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De qué se trata es un tema central para Internet, y el tema se llama Gran Hermano, desde la obra 1984 de Orwell el símbolo del control del estado sobre el individuo. En lo que se refiere a Tina y a Jennifer, parece que no hay ningún miedo en hacer públicas informaciones personales. En realidad esto sólo vale para Jennifer, porque en su caso la cámara misma elige lo que se publica, con lo que se da la paradoja de que Jennifer no conoce todas las fotos que ella misma (su cámara) se ha hecho, y no sabe qué cara tiene en el momento de la toma y qué estaba pasando entonces. El mundo ha visto fotos de Jennifer que ella no puede "recuperar" hasta que no se levante por la mañana. Porque Jennifer también publica su sueño: "Si me siento buena (sonrisa) puede que deje la luz encendida mientras duermo" - y el que está bajo la luz puede ser vigilado, como especificó ya el modelo del panoptismo de Jeremy Benthams. Observar a Jennifer dormida es la realización perfecta de lo que éste se imaginaba en referencia a la vigilancia de los presos. En vista de esta consecuencia de la publicación, el débil intento de Tina tiene un error de base en el que nadie ha reparado. Pero el prisionero que deja la luz encendida por voluntad propia cuando se va a dormir, ¿es verdaderamente el observado? Con estos datos que se publican, ¿no se trata más bien de una postura que en lugar de escaparse del Gran Hermano corre hacia él, llama a su puerta, le pone nervioso? ¿Es esta la nueva cultura de la resistencia? ¿Abrazar al contrario?, que en tal posición pierde su fuerza para golpear igual que sucede en el boxeo. La ofensiva presentación de uno mismo confirma una vieja verdad: para abrumar al que vigila sólo hace falta una docena de exhibicionistas. ¿Son las personas como Jennifer (y con sus limitaciones también Tina) los actores de un nuevo movimiento juguetón de resistencia? Este movimiento, en el que la resistencia consiste no en mantener el deseo, sino en obligar a ver la información por arriba, por abajo, por delante y por detrás, es juguetón porque va asociado al gozo infantil de mostrar. ¿Pone esta exhibición pública al Gran Hermano en el papel del exhibicionista y a nuestras exhibicionistas en el de víctimas voluntarias, que con su disposición confunden y asustan a su asaltante? ¿Funciona la idea de golpear al espía con información-basura? ¿Es esta la basura correcta? El holandés Alex van Es es el inventor de los primeros cubos de basura conectados a Internet. En su página web publica con exactitud estadística y evidente orgullo lo que tira a la basura. Así todo el mundo puede saber lo que Alex come y usa. Y precisamente estas son las informaciones que les interesan a las empresas, como Alex sabe muy bien:
Con esta intención, Alex informa sobre datos tan valiosos como el contenido de su frigorífico (en listas estadísticas). Cuando consideramos que le muestra al mundo los datos de las veces que va al servicio, detallando el uso de la cisterna, esto vuelve a sonar a resistencia (y esta impresión se refuerza si asociamos este retrete al irreverente Ready Made de Duchamp). Es por el contrario la última gota que faltaba para el nacimiento del hombre transparente.
¡He conectado el retrete a Internet! Cada vez que tiro de la cadena, la fecha, hora, y duración se carga. Así puede usted ver una conexión entre lo que hay en mi nevera, lo que tiro a la basura (o sea, lo que me he comido), y lo que sale fuera =:) Alex es un cínico que con su producción de datos-basura simula estar en el lado oportuno. Pero los verdaderos datos basura no son datos acerca de basura verdadera. Alex muestra aquello que queda oculto en el caso de Jennifer o Tina. No muestra diarios, sueños o poemas, ofrece los datos que le pueden interesar al Gran Hermano con brutal exactitud matemática. Junto a los mencionados también publica una lista de sus conversaciones telefónicas y el funcionamiento del timbre de su puerta. Para la orientación rápida ofrece un mensaje de bienvenida:
El panoptismo aquí, como estadística, se ha convertido en un panoptismo de la palabra y la cifra. También está presente en su forma tradicional: ocho cámaras repartidas por la casa que hacen fotos de la puerta, el baño, la mesa de trabajo y hasta la pantalla del ordenador cada pocos minutos y las envían a la red. ![]() Alex se diferencia en algo básico de sus colegas femeninas gracias a este último aspecto: mientras que a ellas podemos verlas sentadas frente a su ordenador, Alex nos deja mirar dentro del suyo. Esto es tan simbólico como la pose de Jennifer desnuda, porque el control del ordenador supone un paso clave en la marcha del Gran Hermano hacia el dominio del mundo. Lo increíble es que Alex abre el cofre voluntariamente. Aquí nos encontramos con el tipo de exhibicionismo que tendrá verdadero interés en el futuro de la red. Dejar ver lo que hay dentro del ordenador es justo lo contrario de lo que hace la foto de Jennifer desnuda, y al mismo tiempo su superación. El símbolo de la pornografía no es el hombre desnudo, sino el dato desnudo. El nuevo medio le da un nuevo significado al fenómeno. El verdadero acto de prostitución está en la entrega de la información relevante ofreciendo una vista al interior, así se podría entender el mensaje de las páginas web privadas. |