Al contrario que Tina, Jennifer no se piensa dos veces qué fotos pone en la red, pero sí medita antes de publicar su diario, sobre qué pensamientos le deja ver al mundo. Los textos tienen profundidad y gracia, y atraen a la lectura. También son dignos de leerse los textos del diario de sueños de Jennifer, historias cortas bien observadas y bien narradas. Es aconsejable por ejemplo el sueño del uno de agosto con una fantasía incestuosa apenas velada y el sueño con el presidente del veinte de septiembre, que citamos aquí brevemente:

Aunque no recuerdo mucho, y este sueño me ha afectado, soñé anoche con el presidente. Nos encontrábamos en alguna parte y empezábamos a charlar, íbamos por ahí y demás. Se hizo obvio que estábamos, ejem, interesados el uno en el otro, y decidimos ir a mi casa. Era raro, pero ninguno de los dos tenía coche, así que volvíamos andando. Un agente secreto nos seguía para intentar que el presidente pasara inadvertido. La mayoría del sueño era un intento de encontrar el camino a través de las calles de DC intentando evitar los ojos de los motoristas. A veces el presidente cambiaba totalmente de apariencia y se convertía en una especie de héroe, seguramente inspirado por la película Brazil, que he visto hace poco. No me acuerdo de nada más, pero cuando me desperté tenía una sonrisa extraña. Supongo que es verdad que, evolutivamente, a las mujeres nos atraen los hombres en posiciones de poder. Ni siquiera trataré de indagar en eso. Pero extrañamente, me siento un poco menos imparcial ahora. Sin más comentarios.

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