"La casa pintada" de Montserrat del Amo y el pensamiento Zen:
algunas claves de lectura
Eloy Martos Núñez
Aitana Martos García
Universidad de Extremadura
1. UN ABANICO DE INTERPRETACIONES
La Casa Pintada de Montserrat del Amo es una obra que va” atrapando” más allá de sus peripecias, que hace sospechar en seguida sobre los sentidos “ocultos” del texto, desde las pretensiones iniciales de Chao de “conquistar los colores” hasta la forma progresiva en que se va construyendo el desenlace.
Chao, siguiendo tradiciones muy antiguas (tanto de Oriente como de Occidente), cree que podrá conseguir la casa pintada si es capaz de conquistar los colores, y asocia los colores más importantes a los elementos básicos: tierra, agua, aire y fuego.
Al fin y al cabo, como en las parábolas cristinas o en los jataka budistas, los incidentes de la historia no hacen más que iluminarnos de cara a una lectura profunda que encierra la comprensión de la historia y va más allá de una lectura costumbrista o exótica de la misma []. Así, Chao, en su inquietud, no entiende bien el significado de la “casa del emperador” y se queda prendado sólo de su aspectos más exteriores, pero sólo la práctica de la generosidad le enseñará el auténtico valor.

En efecto, las fábulas clásicas y orientales nos enseñar a distinguir entre el sentido literal y el sentido figurado. Podemos interpretar que M. del Amo ha querido hacer una descripción costumbrista de las andanzas de un niño oriental que crece madurando con las experiencias vividas, o podemos entender que, además de esto, Montserrat del Amo nos pretende contar algo para que reflexionemos, como si fuera un acertijo, para que nosotros extraigamos la moraleja de la historia. La pista es la siguiente: lo importante de la historia es la transformación que va surgiendo, cómo va aprendiendo y cómo esa nueva sensibilidad le lleva de vuelta con su gente más cercana.
La Casa Pintada es una novela con una estructura sencilla, escrita en tercera persona por un narrador que lo sabe todo y que va dando la palabra a los personajes. Además, el desarrollo de la acción se realiza linealmente, sin sobresaltos, de manera que va progresando la historia hasta resolverse el problema inicialmente planteado. La estructura de las narraciones permite apreciar dos niveles, según el conocido esquema de Van Dijk:
1. Su desarrollo como historia (dividida a su vez en Trama o asunto, y en evaluación o comentario que a menudo inserta el narrador).
2. Una forma de “enmarcar” el texto (como los prólogos o epílogos) o de vincularlos al receptor, en forma de reacción, enseñanza u opinión, que cuando se hace explícita se conoce como “moraleja”
Las partes o secuencias de la historia se van sucediendo a los capítulos. Así, después de la Introducción, tenemos:
i. Chao desea volar
ii. Chao hace un farol rojo
iii. Chao asiste a la fiesta de Pekín
iv. Chao quieres ser acróbata
(….)
Su estructura profunda es, en todo caso, simple, como ha demostrado Rosario Rodríguez con este esquema:

2. LA INFLUENCIA ZEN
La influencia zen/ budista está no sólo en lo externo (ambientación) sino también en lo interno. El conocimiento que adquiere Chao no se inspira en ninguna doctrina o libro sino que parte de sus experiencias y su corazón, que le descubrir la realidad y sus apariencias (por ejemplo, el fracaso aparente), y a vivir despierto.
Los cuentos zen servían para transmitir una enseñanza y ayudar en la formación de la personalidad. En este caso, más que transmitir una enseñanza muy determinada, nos invitan a reflexionar sobre distintos aspectos.
Por ejemplo, sobre qué puede significar fracasar o tener éxito: Chao consigue acceder a la casa pintada por otros caminos de los que él había previsto. Incluso lo consigue por un camino antagónico. Un primer ejemplo es el episodio en que sale ardiendo su casa: aunque la intención era buena, Chao pone en peligro su propia vida y su casa. Aparece, pues, el tema de la frustración, del fracaso: las cosas no salen como él preveía, y además sus acciones generan en los demás aprobación o rechazo, igual que le pasó cuando Kum Tse condenó sus opiniones.
En relación con esto mismo, la obra nos ilustra sobre el valor de la renuncia y el sacrificio a favor de los demás. Al comienzo, Chao sólo pensaba en sí mismo, y no sabía que tuviera que hacer nada por los demás para acceder a la Casa Pintada.
Sobre el valor de la búsqueda y de la intuición como formas de conocer la realidad. Aquí interviene el pensamiento oriental: no sólo la ciencia es el medio de conocer la realidad, también la filosofía, en este sentido amplio, nos acerca a ella
Sobre el valor de simplicidad, de lo cotidiano, de lo sencillo como aspiración de la perfección, y conectado a todo ello, la belleza, que es mostrar la belleza natural de la flor que florece o del río que fluye. Reunid pasajes donde se trate la belleza natural o artificial, la cosmética, etc. Apreciar a belleza lo nos hace humanos
Sobre el valor social: la utilidad, la solidaridad, y como decíamos antes, el esfuerzo por el bien de otros. El camino que lleva a ser sabio es justamente el comprender esto, como hace Chao al final. Pero también el impulso social de compartir lleva al amor, a la integración. Así, Li se convierte en la sombra de Chao, le sigue a todas partes. Li se agrega a la aventura. El encuentro con Li no es sólo el encuentro con otro sexo, sino el encuentro con lo distinto. Es muy distinta a Chao, es muy reservada, y sin embargo los dos asumen un mismo proyecto.
Los vecinos son curiosos y burlones, en cambio los viajeros son agradecidos y laboriosos, por ejemplo, ayudan a pintar “La Casa Pintada”
3. EL JARDIN COMO LEIT-MOTIV
El jardín oriental, conforme al pensamiento budista/zen, no es simplemente un escenario decorativo sino algo que ayuda a pensar y percibir el mundo, a la contemplación. Por eso se dice en el relato que el kiosco o templete es como el ojo del jardín. El jardín zen es sencillo, minimalista, con materiales muy simples, y debe permitir favorecer la atención, concentrar nuestra mente en un solo punto, dándole así descanso y tranquilizando la ansiedad, la angustia y los miedos. No es un jardín exuberante, o destinado al paseo, sino a la contemplación, por eso carece de color o de adornos. Suele presentarse como una superficie rastrillada de una manera regular, sin forma determinada, infinita, ilimitada como el mar. De lo ilimitado, sin forma ni color, surgen, como islas, algunas rocas, un grupo armónico de tres piedras, por ejemplo, de diferentes tamaños, y todo ello simboliza la simplicidad -el minimalismo- de un escenario depurado conscientemente.

La composición del Jardín oriental se piensa más para la meditación y contemplación individual que para el paseo colectivo o el adorno, como en Occidente, por tanto el placer está mayor está en los aspectos de comunión y contemplación.
En resumen, el jardín zen debe reflejar la energía del universo, ayudar a meditar, a fundir al contemplador con lo contemplado (v.gr. los mandalas). El secreto profundo de un Jardín Zen reside precisamente en la contemplación. El Jardín Zen nos da la oportunidad de crear, meditar, reflexionar y jugar moviendo la energía para producir los cambios constantes, a través de las formas. En La Casa Pintada el kiosco o templete es el ojo del jardín, dice el libro: el kiosco nos cuenta la vida de la gente que se ha acercado al estanque…
4. CONCLUSIONES
La historia narrada se puede entender como un cruce de tradiciones: la oriental (zen/budista), la cristiana, la literaria, la del folklore tradicional, etc.
Todas ellas tienen ciertos denominadores comunes: la compasión, el amor, la revelación de una verdad después de un camino de pruebas, etc. Pero también diferencias importantes en las perspectivas y en los temas, por ejemplo, el valor del dragón chino no es el mismo de las tradiciones europeas (por ejemplo, San Jorge y el Dragón).
También se puede decir que es una novela iniciática o de formación, en la línea del Bildungsroman, tal como pasa en otros relatos suyos: Tranquilino, rey (1990), El bambú resiste la riada (1996) o La piedra de toque (1997). Para Jaime García Padrino [2], la obra encajaría en aquellas “obras donde la diversidad o diferencia cultural se plantea como recurso para la ambientación de sus historias o conflictos”, constituyendo así un recurso de interés para una educación intercultural.
Notas:
[1] La Casa Pintada era grande y tenía el tejado en punta. Dragones pintados subían por las cuatro esquinas como por una colina de tejas verdes, nos dice el libro.
[2] Una tendencia en la Literatura Infantil actual: el tratamiento de la interculturalidad”, en http://www.alonsoquijano.org/cursos2004/cursos%202005/promocion_lectura/ponencia/Literatura
Bibliografía
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[Este artículo pertenece al volumen "Homenaje a Montserrat del Amo"]
© Eloy Martos Núñez y Aitana Martos García 2008
"Homenaje a Montserrat del Amo"Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid
El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/m_amo/amo_1.html
