Los guantes de látex son un medio de
protección muy utilizado en el sector sanitario. Protege de enfermedades que
se transmiten por la sangre. Sin embargo su uso puede llegar a ser
perjudicial debido al incremento de alergias que se viene percibiendo en el
sector.
Un estudio publicado recientemente en la revista ‘Annals of Allergy,
Asthma & Immunology’, ha descubierto que el 8% de los trabajadores
sanitarios evaluados eran sensibles al látex, una cifra muy superior a la
media nacional en EEUU, cifrada en el 3% del total de la población.
La reacción alérgica, que afecta a un porcentaje de trabajadores que oscila
entre un 5 y un 17%, se produce bien por contacto directo con los guantes o
bien por inhalación de los antígenos del látex que desprende el material.
El ensayo, además, ha desarrollado un novedoso sistema de detección de la
alergia entre los trabajadores para identificar a los más sensibles a este
material y desarrollar así un plan de conversión que culmine con la retirada
de todos los guantes de goma natural. Para ello se adoptó en 1998 en el
Hospital de Maryland una política de detección y control obligatorio de las
alergias al látex entre todos los nuevos empleados así como entre el
personal dedicado al cuidado de pacientes.
De los 1.795 trabajadores examinados, el 8% presentaba anticuerpos de
inmunoglobulina E específicos del látex. Además, entre las personas con
reacción alérgica, el 57% presentaba molestias en los ojos, piel o bien
problemas respiratorios. Entre ellos, el 12% tenía problemas graves, y otro
21% mostró reacción a la exposición pese a los resultados negativos en
análisis de sangre previos.
El estudio, concluye además que, el cambio de puesto de trabajo para
acomodar al personal ‘sensible’, resulta menos costoso que el pago de
compensaciones o la pérdida de días de trabajo a causa de los síntomas y
molestias de las alergias. Los exámenes colectivos de detección del mal
suponen unos gastos anuales de 60.000 dólares; sin embargo, los
investigadores consideran que esto es mucho menos costoso en términos reales
que las posibles compensaciones, que estiman en algo más de un millón de
dólares al año.
Los autores del estudio recomiendan la retirada completa de la goma natural
de látex, porque el antígeno del látex sigue estando en el aire y
perjudicando a los alérgicos.
Añaden además que, «la detección a tiempo es un componente esencial de
cualquier programa de intervención en esta materia, que debe procurar al
trabajador un ambiente laboral seguro y sin riesgos». Por último,
recomiendan el uso de materiales alternativos, pese a que reconocen que
«estas opciones no son siempre aceptables ni están disponibles».
FUENTE:
A
hospital-based screening program for natural rubber latex allergy.
Bollinger ME, Mudd K, Keible LA, Hess BL, Bascom R, Hamilton RG.
Ann
Allergy Asthma Immunol 2002; 88:560-575
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=
Retrieve&db=PubMed&list_uids=12086362&dopt=Abstract
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