Thomas Kotschi, Wulf Oesterreicher
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Bibliotheca Ibero-americana nº 59
Frankfurt am Main: Vervuert; Iberoamericana, Madrid, 1966, 588 pp.
ISBN: 3-89354-559-X (Vervuert) - ISBN: 84-88906-40-4 (Iberoamericana)
El análisis de las formas orales de expresión, infravalorado en otros tiempos, gana cada vez más terreno en el conjunto de los estudios lingüísticos. La riqueza y variedad del habla coloquial es ahora objeto de atención permanente. Buena prueba de ello es este volumen, resultado del encuentro organizado en Alemania por el Instituto Ibero-Americano (Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano), en el que lingüistas de diferentes países y continentes analizan las variedades y peculiaridades del español hablado a ambos lados del Atlántico.
Según señalan los editores en el prólogo de la obra:
En la lingüística y en disciplinas vecinas se vienen realizando últimamente importantes estudios referentes a la "lengua hablada espontánea y a la cultura oral", habiéndose logrado con ello un esclarecimiento de supuestos teóricos y de cuestiones metódicas que abre nuevas perspectivas. Aunque en estos estudios se ha hecho referencia a datos empíricos en las distintas lenguas de forma muy diversa, el español ha sido hasta ahora muy poco estudiado (p.7)
Esta carencia convierte en doblemente valioso este conjunto de trabajos, en primer lugar por su interés específico y, en segundo lugar, por constituir una importante base metodológica y teórica que posibilite avanzar en este fecundo terreno.
Esperemos que se haya producido realmente el cambio en la situación general reflejado por la profesora Vigara Tauste en su aportación al volumen:
Como la lengua coloquial ha sido juzgada casi siempre desde la óptica de la lengua escrita culta, tradicionalmente se ha hablado de su imprecisión, de su pobreza léxica y de su descuido formal, términos, todos ellos, peyorativos, con los que, entre otros, se aludía además a lo poco adecuado y recomendable que sería adoptarla como objeto de estudio o como modelo de referencia. Nuestro punto de vista está, sin embargo cambiando. Ahora consideramos ya que la lengua coloquial puede y debe ser estudiada como específicamente oral, hablada (y no como simple desviación negativa de la estándard); que esto no la convierte en "modelo" de nada ni de nadie; y, sobre todo, que casi todas sus peculiaridades pueden ser coherentemente justificadas y explicadas en función de su particular mecanismo de actualización (Español coloquial: Expresión del sentido por aproximación, p.15)
J. Mª A.
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