
HACIA UNA VISION POSMODERNA DE LA HISTORIA
EN NOTICIAS DEL IMPERIO
Erasto Antonio Espino Barahona, Ms.
Director del Servicio Social Universitario
Universidad Católica Santa María La Antigua (Panamá)
"La elaboración de contranarrativas de autorepresentación en Latinoamérica y en el mundo poscolonial es paralela a la crisis de los metarrelatos teleológicos fundamentadores y a la proliferación de las pequeñas historias de los sectores y grupos marginados de lo moderno".
CARLOS RINCÓN
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La novela del mexicano Fernando del Paso, Noticias del Imperio, publicada en 1987, forma parte de una tipología narrativa (v. gr. metaficción) que encarna -en opinión de cierta crítica- lo que se podría denominar una escritura posmoderna.1 Característica sobresaliente de esta escritura -y que la distingue de aquella "moderna"- es su original aproximación al hecho histórico como referente textual y el uso heterodoxo de las fuentes documentales que le sirven de intertextos. En las líneas siguientes, intento dar cuenta de cómo esta escritura se encarna en la novela Noticias del Imperio, esclareciendo así -microtextualmente- la actualización de una lectura posmoderna de la Historia en la obra en cuestión. La novela, de hecho, permite un análisis2 que ponga de relieve esa "vuelta a la Historia" -o a la tradición, en palabras de Huyssen- que constituye uno de los distintivos de la novelística actual. En otras palabras, se busca evidenciar de qué manera Noticias del Imperio se configura como una "metaficción historiografica": ficción que se cuenta sobre otra ya existente: aquella del discurso histórico. Ficción al cuadrado, entonces, que se hace eco de las actuales indagaciones sobre el estatus de la representaciones discursivas recogidas por el debate posmoderno. 3
POSMODERNIDAD E HISTORIA Carlos Reynoso habla de la crisis de los metarrelatos legitimadores como del "dogma esencial"4 de la posmodernidad, para destacar el hecho de que todos los teóricos (y no sólo Lyotard) están de acuerdo en señalar dicha crisis como la conditio sine qua non de lo posmoderno. La condición posmoderna se presenta, entonces, como un desencanto o ruptura de los topoi que han servido de base a la Modernidad. Es por ello que Nada tiene de extraño que las estrategias posmodernas ejerzan presión sobre los lugares concretos en los que la modernidad se sitúa y pretende perpetuarse: en este sentido, podemos entender los ataques a la idea de progreso, a la linealidad y el curso de la historia, al desarollo y a la evolución.5 Si durante la Modernidad se propugnaba la idea de la Historia "como un todo que evoluciona impulsado por algunas fuerzas maestras"6, como un discurso global y jerarquizado por los diversos metarrelatos teleológicos de la Historia, bajo la condición posmoderna, en cambio, "se desconfía de las visiones totalizadoras. (...) La gran historia se disuelve en muchas microhistorias. El objeto no es ya tanto la verdad como la verosimilitud" (Ramírez, 21).
La metaficción historiográfica parece obsesionada con la pregunta de cómo podemos hoy llegar a conocer el pasado. Dicha pregunta que hace parte de una búsqueda cognoscitiva más amplia que cuestiona las relaciones entre la realidad y la ficción en el discurso literario: ¿puede la literatura ser otra cosa que autorreferencial, dada la actual duda epistemológicamente radical y los modos en los que esta duda afecta el status de la representación?, ¿se puede decir que la literatura es una "representación de la realidad" cuando la propia realidad resulta estar enteramente tornasolada de ficción?, ¿en qué sentido se diferencia la construcción de la realidad de la mera posibilidad? (Calinescu, 289) Noticias del Imperio es un texto impregnado de estas cuestiones. Abordadas abierta o implícitamente, la novela da forma a estas preocupaciones posmodernas mediante una serie de prácticas textuales que, como se viene señalando, apuntan no ya a una macrohistoria (oficial y eurocéntrica) sino a múltiples microhistorias que habían sido relegadas del Discurso de lo moderno. Por ende, en Noticias del Imperio se textualiza una operación desconstructora cuyo objetivo es "descomponer una historia lineal previa, destrozando su armazón discursiva aparente, (...) componer mediante la lectura una historia que existe, discursivamente, en fragmentos, en una discontinuidad para los historiadores quizás irritante e ininteligible".7Así, se tematiza el problema de cómo contar "la" Historia, desde una época (posmoderna) en la que, se es conciente de que "además de la pluralidad de versiones, de las perspectivas subjetivas, de la contradicción entre los relatos, hay una incontrolable plurifuncionalidad de los acontecimientos mismos".8
Lo primero que llama la atención de "Noticias..." es el prólogo -voz del autor implícito- que revela varias operaciones semántico-textuales: Autoconciencia de estar narrando una historia real, concesión contextualizadora dirigida al lector y operación discursiva que se vuelve topic de sí misma al tematizarse, explícitamente, el problema del referente: En 1861, el Presidente Benito Juárez suspendió los pagos de la deuda externa mexicana. Se introduce así la tarea de narrar un hecho que ha sido sujeto a previos escrutinios. Lo que se quiere, entonces, no es sacar del olvido ciertos acontecimientos, sino reordenar datos y reinterpretarlos, produciendo una nueva organización de las lecturas del pasado, lo que Morelo-Frosch denomina "la ficción de la historia". 10 Esta reescritura de la Historia parte de "la certeza de que es imposible organizar discursivamente la experiencia histórica con modelos lógicos, trascendentes, con narraciones ejemplares (...) sino que se trata de traer al público narraciones privadas, testimonios personales" (Morelo-Frosch, 205). Lo anterior explica la presencia estructural (y fundante) de los largos monólogos interiores de Carlota desde el "Castillo de Bouchout" o "de la correspondencia -incompleta- entre dos hermanos", a lo largo de todo el texto. "La imaginación, la loca de la casa" Este epígrafe proporciona el marco (frame) para leer no sólo el capítulo I sino las otras intervenciones de la voz narrativa de Carlota11 que -loca y desde su encierro en Bouchout- re-cuenta la Historia de un modo irónico, lúcido y crítico. Su locura -dato histórico- se textualiza como resorte accional que el autor no desaprovecha: Un personaje enajenado permite contar otra(s) historia(s) con una retórica libre de condicionamientos sociales o ideológicos. Si la imaginación -la loca de la casa- impera, todo se puede decir, y todo se dirá por medio de Carlota : "es mi privilegio, el privilegio de los sueños y el de los locos, inventar si quiero un inmenso castillo de palabras, palabras tan ligeras como el aire en el que flotan" (117 ).
¿Falsificación de la historia, entonces? Todo lo contrario, pues como afirma Noe Jitrik, en la nueva novela histórica, "la verdad puede ser más plena por la intervención de la mentira, o más densa; en cambio, la verdad que no pasa por esa prueba puede aparecer como más superficial, o fragmentaria, o sin fundamento"12 . Es así, cómo una construcción ficcional -el delirio monologal de la emperatriz mexicana- le permite al narrador emitir un juicio negativo sobre la politica imperial francesa, a partir de un hecho verídico:13 la paranoia obsesiva de Carlota con el envenenamiento: ...Maximiliano, diles que no es verdad, que tú siempre fuiste y serás el amor de mi vida, y que si estoy loca es de hambre y de sed, y que siempre lo he estado desde ese día en el palacio de Saint Cloud en que el mismísimo diablo Napoleón Tercero y su mujer Eugenia de Montijo me ofrecieron un vaso de naranjada fría y yo supe y lo sabía todo el mundo que estaba envenenada porque no les bastaba habernos traicionado, querían borrarnos de la faz de la Tierra, envenarnos. (15)
La focalización ideológica sobre fuentes documentales anteriores es otra de las prácticas textuales de la metaficción. Una manera de leer que -autoconcientemente- "inscribe textos pre-existentes en un nuevo discurso". (Morelo-Frosch, 201). De esta manera, el narrador nos da cuenta de esos "fragmentos, exclusiones, vacíos, zonas opacas e inteligibles del decir" (Morelo-Frosch, 202) dejadas apriorísticamente de lado por el discurso del establishment. Con esta operación discursiva (y ficcional), el texto de "Noticias..." funciona como una re-narrativización, mediante la cual la figura de Carlota puede contar la historia trivial de mi locura y mi soledad, las memorias vacías de sesenta años de olvido, el oscuro diario de veintidós mil días que se transformaron en veintidós mil noches. Esa es la historia que a nadie le interesa. 492 De hecho, cabe interrogarse ¿cuál discurso histórico de la Modernidad dio cuenta per se del drama personal de la enajenada Carlota14, de sus obsesiones o lo que es más revelador, del juicio que desde y sobre la Historia podía emitir ella como protagonista y testigo privilegiado de los avatares del Imperio mexicano?
Uno se pregunta también, qué historiografía esconde, o mejor, revela Noticias de Imperio a través de esta re-narrativización del referente, de ese "reescribir lo que no se escribió", como dice Rincón. Si se considera que "la historia es, finalmente, una operación del lenguaje: [y, por ende] sabremos del pasado y sabremos del presente, lo que de ellos sobreviva, dicho o escrito".15 Se entiende entonces la historiografía subyacente a Noticias del Imperio: el texto permite (re)escribir un dicurso abierto que descontruye la historia al arrancarla "del mito petrificado del historiador para devolverla al hombre, (...) [y la] transforma en proceso vivencial, en memoria no de pasado muerto; sino en memoria del porvenir; no en acto mudo de gesticulador sino en energía en gestación y perpetuo renacimiento".16
Noticias del Imperio, como toda novela de hoy es bajtiniana, quiero decir, ambigua, dialógica y, por ende, da cuenta de un movimiento de desentronización que abarca todos los sectores del tejido social. Se entra así, en el reino de las microhistorias, espacio textual en el cual el discurso oficial-moderno no es más que otra discursividad dentro del plurilinguismo novelístico. Por ejemplo, si hay un personaje que la historiografía oficial ha ubicado en un sitial que bien le valdría el calificativo de héroe/mito nacional es aquél de Benito Juárez. Pese a ello, en Noticias del Imperio, el "Benemérito de la Américas" no se escapa de una indagación histórica desencantada que no duda en desmitificar su figura: A las carencias propias de su raza y a sus defectos como individuo -demagogo, déspota, jacobino, vendepatria y tirano rojo formaban parte de la sarta de adjetivos que le colgaban sus enemigos- el Presidente de México agregaba una fealdad física notable. (33) De hecho, el líder de la Reforma se presenta "contaminado" por un complejo étnico-cultural que se lee menos directa que oblicuamente en el aparte "Nos salío bonito el Archiduque". Benito -en un coloquio con su secretario- se confronta con los prejuicios raciales vigentes en su propia sociedad pero aunque parece haberlos superado, el mismo reconoce que "...en Mexico no escapamos a este prejuicio" (151). Y hablando de sus hijos comenta que "algunos me han salido bonitos... mucho menos prietos que yo" (162). Pero es sobre todo en el capítulo XXII, la sección titulada " Qué vamos a hacer contigo, Benito?" donde se evidencia mejor dicha desmitificación. El texto nos presenta un Juárez agonizante, asediado por múltiples voces que lo acusan o lo confortan. En su delirio, aparece entregado a un juicio último: el de la conciencia, donde las fuerzas sociales y políticas que combatió o aquellas que lo apoyaron emiten su veredicto: El Presidente de México se moría sin remedio. Y si bien hay voces que le recuerdan que en su rol histórico lo único que hizo fue escuchar el llamado de su pueblo (¨Te llamaron los pobres de Loricha por los que fuiste a dar a la cárcel. Te llamaron los campesinos de Chihuahua. Los ciudadanos de San Luis. Los liberales y los republicanos. Los zacapoaxtlas. Te llamó la Patria. Te llamó América¨ -620), por otro lado, -como en un duelo dialógico- encapuchados armados de antorchas humenates le increpan: !abogado de las cohortes del diablo, de masones ateos, de herejes y de blasfemos, de rojos y de comecuras! (620) ¿Qué vamos a hacer contigo, Benito, traidor de ti mismo, vendepatrias, asesino? ¿Qué vamos a hacer contigo sino mandarte al diablo? (621-22) Según Hayden White, lo real no se presenta a la percepción con la coherencia, la linealidad o la plenitiud que adquiere cuando se transmite por medio de los relatos (White, 38). El solo hecho de la enunciación narrativa somete los hechos (referente histórico) a una configuracón que no es gratuita, ni objetiva, sino que, por el contrario, se revela teleológica, también porque desde el inicio de la modernidad occidental tendemos a narrar y a organizar los acontecimientos con una "perspectiva cultural específica" que se quiere -inútilmente- universal. (Cfr. Hayden White, 20, 25). Es con esta conciencia (posmoderna) de que el discurso histórico es -en última instancia- un artificio del lenguaje , una ficción (un discurso posible) ideologizada,17 "una broma que los vivos le jugamos a los muertos" (622-23), con la que el narrador se pregunta: ¿Qué clase de bromas le jugarían los historiadores del futuro a él, Pablo Benito Juárez? Pero Noticias del Imperio no se constituye por ello en una apología de Benito Juárez, tampoco en su diatriba. La novela no es una valoración histórica taxativa, sino ambigua, en la que conviven las distintas -y opuestas- microhistorias sobre el héroe de la Reforma: Uno de los encapuchados negros se acercó y le puso una tea en el pecho:
El juicio -la broma- de la historia se la tendrá que jugar a Juárez el lector mismo.
Noticias del Imperio, a pesar de su complejidad narrativa y de su extensión de casi 700 páginas es un texto que como todo relato puede reducirse (como ya había descubierto la narratología) a dos o tres topics que actúan como núcleos semánticos del texto. Uno de esos núcleos es sin duda el de "la Historia". El mismo se tematiza explícitamente en la novela, marcando los contornos de un asedio posmoderno a una problemática característica de la "metaficción historiográfica" . Es sobre todo en el aparte "El último de los mexicanos" donde el autor implícito se hace eco del debate posmoderno en torno al "fin de la Historia" (Vattimo), es decir, a la imposibilidad de un discurso histórico unitario -y unívoco- sobre lo real y a la irrupción de múltiples micohistorias: la última página sobre el Imperio y los Emperadores de México, la que idealmente contendría ese "Juicio de la Historia" -con mayúsculas- del que hablaba Benito Juárez jamás sería escrita, y no sólo porque la locura de la historia no acabó con Carlota: también porque a falta de una verdadera, imposible, y en última instancia, indeseable ¨Historia Universal¨, existen muchas historias no sólo particualres, sino cambiantes según las perspectivas de tiempo y espacio desde las que son "escritas". (638) Se evoca, igualmente, cómo el juzgar las actuaciones de Maximiliano y Carlota sin contar con un criterio omnicomprensivo (v. gr. los metarrelatos) suscita una variedad de miradas evaluativas: En lo que respecta a la actuación individual, a la responsabilidad política y ética de Maximiliano y Carlota, la imposibilidad de un historia universal, que a su vez impide la existencia de un juicio también universal, no ha evitado, desde luego, -porque de eso están hechas las historias particulares- la proliferación de juicios personales. (641) El pre-texto histórico se tematiza en la novela como un espacio discursivo en el que se entretejen las relaciónes aparentemente antitéticas entre la realidad y la ficción.18 En este sentido, "Noticias..." es una propuesta narrativa que busca "acoplar lo metaficticio con una elaboración problemáticamente referencial" (Rincón, 154). Dicha búsqueda obedece a una serie de interrogantes -textualizadas- reveladoras del humus que genera y configura a Noticias del Imperio como discursividad posmoderna: ...qué sucede cuándo un autor no puede escapar a la historia? ¿Cuándo no quiere olvidar, a voluntad, lo aprendido? O mejor: ¿cuándo no quiere ignorar una serie de hechos apabullantes en su cantidad, abrumadores en el peso que tuvieron para determinar la vida, la muerte, el destino de los personajes de la tragedia, de su tragedia? O en otras palabras: ¿qué sucede -qué hacer- cuando no se quiere eludir la historia y sin embargo al mismo tiempo se quiere alcanzar la poesía? (641) Lo anterior no es más que la evidencia textual de la doble codificación de la ficción posmoderna que se define por la conjugación de los más diversos temas y actitudes narrativas (Rincón, 136) "al tratar de conciliar todo lo verdadero que pueda tener la historia con lo exacto que pueda tener la invención" (641). Esta concepción de la Historia se corresponde perfectamente con la narratividad panorámica, omnisapiente y casi mágica19 de los monólogos de Carlota, en los cuales lo real se manifiesta de un modo tan vasto y múltiple, que permite sugerir que la memoria de Carlota es una suerte de aleph borgeano que demiúrgicamente abarca toda la realidad: "...soy todo el tiempo, un presente eterno sin fin ni principio, la memoria viva de un siglo congelada en un instante" (362) y a la vez la recrea: "si ellos pudieran nada más que ver con mis ojos, se asombrarían, Maximiliano, (...) de lo infinitamente grandes que son los pensamientos con los que les doy forma y sentido a un mundo y lo ilumino con auroras boreales, con relámpagos y noches blancas" (413). Se puede leer aquí la concepción de que lo real, lo acontecido, lo histórico es siempre una construcción de nuestro pensamiento o, más exactamente, de esa operación del lenguaje con la que aprehendemos el mundo, esto es, el discurso.20 Es tal concepción la que explica entonces cómo las diversas versiones de la Historia y el acto de narrar la misma estén condicionados no sólo por el contexto de enunciación (usuarios discursivos, relaciones de poder, etc) sino también por las condiciones de verdad, condiciones que al no cumplirse pueden convertir cierta representación del mundo en una agobiante mentira. De ello también habla Carlota: Pero más, mucho más que las mentiras tuyas y mías y de los otros, más que las mentiras de todos los días, Maximiliano, lo que me mata de angustia es la gran mentira de la vida, la mentira del mundo, la que nunca nos cuentan, la que nadie nos dice porque nos engaña a todos". (360) La visión histórica presente en Noticias del Imperio da cuenta tambíen de la presencia del "otro" cultural o político. Uno lo puede ver no sólo en la revisión crítica que se hace de la Historia oficial en todo el texto, sino también en la mención de esos oscuros protagonistas olvidados como por ejemplo, aquellos "pobres soldaditos zacapoaxtlas que murieron con los cráneos destrozados por los obuses de Forey junto a los muros del Fuerte de la Misericordia de Puebla" (351). Pero la presencia de la otredad no sirve sólo para conocer los silencios de la Historia. En la novela es la voz de Carlota, quien desde una posición subordinada (una mujer loca y confinada al olvido) actúa como instancia narrativa fundamental. Es decir, no sólo se ejecuta una narración que da cuenta de los otros, sino que permite que sean estos mismos quienes ejerzan la vocería del discurso. ![]() Noticias del Imperio es una convocación estética que textualiza novelísticamente una serie de preocupaciones cognoscitvas e ideológicas que giran en torno a la vuelta al pasado, al referente histórico como reto y posibilidad narrativa: qué contar, cómo re-presentar el pasado y aprehender los acontecimientos siendo concientes de la mediación del lenguaje son algunas de las interrogantes que se abren paso en esta novela que se inscribe en los que algunos han denominado la narrativa de la Nostalgia. Esa nostalgia por aquello que está perdido en la historia impregna, por ejemplo, la insania de Carlota, que al respecto funciona también como metáfora de la historia: ¿Quién vio, quién recuerda lo feo que era Benito Juárez, lo valientes que fueron los soldados franceses triunfantes en Magenta y Solferino, quién, dime, recuerda lo verdes que eran los ojos del traidor López? Sólo la historia y yo, Maximiliano. (...) Sólo la historia y yo que estamos vivas y locas. Pero a mí se me está acabando la vida" (25-27).
La operación deconstructora ejercida por la metafición posmoderna se realiza a través de varias prácticas textuales, tales como la ironía, la intertextualidad y el pastiche. El uso sistemático, lúcido y crítico de estos recursos estílisticos es característico del discurso metaficcional. Un ejemplo de decontrucción irónica se encuentra en el capítulo IV, bajo el apartado "El Archiduque en Miramar". En éste se narra una leción de los Archiduques con su profesor de español. La ironía que recorre el episodio se evidencia en las continuas frases y giros linguísticos alemanes, franceses e italianos que salpican el habla de Maximiliano y Carlota durante su lección de castellano, a pesar de todos los esfuerzos del Herr profesor. El mecanismo desacralizador de la risa actúa, particularmente, en fragmentos como el siguiente que muestran a un Maximiliano con dificultades fonéticas para hablar "en cristiano": "Yo soy germano, tedesco, un uomo triste..." Pero este aparte dice algo más que la dificultad lingüística de los emperadores, es también la metáfora de una inculturación imposible, del entrenamiento inútil para realizar un sueño que era menos una acción civilizadora -como quiso creer Maximiliano- que la intervención del expansionismo europeo del XIX.
Maximiliano pensaba: képi, levita y pantalón de paño verde dragón para el Cuerpo Especial del Estado Mayor (...). Y el gran mariscal tendrá a su cargo la conservación de los efectos mobiliarios de la corte incluyendo el ajuar del comedor, las vajillas, la mantelería, los jardines: te lo dije antes y te repito, Carla: !Somos muy afortunados! !Tenemos un reino a nuestros pies! (250). Las tapas del misal serán de laca negra con incrustaciones de plata. La intertextualidad articula en Noticias del Imperio el diagrama de un gran palimsesto. De hecho, el texto aparece como un entramado vario y polígrafo que superpone y yuxtapone intertextos de diverso origen. La misma categoría de re-escritura con que se lee (y produce) la novela apunta a una discursividad que textualiza, comenta y modifica textos anteriores. La novela como instrumento cognoscitivo que articula (descentradamente) intertextos históricos y literarios en la nueva propuesta narrativa que ella en sí constituye es una de las funciones que la intertextualidad asume en Noticias del Imperio. Interesa menos aquí mirar las relaciones que establece la novela con otros pre-textos literarios21 que observar la aproximación a los intertextos históricos. Habría que decir que la novela se caracteriza por un rastreo exhaustivo de la mayor cantidad de información referencial posible. Esta búsqueda es incluso tematizada en el aparte "Un pericolo di vita" donde desfila una pléyade de autores que se han ocupado de investigar el origen de la locura de Carlota. Igual operación que revela y comenta pre-textos re-narrativizados en la novela, la encontramos en el aparte "El último de los mexicanos"; el título es aplicado por el autor ímplicito a Maximiliano, en un intento menos de una justificación histórica que de una necesaria asimilación cultural de este personaje -que junto a Carlota- se injertó trágica y polémicamente en la historia mexicana. Del Paso trata de reconstruir el referente acudiendo a las diferentes versiones que se han dado del mismo. El hecho historiado por los intertextos viene a ser materia prima de la ficcionalización.22 Comentarios, rutas de viaje, escenarios geográficos, detalles en apariencia secundarios, canciones, objetos personales de los protagonistas, rumores de la época, etc, se constituyen en motivos de nueva narración de un historia que -en palabras de Carlota- vino a ser una trampa, "una ratonera" que devoró a sus propios protagonistas. El referente reconstruido por la novela resulta bastante fiel en sus líneas fundamentales con aquellos hechos transmitidos por los textos de índole histórica.23 Pero si en el discurso histórico se encuentra un sesgo ideológico particular (a favor o en contra del Imperio o de la Reforma), la focalización que se realiza en "Noticias..." es plurívoca, y precisamente por ello, permite leer la historia como "un abanico de significaciones" en el que se hace patente un "nuevo proyecto histórico-fictivo" (Morelo-Frosh, 203).
Dar cuenta de la totalidad de los procesos con los cuales se problematiza la Historia en un texto como Noticias del Imperio es tarea que excede los fines de este trabajo. Sin embargo, he tratado de mostrar, microtextualmente, como la tramatización del referente de "Noticias..." responde a una manera distinta de mirar y contar eso que llamamos la "realidad". Creo que ese modo de aprehender y de decir el mundo, es fruto de un cambio epocal que algunos denominan condición posmoderna. Partiendo de ello, la obra en cuestión se presenta como una "contranarrativa". una novela abierta que propone una manera nueva, pluridiscursiva, heterodoxa, en síntesis, "otra" de narrar los acontecimientos. De decho, el tejer metaficcionalmente una trama, cuyo leimotiv es un acontecimiento histórico, expresándola a través de una variedad de prácticas y enfoques discursivos, se explica desde la idea posmoderna de que lo real es tan complejo que sólo podría conocerse y narrarse mediante una multiplicidad de discursos convocados y expresados en el texto de la (nueva) novela histórica La novela de Del Paso es, en este sentido, una suerte de conjuro complejo, una invocación escritural que, asumiendo las dudas posmodernas sobre la causalidad y veracidad de la Historia, hace presente la aventura vital de una época y permite una visión que conjuga la totalidad del acontecimiento histórico y el drama personal de los protagonistas, los cuales liberados de los metarrelatos historicistas pueden contarnos sus microhistorias, o mejor, las Noticias del Imperio.
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Notas:
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Erasto Antonio Espino Barahona, Ms. Actualmente dirige el Área de Lengua, Literatura y Estudio Bibliográficos de la Universidad Santa María La Antigua en Panamá, además de dirigir el Servicio Social de dicha institución. Egresado de la Maestría del Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo (Bogotá,Colombia) y ejerce la crítica e investigación literaria y lingüística en MAGA y en La Antigua. Ha publicado también en SELA (South Eastern Latin Americanist). Ha sido jurado del Ricardo Miro (1997) y organizador del I Congreso Internacional de Literatura Panameña (1999).
© Erasto Antonio Espino Barahona 2000
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid
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