
| Carlos Fajardo Fajardo | Dios se ha fatigado Poemas |
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11 | Es frío el mundo. ¿Qué desierto es éste donde vine a posar mis pies? ¿A qué arena de circo me han traído? Ah país, la herida que me has dejado |
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13 |
La única bandera que poseía ha sido saqueada Horrorizado Vivo entre destrozadas flores Hay una luna llorosa No pido salvación. Pues esto no es un castigo de Dios |
BAJO OTROS SOLES
Madre no estoy en la patria.
Estoy en un país lejano que no conociste
Pero del que siempre hablabas, y decías, España,
Como quien le da nombre a la luz.
EDUARDO COTE LAMUS
34
I
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He venido sin nombre. Sólo memorias. Recorro ciudades, cementerios frente al mar Cantábrico, y es la noche huyendo. Escucho estos muertos en medio de batallas, monumentos de Celtas sepultos. | |
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Oigo lenguas antiguas, extraños hombres de un extraño continente. | |
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Tal vez me quede algo de patria. Mis ojos no la alcanzan a descubrir entre la niebla. Tan cerca está y no la veo. No me pertenece |
VII
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He traído conmigo el sol de mi tierra. | |
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¿Qué extrañas pasiones se agitan frente a las Ermitas Doradas? ¿ Dónde conducen, viajero, estos humanos caminos? | |
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Todos los caminos conducen a Santiago. Y yo vi otra Santiago, tan cercana y lejana al solar de mi casa. Estaba allí detenida en el tiempo memorial, ignorando mis nubes donde dibujé adioses. Más inmóvil y profunda que la mía, ambas se hermanaron cuando por primera vez pise tierra de Gallego, llevando el sonido de una marimba entre las manos. |
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Yo vi otra Santiago, ciudad con temple de hielo también al mediodía, y gasté descifrándola casi toda una vida. | |
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Yo vi otra Santiago, insomne, como la Santiago que me signa |
VIII
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Este mar es tuyo. Este incipiente verano. Los pastos claman bajo tus pies, las encinas se elevan desde el más duro suelo. | |
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Sobre estas praderas se edificaron imperios, cruce de belicosas razas en las Comunidades de Europa. He grabado en mi silencio, en mi aterrador silencio, los sonidos de sus feroces espadas. He escuchado sables, corazas rugientes, armaduras cayendo vaciadas de sangre, sueños truncados en inciertos otoños. | |
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Palpo regiones cuyos picos se elevan a través de los bosques. | |
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Tantos han sido los muertos que la tierra no les basta |
IX
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Aquí se funde el día con mi sangre. A orillas de este claro cielo donde nacen sacrificios; tatuado por ciudades cuyas raíces se pierden, trato de paralizar al viento que golpea mi sombra y leo el universo. | |
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Un hombre solo. Un hombre y sus palabras, |
Galicia, Cantabria, primavera 2001
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31 |
Los muertos
Los muertos no dicen nada. Se les ve tan callados. Rígidos como han quedado Si pudieran hablar. Les debemos el sueño. Que no hablen |
Carlos Fajardo Fajardo | Nació en Santiago de Cali. Colombia. Poeta, investigador y ensayista. Filósofo de la Universidad del Cauca. Magíster en Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá) y candidato a Doctor en Literatura de la UNED (España). Cofundador y exdirector de la Corporación Si Mañana Despierto, dedicada a la creación e investigación de la literatura. Se desempeña como profesor universitario. Ha publicado entre otras obras Origen de Silencios. Fundación Banco de Estado, Popayán (1981), Serenidad Sitiada, Si Mañana Despierto Ediciones, Bogotá (1990), Veraneras, Si Mañana Despierto Ediciones, Santafé de Bogotá (1995), Atlas de callejerías. Trilce Editores, Santafé de Bogotá (1997) y varios ensayos nacional e internacionalmente. Ganador del premio de poesía Antonio Llanos, Santiago de Cali 1991; Mención de Honor en el Premio Jorge Isaacs 1996 y 1997, Mención de Honor Premio Ciudad de Bogotá,1994. Su libro Charlas a la Intemperie. Un estudio de las sensibilidades y estéticas de la modernidad y posmodernidad, fue publicado en noviembre del 2000 por la Universidad INCCA de Colombia. |
© de los poemas Carlos Fajardo Fajardo 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid
El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/diosfati.html
