Reseñas:

Emma Martinell Gifre (coord.):

AL ENCUENTRO DE
Carmen Martín Gaite
Homenajes y bibliografía

Contenido:

Presentación: Emma Martinell Gifre
Introducción: Emma Martinell Gifre
Los participantes
HOMENAJES

  1. Ponencias
    Palabras preliminares
    José Antonio Marina
    John W. Kronik
  2. Mesa redonda
    Palabras preliminares
    Josefina Aldecoa
    Belén Gopegui
    José Luis Borau
    Maria Vittoria Calvi
    Jorge Herralde
  3. La voz de Carmen Martín Gaite
    Con motivo del homenaje Encuentros con Carmen Martín Gaite (20 y 27.XI.1995): «La mirada ajena».
    Con motivo de la concesión del Premio Nacional de las Letras Españolas (6.IV.1995): «La edad de merecer».

    BIBLIOGRAFÍA: Emma Martinell Gifre

  4. Cronología
  5. Bibliografía
  6. Estudios sobre la obra
  7. Recepción de la obra en la prensa española



La concesión del Premio de la Letras Españolas en el año 1994 a Carmen Martín Gaite motivó un merecido homenaje por parte de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas que se formalizó en una serie de conferencias y mesas redondas organizadas por una reconocida especialista en la autora, la profesora de la Universidad de Barcelona Emma Martinell Gifre, a cuyo cargo corre la edición de la obra que reseñamos.

"Hay quien dice que escribir es como parir. Lo dicen generalmente los hombres, que nunca han parido, y que no saben lo mal que se pasa porque si no, no compararían una experiencia tan traumática con la mucho más placentera de dar remate a un libro".
C. M. G.

A su cargo está, además de la edición, las tareas de presentación de la obra y los participantes y la elaboración de la completísima documentación bibliográfica que se incluye. En ella podemos encontrar datos sobre la producción en diversos campos de Carmen Martín Gaite e información sobre los estudios, artículos, monografías, tesis, entrevistas que han tenido a la autora por objeto.

El homenaje tuvo dos partes de diferente tono. En la primera, el filósofo y ensayista José Antonio Marina (entrevista en el número 3 de Espéculo), Premio Nacional de Ensayo, realiza un ejercicio de construcción retórica, no carente del sentido del humor que le caracteriza. El tiempo de su exposición es consumido en explicar lo que se puede aprender de Carmen Martín Gaite para poder llevar a cabo la propia conferencia. Marina se dedica así a enumerar las cosas que deberá decir de la autora: contar con el interlocutor, la memoria como actividad creadora, la búsqueda del tiempo propio del relato, su disgregación en múltiples historias ramificadas componiendo un todo sólo aparentemente desordenado, el deseo de contar bien, son algunas de las características que a Marina le parecen definitorias de Carmen Martín Gaite. El amor por contar y el contar con amor, doble cara de la moneda de un mismo hecho creador, serían el fondo de su actividad creadora. Con ligereza, casi jugando, Marina trata de reproducir en su propio texto la forma expositiva de la propia Martín Gaite —lo que ella le ha enseñado o lo que de ella ha aprendido—. El resultado es un texto interesante por las conexiones que establece con otros campos, y ameno, no exento del rigor que caracteriza tanto al objeto de la exposición como a su expositor.

En un tono más académico se condujo John W. Kronik, catedrático de Literaturas Hispánicas de la Cornell University. Kronik justifica su presencia, entre otros motivos, por el impacto causado por la obra y la persona de Carmen Martín Gaite entre los críticos y estudiosos norteamericanos comparable, nos dice, al alcanzado en España.

Para J. W. Kronik, la obra de la autora es inseparable del contexto histórico en el que se produjo. Pasado temático y presente creador son dos momentos que se funden en sus producciones, es decir, el pasado recreado desde el presente evocador. Para el crítico norteamericano, la obra de la autora no presenta fisuras y se mantiene en una constancia estilística personal que compara con la de Miguel Delibes, frente al gusto experimentador y variante de un Camilo José Cela. Señala Kronik que «Martín Gaite orienta la novela documental hacia una perspectiva interior que sondea y proyecta a la persona, a la vez que registra la condición de una colectividad» (p. 31). El proceso de interiorización prescinde del dato como unidad objetiva —exterior y común— y se transforma en "vivencia" —subjetiva y personal, única—, liberándose de los condicionamientos miméticos. Como señala Kronik: «Se desploma la diacronía» (p. 33). Esto desplaza a la autora, según los críticos, hacia los rasgos de un "escepticismo posmoderno" al manifestarse como características principales «la ambigüedad, la visión lúdica del mundo, la transgresión de fronteras» (p. 34).

De entre todas las características de la autora, resalta Kronik una de ellas:

La enunciación y la recepción de la palabra, la necesidad de emitirla, el juego con los narradores que articulan la palabra, la cuestión del poder de la palabra: he aquí la constante que traspasa todas las fases creadoras de Martín Gaite (p. 36)

La segunda parte del homenaje, tras las dos conferencias, consitió en una mesa redonda con la intervención de personalidades procedentes de campos diferentes. Tras la visión analítica de los críticos, se trataba ahora de aproximarse a Carmen Martín Gaite desde ópticas diversas. Las intervenciones de Josefina R. Aldecoa, Belén Gopegui, José Luis Borau, Maria Vittoria Calvi y Jorge Herralde, es decir, dos novelistas de diferentes generaciones, una estudiosa de la obra de la autora situada en el exterior —en Italia—, un hombre del mundo del cine, y un editor, todos ellos vinculados, de una manera u otra, con la autora homenajeada.

Para Josefina R. Aldecoa, Carmen Martín Gaite inaugura un nuevo tipo de escritora española: «es una escritora universitaria y universal, está interesada por el todo» (p. 42). En ella, señala, se conjugan el talento natural y la capacidad de comprensión analítica derivada su bagaje universitario: "sociología, psicología, historia, arte." Esta conjunción deviene en su característica más profunda: su filosofía de la existencia, en la que se reflejan su comprensión de sí misma y de los demás.

Una de las intervenciones más interesantes, a mi modo de entender, es la de la novelista Belén Gopegui:

De Martín Gaite he aprendido —señala— que el verdadero escritor está obligado a no dejar nunca de pensar, y si me apuran, diré a no dejar de estudiar, porque el verdadero escritor es quien no evita enfrentarse con ninguna pregunta (p. 43)

La novelista desarrolló su intervención sobre la figura del narrador y cómo su elección supone una decisión cuya trascendencia rebasa los aspectos formales. Para Belén Gopegui, la elección de un tipo de voz narrativa u otro supone una decisión que en última instancia implica una concepción del mundo y de su posibilidad efectiva:

Cada vez que un novelista fabrica un narrador, está fabricando, a mi modo de ver, un instrumento de conocimiento. Y en tal caso es imprescindible que el novelista responda a estas dos preguntas: ¿para qué lo fabrica?, es decir, ¿qué intenta conocer a través de la imaginación?, y también, ¿quién le ha pedido que lo fabrique?, esto es, ¿para quién va a conocer? (p. 46)

Para Belén Gopegui, el próximo siglo reclamará la presencia de una nueva forma de narrador omnisciente, alejado del decimonónico. Será, señala, un "acto de valor": «el valor de atreverse a decir que no se vive en primera persona, que no existen cuerpos ni conciencias aisladas» (p. 48). El acto de engendrar un narrador cuyo conocimiento supere el conocimiento individual sería, en última instancia, la salvación de la misma individualidad, ya que permitiría la salvación del conocimiento mismo. Si no entendemos mal la intención de la autora, el "conocimiento" característico del narrador omnisciente tradicional sería sustituido por la "comprensión", elemento humanizador y, en cierta medida, redentor del universo que componen los personajes. Quizá sea ese el sentido que encierra la frase con la que termina su intervención: «la voluntad de roturar el caos con la escritura», cuyo principio confiesa haber aprendido de Carmen Martín Gaite.

La intervención del director de cine José Luis Borau, que trabajó con la novelista en la realización de la serie televisiva sobre los libros de Celia, centra su interés en los aspectos cinematográficos, tanto estilísticos como referenciales en las obras de la autora. Borau manifiesta su convencimiento de que aquella generación literaria se formó contemplando las obras del neorrealismo italiano en las salas de los cines. Borau señala que «hoy en día la gente escribe, en buena parte, inspirada por lo que ha visto en la pantalla, incluso los que se consideran alejados del cine, incluso quienes niegan tal influencia» (p. 51), y termina confesando que sería un "ejercicio excitante" intentar descubrir las fuentes cinematográficas de la autora.

Maria Vittoria Calvi manifiesta en su intervención la sorpresa que le produjo la falta de atención de la crítica española, con honrosas excepciones, sobre la producción de Carmen Martín Gaite. Fue en los Estados Unidos donde aparecieron las dos primeras obras sobre la autora: «por lo menos hasta principios de los años 90, el interés de los especialistas por Carmen Martín Gaite había sido muy marcado en el extranjero, y sobre todo en los Estados Unidos; pero fuera de España, la autora carecía de público» (pp. 52-53). Esa ausencia de público exterior se ha visto modificada en los últimos años gracias a las traducciones de sus obras. Maria Vittoria Calvi repasa las relaciones de la autora con la literatura italiana: la influencia del cine neorrealista y su faceta de traductora del italiano (Primo Levi, Italo Svevo, Ignazio Silone y Natalia Ginzburg). De sus traducciones destaca el valor de encuentro, de diálogo con los autores que entraña la traducción, especialmente con Natalia Ginzburg.

Para explicar lo que califica como su "éxito italiano", M. V. Calvi resume las características principales de la autora:

... el ansia comunicativa, muy fuerte en nuestros tiempos; el agudo análisis de la condición femenina, exento de resentimientos feministas; la apuesta por la libertad del individuo y la reivindicación de un «ritmo lento», tan olvidado en la era del ciberespacio; la sabia mezcla entre realidad y fantasía, que convierte el llamado «realismo intimista» en una mirada inédita, en una visión de lo real en la que caben el misterio, lo inexplicable, la «brecha en la costumbre», lo fantástico «de puntillas»; y por último, la creación de un lenguaje propio, en el que se integran el símbolo, la memoria y el flujo de la oralidad, y palabras tan corrientes como «hilo» o «ventana» se revitalizan, dilatando la gama de sus significados (p. 55)

Destaca, por último, los dos rasgos que más resaltan en la autora: su autonomía intelectual y la originalidad de su propuesta creadora, en la que se funden novela, cuento y ensayo.

La última de las intervenciones es la del editor Jorge Herralde, que destaca el lado humano de la autora y su talento para detectar la valía de autores jóvenes. Para J. Herralde, es poco frecuente encontrar un autor con esa curiosidad por la producción de los jóvenes y, sobre todo, señala, con esa capacidad de entusiasmo cuando descubre algún valor en ellos.

La obra incluye también dos textos de Carmen Martín Gaite, el que leyó al término de los Encuentros y el de agradecimiento por la concesión del Premio Nacional de la Letras, que había motivado el homenaje, este último de carácter más protocolario, en el que expresa su concepción del valor de los premios.

En el primero de ellos, Carmen Martín Gaite expresa el valor complementario de la "mirada ajena" sobre la obra. A diferencia de otros autores que rechazan la mirada crítica, la escritora resalta que «mirar desde fuera lo que ha hecho otro es abonarlo y esclarecerlo» (p. 61). Diferencia las dos etapas de la vida de la obra: la íntima de la producción y la pública de la divulgación, señalando que «quien pretenda comportarse durante la segunda como durante la primera se verá expuesto a convertir en ceguera y hábito vicioso el fermento benéfico que emana de la creación secreta» (p. 62).

La escritora explica la desconfianza que le producen aquellos autores que explican demasiado su obra; «es la mirada ajena», dice, «la que ilumina lo que hemos querido decir». La función de la crítica, independientemente de sus aciertos, es ofrecer otros puntos de vista que, por el mismo hecho de existir, hacen plantearse al autor preguntas que le orientan en su producción futura.

Debemos resaltar varios aspectos de la obra al margen del notable interés de los textos incluidos. El primero de ellos es la cuidada edición, con la reproducción facsimilar de páginas de los cuadernos manuscritos en los que nacieron las obras, y la inclusión de fotografías de diversas etapas de la vida de la autora. En segundo lugar, destacar la importante y completa información que se recoge sobre la cronología de Carmen Martín Gaite y la estructuración de clara de los abundantes datos bibliográficos, de la autora y sobre ella, que abarcan libros, entrevistas, críticas, reseñas, tesis doctorales, etc. constituyendo la más completa información reunida hasta el momento sobre ella.

Joaquín Mª Aguirre

El URL de este documento es "http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero6/cmgaite.htm"


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