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Luis Enrique Otero Carvajal

Profesor Titular de Historia Contemporánea. Universidad Complutense. Madrid. España (Spain).

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EL PALACIO DE COMUNICACIONES.  UN SIGLO DE HISTORIA DE CORREOS Y TELÉGRAFOS

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Correos y Telégrafos ante el nuevo milenio

Publicado en: Bahamonde Magro, A.; Martínez Lorente, G. y Otero Carvajal, L.E.: El Palacio de Comunicaciones. Un siglo de historia de Correos y Telégrafos. Madrid. E.P.E. Correos y Telégrafos, editorial Lunwerg, 2000. ISBN: 84-7782-758-3.

 

ÍNDICE

 

Situación de los operadores postales públicos en el año 2000

El papel actual de la Unión Postal Universal

Los cambios del Correo en la España del año 2000

 

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CORREOS Y TELÉGRAFOS ANTE EL NUEVO MILENIO

 En las últimas últimas décadas del siglo XX se han producido grandes cambios políticos, tecnológicos y sociales, que han desembocado en una economía y una sociedad crecientemente globalizada. La desaparición de la mayor parte de los regímenes socialistas, los avances tecnológicos en sectores como el transporte y las telecomunicaciones y una tendencia hacia la liberalización económica, han disparado los intercambios de todo tipo. El sector postal, en su conjunto, ha sido uno de los que más ha sufrido el impacto de esta nueva situación económica. Incluso en los países más desarrollados las transformaciones han sido radicales, afectando a la propia estructura y esencia del correo. Los históricos monopolios postales dejaron de existir, en la práctica hace ya muchos años, antes de que los respectivos gobiernos hayan adecuado su legislación a la nueva realidad. En efecto, desde los años setenta las nuevas demandas económicas y sociales habían hecho proliferar la demanda de intercambios de información y mercancías de forma urgente y masiva en todos los ámbitos. Desde el mundo urbano, que vio como las calles de las ciudades se poblaban de mensajeros, hasta las áreas industriales y comerciales que demandaban mercancías e información de los lugares más recónditos del planeta. Esta última demanda favoreció la creación de los courriers internacionales y nacionales, que desplegaron su logística por los cinco continentes. Para complicar más la situación, la anterior frontera entre el sector del transporte y el sector postal se ha difuminado en la actualidad, con la penetración de empresas del transporte en el mercado postal y la respuesta de los operadores públicos haciendo su entrada en el mundo del transporte y la logística.

Situación de los operadores postales públicos en el año 2000

Anclados en una estructura obsoleta, y encorsetados en la mayoría de los casos por las normas legales imperantes, los operadores públicos de correos tardaron en reaccionar el tiempo suficiente como para que las nuevas empresas, que hacían su entrada en el mundo postal, conquistaran una parte sustancial del mercado. La propia Unión Postal Universal dio la espalda a la realidad de un sector que ya no monopolizaban las tradicionales instituciones postales nacionales. Fueron los Gobiernos y las Administraciones postales de algunos países europeos, americanos y de Oceanía, los primeros en dar los pasos necesarios para abordar la nueva situación, mediante la modificación organizativa, la modernización tecnológica, la reorientazión comercial y el establecimiento de nuevos modelos de cooperación.

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En efecto el cambio organizativo de los operadores postales, vinculada en su mayor parte al sector público de cada país, ha variado considerablemente en Europa, en algunos países americanos y en Nueva Zelanda. Paralelemente al ambito jurídico y al socaire de las tendencias liberalizadoras imperantes en el último cuarto de siglo, se ha ido asistiendo a un proceso de empresarialización, independientemente del mayor o menor abandono de la esfera de la Administración Pública. En ese sentido, el arco de soluciones van desde una postura muy cauta, en el caso del correo francés, a la privatización de algunos otros, como el holandés o el sueco. Pero por regla general se ha optado por la empresa pública o la sociedad anónima con mayoría de capital público. Otro cambio organizativo común a casi todos los correos ha sido la constitución de unidades de negocio para atender a los distintos productos y líneas productivas, bien en solitario o por medio de alianzas con empresas privadas o con otros operadores.

El carácter de la mayor parte de la correspondencia actual, mayoritariamente empresarial y comercial, ha impulsado la mecanización y automatización de los sistemas de trabajo postales. La mecanización, de la mano de la innovación tecnológica, y una nueva organización logística han ido sustituyendo a las viejas estructuras burocráticas y sistemas manuales de trabajo. La generalización de la clasificación automática, apoyada en los nuevos soportes digitales y la contenerización de todos los productos para hacer más ágil el transporte y el seguimiento de los envíos han sido protagonistas del esfuerzo modernizador del correo de finales del siglo XX. Asimismo, la reorganización y planificación del transporte y la distribución se han hecho imprescindibles para agilizar y abaratar los costes de producción. Los propios productos se han ido reconfigurando en función de las nuevas posibilidades ofrecidas por las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones, a la búsqueda de un servicio más personalizado para todos los usuarios, ya sean estos particulares, pequeñas empresas o grandes corporaciones.

No menos importante ha sido el hecho de la reorientación comercial, que se ha plasmado en la consideración como clientes, por parte de los operadores, a los anteriormente considerados usuarios. La competencia de las empresas privadas y de los nuevos productos ofrecidos por los operadores de telecomunicaciones, como el correo electrónico, el fax o el propio teléfono, han obligado a los operadores públicos postales a mejorar sus productos clásicos, a crear otros nuevos y a utilizar el marketing y la publicidad para lograr cotas de mercado y en el caso de los mercados maduros para su recuperación.

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Todos estos procesos reorganizativos y modernizadores se han visto acompañados de una política de cooperación y alianzas de los operadores públicos, bien entre ellos mismos o con empresas privadas. Dos han sido las estrategias utilizadas, bien la compra de operadores privados, como el caso de Alemania con la adquisición de DHL o del correo holandés que controla actualmente al courrier australiano TNT. Otros operadores han optado por la alianza con otros correos públicos como es el caso de la compra de la mitad del capital de Chronopost España, empresa de correo urgente propiedad de La Poste, por Correos y Telégrafos. En este sentido, hay que resaltar las compras de empresas de transportes, tanto nacionales como multinacionales, por parte de diversos correos europeos. Por fin, algunos operadores han optado por su introducción en mercados de otros países, como ha sido el caso de la Post Office británica, que se ha establecido en territorio norteamericano y que, posteriormente, ha comenzado un proceso de colaboración con la holandesa KPG. A la vez que cada operador iba fraguando compras y alianzas con empresas privadas también se fraguaron alianzas entre los mismos operadores públicos, como el citado caso de la Post Office y la KPG o el de Correos y Telégrafos y La Poste.

Otra novedad fue la creación de la cooperativa de operadores públicos postales europeos y norteamericanos, la International Post Corporation (I.P.C.). A finales del año 2000 estaba integrada por 21 operadoras de los siguientes países: Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Holanda, Irlanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, Suecia y Suiza. A través de IPC los operadores postales han establecido acuerdos para intercambiar envíos y unificar normas de calidad en la entrega, así como métodos para fiscalizar y facturar sus intercambios, siempre de acuerdo con las normas generales aprobadas en la UPU. Del potencial de esta corporación nos hablan los 290 billones de cartas circuladas por estos países en 1999, lo que supone un 65% del tráfico postal mundial.

El papel actual de la Unión Postal Universal

La Unión Postal Universal reaccionó a las transformaciones provocadas por la irrupción de la sociedad de la información a partir de su Congreso de Seúl, celebrado en 1994, elaborando un plan estratégico que establecía cuatro vectores de desarrollo: responder de una manera eficaz a la evolución del mercado y de las necesidades de los clientes; controlar y mejorar la calidad de los servicios postales; adquirir una mayor autonomía de gestión y promover el desarrollo de correos; y, finalmente, mejorar la calidad del personal postal y aumentar su motivación a todos los niveles.

Todas estas recomendaciones volvieron a ponerse sobre el tapete durante la preparación del siguiente congreso, celebrado en 1998 en Pekín. En este caso se desarrolló en primer lugar un estudio detallado del sector postal. Partiendo de la mundialización de la economía y de las tendencias liberalizadoras se hizo hincapié en la concurrencia de los operadores postales. Asimismo, se estudió a fondo la importancia del uso de las nuevas tecnologías aplicadas al correo, el futuro crecimiento del mercado postal y la situación de los operadores postales, en cuanto su organización, centrando sus posibles reformas en las necesiades de los clientes. Por último, se analizó la diferencia de desarrollo de los países y la importancia de la seguridad de los envíos postales.

Los objetivos aprobados en Pekín fueron: la definición y defensa del servicio postal universal a fin de asegurar un correo accesible y asequible para cualquier ciudadano; mejorar la calidad de la red postal internacional y asegurar su viabilidad económica; la reforma y desarrollo del correo en función de los mercados y sus productos postales; e intensificar la cooperación y la interacción entre todos los operadores postales. Para cumplir estos objetivos se aprobaron una serie de acciones a llevar a cabo por parte de los Gobiernos, Administraciones postales, uniones restringidas y los propios órganos permanentes de la UPU.

Los cambios del Correo en la España del año 2000

En la década de 1990, una vez que España formaba parte de la Unión Europea, el peso de la legislación postal ha tenido como base las disposiciones comunitarias. La aparición del Libro Verde sobre el desarrollo del mercado único de los servicios postales, dio respuesta al encargo, efectuado por la Comisión de la Comunidad Europea. Era el primer paso para regular el sector postal europeo, que se vió reforzado por una Resolución sobre el desarrollo de los servicios postales a la Comunidad, aparecida en 1994 y un Borrador sobre la aplicación de las reglas de la competencia al sector postal, aprobado un año más tarde. Asimismo, una propuesta legislativa pedía la elaboración de una Directiva comunitaria que recogiera el espíritu de lo plasmado en el Libro Verde. Las diferencias entre las posiciones de los distintos gobiernos comunitarios, y la complejidad de intereses del sector postal, demoraron la aprobación de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo de 15 de diciembre de 1997, relativa a las normas comunes para el desarrollo del mercado interior de los servicios postales de la Comunidad y la mejora de la calidad del servicio. El artículo 1º del capítulo I de la misma resume sus líneas básicas "La presente Directiva establece normas comunes relativas a: la prestación de un servicio postal universal en el interior de la Comunidad; los criterios que delimitan los servicios que pueden formar parte del sector reservado a los proveedores del servicio universal y las condiciones relativas a la prestación de servicios no reservados; los principios de tarificación y de transparencia contable para la prestación del servicio universal; la determinación de normas de calidad para la prestación del servicio universal y la instauración de un sistema que garantice el cumplimiento de esas normas; la armonización de las normas técnicas; la creación de autoridades nacionales de reglamentación independientes."

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Su objetivo era regular el sector postal europeo armonizando los intereses de los operadores públicos y privados sobre la base de garantizar un servicio postal asequible y accesible a todos los usuarios, a la vez que pretendía homogeneizar, en un tiempo prudencial los diferentes desarrollos de los servicios postales de cada país. Un punto de gran importancia, recogido en el articulado de la Directiva, es el referido a la liberalización del sector postal, sobre todo en los aspectos que atañen al correo transfronterizo y a la publicidad directa, revisando los límites de precios y peso, que debe quedar completado entre los años 2003 y 2007.

En los últimos veinte años el correo ha experimentado una profunda transformación, con la ruptura del modelo tradicional monopolístico y la conversión de los operadores públicos con objeto de competir en un mercado abierto.

Estos cambios vienen motivados por la aparición de otros medios de comunicación más ágiles y rápidos que la carta; la configuración del correo como medio de comunicación empresarial (más que personal) y como soporte de determinadas líneas de negocio; la aparición de nuevas tecnologías en el campo de la información y de la comunicación; la potenciación de las redes de distribución de paquetería; y la globalización de la actividad postal con la consiguiente liberalización y apertura de los mercados.

En los próximos años los cambios continuarán produciéndose. Globalización, liberalización, desarrollo tecnológico y nuevas demandas configuran los elementos claves de lo que será el Servicio Postal en los próximos años.

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Desde el punto de vista organizativo Correos y Telégrafos ha experimentado también importantes cambios, procurando su adaptación a las exigencias del entorno. Hasta 1991 Correos fue una Dirección General encuadrada sucesivamente en los Ministerios de Gobernación, de Interior y de Transporte, Turismo y Comunicaciones. De 1991 a 1998 Correos y Telégrafos tuvo la consideración de Organismo Autónomo de carácter comercial y desde el 1 de abril de 1998 en una Entidad Pública Empresarial.

En 1998, se sancionaba la Ley del Servicio Postal Universal y de Liberalización de los Servicios Postales. Esta ley adecuaba el espíritu de la Directiva europea a la realidad del servicio postal español. Entre lo más importante de lo recogido en su articulado destacó la ratificación de la Entidad Pública Empresarial Correos y Telégrafos como operador público de nuestro país, la creación del Consejo Asesor Postal, la delimitación de servicios y pesos comprendidos en el Servicio Postal Universal y los servicios reservados al operador público. Entre las contraprestaciones del operador público destacóla creación de un fondo de Compensación del Servicio Postal Universal y la separación de cuentas por medio de un sistema de contabilidad analítica que distinguiera entre las cuentas de los servicios reservados de los no reservados.

Estos cambios de fórmula jurídica han ido siempre por detrás de las necesidades organizativas derivadas de la profunda transformación del correo, especialmente ante los retos inmediatos que se presentan.

Correos y Telégrafos elaboró un Plan Estratégico para el trienio 1998-2000 y está trabajando en un nuevo Plan que se implantará coincidiendo con la anunciada liberalización progresiva del mercado postal. Este nuevo Plan Estratégico cuya elaboración finalizó en diciembre de 2000, ha establecido las líneas de actuación para el próximo trienio. Ya se puede adelantar un primer análisis de las fortalezas y debilidades de la Entidad detectadas en el análisis de situación.

Cualquier cambio tiene que ir orientado a conseguir los dos objetivos básicos que tiene la Entidad: prestar el Servicio Postal Universal con criterios de calidad y accesibilidad, y el fortalecimiento de la empresa en un mercado en competencia. La consecución de estos objetivos convertirá a Correos y Telégrafos en la mejor empresa de distribución de este país en un futuro inmediato, que estará influenciado por la fuerte implantación del comercio electrónico.

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