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TRASPLANTE DE RIÑÓN DESDE DONANTE SIN LATIDO

Aunque los riñones que se trasplantan desde un donante sin latido suelen tardar más en comenzar a funcionar adecuadamente, a largo plazo no hay diferencias en cuanto a la supervivencia con injertos de donantes con latido cardiaco.


Los avances de la medicina han conseguido prolongar la esperanza de vida de muchas personas con enfermedades renales, de forma que hay gran cantidad de pacientes que pueden llevar una vida relativamente normal con la ayuda de la diálisis, aunque ésta conlleve aspectos negativos, como la sensación de “dependencia” de una máquina. De esta forma, para muchos enfermos el trasplante de riñón se presenta como una maravillosa oportunidad de abandonar la diálisis; sin embargo, son muchos los posibles receptores de órganos y pocos los donantes.

Encontrar un donante de órganos que se adapte con la máxima perfección a las características del enfermo es una tarea bastante complicada. Para empezar, siempre se ha preferido que el donante aun tuviera latido cardiaco, es decir, que hubiera sufrido muerte cerebral perdiendo sus funciones neurológicas, pero no algunas “automáticas”. Con donantes de este tipo se asegura que el órgano en cuestión esté recibiendo aporte sanguíneo hasta el momento del trasplante, lo cual favorecería su función en el nuevo organismo. El problema de esta opción es que son pocos los donantes con latido que pueden surgir.

La otra opción consistiría en trasplantar un órgano de un donante sin latido cardiaco (aquel cadáver en el que ya no hay funciones circulatoria ni respiratoria). Esto significa que el riñón habría sufrido un tiempo de isquemia, es decir, sin riego sanguíneo, pero esto tiene unos límites, ya que si se prolonga demasiado acabaría con las células del órgano y con las posibilidades del trasplante, por tanto en estos casos la rapidez de actuación se hace fundamental, pero con la ventaja de que los donantes de este tipo son mucho más frecuentes. El trasplante desde donante sin latido se ha limitado generalmente al riñón, puesto que en caso de que el injerto no funcionara siempre quedaría la opción de volver a la diálisis, y esta posibilidad de sustitución de funciones no existe con otros órganos que son trasplantados. Algunos expertos creen que si la actuación frente a estas situaciones de donantes sin latido fuera óptima, los trasplantes realizados podrían llegar a aumentar un 30% más que en la actualidad.

A pesar de que se han realizado trasplantes de riñón desde ambos tipos de donantes, se pensaba que aquellos que se habían obtenido desde donante sin latido tendrían una evolución peor que los otros por haber estado un tiempo sin circulación sanguínea. Para estudiar esta cuestión se ha realizado un estudio en Suiza evaluando los resultados de los trasplantes de riñón realizados desde 1985 hasta al 2000. Comparando ambos tipos de donantes, los investigadores aseguran que los riñones de donantes sin latido pueden tardar más en funcionar adecuadamente, pero a largo plazo ofrecen los mismos resultados de supervivencia. Esto significa que las recomendaciones de trasplante deberían ser reconsideradas, ya que es posible que estemos desechando órganos válidos para trasplantar; y que habrá que seguir trabajando para ofrecer al máximo número de pacientes posibles un órgano y una vida nueva.


FUENTE:

Weber M, Dindo D, Demartines N, Ambuhl PM, Clavien PA.

Kidney transplantation from donors without a heartbeat.

N Engl J Med. 2002 Jul 25;347(4):281-3.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=
Retrieve&db=PubMed&list_uids=12140300&dopt=Abstract


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