Especial Mercedes Salisachs Espéculo 2008

 

Mercedes Salisachs, novelista de su época

Phyllis Zatlin

Rutgers - The State University of New Jersey (USA)


 

   
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Hace más de veinticinco años, al analizar la trayectoria de la obra narrativa de Mercedes Salisachs, llegué a una conclusión sorprendente. Ahora, al revisar aquel estudio, descubro que la situación no ha cambiado mucho. [1] Entre las novelistas españolas contemporáneas, el caso de Mercedes Salisachs es una paradoja. Fuera de los círculos académicos, tanto en España como en otros países, ha sido una autora bastante conocida. Durante las dos primeras décadas de su carrera literaria (1955-75) le fueron otorgados premios importantes; sus obras tuvieron gran éxito y se tradujeron a varios idiomas. No obstante la novelista pasó casi inadvertida por los estudiosos.

Su novela Una mujer llega al pueblo, «Premio Ciudad de Barcelona» de 1956, se tradujo a siete idiomas; en inglés se publicaron ediciones distintas en el Reino Unido y Estados Unidos. Cinco de sus novelas salieron en ediciones francesas. Quedó finalista en el «Premio Planeta» de 1956 con Carretera intermedia y en el de 1973 con Adagio confidencial. En 1975 ganó el «Planeta» con La gangrena, obra publicada con una primera edición de 110.000 ejemplares y tan popular a largo plazo que, de acuerdo con la página web de la autora, se publicó la 56a edición en 2004. Sin embargo, en varios estudios generales de la novela de la postguerra, el nombre de Mercedes Salisachs ni siquiera figuraba en la lista de autores mencionados. Hasta mediados de los años 70, el único ensayo de crítica dedicado a su obra era el de Juan Luis Alborg en el segundo tomo de su Hora actual de la novela española.

No pretendo ahora poner al día mi análisis de la impresionante carrera literaria de Mercedes Salisachs. Basta un par de ejemplos para señalar que en los años posteriores a la publicación de La gangrena ha seguido escribiendo obras atrayentes y que sigue llegando a un público numeroso. En 1983 ganó el «Premio Ateneo de Sevilla» por El volumen de la ausencia y la novela tuvo un éxito instantáneo; entre septiembre y noviembre de aquel año salieron tres ediciones. Una novela reciente, La conversación (2002), se clasificó como «best seller» en 2005 y se tradujo al lituano en 2006. Cuando escribo estas líneas en la primavera de 2007 la narrativa de Salisachs ya se ha traducido a diez idiomas.

Estudios críticos no han aparecido con el mismo ritmo. En su tesis doctoral de 1998, Lydia Fegley afirma que sólo encontró dos análisis del conjunto de la obra de Salisachs, el de Zatlin Boring (es decir, éste que revisamos) y el de Janet Pérez, ambos publicados en los años 80 (Fegley 196-97). A esta lista tan breve se puede añadir el comentario de Glenn Morocco y Janet Pérez que salió en una enciclopedia feminista en 2002; además de sus primeras obras incluye no sólo las publicadas en los años 80 sino también a Bacteria mutante (1996). [2]

Rafael Conte, en su reseña de La gangrena, presenta una posible explicación a la falta de interés crítico en la novelística de Salisachs. Categorizándola como obra tradicional, Conte cree que La gangrena es un ejemplo de «la supervivencia holgada y bien pensante de la novela burguesa» (5). Como tal, puede interesarle al público sin llamar la atención de los escritores, los científicos y los profesores, quienes, según Conte, prefieren una novela «de aventuras». Varios años más tarde en su estudio de la novela en la transición, Santos Alonso de igual modo le pone a la autora y su novela Viaje a Sodoma (1977) la etiqueta de típicamente burguesa (38). Sin embargo, otros críticos que se han fijado en la obra de Salisachs tienden a considerarla una escritora intelectual, «una novelista hondamente preocupada por los problemas espirituales y dispuesta al mismo tiempo a ensayar innovaciones técnicas de interés y probada eficacia» (Domingo 136. Ver también Ferreras 155). Es el propósito del presente estudio analizar el conjunto de sus primeras obras para identificar las características dominantes y los méritos de Salisachs sin meterla dentro de una sola clasificación.

Cuando Alborg hizo su estudio de Salisachs, la escritora barcelonesa había creado siete libros, incluyendo La sinfonía de las moscas, novela que Alborg leyó en galeradas, pero que quedó sin publicar por decisión de la autora hasta 1982. [3] Basándose en estas siete, Alborg notó dos tendencias, una realista y otra de fantasía. Alborg prefiere ésta; indica que Salisachs es «una mujer cerebral, una inteligencia mejor dotada para la abstracción teórica que para la pintura de lo concreto», añadiendo que «posee una poderosa fantasía y es más apta para señorear la realidad que para esclavizarse a ella» (396). Por eso, las obras que al crítico le parecen mejores son Más allá de los raíles (1957), Adán Helicóptero (1957) y algunos de los cuentos de Pasos conocidos (1958).

Es un juicio que comparte José Domingo, quien consideró Más allá de los raíles el «máximo logro» de Salisachs hasta 1960 (137). Adán Helicóptero, que apareció en una primera versión en 1948 con el título Foehn, es un libro de «estampas casi históricas» en que la autora presenta su propia visión satírica de figuras históricas y literarias, de los hombres y las mujeres en general, y aun del futuro; más que una novela, es una colección de cuentos y ensayos. Las otras obras de fantasía bien se podrían analizar con respecto al realismo mágico; Más allá de los raíles y el cuento «La intrusa» en particular desarrollan un ambiente de irrealidad y pesadilla en que es difícil distinguir la realidad de las fuerzas sobrenaturales.

Tanto Alborg como Domingo coinciden en la opinión de que allí estaba la meta de la autora y que debía evitar el realismo costumbrista, y especialmente el ambiente rural de Una mujer llega al pueblo y Vendimia interrumpida (1960).

Al final de los años 70, cuando la autora ya había publicado doce libros de ficción, pudimos identificar mejor las tendencias seguidas por ella:

FANTASIA: Más allá de los raíles, Adán Helicóptero, Pasos conocidos.

AMBIENTE RURAL O PUEBLERINO: Una mujer llega al pueblo, Vendimia interrumpida, Pasos conocidos.

TEMA BIBLICO O TEOLOGICO: Pasos conocidos, Vendimia interrumpida, El declive y la cuesta (1966).

AMBIENTE COSMOPOLITA O INTERNACIONAL: Primera mañana, última mañana (1955), Carretera intermedia, Pasos conocidos, La estación de las hojas amarillas (1963), La última aventura (1967), Adagio confidencial, La gangrena.

En la trayectoria de su obra en estas dos décadas, se ve que Salisachs no ha seguido ni la tendencia hacia la fantasía que Alborg y Domingo le recomendaron ni la tendencia hacia una novela rural que les parecía inferior. En Pasos conocidos dio una indicación de las varias posiciones que le interesaban al principio de su carrera, pero no volvió en seguida al género. [4] Conte notó que «la preocupación moral cuando no religiosa constituye una constante en la narrativa de Mercedes Salisachs»; diez años más tarde María Dolores Lado va a analizar La gangrena concretamente como novela católica. [5] A pesar de tal preocupación, el tema religioso es el enfoque central en sólo dos de estas obras: Vendimia interrumpida, novela de un cura pueblerino, y El declive y la cuesta, novela bíblica en que cuenta la vida y muerte de Cristo desde la perspectiva de la madre de Dimas, el buen ladrón.

En efecto la corriente dominante de su obra es la representada por el grupo de novelas de ambiente cosmopolita o internacional, novelas realistas, pero escritas con técnicas narrativas variadas. Estas seis obras pueden a la vez dividirse en dos grupos: tres novelas extensas, que pretenden presentarnos todo un fondo sociológico de España, y especialmente el de Barcelona, en los años anteriores y posteriores a la guerra civil Primera mañana, última mañana; La estación de las hojas amarillas y La gangrena y otras tres que se limitan más a las historias de ciertos individuos. Fundamental para la narración en todas las novelas de este grupo, sin embargo, es el amor, o mejor dicho, el amor fracasado o el desamor. El mundo que quiere presentarnos Salisachs es el de una sociedad perdida en que el materialismo ha destruido la moralidad y el matrimonio es una careta hipócrita que oculta el aburrimiento y el adulterio. Es un mundo de separación legal, hijos naturales, alcoholismo, drogas y lesbianas, donde la locura y el suicidio son los escapes obvios y, por lo general, las pocas personas buenas se sienten aisladas de la sociedad que les rodea. [6]

La intención abierta de la autora es describir y criticar la vida sin sentido de la alta burguesía de su época. Lo que ha dicho Salisachs misma con respecto a su Adagio confidencial se podría aplicar a la serie de sus novelas en que expone «todas las lacras de nuestro tiempo, que, de hecho, sólo conducen a esa especie de desesperación, a esa desorientación que se percibe, sobre todo, en la juventud» (Huertas 17).

Cuando Salisachs empezó a publicar obras en los años cincuenta, la novela de realismo social seguía dominando en España y los autores sólo poco a poco iban introduciendo técnicas innovadoras en sus obras. Por eso, las primeras novelas de Salisachs son de interés con respecto a su estructura. Tal vez la más experimental sea Primera mañana, última mañana. Escrita con una estructura de capítulos alternados, maneja simultáneamente el pasado y el presente de Rómulo Doquimasia. En los capítulos pares, Rómulo cuenta en primera persona, y en orden cronológico, la historia de su vida, trazando a la vez la historia española. En los capítulos impares, Rómulo habla de su arte y su filosofía ha elaborado un concepto de infra-hombre en una serie de diálogos con varias personas, y nos indica que su mujer lo considera loco no sólo por sus ideas raras, sino también porque quiere separarse de ella. En el último capítulo, Rómulo termina su autobiografía al morir asesinado por su suegra.

Carretera intermedia, una novela de tema mucho más limitado que Primera mañana, última mañana, también es notable por su estructura y punto de vista narrativo. Es una novela de perspectivas múltiples. La obra está dividida en «extractos» que llevan por título las letras A, B, C, etc. En estos extractos, salvo el último, hay varios apartados, cada uno desde la perspectiva de distintos personajes: Bibiana, el doctor Teran, Charles Faint y Odette. La narración está en tercera persona, pero escrita más bien desde dentro del personaje, en el estilo faulkneriano. Efectivamente, tanto la narración indirecta como la estructura misma de esta novela podrían relacionarse con las técnicas del novelista norteamericano.

Igualmente se podrían comparar estas técnicas faulknerianas con Algo pasa en la calle (1954) de Elena Quiroga (1921-95; elegida a la Real Academia Española 1983). En la novela de Quiroga, obra claramente novedosa para la época en España, uno de los personajes está muerto al principio de la acción, y la novela consiste en las reacciones de su primera mujer, su segunda mujer, la hija de su primer matrimonio, el marido de ella y el hijo del segundo matrimonio. En Carretera intermedia, la acción termina con la muerte, también accidental, del doctor Teran. Tenemos la reacción ante esta muerte de su mujer Odette; del joven amante de ella, Charles; y de Bibiana, la mujer a quien acaba de conocer y enamorarse Teran. Pero el énfasis de la novela es anterior al accidente, y por eso hay menos escenas retrospectivas como las que predominan en la novela de Quiroga. La muerte de Teran, que para Alborg es un fallo, quitándole a la obra la posibilidad de más hondura (389), tiene cierto efecto melodramático que se evitó en Algo pasa en la calle al empezar con el accidente. Sin embargo, las dos novelas tienen mucho en común en su destacado desarrollo simultáneo de las perspectivas de varios personajes.

Más allá de los raíles, novela publicada después de Una mujer llega al pueblo pero compuesta antes que ésta, continúa con las técnicas que podríamos clasificar como faulknerianas. Aunque lo sobresaliente de la obra es el nivel de fantasía o irrealidad, también es de interés el fluir de la conciencia del protagonista, presentado indirectamente en tercera persona. Intercalada en la narración hay una serie de pensamientos entre paréntesis en primera persona, dándole a la novela un empleo bastante original de dos puntos de vista. Una variación de la misma técnica ocurre en Adán Helicóptero, donde se intercalan personajes en bastardilla con comentarios subjetivos relacionados directa o indirectamente con la narración principal.

Es muy posible que Una mujer llega al pueblo, obra que tanto Domingo como Alborg juzgan inferior por falta de realismo en la presentación del ambiente pueblerino, también refleje su dosis de influencia faulkneriana y que los críticos españoles sencillamente no hayan captado este aspecto de la técnica de la autora. (Tampoco se entendieron bien las novelas faulknerianas de Quiroga en los años 50). Aunque es trágica la historia de Eulalia (mujer soltera que vuelve a su pueblo para dar a luz y que muere a raíz del parto porque nadie está allí para ayudarla), muchos de los personajes secundarios de la novela son caricaturas. Salisachs escribe una novela de estructura compleja que incluye las perspectivas en el presente de varios personajes en contrapunto con escenas retrospectivas. No sólo desarrolla simultáneamente el presente y el pasado sino que alterna entre lo trágico y lo cómico. Juzgada como novela «realista» es un fracaso porque a las caricaturas de sus fragmentos cómicos les falta autenticidad. Sin embargo, tal yuxtaposición aparece también en obras que consideramos excelente, por ejemplo Light in August (Luz de agosto) de Faulkner, novela que tiene muchos elementos en común con Una mujer llega al pueblo. El crítico norteamericano Thomas G. Bergin ha notado este paralelo con novelas experimentales, identificando en Una mujer llega al pueblo una estructura fragmentaria como la de Dos Passos y afirmando que los episodios de la vida de otros personajes representan un comentario irónico sobre la situación de Eulalia.

También Una mujer llega al pueblo invita a una lectura feminista que se les habrá escapado a los críticos en los años 50. Antes de nuestra época contemporánea, la literatura, incluso la narrativa escrita por mujeres, ha evitado el tratamiento realista de temas relacionados con la experiencia biológica femenina. En el siglo XIX se creó en Inglaterra y España, además de otros países, la figura idealizada del «ángel del hogar», la madre par excelencia, al pasar por alto los peligros del embarazo y el parto. Este tipo de idealización de la buena esposa y madre sigue en el siglo XX. Así que sorprende la aparición en 1956 de Plácida, la joven de Elena Quiroga y Una mujer llega al pueblo de Mercedes Salisachs.

La acción de estas obras transcurre en pueblos costeros, de Galicia en el caso de Quiroga y de Cataluña en la obra de Salisachs. Ambas narraciones nos muestran cómo una pobre mujer en un ambiente rural, sin ayuda médica, puede desangrar y morir en el parto. La narradora de la novela breve de Quiroga les echa la culpa no sólo a la ignorancia de las mujeres del pueblo que tratan de ayudarle a Plácida sino a su propia falta de intervención. Por otra parte Salisachs, en tono satírico, echa la culpa a la falta de moralidad de la clase alta y al prejuicio clasista e hipócrita de casi todos los demás. En su reseña de la traducción al inglés de la novela, John Barkham elogia el final y clasifica Una mujer llega al pueblo como una acusación poderosa de la sociedad. Eulalia, tal como anuncia su nombre, muere como mártir.

Tanto Eulalia como Plácida son huérfanas que dejan a sus hijas sin madre; sus muertes son innecesarias y sus hijas tendrán vidas tan difíciles como las de ellas. Quiroga, cuya madre murió cuando ella era muy niña, trata el tema de la falta de cariño materno en varias obras y se acerca con gran empatía a la situación de Plácida. La narradora de Plácida, la joven, lo mismo que la autora, perdió a su madre en la infancia. Tal vez Salisachs se meta de manera tan eficaz en la situación de Eulalia por un episodio en su propia vida que cuenta en Derribos (1981), libro de memorias. [7] En el capítulo “El piano cerrado” describe la gran tristeza de una niña desolada cuya madre ha desaparecido; nadie le explica la causa de esta larga ausencia. Hasta que reaparece la madre un día, tanto la lectora como la niña pueden pensar que ha muerto.

Aunque Elena Quiroga y Mercedes Salisachs no se hayan declarado feministas, ambas autoras han tratado la condición de la mujer española con gran sensibilidad y bastante valor. [8] En su entrevista reciente con Antonio Ayuso, Salisachs recuerda que en su juventud la mujer “era un producto social de segunda: Alguien que difícilmente podía tener derecho a ser escuchado”. Si era verdad para la mujer de clase privilegiada, la mujer humilde se encontraba silenciada del todo; por eso resalta el esfuerzo loable de autoras como Quiroga y Salisachs para darle voz.

En términos estructurales las primeras novelas de Salisachs, las de los años cincuenta, son innovadoras para España en aquella época. En sus obras posteriores no ha continuado esta tendencia experimental o, por lo menos, sus obras dejan de ser sorprendentes con respecto a las corrientes dominantes. La mayor parte de ellas están escritas en primera persona, en forma de memoria o confesión, dirigida, generalmente, a algún amigo. Es el caso de La estación de las hojas amarillas, La última aventura y La gangrena. Mantiene cierto fluir del tiempo en La estación de las hojas amarillas, pero en La gangrena ha desaparecido esta técnica casi del todo y, con la excepción de una vuelta al presente al principio de cada capítulo, es relato cronológico de la vida de Carlos Hondero. De las obras restantes, la más interesante desde un punto de vista estructural es Adagio confidencial, por su uso de una narración dirigida en tercera persona desde la perspectiva de un personaje con cierto fluir temporal y de la conciencia.

En el fondo de las novelas de Salisachs encontramos una visión implacable de la España de la postguerra. Sea lo que sea la estructura novelesca, la crítica es constante. Muy claramente, Salisachs quiere ser novelista de su época, mostrándonos los efectos de la guerra y los cambios que se ven tanto en la vida social como en la comercial; a este respecto, sus comentarios sobre la situación económica en España reflejan su formación como perito mercantil. Tiende, sobre todo, a satirizar a los nobles llegados a menos y a los nuevos ricos. Nos presenta el mundo de los comerciantes, los artistas, los médicos y los ociosos. Ya para 1973 Huertas notó que Salisachs había viajado por Estados Unidos, Cuba, México, norte de África, Jordania, Líbano, Egipto, Persia, Japón y Hong-Kong, además de varios países europeos (18). Como resultado, escribe con autenticidad de los lugares visitados por sus personajes de la alta burguesía. Aunque no escribe obras moralizadoras, es evidente, detrás de este fondo sociológico, que la pérdida de fe religiosa en una sociedad de consumo siempre le preocupa mucho a Salisachs. No obstante lo que más destaca en sus novelas es el tema amoroso y la desintegración del matrimonio. No sólo en las seis novelas cosmopolitas, sino también en las novelas rurales y aun en las obras de fantasía basadas en el drama humano, quedan la pasión sexual y el amor imposible.

Los elementos básicos del conflicto entre los sexos ya se explican en las primeras obras de Salisachs. En Adán Helicóptero nos escribe de Romeo y Julieta después de casados («Lo que no dijo Shakespeare»). Es cierto que los famosos amantes murieron, pero sólo espiritualmente. Al vivir juntos, descubren mutuamente sus defectos. La suegra de Julieta le da guerra constante. Los esposos no están de acuerdo en la manera de educar a los niños; Romeo busca el consuelo de una amante. Julieta se da cuenta de que el amor sólo dura si se renueva todos los días.

Los mismos conceptos se presentan en los dos ensayos «La escuela internacional femenina» y «La escuela internacional masculina». La mujer no puede ser inteligente; los hombres no la aceptarían. Debe ser tonta, celosa y cruel con las otras mujeres. El hombre debe ser egoísta, injusto e infiel para mostrar su masculinidad. Para los años cincuenta, este análisis de los estereotipos sexuales es de veras sorprendente. Sin embargo no indica que Salisachs sea una feminista radical que tiende a justificar a sus personajes femeninos mientras echa la culpa de todos los problemas matrimoniales sobre los hombres. En efecto, cuenta la novelista que el jurado del Premio Planeta rechazó Primera mañana, última mañana por su «dureza terrible contra las mujeres» (Huertas 17). En estas dos décadas, de sus ocho novelas escritas desde una sola perspectiva, cinco tienen protagonistas masculinos.

Casi no hay en toda la obra de Salisachs matrimonios que se lleven bien. El amor ideal tiende a existir sólo entre personas que nunca llegan a ser amantes (Rómulo y Virginia, en Primera mañana, última mañana; Marina y Germán, en Adagio confidencial; Carlos y Lolita, en La gangrena). Es posible que el amor adúltero sea una relación mucho mejor que los matrimonios en general (la madre de Carlos y «tío» Rodolfo, en La gangrena); pero, una vez que los amantes se casan o viven juntos, ya forman otro matrimonio, caracterizado por el aburrimiento, la desilusión y el engaño (Carlos y Serena, en La gangrena; Marcos y Claudia, en La última aventura).

Los maridos, con frecuencia, muestran bien su conocimiento de las lecciones de la escuela internacional masculina. Critican constantemente a sus mujeres, poniéndolas en ridículo con los amigos, engañándolas con sus mejores amigas, echándoles la culpa de la conducta de los niños o la monotonía de su existencia. Acusan tanto a sus mujeres, que los amigos y la familia consideran a los maridos como mártires. Cuando la niña se ahoga en Carretera intermedia, Pedro dice que su mujer tiene la culpa, por haber prestado más atención a su trabajo de química que a la niña, sin mencionar que él mismo presta más atención a su amante que a su mujer y a su hija. Bibiana sufre tanto a raíz de la muerte de la niña, que se pone bajo el cuidado del doctor Suárez, famoso psiquiatra (personaje que también aparece en Primera mañana, última mañana y en La estación de las hojas amarillas). En La última aventura, los amigos, aceptando las quejas de Marcos con respecto a su mujer, Marcela, aplauden cuando la abandona para vivir en Francia con Claudia. Aunque Marina cuida cariñosamente a su marido, Rogelio, durante los años antes de que éste muera de cáncer; Rogelio la deshereda y la familia la acusa falsamente de adúltera. En La gangrena, Carlos maltrata a su esposa, Alicia, con quien se casó para obtener el control de la Banca Salcedo, hasta tal punto que ella enferma y se suicida; aun su propia madre siente compasión por Carlos.

Pero las mujeres no salen ilesas de la crítica sociológica de Salisachs. En una época en que las mujeres tienen mayor libertad que antes, ellas también son capaces del adulterio y el engaño. Serena, en La gangrena, después de casarse con Carlos, lo engaña con su amigo Paco y sigue el mismo procedimiento que él, antes, con Alicia para desacreditarlo ante los conocidos y ante su hija. Victoria, en la misma novela, es una pervertida que precipita el suicidio de Alicia y mata a Serena, amante a la vez de Victoria y de su marido Paco. Odette, en Carretera intermedia, engaña a su marido con su joven socio. Bruna, mujer de Germán en Adagio confidencial, es persona totalmente desprovista de sentido moral. Pero tales mujeres no necesariamente están contentas de su perversidad. Recurren al alcohol y a las drogas, como Victoria o Bruna, o intentan suicidarse, como Fela, hermana gemela de Cecilia en La estación de las hojas amarillas. Esta mujer aparentemente virtuosa, aunque en realidad es una resentida extrema, escribe su confesión desde el asilo del doctor Suárez adonde la mandan después de aparecer desnuda en una fiesta.

Dada la falta de felicidad en los matrimonios que nos presenta Salisachs, no es sorprendente que ella trate el tema del divorcio con aun más frecuencia que otras autoras como Quiroga, Ana María Matute y Carmen Martín Gaite. [9] En Más allá de los raíles, el protagonista, quien dentro de su experiencia irreal viola y mata a una niña, iba a casarse con una divorciada al día siguiente. Marcos, en La última aventura, huye a Francia con su amante, pero no se divorcia de su mujer, Marcela, desde allá aunque así los hijos de él y Claudia resultan ilegítimos. Germán, en Adagio confidencial, también ha salido de España con su amante, abandonando a Bruna; cuando muere su mujer, puede, al fin, casarse con Vilana. Marina, al encontrarse por casualidad con Germán, después de muchos años de separación, rechaza la tentación de renovar su amor, prefiriendo sacrificar su posible felicidad por la de Vilana, quien, como la hija de Marina, ha vivido en situación adúltera con un hombre que no podía divorciarse de su mujer legítima.

Marina es representativa de la mujer admirable en las obras de Salisachs. Como Marcela en La última aventura, encuentra la fuerza de carácter y el talento para salir adelante, a pesar de las acciones de su marido. Cuando muere Rogelio y ella se halla sin dinero, Marina aprende a trabajar; tiene una tienda de arte con un socio en Barcelona. Marcela, al ser abandonada por su marido, empieza a escribir novelas y se hace autora y conferenciante distinguida. Marcos se sorprende bastante al ver a su mujer en la televisión francesa; cuando vuelve a España, después de veinte años de separación, se da cuenta de que sigue enamorado de ella. Admite que había sido injusto con su mujer y que ella, en vez de ser «burguesa, ridícula», como habían dicho él y sus amigos, es más inteligente y original que ellos. Marina y Marcela son además mujeres religiosas y virtuosas, incapaces de realizar las acciones inmorales de otros personajes femeninos de la autora.

Puesto que Salisachs insiste tanto en el amor o su fracaso, sus novelas pueden ser criticadas por su tono folletinesco o, como dice Alborg, «de película» (388). Es difícil aceptar todas las traiciones de que es víctima Marina en Adagio confidencial, o creer que tantos aspectos de la vida de Carlos Hondero, banquero importante en La gangrena, dependan de su serie de amoríos. Sin embargo, es posible que, para la autora, este énfasis en la pasión y el engaño sea muy representativo de los cambios sociales en España en el siglo XX. Hay más libertad sexual y menos fe religiosa; el resultado es una sociedad sin un concepto fijo de la moralidad. Cuando sólo algunos siguen las viejas normas, siempre sufre la persona relativamente inocente (Eulalia, en Una mujer llega al pueblo, o Marina, en Adagio confidencial), mientras que con marcada hipocresía se tolera la peor conducta de otros. Cuando Eulalia muere de parto, Joanet se venga matando al inocente José; nadie sospecha quién es el verdadero padre del hijo natural. Aunque Carlos Hondero, en La gangrena, es moralmente responsable del suicidio de Alicia, es por el asesinato de Serena, del que es totalmente inocente, por lo que se encuentra en la cárcel. En el mundo literario de Salisachs hay más ironía que justicia.

En conjunto, la obra literaria de Salisachs no deja de ser interesante y variada. Se ha mostrado capaz de innovaciones técnicas, sobre todo en sus primeras obras. Tiene un notable talento para la sátira, y ha manejado distintos temas, incluyendo obras de fantasía, rurales y teológicas. [10] Pero lo que más se destaca en su novelística son las obras de fondo cosmopolita, en que nos muestra la psicología de su época. Es un importante testimonio social, que presenta el cambio en los papeles de las clases sociales y de los sexos en la España de la postguerra. Poco a poco se ha empezado a estudiar sus obras con cuidado pero indudablemente merecen más atención crítica de la que han recibido hasta el presente.

 

Notas

[1]. La versión original de este estudio, redactada alrededor de 1979, salió en 1983 en la antología Novelistas femeninas de la postguerra española, ed. Janet W. Pérez. Esta última versión es mi revisión de aquel artículo que reproducimos aquí por la gentileza de la profesora Pérez.

[2]. Además de estudios del conjunto de la obra de Salisachs hay artículos dedicados a una sola novela o a cierto tema, por ejemplo el de Elizabeth Espadas sobre Adagio confidencial o de Debra Castillo con énfasis en El volumen de la ausencia. Ver la bibliografía completa que figura en este homenaje.

[3]. Según Pérez, La sinfonía de las moscas se escribió en los años 50 pero Salisachs, al temer la reacción de la censura, esperó tres décadas para publicarla (Pérez 109; Morocco y Pérez 538).

[4]. Poco después de las dos décadas que estudiamos Salisachs publicó otro libro de cuentos: El proyecto y otros relatos (1978). En una entrevista con Antonio Ayuso en 2006 la autora afirma su interés en el género: “Los cuentos me fascinan. Pero los Editores de mi época no apostaban por los cuentos”.

[5]. En su comentario publicado en 1966 en El autor enjuicia su obra, Salisachs agradece la referencia a la faceta católica de sus obras (ctd. Fegley 196). Sin duda la preocupación moral continúa en la obra posterior a La gangrena. Doy por ejemplo El volumen de la ausencia en que la madre de la narradora se destaca por su manera de vivir activamente el amor, la fe y la caridad en un mundo donde dominan la inmoralidad, el materialismo y la hipocresía.

[6]. Salisachs se atreve a introducir temas, tales como la homosexualidad, que eran tabúes en la época franquista. Es de notar que en El volumen de la ausencia no disminuye el amor maternal de la protagonista cuando descubre que su hijo es homosexual.

[7]. Elena Olazagasti-Segovia estudia las memorias de Salisachs junto con las de Dolores Medio y Mercedes Fórmica, otras autoras de la llamada generación del medio siglo. Ver también el libro de Lydia Masanet sobre la autobiografía femenina. Además hay elementos autobiográficos en la novela de Salisachs: la muerte de un hijo en un accidente de coche; alguna protagonista que es novelista o que lleva una tienda de arte o decoración.

[8]. Entre varios estudios míos de la novela de Elena Quiroga el más amplio es la monografía en la serie Twayne. En mi artículo sobre el tema de la hemorragia y el parto en las obras de estas dos autoras también me refiero a la muerte de Fortunata en la gran novela de Benito Pérez Galdós. Al contrario de las dos novelas escritas por mujeres, en la obra maestra del siglo XIX el recién nacido es niño, tiene ya preparado su lugar en el mundo dentro de una familia adinerada y para él es un final feliz.

[9]. Ver mi artículo de 1979 sobre algunas de las primeras novelas españolas que tratan el divorcio. Es otro caso en que Salisachs y Quiroga se atreven a comentar un tema años antes de que sea corriente.

[10]. No comparto con Alborg su opinión negativa de Vendimia interrumpida. Por otra parte, El declive y la cuesta sí me parece una obra poco original y sin gran importancia literaria.

 

Obras citadas

Alborg, Juan Luis. Hora actual de la novela española, Tomo II. Madrid: Taurus, 1962. 383-404.

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Ayuso Pérez, Antonio. “Mercedes Salisachs habla de Reflejos de Luna”. Espéculo. Revista de estudios literarios. 34 (noviembre de 2006). http://www.ucm.es/info/especulo/numero34/salisach.html

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[Este artículo pertenece al volumen HOMENAJE A MERCEDES SALISACHS: MÁS DE CINCUENTA AÑOS EN LA LITERATURA http://www.ucm.es/info/especulo/msalisac/index.html]

© Phyllis Zatlin 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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