libros10ab.JPG (8821 bytes)

Luis Enrique Otero Carvajal

Profesor Titular de Historia Contemporánea. Universidad Complutense. Madrid. España (Spain).

wb00850_.gif (324 bytes)

Bienvenido a mi página Web

wb00850_.gif (324 bytes)

libros10ab.JPG (8821 bytes)

principal historia ciencia telecomunicaciones mundo actual historia España historia Madrid publicaciones grupo investigación

marconipublicidad1906.jpg (33548 bytes)

EL TELÉGRAFO ELÉCTRICO, 1833-1936.

wb00850_.gif (324 bytes)

DE LA TELEGRAFÍA AL TELETIPO. EL DESARROLLO DE LA TELEGRAFÍA SIN HILOS, 1900-1936.

Publicado en:

Bahamonde Magro, A. (dir.); Martínez Lorente, G. y Otero Carvajal, L. E.: Las comunicaciones en la construcción del Estado contemporáneo en España: 1700-1936. Madrid. Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente, 1993. ISBN: 84-7433-949-9.

ÍNDICE

Nuevos servicios para una demanda más compleja, 1900-1936.

El nacimiento de la telegrafía sin hilos, 1867-1914.

La telegrafía sin hilos en España, 1905-1936.

El telégrafo en España: un balance, 1860-1936.

La red de telegrafía eléctrica se había construido, conforme al proyecto de 855, en forma de estrella con centro en Madrid. Esta estructura, que en principio parecía válida, se convirtió pronto en un obstáculo para el desarrollo de las comunicaciones si no era acompañada de otras redes poligonales o en forma de malla. La ausencia de redes periféricas impedía que ciudades cercanas tuvieran comunicación directa entre si. Entre 1900 y 1930 se realizó un importante esfuerzo dirigido en este sentido, sobre todo durante la gestión de Emilio Ortuño, Francos Rodríguez y el conde Colombí entre 1908 y 1921. La constitución de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) y el paso de las redes telefónicas explotadas por telégrafos a su propiedad permitió al Estado obtener los recursos necesarios, en forma de indemnización de la CTNE, para la construcción de nuevas líneas telegráficas que enlazaron entre sí importantes ciudades de la periferia como Barcelona, Valencia, Sevilla y La Coruña sin pasar por Madrid, en un intento de que la red en estrella se transformara definitivamente en una red de malla. El cuadro número 50 muestra la evolución de la red telegráfica. Entre 1900 y 1930 el número de estaciones aumentó un 94,63 por ciento.

 CUADRO Nº 50. Evolución de la red telegráfica. (1900-1935)

Años

Longitud líneas (kms.)

Número de oficinas

1900

1905

1910

1915

1920

1925

1930

1935

29.030

33.077

42.934

47.131

51.934

53.714

53.135

53.381

1.491

1.664

1.902

2.290

2.808

2.904

2.902

2.680

-Fuentes: Statistiques Télégraphiques Internationales du L'Union Télégraphique International, 1900-1936. También Estadística Telegráfica Dirección General de Correos y Telégrafos, 1900-1936.

-Elaboración propia.

   Nuevos servicios para una demanda más compleja. 1900-1936.

Una sociedad más compleja, como la española entre 1900 y 1930, amplía el cauce de sus demandas, que pueden ser traducidas o no en forma de oferta institucionalizada. El mundo de las comunicaciones fue bastante proclive a las demandas que recibía de la sociedad civil, fruto de ello son los nuevos servicios que van surgiendo y depurando su eficacia en el período considerado. La consolidación de una prensa de masas, la expansión de la red financiera o el incremento del consumo interior precisaban de una respuesta más ágil y eficiente de las telecomunicaciones. Era obligado satisfacer nuevas y crecientes necesidades: desde el teletipo hasta el giro telegráfico pasando por los telegramas especiales.

teletipo1.JPG (29123 bytes)

El teletipo es a la vez innovación tecnológica y nuevo servicio. Puestas las bases por Baudot para la codificación y decodificación de los signos y caracteres transmitidos en lenguaje alfabético, a principios del siglo XX aparecen en Europa los primeros aparatos de telegrafía arrítmica: los teletipos o teleimpresores. Permitieron una velocidad de transmisión muy superior a la de los sistemas anteriores: 400 signos por segundo, equivalentes a unas 65 palabras por minuto.

En España comenzaron a funcionar en la década de 1920, aunque había sido experimentado por primera vez en 1910, con un enlace entre la central de telégrafos y la Bolsa de Madrid. Fue sobre todo la prensa quien utilizó un medio fundamental para la rápida transmisión de las noticias. El diario ABC fue el primero que instaló un gabinete de prensa con teletipos, tanto en su edición de Madrid como de Sevilla. Igualmente las principales empresas financieras y de servicios incorporaron a su gestión, de manera paulatina, el nuevo instrumento de difusión de la información. Conviene, no obstante, tener en cuenta que el viejo telégrafo morse continuó dominando la escena: entre 1900 y 1930 el número de aparatos morse se incrementó en un 54,52 por ciento (ver cuadro nº 51).

 CUADRO Nº 51. Evolución de los aparatos telegráficos utilizados en las oficinas telegráficas oficiales. (1900-1934)

 

Años

Tipo de aparatos

 

Número Total

Morse

Hughes

Baudot

Teletipo Morkrum

1900

1910

1920

1930

1934

1.238

1.440

1.756

1.913

1.835

88

249

303

432

446

10

12

26

100

119

(-)

(-)

(-)

139

145

1.444

1.884

2.280

2.685

2.778

-Fuentes: Estadística Telegráfica Dirección General de Correos y Telégrafos. 1900-1936. También Anuarios Estadísticos del Instituto Nacional de Estadística, 1900-1936.

-Elaboración propia.

Los telegramas especiales con unas tarifas inferiores en un 50 por ciento de las normales aumentaron significativamente durante el primer tercio del siglo XX la demanda telegráfica. Los telegramas de prensa fueron los primeros en aparecer, pero su aceptación fue muy limitada. Los periódicos de mayor tirada optaban bien por el alquiler de líneas o por el teletipo. En enero de 1914 se crearon los telegramas de madrugada, servicio que se amplió al de telefonemas expedidos por las compañías concesionarias del servicio telefónico. En 1916 surgieron los telegramas comerciales, asociados a los telegramas de direcciones abreviadas, que al reducir el número de palabras disminuía también su coste para las empresas. Aunque en un principio tuvo poca aceptación fueron imponiéndose progresivamente: en 1930 un total de 13.000 empresas utilizaban este servicio. Cifra significativa si tenemos en cuenta que las empresas más poderosas poseían sus propias instalaciones telegráficas: en 1920 diez bancos disfrutaban de estas estaciones. En 1917 aparece el telegrama diferido, que se ofertaba para quienes no necesitaban una excesiva rapidez en la recepción. En 1922 vio la luz el telegrama de lujo, eran telegramas ordinarios con una sobretasa especial distribuida de la siguiente forma: el 70 por ciento para la Cruz Roja, el 10 por ciento para el Estado y el 20 por ciento para el Colegio de huérfanos. Por último, en 1929 comenzó a funcionar el servicio de telegramas por teléfono (ver cuadro nº 52).

CUADRO Nº 52. Evolución del tráfico telegráfico, 1910-1931.

Años

A

B

C

D

E

A)Telegramas especiales de madrugada.

B) Telegramas especiales comerciales.

C) Telegramas especiales diferidos.

D) Telegramas especiales de prensa.

E) Número total de telegramas interiores expedidos.

1910

1916

1920

1925

1930

(-)

1.360.503

1.320.744

1.288.810

1.085.989

(-)

601.318

296.194

230.525

286.403

(-)

(-)

1.541.453

1.574.429

1.493.675

(-)

(-)

(-)

33.370

47.895

3.726.087

6.257.319

10.489.213

9.960.124

7.537.141

-Fuentes: Estadística de Telégrafos, 1910-1930.

-Elaboración propia.

El uso de este tipo de telegramas se fue consolidando con el tiempo. Según la estadística oficial elaborada por la Subdirección de Telégrafos en 1930, la suma de los nuevos servicios representaba el 38,66 por ciento del total de telegramas impuestos. En años posteriores, la mayor difusión de la radiotelegrafía y la asociación del telégrafo y el teléfono permitieron una mayor selección en la utilización de los telegramas especiales. Algunos declinaron hasta desaparecer: en 1934 los telegramas diferidos y comerciales fueron suprimidos. En cambio, se amplió el número de estaciones radiotelegráficas privadas y el telegrama por teléfono, que en 1934 alcanzaba la cifra de un millón cien mil despachos anuales expedidos. La desaparición en agosto de 1934 de los telefonemas, al haber finalizado el contrato entre el Estado y la CTNE que regulaba este servicio, fue compensado por el telegrama de curso mixto, también en colaboración con la CTNE.

El nacimiento e inmediata expansión del giro telegráfico vienen explicados por la escasa agilidad de los bancos en el período de su consolidación. El decreto del 19 de agosto de 1922 autorizó la implantación de este servicio en todo el territorio nacional y a una escala más limitada en el ámbito internacional. En un principio sólo se reglamentó el intercambio con once países, cifra incrementada posteriormente. El giro telegráfico gozó de una amplia aceptación desde sus orígenes, con un ritmo creciente conforme se ensanchaban las cantidades máximas que podían ser transferidas por este servicio: 1.000 pesetas en 1922 y 2.000 en 1934. Entre 1922 y 1934 el número de giros impuestos aumentó en un 567 por ciento, el importe del dinero girado un 699 por ciento y el superávit obtenido por el Estado un 669 por ciento (cuadro nº 53).

 CUADRO Nº 53. Evolución del Giro Telegráfico en España, 1922-1934.

Años

A

B

C

D

1922

1923

1924

1925

1926

1927

1928

1929

1930

1931

1932

1933

1934

   299.545

   770.607

   874.672

1.067.784

1.190.253

1.262.582

1.349.555

1.496.939

1.421.974

1.463.443

1.501.403

1.594.609

1.698.816

40.609.808

136.091.808

155.322.265

174.553.111

190.675.781

203.766.911

214.946.498

230.806.683

238.640.006

242.343.202

247.600.787

267.261.776

283.681.403

135,5

176,6

177,5

163,4

160,1

161,3

159,2

154,1

167,8

165,5

164,9

167,6

166,9

   526.671

1.438.338

1.863.689

2.064.949

2.394.751

2.551.833

2.654.296

2.827.379

2.900.295

2.940.395

3.061.839

3.263.283

3.523.551

A) Número de Giros expedidos.

B) Importe total anual del dinero girado.*

C) Importe medio de cada giro.*

D) Beneficios para Telégrafos por las tasas cobradas.*

* En pesetas.

-Fuentes: Estadística Telegráfica Dirección General de Correos y Telégrafos, 1922-1935.

-Elaboración propia.

El nacimiento de la telegrafía sin hilos. 1867-1914.

Los orígenes de la radiotelegrafía se sitúan en el desarrollo de la teoría electromagnética por parte de Maxwell. La teoría de Maxwell predecía que los objetos metálicos deberían reflejar un haz de energía electromagnética como un espejo; además, establecía que la radiación electromagnética debía viajar a través del vacío o del aire con una velocidad igual a la de la luz. En otras palabras, según la teoría de Maxwell la radiación electromagnética debía comportarse como la luz. De ser cierta tan extraordinaria teoría las ondas electromagnéticas podían convertirse en un medio de difusión instantáneo de información. Los presupuestos teóricos de la telegrafía sin hilos estaban sentados cuando Maxwell publicó en 1873 su obra fundamental Teatrise on Electricity and Magnetism. En 1887-88 Heinrich Hertz demostró prácticamente la existencia y las características de las ondas electromagnéticas descritas por Maxwell. La importancia de los trabajos de Hertz, por lo que a nosotros atañe, reside en el hecho de que fue capaz de enviar desde un oscilador una onda electromagnética a una considerable distancia siendo recogida por un alambre receptor (antena). Esta radiación electromagnética, a la que se llamó ondas hertzianas, era la primera demostración práctica de lo que luego serían las ondas radiotelegráficas. La telegrafía sin hilos era ya una posibilidad práctica.

marconi2.jpg (54188 bytes)

En 1890 Edouard Branly desarrolló un modelo de receptor: el cohesor. Consistía en un tubo de vidrio que contenía dos varillas de plata, entre las que se colocaban algunas limaduras metálicas que actuaban de conductores. Tres años más tarde, en 1893, Oliver Lodge perfeccionó el sistema de Branly, mediante la interrupción automática y periódica de la corriente, patentando la bobina de inducción. Para captar la emisión de los mensajes radiotelegráficos era imprescindible algún instrumento capaz de registrar las ondas electromagnéticas. En 1896, Alexandre Popov, fruto de sus investigaciones sobre las descargas eléctricas de las tormentas ajustó a uno de los extremos del aparato de Lodge un cable, que recorriendo un mástil, fijo en un pararrayos, del otro extremo un cable servía de toma de tierra. Popov había inventado la antena. Guglielmo Marconi sintetizó los trabajos de Branly, Lodge y Popov, desarrollando un sistema capaz de transmitir y recibir señales electromagnéticas, mediante la combinación de un receptor, basado en la antena de Popov y el cohesor de Branly, con un emisor que transmitía las señales por medio de un condensador de descargas. Marconi eligió por su simplicidad el alfabeto morse como lenguaje de las señales radioeléctricas. En 1897 resolvió el problema de la equivalencia de la frecuencia entre emisor y receptor, es decir la sintonización de la frecuencia. Había nacido la telegrafía sin hilos (TSH).

Entre 1897 y 1901 Marconi realizó varios ensayos de su nuevo sistema, a través de su empresa, fundada el 20 de julio de 1897 en Londres, la Wireless Telegraph and Signal Company Limited, base del posterior emporio industrial Marconi´s Wireless Telegraph Company. Ese año logró establecer la primera conexión radiotelegráfica. Un barco de regatas fue capaz de transmitir radiogramas a una estación de la costa británica distante quince kilómetros. En 1898 realizó la primera comunicación radiotelegráfica a través del Canal de la Mancha, entre Dovers y Wimereux, en la región de Boulogne. Por fin, el 12 de diciembre de 1901, Marconi llegó al momento culminante de sus ensayos: desde Cornwall (Gran Bretaña) envió la primera señal radioeléctrica que se recibió más allá del Atlántico, en Terranova. La letra S, en signo de morse había recorrido 3.500 kilómetros. Comenzaba una nueva era en el mundo de las comunicaciones. Estaban sentadas las bases teóricas y prácticas para el desarrollo de la radiotransmisión. En años posteriores se concretaría no sólo en la expansión de la telegrafía sin hilos, sino también en la aparición de la radiodifusión, cuando se solventó el problema de la transmisión de la voz humana. La primera aplicación práctica de la telegrafía sin hilos consistió en la comunicación marítima, entre los barcos y los puertos.

marconiwireless1897.JPG (37219 bytes)

En 1904 Flemming, que se había incorporado desde 1899 como consejero a la Compañía de Marconi, creó el primer prototipo de los tubos de radio: la lámpara de vacío de Flemming. El norteamericano Lee de Forest perfeccionó de manera independiente en 1906 la lámpara de Flemming, al colocar una rejilla entre el filamento y el cátodo, de esta manera la placa de metal que constituía el ánodo de la lámpara adquiría una propiedad esencial: la amplificación de la señal recibida. Más tarde se descubrió que la lámpara de Lee de Forest combinada con un oscilador podía transformarse en una potente fuente de ondas electromagnéticas. Después de 1914, la nueva técnica de los tubos de vacío reemplazó al viejo cohesor de Branly. Nos encontramos ante los primeros pasos de la electrónica.

Paralelamente a la implantación de la telegrafía sin hilos en Gran Bretaña y Estados Unidos, a partir de la actividad de la compañía de Marconi, en Alemania las investigaciones de Slaby, asociado al conde von Arco y a la AEG, hicieron posible la fabricación del material preciso para la telegrafía sin hilos. En 1903 la compañía creada con este objetivo se fusionó con las de Braun y Siemens y Halske, pioneras de la nueva industria telefónica: nacía la Telefunken, que con la incorporación del ingeniero austríaco Robert von Lieben se convirtió en líder mundial en el campo de los amplificadores electrónicos.

La telegrafía sin hilos en España. 1905-1936.

marconiprimertransmisor1.jpg (47339 bytes)

El decreto de 21 de mayo de 1905 dio origen a la radiotelegrafía en España, mediante la constitución de una Comisión mixta integrada por los ministerios de Gobernación, Marina y Guerra. La resultante fue la Ley de 26 de octubre de 1907, que autorizaba al gobierno a la puesta en marcha del servicio radiotelegráfico, desarrollada en un decreto, aprobado el 24 de enero de 1908, que fijaba las bases y el reglamento para el establecimiento del servicio radiotelegráfico en España. Este corpus legal determinaba el monopolio del Estado para la explotación de todos los sistemas y aparatos de la telegrafía hertziana. Antes de que la radiotelegrafía fuera una realidad, el Estado español se había adherido a los acuerdos adoptados en la primera conferencia internacional de radiotelegrafía, celebrada en Berlín en 1906.

El reglamento de enero de 1908 estipulaba la creación de la primera red de estaciones radiotelegráficas: dos estaciones de primera clase, ubicadas en Cádiz y Santa Cruz de Tenerife, con un alcance mínimo eficaz de 1.600 kilómetros; cinco estaciones de segunda clase, en Tarifa, Menorca, Cabo de Gata, Cabo Finisterre o Villano, y en Cabo de San Antonio o cabo la Nao, con un alcance mínimo eficaz de 400 kilómetros; diecisiete estaciones de tercera clase, con un alcance de 200 kilómetros.

Fue adjudicado el contrato al único licitador, la Sociedad Española Oerlikon el 20 de mayo de 1908, que cedió sus derechos a la recién creada Compañía concesionaria del servicio público español de telegrafía sin hilos. En el plazo de un año la compañía sólo había construido tres estaciones: Las Palmas, Tenerife y Cádiz. El incumplimiento del contrato llevó al gobierno a autorizar en 1911 el traspaso de la concesión a una nueva compañía: la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos, que tampoco cumplió con las obligaciones contraidas, construyendo únicamente diez de las veinticuatro estaciones estipuladas. El 17 de julio de 1914 quedó establecida la primera comunicación radiotelegráfica entre España y Gran Bretaña.

Tras las iniciales dificultades la actividad de la Compañía Nacional de Telegrafía Sin Hilos desde 1911 registra un crecimiento continuado hasta 1927, año en el que aparecen nuevas empresas radiotelegráficas. En este período podemos situar el despegue de la radiotelegrafía española. El volumen de radiotelegramas era lógicamente menor al de los telegramas, dado el carácter complementario que la telegrafía sin hilos tenía respecto de la telegrafía eléctrica. A pesar de ello las tasas de crecimiento revelan la implantación del nuevo servicio. Cabe destacar la inflexión producida a partir de 1917 cuando la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos comience a ser plenamente operativa. A partir de esta fecha el crecimiento será sostenido hasta sobrepasar la cifra del medio millón anual de radiotelegramas en 1927, momento en el que se estabiliza el crecimiento (ver cuadro nº 54).

 CUADRO Nº 54. Estadística Radiotelegráfica española, 1912-1928.

Año

Total radiotelegramas

Año

Total radiotelegramas

1912

1913

1914

1915

1916

1917

1918

1919

1920

75.505*

25.632

26.639

16.952

29.560

33.010

71.637

131.922

175.070

1921

1922

1923

1924

1925

1926

1927

1928

137.776

135.119

172.246

238.161

499.147

451.564

668.142

678.967

* Los datos de 1912 resultan tan elevados debido a que entre marzo y septiembre la comunicación telegráfica con Canarias fue sustituida por radiotelegramas, por causa de la avería del cable submarino.

-Fuente: Estadísticas Oficiales Telegráficas y Telefónicas de España, 1912-1928.

-Elaboración propia.

De estos datos se puede colegir la importancia que para la radiotelegrafía tuvo la Compañía Nacional. En el cuadro número 55 se expone la evolución de la actividad de esta compañía entre 1916 y 1924. La tasa de crecimiento durante el primer bienio, sumados los recibidos y expedidos tanto terrestres como marítimos, alcanzó un 10,62 por ciento, para pasar en 1918-1919 a un 128,86 por ciento, con tasas de crecimiento menores en los años siguientes la actividad de la Compañía terminó con asentar el nuevo servicio radiotelegráfico entre 1921 y 1924. A pesar de ello la situación financiera de la Compañía no terminó de consolidarse. Las inversiones realizadas para la puesta en funcionamiento de las estaciones y una demanda limitada condicionaron su futuro, finalmente la competencia de nuevas compañías a partir de 1927 en el servicio radiotelegráfico internacional ensombreció las expectativas.

 CUADRO Nº 55. Evolución de los radiotelegramas expedidos y recibidos por las estaciones de la Compañía Nacional de Telegrafía Sin Hilos, entre 1916 y 1924.

Años

A

B

C

D

1916

1917

1918

1919

1920

1921

1922

1923

1924

  15.031

  17.660

  31.552

  57.697

-

  66.342

  63.756

101.660

176.532

  10.383

  12.482

  23.950

  57.468

-

  90.743

116.351

187.910

273.185

1.296

1.271

1.233

2.793

-

5.762

6.373

6.469

7.353

  8.033

  7.020

  7.264

28.507

-

43.344

37.245

35.935

43.877

A) Radiotelegramas expedidos a estaciones terrestres.

B) Radiotelegramas recibidos de estaciones terrestres.

C) Radiotelegramas expedidos hacia buques en alta mar.

D) Radiotelegramas recibidos de buques en alta mar.

-Fuentes: Anuarios Estadísticos de España. 1917-1925

-Elaboración propia.

La segunda etapa en la historia de la radiotelegrafía española comienza en 1927, coincidiendo con la firma en Washington del nuevo Convenio Radiotelegráfico Internacional. A pesar del éxito del nuevo servicio se abrió una etapa confusa caracterizada por la sustitución de la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos por varias empresas que se repartían el mercado, pasando así de una situación de monopolio a una de oferta diversificada. Las razones de este cambio se sitúan en las dificultades financieras que atravesaba la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos, debidas a los costes de instalación y explotación de las estaciones radiotelegráficas, pues aunque el servicio había aumentado considerablemente desde la constitución de la Compañía, resultaba insuficiente para un mantenimiento saneado. La apertura del servicio radiotelegráfico internacional a otras compañías en 1927 dificultó las expectativas económicas de la Compañía. Ante esta comprometida situación la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos optó por integrarse en el Sindicato Transradio Español, que había obtenido el 30 de marzo de 1927 la concesión para el establecimiento de comunicaciones radiotelegráficas internacionales. En 1929 la Compañía se liquidaba pasando su concesión a manos de Transradio Española. Las nuevas adjudicatarias fueron: Radio Argentina SA (radiocomunicaciones entre España y Argentina); Compañía Intercontinental radiotelegráfica española (entre España y Cuba); Agencia Americana (España y Brasil); Sindicato Transradio español (España y Europa y el resto de los países no concedidos a las anteriores compañías), y la Compañía Telefónica Nacional de España dedicada a atender el servicio radiotelefónico internacional, tal como estipula para esta última el decreto del 22 de noviembre de 1929.

La compañía Transradio se alzó a una posición preeminente sobre el resto de las compañías de telegrafía sin hilos merced a dos hechos: el control de las patentes extranjeras de comunicaciones radiotelegráficas de la Marconi´s Wireless Telegraph Company, de la Compagnie Générale de Télégraphie sans fils y de la Gesellschaft fuer Drahtlose Telegraphie, m. b. H. Telefunken; y el traspaso de las estaciones y servicios de la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos, dada su liquidación en 1929. Radio Argentina vio desestimadas sus peticiones dirigidas a ampliar la cobertura de su servicio radiotelegráfico a otros países del continente americano, más allá de los servicios de radiodifusión entre España y Argentina. De otra parte, Transradio mantuvo una continuada pugna a lo largo de los años treinta con la CTNE por el control del servicio radiotelegráfico de la que salió vencedora, al lograr las concesiones de apertura de nuevas estaciones sobre la CTNE, que acabó por desempeñar un papel marginal en la configuración de la radiotelegrafía española. El 21 de marzo de 1934 por una Orden de José María Cid ministro de comunicaciones, revertían al Estado los servicios radiotelegráficos costeros con sus estaciones, al concluir el plazo de la concesión otorgada en 1911 a la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos. Sin embargo las dificultades presupuestarias para gestionar este servicio por parte del Estado hicieron que Transradio continuara con su explotación. De esta forma, la hegemonía de Transradio en el servicio radiotelegráfico quedaba consolidada, salvo la limitada actividad de Radio Argentina. En el cuadro número 56 se presenta la evolución del servicio radiotelegráfico entre 1928 y 1934, los datos demuestran que se había alcanzado la estabilización en su uso (cuadro nº 56).

 CUADRO Nº 56. Estadística Radiotelegráfica, 1928-1934.

Año

Cía. Nal. TSH

Transradio

Radio Argentina

Total*

1928

1929

1930

1931

1932

1933

1934

314.350

281.843

629.590

672.885

631.331

589.441

618.131

619.124

--

  3.427

35.331

53.688

55.140

55.914

57.316

678.967

708.310

778.684

745.393

688.839

712.705

712.920

* En el total se incluyen los datos del servicio nacional de radiotelegrafía, el volumen de radiotelegramas de este de último se puede calcular restando del total los valores Transradio y Radio Argentina.

-Fuentes: Anuarios de Estadística Telegráfica de España y Estadísticas Oficiales Telegráficas y Telefónicas de España.

-Elaboración propia.

De hecho la situación de monopolio quedó restablecida en años posteriores por el predominio cada vez más acusado de Transradio española (como se observa en el cuadro nº 56). El 31 de agosto de 1931 era anulada la concesión de la Agencia Americana con Brasil a petición de la compañía. El 8 de marzo quedaba rescindida la concesión a la Compañía Intercontinental Radiotelegráfica Española dedicada a las transmisiones radiotelegráficas entre España y Cuba desde enero de 1930. El informe emitido en 1933 por la Comisión encargada de la revisión de las concesiones de los servicios de telecomunicación exponía la situación de la radiotelegrafía española: "Existen en realidad sólo dos estaciones concesionarias de servicios de radiocomunicación: una la Transradio española SA, sucesora de la Compañía Nacional Telegrafía sin Hilos, y otra la empresa norteamericana que dirige las concesiones de la Compañía Telefónica y de la S.A. Radio Argentina". Aunque la Comisión planteaba la rescisión de todas las concesiones existentes, el duopolio permaneció inalterable hasta 1936, manteniendo Transradio una clara preponderancia dentro del servicio radiotelegráfico español.

IV.- EL TELEGRAFO EN ESPAÑA: UN BALANCE. 1860-1936.

Entre 1860 y 1930 la red telegráfica española había quedado completada. Una primera etapa viene definida por la construcción de la red radial básica, que conectó los principales centros urbanos del país con la capital, entre 1860 y 1900. Las tasas de crecimiento decenales del tendido telegráfico así lo demuestran. Con una tasa de crecimiento medio para el período de un 42,65 por ciento, la caída de la tasa correspondiente a la década de 1890-1900 con un 17,26 por ciento indica que el esfuerzo inversor para colmatar la red radial había sido básicamente realizado.

Una segunda etapa se abre en 1900, se trata ahora de complementar la red radial con una red poligonal , que permita enlazar los principales centros urbanos entre sí sin la necesidad de pasar por Madrid, a la vez que la consolidación de redes regionales que articulen telegráficamente el territorio, para hacer frente a los estrangulamientos que la red radial comenzaba a presentar como consecuencia del desarrollo económico, político y social registrado en España durante el primer tercio del siglo XX. El gozne entre una etapa y otra estaría representado por el decenio de 1890 y 1900. Las tasas de crecimiento de la red telegráfica registradas entre 1900 y 1930 son claramente significativas de esta etapa caracterizada por la construcción de la red poligonal. Una tasa de crecimiento medio para el período comprendido entre 1900 y 1930 del 23,72 por ciento es reveladora del esfuerzo inversor desplegado en la construcción de la red en forma de malla; el decenio de 1920-1930, con una tasa de crecimiento del 2,31 por ciento nos revela que en lo esencial este esfuerzo había sido completado. Los datos absolutos de la extensión de la red telegráfica no dejan lugar a dudas, de los 29.030 kilómetros de 1900 se pasó en 1930 a los 53.135 kilómetros. La evolución del número de oficinas telegráficas abiertas al público confirma lo dicho respecto de la extensión de la red telegráfica española entre 1860 y 1930 (ver cuadro nº 57).

 CUADRO Nº 57. Balance del telégrafo en España. 1860-1935.

Año

Kilómetros de la red telegráfica

Tasas de crecimiento

Oficinas telegráficas

Oficina/km.

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1935

  7.215

11.601

16.124

24.756

29.030

42.934

51.934

53.135

53.381

 

60,79%

38,99%

53,54%

17,26%

47,90%

20,96%

  2,31%

  0,46%

   122

   199

   365

1.064

1.491

1.902

2.808

2.902

2.680

59,14

58,30

44,18

23,27

19,47

22,57

18,50

18,30

19,92

Elaboración propia.

  La articulación territorial de un servicio es requisito imprescindible para su socialización, puesto que constituye la premisa sobre la que descansa su utilización normalizada por la sociedad. Sentado este principio, es preciso señalar otros elementos que resultan básicos para la socialización. Una vez garantizado el acceso de la sociedad al servicio, en este caso mediante la proliferación de las estaciones telegráficas, producto de la extensión de la red, éste debe estar al alcance del nivel de rentas de la sociedad en el que se desarrolla, a través de una política tarifaria que permita su acceso a amplios sectores de la población. En este sentido, la política tarifaria emprendida por el Estado a partir de 1861, mediante la unificación y abaratamiento de las tarifas telegráficas, sentó las bases para su socialización. La congelación de tarifas entre 1861 y 1935 (cuadro nº 58) significó un abaratamiento sostenido del servicio telegráfico, dado el incremento de los niveles generales de renta de la sociedad española, hecho que posibilitó el acceso al telégrafo de sectores cada vez más amplios de la población. Finalmente, para que el proceso de socialización de un servicio se complete es necesaria la normalización de su utilización, es decir que el servicio se incorpore a la cotidianeidad de las prácticas sociales, dejando de ser un hecho anecdótico o extraordinario para transformarse en algo aceptado y utilizado con normalidad, ello no quiere decir que los individuos de una sociedad utilicen el servicio con una determinada frecuencia, sino que lo incorporen a su práctica social como un instrumento más a su alcance. La frecuencia de su uso dependerá de las características del servicio. En este caso, para la transmisión de noticias urgentes o la transmisión de la información económica, política o periodística. La evolución del número de telegramas interiores revela la secuencia de socialización de la telegrafía, cuyo umbral de socialización podemos situar entre 1880 y 1890 en coincidencia con la colmatación de la red radial española (cuadro nº 58).

 CUADRO Nº 58. Evolución de la Telegrafía eléctrica española. 1860-1935.

Año

Telegramas territorio nacional

Número de oficinas

Tarifas

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1935

    259.909

     775.862

  1.714.012

  3.202.905

  3.779.389

  4.244.380

10.858.377

  7.537.141

  8.587.570

  122

  199

  365

1.064

1.491

1.902

2.808

2.902

2.680

*

4 rs. A + 5 rs. B

1 pts. A + 4 rs. B

1 pts. A + 4 rs. B

1 pts. A + 4 rs. B

1 pts. A + 4 rs. B

0,50 pts. C + 5cts. D

1 pts. A + 10 cts. D

1 pts. A + 10 cts. D

  • * Las primeras tarifas son de 1856, estaban en función de la distancia: de 1 a 15 palabras el precio era: 1 a 100 kms. 5,70 rs., +1,90 rs. por cada 5 palabras o fracción; 100 a 250 kms. 11,40 rs., +3,80 rs. por cada 5 palabras o fracción; 250 a 450 kms. 17,10 rs., +5,70 rs. por cada 5 palabras o fracción; 450 a 700 kms. 22,80 rs., +7,60 rs. por cada 5 palabras o fracción; 700 a 1.000 kms., 28,50 rs. +9,50 rs. por cada 5 palabras o fracción; por cada 50 kms. más a partir de 1.000 kms. 5,70 rs., +6,90 rs. por cada 5 palabras o fracción.

  • A.- De 1 a 10 palabras. B.- Por cada 10 palabras o fracción. C.- Por 5 palabras. D.- por cada palabra adicional.

rs. = reales; pts. = pesetas; cts. = céntimos.

-Fuentes: Statistiques Télégraphiques Internationales du L'Union Télégraphique International, 1855-1936. También Estadistica Telegráfica Dirección General de Correos y Telégrafos, 1865-1883 y 1890-1936.

-Elaboración propia.

 wb00850_.gif (324 bytes)

0071casa.jpg (5577 bytes)72l.jpg (4866 bytes)0071u.jpg (4691 bytes)0071r.jpg (5073 bytes)