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P- ¿Qué es el Humanities Computing Development Team (HCDT)
y en qué consiste tu trabajo?
R- Somos un servicio local de la Universidad de Oxford
que desarrolla proyectos en nuevas tecnologías de la información para la enseñanza
y la investigación en humanidades en colaboración con profesores de la Universidad.
El HCDT existe desde octubre de 1998, y surgió gracias a la financiación de los
servicios informáticos, después de una encuesta entre el profesorado y el personal
de Humanidades de la Universidad de Oxford. Era una encuesta en papel, un cuestionario que rellenaron
unas tres mil personas para averiguar si pensaban que un servicio de desarrollo
de proyectos de tecnologías de la información les sería útil. La mayoría de la gente
pensaba que sí, así que siguiendo los resultados de esa encuesta, se creó nuestro equipo, y ahora
mismo tiene tres miembros: dos oficiales de
proyecto y yo misma. Mi tarea es coordinar y dirigir los proyectos, contactar con la gente
y dar publicidad a lo que hacemos manteniendo el contacto con otras instituciones.
Los profesores de Humanidades, el personal de bibliotecas y el de museos pueden
presentar propuestas para proyectos de menos de seis meses de duración o de entre seis
meses y un año, para los que se necesitarían las tecnologías de la información, y
si se seleccionan trabajamos con ellos en ese proyecto.
P- ¿De dónde provienen los fondos para estos proyectos?
De la Universidad?
R- Bueno, el primer año el presupuesto sirvió para nuestros
sueldos y nada más, y venía de los
servicios informáticos, simplemente para ir despegando. Pero después de unos
meses, escribí al Consejo de la Universidad para pedirles presupuesto para poder
continuar con nuestro trabajo. Alex Reid, el director de los servicios informáticos,
nos apoyó y lo llevó aún más lejos. Mi escrito pasó por el Comité de Tecnologías
de la Información, que opinó que era muy bueno y nos recomendó para que la Universidad
nos diera presupuesto, así que conseguimos financiación. Luego
supimos que nos lo extenderían dos años más, así que de momento estamos cubiertos
hasta septiembre del 2001.
P- Perdona, antes te he interrumpido, estabas explicándonos
cómo surgen los proyectos...
R- Sí. Como decía, los proyectos son propuestos por profesores
de humanidades o personal de bibliotecas y museos, siempre que se trate de enseñanza o
investigación, y no de simple publicación. Intentamos hacer tres proyectos de enseñanza
por cada proyecto de investigación, porque el ideal es que le sea útil a tanta gente
de dentro de la Universidad como sea posible, y los proyectos de enseñanza tienen
normalmente más impacto. Hay dos convocatorias anuales para entregar propuestas, y
tenemos un formulario estándar para
que lo rellenen. Esto les obliga a pensar en el copyright, los materiales y formatos que
pueden usar, y más importante aún, qué plan tienen para el proyecto y cuánto esfuerzo
están dispuestos a dedicarle. No se trata de que alguien llegue y diga: "hacedme
esto y lo otro", sino que ellos van a tener que ocuparse de crear el contenido. Luego
hay una reunión del grupo de revisión de propuestas (compuesto por personal académico y
algunos miembros de la HCU) en la que puntuamos los
proyectos según su calidad, viabilidad, utilidad, etc.
P- ¿Qué ocurrió en vuestra primera convocatoria? ¿Se
presentó mucha gente?
R- Sí, bastantes, más de cuarenta. Luego ha habido
menos propuestas, pero más que estuvieran bien planificadas. La primera vez
hubo gente que simplemente envió unas cuantas líneas sobre cosas que no se habían
parado a pensasr. Ahora recibimos unas diez o doce cada seis meses. Si alguien
envía una propuesta donde algún aspecto no está bien planificado, les pedimos
que la reescriban para la siguiente convocatoria. Todo el mundo recibe comentarios
detallados acerca de sus propuestas, y siempre me ofrezco a reunirme con ellos y hablar
acerca de qué otras opciones tienen, porque a veces quieren hacer el proyecto a toda
costa y conseguir otra financiación. Otras veces decidimos no ocuparnos de su proyecto
pero nos reunimos un par de días con ellos y les ayudamos a diseñarlo.
P- ¿Hay gente de todas las facultades de Humanidades?
R- Sí. Hasta ahora hemos hecho proyectos con Estudios Orientales,
Teología, sorprendentemente dos veces...
P- ¿Por qué "sorprendentemente"?
R- Bueno, no es una facultad muy grande, y lo normal
sería que las facultades más grandes, como Inglés, tuvieran más proyectos, pero
el personal de Teología está muy interesado. También hemos colaborado con Arqueología,
y hace poco con la facultad de Historia Moderna y su biblioteca, lo que también
atrajo a algunos de los museos, y eso estuvo muy bien. También hicimos un proyecto
de investigación con los de Inglés. En la siguiente fase vamos a trabajar con Lenguas
Modernas, con Literae Humaniores y otra vez con Inglés.
P- ¿Podrías escribir detalladamente alguno de los
proyectos para que nuestros lectores entiendan mejor qué es lo que haceis?
R- La verdad es que los proyectos
son muy variados. Cuando la gente quiere saber qué tipo de proyectos se pueden
hacer con las nuevas tecnologías no hay una respuesta simple. Por suerte ahora hemos
hecho unos cuantos y la gente puede echar un vistazo.
Por ejemplo, mucha gente quiere aplicar las tecnologías de la información a la enseñanza
de idiomas, ya hemos hecho dos proyectos en este área y vamos a hacer otro. Lo más
interesante es que los dos primeros venían de Estudios Orientales y de Teología, así
que esto demuestra que las habilidades lingüísticas son útiles para más facultades
aparte de las de lengua. Estos proyectos no eran una colección de material para que
la gente leyera, sino que tenían más que ver con enseñar y aprender directamente, con
adquirir habilidades y ponerlas a prueba. Esto es más complicado, y tenemos que
colaborar estrechamente con los profesores al desarrollar los programas. Hay que
tener mucho cuidado con el diseño si quieres que la gente haga una determinada
tarea y logre unos resultados determinados entendiendo lo que ha hecho. Por ejemplo,
el proyecto con Teología era sobre griego antiguo, sobre el vocabulario básico que
los estudiantes de primero tienen que aprender (sin tener ningún conocimiento previo)
para poder leer los textos de su carrera. Es una tarea inmensa para su primer año.
Así que el tutor de ese curso concreto, Jeremy Duff, había estado pensando en una
forma de usar el ordenador para ayudarles a practicar, porque aprender vocabulario
es aburridísimo y difícil de hacer solo. Había estado intentando desarrollar
él mismo una aplicación en Visual Basic para hacer tests de vocabulario. Pero
quería expandirlo, por ejemplo crear una versión web para que la gente no tuviera que
instalar el programa y todo eso. También quería que incluyera más vocabulario, que
fuera capaz de dar información a los estudiantes acerca de sus progresos, y que incluyera
ejercicios gramaticales para complementar el aprendizaje del vocabulario. Como
todo está en la red, teníamos algunas limitaciones acerca de lo que podíamos hacer,
pero construímos una base de datos de al menos mil palabras de vocabulario con sus
traducciones (más de una traducción posible). El estudiante ve una palabra en griego
y hay un espacio para que escriba su significado, y entonces el programa le dice si
está bien o mal. Es muy simple.
P- ¿Cuáles son vuestros nuevos proyectos?
R- Vamos a empezar un proyecto con la facultad de Lenguas
Modernas, y es muy emocionante porque no se trata de una persona, sino que vamos
a colaborar al menos con cinco profesores. Se trata de las pruebas orales y de comprensión
que se hacen en todos los idiomas modernos. Queremos construir un sistema (probablemente
de base-web) para que los estudiantes puedan practicar para los exámenes, escuchando
secuencias de audio grabadas por hablantes nativos y contestando el mismo tipo de
preguntas que les pondrán en los exámenes. Duplicaremos la situación del exámen para
que puedan autoevaluarse y practicar cuando quieran. El problema con este proyecto es
que no podemos grabar las secuencias nosotros mismos, y va a ser difícil lograr que
los profesores lo hagan todo. Necesitamos hablantes nativos de varios idiomas: francés,
italiano, portugués... y en el HCDT no hay ninguno. Este tipo de cosas es lo que más
tiempo suele ocuparme en los proyectos.
También estamos comenzando otro proyecto con las facultades
de Arqueología e Historia en colaboración, relacionado con la excavación de unas ruinas
griegas. Tienen muchísimo material, no sólo acerca de los hallazgos concretos, sino
también sobre metodología y cómo se excava un asentamiento. Quieren racionalizar la
organización de este material, y ya han creado una base de datos.
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