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DETECCIÓN DE LA " ENFERMEDAD DE LAS VACAS LOCAS
" EN HUMANOS
La nueva variante de la enfermedad de Creuzfeldt-Jakob, el equivalente de la enfermedad de las vacas locas (encefalopatía espongiforme bovina -EEB- ) se puede distinguir de las otras variantes de la enfermedad mediante nuevas pruebas recientemente diseñadas. |
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Desde 1996, en que una nueva enfermedad neurológica degenerativa irreversible se relacionó con la ingesta de carne y otros tejidos de vacas -la célebre enfermedad de las " vacas locas "- ha existido la preocupación de identificarla. Ya se conocían enfermedades similares en humanos que, como ésta, estan causadas por priones (como la enfermedad de Creuzfeldt-Jakob, el Kuru, el insomnio familiar letal...). A la vista de que los casos en humanos de esta nueva enfermedad (o nueva variante de la enfermedad de Creuzfeldt-Jakob) declarados en el Reino Unido ya superan actualmente los 100, y de que nadie sabe si son hechos aislados o no, se comprende la importancia de tener instrumentos necesarios para detectar dicha enfermedad. Anteriormente, los patólogos y los investigadores tenían que identificar la nueva variante ( nvECJ ) a través del examen de biopsias cerebrales tomadas en pacientes en etapas avanzadas de la enfermedad o, con mayor frecuencia, después de su muerte. Respecto a esto, un equipo dirigido por John Collinge del hospital londinense de St. Mary´s ha desarrollado recientemente una aproximación distinta al anterior problema. Sus pruebas buscaban identificar una proteína anormal llamada Prion ( hay distintos tipos de priones, unos son constituyentes normales de las células o PrPc y otros, los causantes de esta enfermedad son patológicos, PrPsc ). El estudio muestra que los test no sólo pueden distinguir los priones de la nvECJ de los controles normales (que no tienen esa enfermedad) sino también de otras enfermedades causadas por distintas cepas de priones no relacionadas con la encefalopatías espongiforme bovina. Con ciertas reservas, el estudio ha sido bien acogido por los investigadores como un primer paso hacia un test diagnóstico que pueda detectar la nvECJ en etapas tempranas, así como una herramienta para estudios epidemiológicos. En este estudio el equipo de Collinge recogió muestras de amígdalas, bazo y ganglios linfáticos de diversas fuentes ( nvECJ, controles sanos y otros enfermos de las formas de ECJ clásicas no relacionadas con la enfermedad de las vacas locas ). A estas muestras se las sometió a dos tipos de test de laboratorio. El primero, inmunohistoquímica, en el que una proteína diana es detectada por anticuerpos que la reconocen específicamente. Esta prueba podía detectar la presencia o no de priones, pero no si eran o no anormales. No obstante, sólo se detectaron priones en el tejido linfoide de pacientes con nvECJ y no en muestras de otros pacientes. El segundo test, conocido como Western Blot, detecta proteínas en relación con su peso molecular y su reacción con anticuerpos. Según Collinge, este test puede distinguir los diferentes tipos de priones por que tienen distintos pesos moleculares. Con estos resultados se confirmó que sólo los que sufrían la nvECJ tenían PrP en su tejido linfoide y se encontró que todos los nvECJ compartían el mismo tipo de PrP. Esto, que parece una herramienta prometedora, plantea un problema ético... ¿ sin cura a la vista para esta enfermedad, debería decirse a la gente que está empezando a padecerla?, la situación es parecida a los inicios de la epidemia de sida. Las autoridades se están planteando utilizar estas técnicas tan sólo como un programa de screening anónimo ( para detectar los casos nuevos ), sólo con propósitos de investigación. FUENTE: M. Balter Diagnostic Test Scores High Marks in Study. Science, vol 283, 22 enero de 1999, págs.469-471. |
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