Lectura Materialista de la Filosofia y de su
Historia (Resumen) | Roman
Reyes, UCM
http://www.ucm.es/info/eurotheo/rreyes/materiales.htm
El concepto de "clase" en Karl Marx (Resumen)
| Mario
Dominguez, UCM
En todo modo
de producción en que existen relaciones de explotación se
presentan dos grupos sociales antagónicos, los explotadores y los
explotados: esclavos y amos, siervos y señores feudales, obreros
y patrones. La existencia de estas clases o grupos antagónicos no
fue descubierta por Marx, muchos historiadores y economistas ya hablaban
de ellas antes que él. Marx escribía a J. Weydemeyer, en
1852: "Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de
haber descubierto la existencia de las clases sociales en la sociedad moderna
ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses
habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha
de clases y algunos economistas burgueses la anatomía de éstas.
Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1] que la existencia
de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas
del desarrollo de la producción; 2] que la lucha de clases conduce,
necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3] que esta misma dictadura
no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición
de todas las clases y hacia una sociedad sin clases" (Marx, Obras escogidas,
II, p. 456). Así pues, Marx no descubre las clases ni la lucha de
clases. Economistas como Smith y Ricardo, historiadores como Tierry y Guizot,
habían ya tratado este problema a comienzos del siglo XIX. La diferencia
es que el punto de partida de Marx es el punto de llegada de aquellos economistas
e historiadores. El conocimiento histórico en su forma más
avanzada mostraba ya en su época la sucesión de "civilizaciones",
de "regímenes políticos", de culturas, como el resultado
de la lucha entre grupos sociales: esclavos y ciudadanos libres; patricios
y plebeyos; siervos y propietarios feudales, etcétera. En este sentido
Marx no está sino resumiendo las conclusiones a las que habían
llegado sus predecesores y estas conclusiones constituyen la materia prima
sobre la cual va a trabajar teóricamente para construir una teoría
de las clases y de sus luchas. 1. Clases y modo de producción Si
volvemos a la primera cita, en su carta a Weydemeyer Marx declara que no
fue él quien descubrió la existencia de clases o de la lucha
de clases, lo que él hizo fue probar que la existencia de clases
está ligada a determinadas etapas del desarrollo de la producción,
que la lucha de clases lleva a la dictadura del proletariado y que esta
dictadura constituye la transición a una sociedad sin clases. Este
concepto de clase social que insiste en la relación existente entre
grupos sociales debido a la posición relativa frente a los medios
de producción, ha sido el gran aporte del marxismo a la teoría
de la estructura social y posee además una importancia fundamental
en la teoría marxista. A pesar de su relevancia, lo cierto es que
ni Marx ni Engels han expuesto tal concepto de manera sistemática
en ninguno de sus escritos, aunque en cierto sentido el concepto de clase
fue el punto de partida de toda la teoría marxiana, pues su descubrimiento
del proletariado como una nueva fuerza política en lucha por su
emancipación le condujo al análisis de las estructuras económicas
de las sociedades industriales. Engels, desde la perspectiva de la economía
política, hacía el mismo descubrimiento, y lo bosquejó
en La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845). Fue así
como la estructura de clases del capitalismo primitivo y las luchas de
clases en esta forma de sociedad constituyen el principal elemento definitorio
para la teoría marxista. Posteriormente fue ampliada la idea del
conflicto de clases como fuerza impulsora de la historia y ya el Manifiesto
Comunista (1848) decía textualmente: "la historia de todas las sociedades
hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases". Sin
embargo, al mismo tiempo Marx y Engels reconocían que la clase social
era un rasgo prominente exclusivo de la sociedad capitalista. En cualquier
caso cabe insistir en que ni Marx ni Engels definieron nunca con claridad
el concepto de clase, y el último capítulo del volumen II
de El Capital que iba a tratar esta cuestión se interrumpe tras
tres o cuatro párrafos. En esta obra se puede rastrear de todos
modos un cierto sentido según el cual Marx quiso afirmar la existencia
de una división fundamental de clases en todas las formas de sociedad,
lo cual es apreciable cuando sostiene en términos generales que
"es siempre la relación directa entre los dueños de las condiciones
de producción y los productores directos lo que revela el secreto
más íntimo, los cimientos del edificio social entero". Podríamos
así adelantar, con M. Harnecker (Los conceptos elementales del materialismo
histórico), una definición marxista de clase social que sería
la siguiente: Las clases sociales son grupos sociales antagónicos
en que uno se apropia del trabajo del otro a causa del lugar diferente
que ocupan en la estructura económica de un modo de producción
determinado, lugar que está determinado fundamentalmente por la
forma especifica en que se relaciona con los medios de producción.
2. Propiedad y posesión A esta definición, de carácter
más bien estático, habría que unir una serie de características
dinámicas (históricas) del modelo marxiano que constituyen
la base de su interpretación de la estructura de clases. Se trata
de características de simplificación objetiva del sistema
de diferenciación social, respecto al cual este modelo aparece no
sólo adecuado sino, como decíamos, superior a las elaboraciones
de otros economistas o filósofos contemporáneos, puesto que
se efectúan dos operaciones fundamentales de reducción de
la complejidad social en términos de estructura de clases: • Se
sitúa la supremacía de la esfera de la producción
sobre el resto de la sociedad como espacio de determinación de las
clases y del conflicto de clase. Aquí coloca Marx la explotación
dentro de las relaciones de producción. • La existencia de la conciencia
de clase se deduce a partir de la ubicación del sujeto en el sistema
productivo, es decir, a partir de la existencia de una contradicción
objetiva de la estructura económica, reduciendo el grado de autonomía
del sujeto como actor histórico-social. Lo que se acentúa
en cualquier caso es el carácter estructural-relacional de su concepción,
la forma en que se relaciona un grupo social con los medios de producción.
Esta relación específica ha sido habitualmente considerada
como una relación de propiedad o no-propiedad de los medios de producción,
identificándose generalmente la propiedad con la posesión
efectiva de estos bienes. Hay que advertir que ambas palabras no significan
lo mismo, que no siempre coincide la propiedad con la posesión efectiva
de estos medios. Esta confusión tiene su origen en El capital mismo,
ya que en el modo de producción capitalista estudiado por Marx coinciden
ambas relaciones en una misma persona. El capitalista es propietario de
los medios de producción y los posee efectivamente al mismo tiempo,
ya que sin su intervención, o la de un delegado suyo, el complejo
proceso de producción no puede operar. Sin embargo, en la única
sección de El capital donde Marx se refiere a formas precapitalistas
de producción, distingue claramente entre estas dos relaciones:
propiedad y posesión efectiva. La correspondencia o no-correspondencia
de estas relaciones produce efectos diferentes en los grupos interesados.
Veamos dos tipos de efectos que se pueden dar según la forma en
que se combinen (M. Harnecker, íbid.): Clase A Clase B Efecto Tipo
1 Propiedad y posesión efectiva de todos los medios de producción
Ni propiedad ni posesión efectiva de ellos Para producir sus medios
de subsistencia la clase B debe trabajar para la clase A Tipo 2 Propiedad
del medio de producción más importante: la tierra Posesión
de la tierra, propiedad de los instrumentos de trabajo, control del proceso
de producción-posesión efectiva Para producir sus medios
de subsistencia la ciase B no necesita trabajar para la clase A, si lo
hace se debe a razones extraeconómicas Sería precisamente
la no-correspondencia entre las relaciones de propiedad y de posesión
efectiva lo que haría necesaria la intervención de factores
extraeconómicos para establecer y mantener la relación de
explotación. "(...) es evidente que bajo todas las formas en que
el trabajador directo es "poseedor" de los medios de producción
y condiciones de trabajo necesarias para la producción de sus propios
medios de subsistencia, la relación de propiedad tiene que manifestarse
a la par como relación directa de dominio y de servidumbre; el productor
directo, por consiguiente, como un hombre privado de libertad [...] Suponemos
que el productor directo se encuentra en posesión de sus propios
medios de producción, de las condiciones objetivas de trabajo necesarias
para la realización de su trabajo y para la creación de sus
medios de subsistencia. En estas condiciones, sólo la coacción
extraeconómica, cualquiera que sea la forma que revista, puede arrancar
a estos productores el trabajo sobrante para el terrateniente nominal.
(Marx, El capital, III, p. 732). Las relaciones de producción constituyen
por lo tanto el elemento más importante para definir las clases
sociales. Según sea el carácter de estas relaciones de producción
así será el carácter que adopte la relación
entre la clase explotadora y la clase explotada. La correspondencia entre
propiedad jurídica y propiedad real de los medios de producción
en el modo de producción capitalista, la cual determina una completa
separación del trabajador de sus medios de producción, es
lo que obliga al trabajador a ofrecer "voluntariamente" su fuerza de trabajo
al capitalista para sobrevivir, haciendo teóricamente innecesaria
la intervención de factores extraeconómicos para producir
estas relaciones de clase. Ello no quiere decir que estos factores estén
completamente ausentes. Es obvio que las relaciones capitalistas de producción
descansan en una determinada concepción jurídica de la propiedad
y del contrato de trabajo y en una presencia de un ejército y una
policía dispuestos a actuar en los momentos en que la intensidad
de la lucha de clases adquiere un carácter grave. Por ello podríamos
decir que, aunque las relaciones de lucha política y jurídica
están presentes en el capitalismo, intervienen sólo cuando
existe una amenaza contra el sistema que tiende a reproducirse en forma
espontánea obedeciendo a sus propias leyes económicas. Algo
muy diferente ocurre en el modo de la producción feudal. Aquí,
la no-correspondencia de las relaciones de propiedad jurídica y
de posesión efectiva determinan que la clase propietaria (los terratenientes)
tenga que recurrir a la fuerza, a la tradición, a la religión,
etc., para lograr reproducir las relaciones de explotación, para
mantener al siervo sometido a su dominio. 3. Estructura de clases Las relaciones
de producción no sólo generan el concepto de clase, sino
que lo plasman en términos sociales en forma de "estructura de clases",
con ello nos referimos a la articulación de las diferentes clases
y fracciones de clase (los subgrupos en que puede descomponerse una clase)
en los diferentes niveles (económico, político, ideológico)
de una formación social. Lo interesante del análisis marxista
consiste en plantear dos concepciones muchas veces mal interpretadas: •
No son las clases las que crean las estructuras sociales, sino los "portadores"
de determinadas estructuras, los actores de un drama que no han construido,
con lo que se rechaza toda concepción voluntarista acerca de las
clases sociales: no basta que una clase se proponga cambiar una estructura
social para que pueda hacerlo. Pero tal afirmación no implica negar
que las clases puedan actuar sobre las estructuras modificándolas
dentro de ciertos límites, los cuales dependen de ciertas condiciones
materiales debido al grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas.
Sin la participación activa de las clases, las estructuras sociales
tienden a reproducirse superando las crisis provocadas por sus contradicciones
internas. • La "estructura de clases" no constituye una simple yuxtaposición
de las clases típicas de cada una de las relaciones de producción
que se encuentran presentes en ella, sino una articulación original
de estas clases que sufren así cambios estratégicos a largo
plazo. En esta articulación de un cierto número de clases
en una formación social determinada encontramos siempre una clase
o fracción de clase dominante y clases o fracciones de clases dominadas.
La estructura de clases a nivel de la formación social implica,
además de las determinaciones propias de la combinación de
las diferentes relaciones de producción que sirven de soporte a
las diferentes clases antagónicas propias de cada modo de producción,
otras determinaciones que explican el surgimiento de nuevas clases que
tienen carácter transitorio, por ejemplo, el campesinado (pequeño
productor agrícola) que surge al suprimirse el régimen de
producción basado en la servidumbre y que tiende a desaparecer a
medida que se desarrolla el capitalismo en el campo, convirtiéndose
en su mayor parte en proletariado agrícola o emigrando a la ciudad.
Por lo tanto, para realizar un análisis completo de la estructura
de clases de una formación social determinada debemos considerar,
además de las clases típicas de relaciones de producción
presentes, las clases de transición. Por otra parte, no debemos
olvidar que cada una de estas clases sufre modificaciones al estar articulada
respecto a todas las demás y desempeñar un papel dominante
o subordinado en esta articulación. 4. Las clases en la formación
social capitalista Apliquemos lo dicho hasta aquí a una formación
social capitalista, es decir, a una formación social en la que,
a nivel de la producción de bienes materiales, domina el sistema
capitalista de producción, subordinando de una u otra manera a los
otros modos de producción de bienes materiales que coexisten con
él y sirviendo de base a una estructura ideológica y política.
La clase dominante en el modo de producción capitalista pasa a ser
la clase que domina en la formación social. Ella hace que sus intereses
de clase prevalezcan sobre los intereses de todas las otras clases. El
carácter mismo de dominante la hace adquirir nuevas determinaciones
que se encontraban ausentes a nivel del modo de producción puro.
Deberá, en efecto, mantener relaciones de explotación, de
colaboración, de lucha política, etc., no sólo con
el proletariado sino también con las otras clases de la formación
social. Esto implica que tenga, en el seno mismo de la estructura de clases,
instrumentos nuevos (económicos, políticos e ideológicos)
que le permitan asegurar y perpetuar su dominación. En una formación
social a dominante capitalista, la clase capitalista dominante debe: •
reproducir la relación de explotación original (capitalista/proletariado)
• extender esta dominación a otras clases o capas de la estructura
de clases (capitalista/pequeño productor) • impedir toda ingerencia
o hacer alianzas con la antigua clase dominante (terratenientes/ capitalistas).
Este conjunto de relaciones es lo que le permite reproducirse como clase
dominante y desarrollar su dominación. Veamos cómo se manifiestan
estas relaciones en los tres niveles de la formación social: • En
el nivel económico, como efecto de la economía de mercado
y del desarrollo de las fuerzas productivas en el interior de las empresas
capitalistas, el artesanado tiende, por ejemplo, a desaparecer habiendo
permitido al capitalista una sobreexplotación previa. El campesinado,
salvo algunas escasas excepciones, tiende a transformarse en proletariado
agrícola o a emigrar a la ciudad, ya que su pequeña explotación
deja de ser rentable frente a la gran explotación capitalista. •
En el nivel político, por ejemplo, surge la necesidad de la intervención
política para reproducir las condiciones de explotación,
cosa que formalmente, a nivel del modo de producción puro, parecía
no ser necesaria. "La burguesía, que va ascendiendo pero que aún
no ha triunfado del todo, necesita y emplea todavía el poder del
Estado para "regular" los salarios, es decir, para sujetarlos dentro de
los límites que conviene a los fabricantes de plusvalía,
y para alargar la jornada de trabajo y mantener al mismo obrero en el grado
normal de subordinación." (Marx, El capital, I, pp. 627-628). Por
otra parte, no siempre la dominación de una clase en la estructura
de clase implica que sea esta misma clase la que domine políticamente.
A veces pueden producirse desplazamientos. Una clase que, por su situación
en la estructura económica, domina en la estructura de clases de
una formación social determinada puede abandonar el poder político
a otra clase para conservar el dominio en la estructura económica,
lo que a su vez determina su dominio en la estructura social. • Por último,
en el nivel ideológico, la ideología de la clase dominante
tiende a defender el orden social, que no es sino el orden que ella ha
establecido para reproducir su dominación. No es extraño
observar a través de la historia que ideas que han sido rechazadas
en una época determinada por una clase dominante sean aceptadas
y fomentadas años después. 5. Rasgos del concepto de clase
Volviendo ahora a nuestra definición, y a modo de conclusión,
podemos caracterizar los rasgos esenciales del concepto de clase en Marx
en los siguientes términos: • En principio, el criterio de la propiedad
de los medios de producción y el empleo de trabajo asalariado nos
permite distinguir entre los explotadores, los explotados y los situados
en medio (¿clase media?). Las clases explotadoras difieren en su
forma de apropiarse del beneficio: sólo el capital industrial lo
hace intercambiando trabajo objetivado por trabajo vivo, mientras que el
terrateniente subsiste de la renta sin tomar parte en el proceso de intercambio.
• Cabe pues distinguir entre criterios primarios y criterios secundarios
en la división de la sociedad en clases. El criterio primario es
también aplicable a las formaciones precapitalistas (castas, feudalismo),
pero los criterios secundarios son peculiares del modo de producción
capitalista. a/ El criterio primario es la fuerza para controlar los medios
de producción y disfrutar así de los valores creados por
el trabajo de los demás. Este criterio pone por un lado a todas
las clases explotadoras y por otro a los que venden su fuerza de trabajo
(asalariados, campesinos, artesanos). b/ La primera categoría (explotadores)
se divide gracias a un criterio secundario entre los que adquieren directamente
la fuerza de trabajo (capitalistas industriales) y en aquellos que se apropian
de la plusvalía indirectamente por la posesión de tierra
o capital. Dentro de la segunda categoría, los asalariados se dividen
de los demás por el hecho de que no poseen ningún medio de
producción. • Otro rasgo esencial de una clase es que muestra una
espontánea solidaridad en su oposición a las demás
clases, lo cual no impide que sus miembros sean mutuamente rivales. Pero
mientras la rivalidad entre capitalistas no perjudica en sí a los
intereses del capital en su conjunto, la competencia entre los trabajadores
perjudica a los intereses de la clase trabajadora. Por ello, la conciencia
de clase del proletariado es mucho más importante para la realización
de su interés de clase. • Un nuevo rasgo esencial del concepto marxiano
de clase consiste en rechazar la clasificación utópico-socialista
según la escala de ingresos o la participación relativa en
el producto social. La participación de una persona en la renta
nacional no determina su lugar en el sistema de clases, sino que está
determinado por ésta. Además, una clase no se define por
la distinción del socialismo utópico entre ociosos y trabajadores.
El capitalista puede desempeñar funciones esenciales en la dirección
o puede pagar a otros para que lo hagan, pero eso no afecta a su posición
de clase. • Una condición básica de la existencia de una
clase es que haya al menos el germen de una conciencia de clase, un sentido
elemental de intereses comunes y de oposición a otras clases. Una
clase puede existir verdaderamente "en sí" (posición objetiva
en las relaciones de producción y distribución) sin ser una
clase "para sí", es decir, sin ser consciente de su función
en el proceso social de producción y distribución. Pero antes
de poder hablar de una clase debe existir una comunidad real de intereses
que se manifieste en la práctica. Si sus miembros se aíslan
entre sí, una clase no tiene más que una existencia potencial.
• Por otra parte, la existencia de una lucha de clases política
no constituye una condición necesaria de la realidad de la división
de clases. Marx consideraba a la estructura de clases como una división
esencial, pero no la única, de toda la sociedad. Dentro de una misma
clase puede haber grupos con intereses en conflicto, por ejemplo, el capital
industrial y el financiero. Entre la clase trabajadora, las divisiones
pueden ser por ramas industriales, los diferentes grados e índices
salariales, etc. • Para poder satisfacer las necesidades de consumo de
las personas que viven en una sociedad, el proceso de producción
de bienes materiales no puede paralizarse, ni puede interrumpirse, tiene
que reproducirse continuamente. Y este proceso tiende a reproducirse según
el modo que le es propio y tiende a reproducir sin cesar las relaciones
sociales de producción que su funcionamiento presupone. Por ello
es importante hacer intervenir en la definición de las clases el
concepto de reproducción del modo de producción. Veamos lo
que Marx dice refiriéndose al modo de producción capitalista:
"El proceso capitalista de producción reproduce, por lo tanto, en
virtud de su propio desarrollo, el divorcio entre la fuerza de trabajo
y las condiciones de trabajo: reproduce y eterniza con ello las condiciones
de explotación del obrero. Le obliga constantemente a vender su
fuerza de trabajo para poder vivir y permite constantemente al capitalista
comprársela para enriquecerse... Por lo tanto, el proceso capitalista
de producción no sólo reproduce la plusvalía, sino
que produce y reproduce el mismo régimen del capital: de una parte
al capitalista y de la otra al obrero asalariado" (Marx, El capital, I,
pp. 486-487). • Pero no basta ver la importancia de la reproducción
en la determinación de las clases sociales; sino la forma específica
que adopta este proceso según el modo de producción. La reproducción
del modo de producción capitalista, por ejemplo, no implica sólo
la reproducción de sus dos clases sociales -capitalistas y obreros-,
sino la consecución de una determinada tendencia: el fortalecimiento
numérico de la clase obrera por la proletarización creciente
de los capitalistas incapaces de vencer la competencia y, por lo tanto,
una disminución numérica de la clase capitalista. En cuanto
al "campesinado", como clase de transición de formas precapitalistas
a formas capitalistas, su tendencia de desarrollo se dirige hacia una disminución
del número de campesinos, parte de los cuales pasan a formar parte
del sistema de producción capitalista. Es este aspecto dinámico
del funcionamiento de las clases, esencial de la teoría de Marx,
el que muchos de sus seguidores han dejado en el olvido, transformando
el estudio de las clases en un estudio estático, formal. • Decir
que las clases son portadores de determinadas estructuras es lo mismo que
decir que constituyen los efectos de tales estructuras. Las clases sociales
se definen pues como los efectos de la estructura social global sobre los
individuos que participan de una u otra forma en la producción social.
Eso no implica una atribución exclusivamente pasiva, pues también
deben tenerse en cuenta los efectos que las clases a través de sus
prácticas pueden producir en los distintos niveles de la sociedad.
En resumen, aunque aceptando que las divisiones de la sociedad son infinitamente
complejas, no obstante Marx afirmó que a lo largo de la historia
de las sociedades, las divisiones de clase habían sido y eran el
principal factor determinante del cambio social. Toda la esfera de la superestructura
(vida política, guerras y conflictos militares, sistemas políticos
y jurídicos, cultura) estuvo siempre dominada por la división
de clases y sus consecuencias. Por lo tanto, la mera supresión de
esta división mediante la abolición de la propiedad privada
de los medios de producción no destruiría todas las fuentes
del antagonismo social, sólo las fuentes más importantes,
debidas a los diversos grados de control de la apropiación del excedente.
Rafael Garcia Alonso (Resumen)
Marx: Manuscritos de Economia y Filosofia
Universidad
Complutense de Madrid | Theoria: Proyecto
Crítico de Ciencias Sociales | E-mail:
marxismo@theoria.org
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