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LOS ECOS DEL SILENCIO página abierta


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FILOSOFIA Y CIENCIAS SOCIALES - CURSO 2000.2001 -  UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID - CAMPUS DE SOMOSAGUAS

APROXIMACION A LA HISTORIA DEL PCE
Gema Pérez Rodríguez

En la introducción a la Aproximación a la historia del PCE se plantea ¿qué objeto puede tener en este momento una historia del PCE?, después de haber leído el documento, me atrevo, quizás en un acto de osadía, a responder que la vigencia del conocimiento de la historia del partido comunista de España es tremendamente útil y necesaria; si observamos el mundo que nos rodea en el que cada uno de nosotros se ve apresado y oprimido por un capitalismo feroz que nos subyuga y nos ahoga, conocer la historia del Partido Comunista, en este caso del Partido Comunista de España, nos proporciona la posibilidad de conocer el pasado para evitar caer en errores, para intentar construir un presente y un futuro distinto, para concebir una alternativa, para intentar inventar o crear una alternativa a la realidad que se nos es impuesta. En definitiva, conocer la historia del PCE nos permite, nos da la posibilidad de crear un presente distinto del que nos quieren imponer. 

Comenzando por el principio, la revolución de octubre de 1918 hizo concebir la esperanza, a los obreros y masas trabajadoras en general, de alcanzar la libertad. De abandonar el yugo opresor que las retenía.

El Partido Comunista de España que se constituyó en 1921 no partió de una unión real en su seno, lo que ocasionó sucesivas luchas interiores, y lo que es peor, -cuando uno tiene problemas en casa no es capaz de enfrentarse a los problemas externos-, existían tendencias distintas entre los miembros; ya que mientras que algunos miembros procedentes del partido comunista español eran partidarios de tendencias izquierdistas, otros procedentes del partido comunista obrero español mostraban inclinación hacia el centrismo.

La Internacional Comunista (IC) no tuvo una actuación que pudiera favorecer la resolución de las discrepancias internas, propugnar una verdadera unidad interior para afrontar los problemas y proponer soluciones de manera conjunta. La idea de guardar las apariencias creo que expresa lo que sucedió. 

La IC forzó la maduración del PCE, lo que traerá consecuencias posteriores; ya que no se fomentó la unidad interior, sino que sólo se arregló la fachada. 

El PCE crea con dificultad en algunos periodos una línea política, pero son constantes las sucesivas crisis y discrepancias internas. Con el "grupo de Bullejos", creado durante la dictadura de Primo de Rivera, el PCE empieza a tomar sus propias decisiones y a desarrollar una línea política. 

Se aprecia sucesivamente una tutela errónea por parte de la IC, que más que orientar, desorienta. Se dio, desde mi punto de vista, una incomprensión por parte de la IC de la realidad del pueblo español; y aunque el PCE se lo hizo ver, esto no sirvió para cambiar sus ideas. 

Con la instauración de la II República la burguesía se atrajo a las masas y el PCE no fue capaz de abrirles los ojos y hacer que se vincularan con ellos. El partido se mostraba incapaz de reconocer y desarrollar un papel revolucionario en este momento histórico, mostrando su inmadurez para desempeñar el papel que el pueblo necesitaba en ese momento tomar frente a la República. El partido adolecía de una carencia de "trabajo entre las masas, de acumulación de experiencias, y, sobre todo, de elaboración teórica" .

Pero aunque su desarrollo y maduración fue lento, fue capaz de organizar diversas huelgas generales revolucionarias de gran importancia durante el periodo de la República. En apenas un año el PCE creció notablemente en número de militantes, y lo que es más importante, personas que se sentían unidas al partido, a sus objetivos, a sus principios,...

La IC seguía sin entender al PCE, no comprendía que este debía seguir su propio desarrollo, para crear una línea política propia mediante su propio proceso de aprendizaje.

Esto ocasionará sucesivos enfrentamientos entre el PCE y la IC, ya que la IC pecará de un excesivo centralismo. Tras la expulsión del grupo de Bullejos comienza una nueva etapa en el PCE.

Durante el año 1934 se produjeron diversos movimientos obreros que manifestaban que no estaban dispuestos a seguir soportando las condiciones a las que eran sometidos. Pero todavía, el PCE manifestaba su incapacidad para aunar y liderar el movimiento revolucionario de los trabajadores, del pueblo.

"Había que fundir el elemento consciente, el Partido, con el movimiento revolucionario de las masas obreras y campesinas".

En esta situación la IC propuso la táctica de un frente único, pero este que agrupará a posiciones desde el Comunismo hasta la socialdemocracia, traerá consecuencias negativas para el PCE. Ya que en lugar de aunar a la masa obrera y luchar por un objetivo común, se darán interese distintos lo que impedirá la consolidación de una verdadera unidad e impedirá la lucha común.

La clase obrera mostraba su deseo de unidad, pero los dirigentes de los distintos partidos no fueron capaces de aunar sus actuaciones y dirigir al pueblo.

La coalición gobernante del Partido Radical y de la CEDA que intentaron imponer su régimen de terror, hizo que los trabajadores se dieran cuenta de la necesidad de un frente antifascista. Fue entonces cuando el PC tomó la dirección del movimiento revolucionario del proletariado. El Partido hizo un llamamiento a favor de formar un frente unido lo que dio lugar al "Pacto del Bloque Popular". 

El 16 de febrero de 1936. El Bloque Popular alcanzaba la victoria en las elecciones, gracias a la labor llevaba a cabo por el PCE, contra los fascistas gobernantes. Pero el gobierno establecido por el Bloque Popular tuvo un marcado carácter burgués " pese a todo, esos errores, no invalidan la política de Frente Popular adoptada por el PCE ni cuestionan su empeño en impulsar la revolución y la lucha contra el fascismo".

El 17 de julio se inicia en Marruecos el levantamiento fascista que dará lugar a la Guerra Civil, los fascistas se vieron apoyados por el resto de gobiernos fascistas europeos, mientras que el gobierno del Frente Popular no recibió respaldo por parte de ninguno de los llamados gobiernos "democráticos". Eso sí, la República contó con la solidaridad de trabajadores y antifascistas de todo el mundo.

Mientras en el bando fascista se imponía un mando único político-militar y la reacción concentraba sus fuerzas y recursos en ganar la guerra, el campo republicano se caracterizaba por la ausencia de una dirección política y militar unificada y por la dispersión de sus fuerzas, debido a las divergencias de criterios existentes acerca de los problemas y objetivos planteados por la revolución y la guerra.

El PCE fue capaz de percibir que la guerra y la revolución estaban unidas. El ejército regular organizado por la República no era suficiente para enfrentarse a la fuerza fascista que gozaba de una superioridad militar. Los revés y derrotas militares de la República agravaban las contradicciones dentro del Frente Popular, convirtiéndolas en antagónicas.

Uno de los errores más importantes del PC fue supeditar sus intereses a los del gobierno republicano, que le hizo perder su independencia política y lo que es más importante le alejó del pueblo.

La debilidad de las fuerzas populares podían modificarse si se aplicaba una táctica militar y política correcta durante la guerra. Esa táctica militar correcta, en las condiciones de ese momento en España, era la guerra de guerrillas, pero fueron incapaces de reconocer el papel estratégico de ésta, y cuando una vez finalizada la guerra el partido adoptó esta estrategia para continuar luchando, surgió dentro del PC, Carillo y compañía, que la erradicaron de raíz...eliminando, literalmente a los guerrilleros. 

La IC sólo contribuyó a empeorar la situación, en su afán centralizador, impidió que el PCE gozara de independencia y autonomía para tomar sus propias decisiones. En mayo de 1943 la IC fue disuelta ya que era notable la imposibilidad de dirigir la revolución desde un centro. 

Tras la derrota de 1939, la guerra para el PC no había terminado, prosiguieron la guerra de guerrillas. El intento de reorganización del Partido Comunista corrió a cargo de Heriberto Quiñones en 1941, pero lamentablemente la policía se enteró de este intento y todos los detenidos fueron fusilados. La muerte de Quiñones, fusilado atado a una silla porque las torturas le impedían ponerse en pie, nos muestran el talante del régimen franquista, para el cual no encuentro suficientes calificativos, valga aquí el silencio como un acto de repulsa y rebeldía. 

La guerrilla no sólo permitió al Partido resurgir de sus cenizas, restablecer sus vínculos con las masas y convertirse en la única fuerza real de oposición al régimen, sino que mantuvo viva la llama de la resistencia popular, pero el Partido carecía de una visión clara y de una línea política y militar justa que permitiera fortalecer y extender la lucha armada en la perspectiva de la toma del Poder, esta fue la causa principal del "fracaso" de la guerrilla.

Carrillo, traicionando al PC, vendiéndose a la dictadura e imponiendo sus ideas, se hizo al frente del Partido. A la vista del rumbo seguido desde el "cambio de táctica" de 1948, el Partido entró en un proceso de liquidación, acompañado por la eliminación de los cuadros y militantes revolucionarios. Eliminada la línea revolucionaria y, sobre todo, una vez controlada la dirección por los revisionistas, la posibilidad de que el PCE adoptase una línea justa, o de que se pudiese reconstruir desde dentro, quedaba anulada. Se hacía, pues, necesario reconstruirlo, pero ya desde fuera, basándose en las nuevas fuerzas revolucionarias que estaban surgiendo. Esa era la gran tarea que se les planteaba a los comunistas a partir de 1956.

Todo el recorrido realizado por esta Aproximación a la historia del PCE nos muestra como la burocracia mata; el tremendo deseo de revolución centralizada-tutelada por parte de la IC, las discrepancias internas dentro del PC, la incapacidad de sucesivas cúpulas del PCE de oír y atender el clamor popular del pueblo, nos permite ver como la IC y el PCE hablaban lenguajes distintos, lo que llevó a actuaciones y tomas de decisiones equivocadas, que llevaron al fracaso de hechos que podrían haber sido muy constructivos y positivos para el triunfo del PCE, y lo que es más importante, del pueblo y su voluntad.


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