues dadas las condiciones en que se encontraba la España de aquel momento, ¿existía acaso otra posibilidad?

Lejos de ver en este agrupamiento un factor negativo, más bien parece que aquello constituyó una medida forzosa y, a la vez, también voluntariamente buscada para asegurar algún éxito a la empresa que se había iniciado. En primer lugar, se trata de una medida forzada por las circunstancias, pues si de alguna limitación pecó la Junta, esa fue de presupuesto y la adjudicación de éste dependía del gobierno y más concretamente del Ministerio de Instrucción Pública. Una prueba de ello es la inestabilidad que muchas de las instituciones que dependieron de ella mostraron a la hora de fijar su residencia y el caso del Centro de Estudios Históricos, junto con el Instituto-Escuela fueron paradigmáticos. La causa está, sobre todo, en la necesidad que tuvo la Junta de acudir a alquileres de locales para que sus centros pedagógicos y de investigación pudiesen ponerse en funcionamiento, medida que trajo cierta inestabilidad cuando el contratista se negaba a renovar el alquiler, situación a la que se tuvo que enfrentar la Junta más de una vez. Para la JAE fue muy difícil responder inmediatamente a las necesidades de local que le planteaban, pues no disponía de numerario para acceder a la compra de una residencia fija. No debe extrañarnos, por tanto, que la Junta sólo fuese capaz de mantener una corta lista de instituciones funcionando al mismo tiempo. Si esto era así, hubiese resultado bastante torpe e ineficaz dispersar esas instituciones, muchas de ellas complementarias, por toda la geografía nacional.

Por otra parte, y aquí entra en juego el factor correspondiente a la búsqueda del éxito, si alguna ciudad reunía los requisitos para agrupar esas instituciones y hacerlas mínimamente rentables, esa ciudad era Madrid. La capital constituyó foco de atracción para las figuras más señeras de nuestra intelectualidad y ciencia, además de contar con la única Universidad en la que podía cursarse el doctorado. Los objetivos de la Junta eran procurar que aquellos estudiantes que querían especializarse y ser motor de nuestra ciencia contasen con los recursos adecuados. No hubiese sido una postura inteligente repartir las diferentes instituciones por el país. En aquellos momentos, sólo Barcelona estaba en condiciones de competir con Madrid en la oferta de recursos y posibilidades, e incluso ni siquiera al mismo nivel, pero es que además, Barcelona contaba ya con instituciones de parecida naturaleza a la de la Junta: el Instituto de Estudios Catalanes, a lo que hay que añadir el servicio que esta institución estaba rindiendo ya a otros intereses, al nacionalismo catalán.

A todo ello hay que agregar la idea institucionista según la cual el éxito de una reforma como la iniciada por la Junta reposaba en el contacto y apoyo de todas aquellas actividades orientadas a la misma. Así que por mucho que nos esforcemos resulta muy complicado encontrar en la España de aquellos años una ciudad que reúna los medios, las características, las ventajas y, en especial, los individuos que Madrid ofrecía para que la labor de la Junta lograse obtener el fruto deseado. En cualquier caso, la realidad fue que la Residencia de Estudiantes, el Centro de Estudios Históricos y el resto de organismos dependientes de la Junta constituyeron un éxito y reunieron en torno a ellos a las principales figuras de nuestras letras y ciencias, por lo que Madrid, sede de aquel conjunto, se benefició de sus logros gracias a que contaba con las condiciones necesarias.

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INDICE DE FOTOGRAFIAS

 punto05.JPG (3724 bytes) Atleta rubio. Emblema, en SAENZ DE LA CALZADA, M.: La Residencia de Estudiantes (1910-1936) , CSIC, Madrid, 1986, p. 144.
punto05.JPG (3724 bytes) Alberto Jimenez Fraud en Fortuny, 14 en SAENZ DE LA CALZADA: Op cit, p.48.
punto05.JPG (3724 bytes) Fortuny, 14, en SAENZ DE LA CALZADA,M: Op cit, p. 47.
punto05.JPG (3724 bytes) Visita de Alfonso XIII a Fortuny, 14, en PEREZ VILLANUEVA TOVAR,I.: Op cit, p. 49.
punto05.JPG (3724 bytes) Cerro de los Chopos, Pinar 21, en SAENZ DE LA CALZADA,M.: Op cit, p.58.
punto05.JPG (3724 bytes) La profanación del Tenorio, en SAENZ DE LA CALZADA,M.:Op cit, p.104.
punto05.JPG (3724 bytes) Sala de Conferencias, en SAENZ DE LA CALZADA,M.: Op cit, p.101.
punto05.JPG (3724 bytes) Sumario y primera página del Número I Revista Residencia,1926, en Residencia de Estudiantes, (Madrid) 1 (1926).
punto05.JPG (3724 bytes) Equipo deportivo de Residentes, SAENZ DE LA CALZADA,M.: Op cit, p.78.
punto05.JPG (3724 bytes) Laboratorio de la Residencia, en PEREZ VILLANUEVA TOVAR,I.: Op cit, p. 209.
punto05.JPG (3724 bytes) Edificios de la Residencia, en SAENZ DE LA CALZADA,M.: Op cit, p. 90.
punto05.JPG (3724 bytes) Residentes desde el Transatlántico, en SAENZ DE LA CALZADA,M.: Op cit, p. 123.
punto05.JPG (3724 bytes) Unamuno en los jardines de la Residencia, en Residencia de Estudiantes.
punto05.JPG (3724 bytes) Lorca y Dalí en el Transatlántico en SAENZ DE LA CALZADA,M: Op cit, p. 124.
punto05.JPG (3724 bytes) Residencia en la Actualidad, en TUSON,V. Y LAZARO,F.: Literatura del siglo XX, Anaya, Madrid , 1989,p.229.

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