La prensa hispanohablante en línea: conocer las diferencias para acortar las distancias

Rosalie Sitman (rsitman@post.tau.ac.il)
Universidad de Tel Aviv
Mar Cruz Piñol (mcruz@fil.ub.es)
Universidad de Barcelona

Comunicación presentada el 13 de abril de 1999
en El Mediterráneo y América Latina, IX Congreso de la
Federación Internacional de Estudios de América Latina y el Caribe
(FIEALC 99  http://www.tau.ac.il/~medin/fiealc/)

En los albores del tercer milenio, la lengua española goza de excelente salud. Somos muchos los que hoy hablamos castellano: más de 350 millones de hojas de ese árbol inmenso, "con un follaje rico y variado", del que hablaba Octavio Paz en Zacatecas, durante el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española (1997). Según él, "[e]l español del siglo XX, el que se habla y se escribe en Hispanoamérica y en España, es muchos españoles, cada uno distinto y único, con su genio propio; no obstante, es el mismo en Sevilla, Santiago o La Habana". O sea que el idioma que hablan los argentinos no es menos legítimo que el de los españoles, los chilenos, los colombianos, los mexicanos o los cubanos. En el fondo, por encima de fronteras geográficas, nacionales, sociales o políticas, somos los mismos; compartimos un mismo sistema lingüístico y utilizamos un mismo vehículo de comunicación. En fin, somos una amplia comunidad de pueblos que habla la misma lengua; una lengua relativamente homogénea y a la vez capaz de albergar las singularidades y los modismos de todos esos pueblos; por eso mismo, una lengua viva...

En el plano de la lengua, quizás de manera inconsciente, el rompimiento de barreras físicas y políticas en las últimas décadas ha conllevado una revalorización paralela de las distintas manifestaciones de la lengua española. En consecuencia, el creciente reconocimiento de la legitimidad de las distintas hablas ha ido desplazando el antiguo ideal académico de uniformidad del español impuesto desde la Península. Si bien los prejuicios y recelos perduran a ambos lados del océano, el cambio de actitud es notable en todos los ámbitos. Prueba de ello son las conclusiones dirimidas en los distintos congresos celebrados para estudiar conjuntamente problemas relevantes y acabar con las incomprensiones mutuas: tanto en Zacatecas como en el reciente seminario sobre la dimensión transatlántica del español llevado a cabo en Nueva York, primó la voluntad de conciliación, subrayándose la contribución positiva de las diferencias geográficas y las variedades dialectales a la riqueza de la lengua y la cultura españolas. En este sentido, la conciencia y el conocimiento de esas diferencias se vuelve imprescindible, no sólo en el proceso de enseñanza/aprendizaje del E/LE, sino también para facilitar la comunicación y el diálogo entre los hablantes de distintos estratos socioculturales en todos los rincones del mundo hispanohablante.

En plena era de globalización, el vertiginoso universo de la telaraña mundial y la agilizada modernización tecnológica se conjuga perfectamente con este espíritu conciliatorio. Aún más que otros, la red es un medio de gran alcance y difusión, cuya estupenda capacidad de comunicación la convierte en el medio ideal para sobrellevar distanciamientos políticos y geográficos, restablecer relaciones y reforzar lazos. Al romper barreras de tiempo y espacio y ser de fácil acceso desde cualquier lugar del mundo, Internet pone a nuestra disposición grandes cantidades de información audiovisual, de ocio y cultura, que hacen posible el acercamiento a la realidad americana y viceversa.

Efectivamente, la Internet nos ha hecho un gran favor. Conciliadora por naturaleza, ha creado un espacio cibernético de encuentro, con enormes posibilidades para la expansión cuantitativa y cualitativa del idioma. Allí convergen las diversas expresiones del mosaico cultural hispanohablante, creando un ámbito cultural propio, que trasciende las barreras de todo tipo. Por otra parte, la participación en este espacio común del castellano no sólo ha contribuido a reforzar los vínculos de pertenencia a una comunidad cultural internacionalmente unida, sino que, más importante aún, abrió los ojos de los hispanohablantes a la urgente necesidad de vencer su tradicional desconfianza y viejos rencores en aras de fortalecer una base común frente al acoso del inglés, sobre todo en el área de la informática y las nuevas tecnologías. Es así que, a fin de asegurar una mayor presencia internacional de la lengua española, se han empezado a planificar y promover políticas lingüísticas conjuntas dirigidas a acrecentar su prestigio cultural y prestarle mayor oficialidad, mediante la utilización de un lenguaje neutro o trasnacional que de cabida a expresiones mayoritarias de América Latina y España. Por ejemplo, la elaboración de normas de uso común para que los periódicos de ambos lados del océano puedan dar respuesta a novedades grafemáticas y léxicas que hasta ahora resolvían por separado, y la unificación de criterios en la adaptación de neologismos y en la traducción de extranjerismos. De manera que, sin lugar a dudas, la incorporación de la comunidad hispanohablante al ciberespacio y el consiguiente deseo de mantener el idioma común y defenderlo ante la invasión sajona son factores que han contribuido tanto a la reivindicación como a la fusión de las distintas variedades geolingüísticas y sociolingüísticas del español, como consecuencia de la facilidad de acceso a unas y otras que permiten los nuevos medios de comunicación.

Al combinar las características de la prensa escrita ómás estable y menos coloquial que el lenguaje oral-- con las ventajas de la malla mundial, la prensa en español en línea es un medio idóneo para iniciar un viaje de (auto)descubrimiento de la lengua en el contexto del aula de E/LE, tanto más si el profesor enseña en un país no hispanohablante. Más allá del simple atractivo de contar con una fuente aparentemente inagotable de material de libre acceso, desde cualquier lugar y a cualquier hora, la prensa en español en línea permite mostrar las distintas variedades del español habladas en otros países. Así, dentro del espacio de aparente uniformidad del periódico virtual?los nombres de las secciones, por ejemplo, son casi siempre iguales y hay algunas que aparecen en todos los periódicos en línea --, las diferencias aparecen como un estímulo y no un estorbo para la comunicación. Esto es algo que tiene grandes implicaciones para los lectores nativos y no nativos por igual.

En el caso de los nativos, lo más fascinante es que las diferencias óen su mayoría léxicas y, en menor grado, también de orden sintáctico-morfológico?aunque en un primer momento puedan sorprender, no suelen presentar un obstáculo para la comprensión: al principio se deduce el significado por el contexto, y enseguida se asimilan y dejan de ser raros fenómenos para convertirse en indicios de que nos encontramos ante una variante distinta de la nuestra. Incluso en los casos de palabras irreconocibles que sí entorpecen la comunicación, siempre se puede acudir a un (buen) diccionario; a propósito, en vista de que la mayor parte de los diccionarios ëautoritativosí se concentran en la norma española, sugeriríamos a los lectores peninsulares pertrecharse de un buen diccionario de americanismos.

Pero la situación es diferente si se observa el fenómeno desde la perspectiva de la enseñanza del E/LE, pues la prensa en línea ofrece al lector no nativo la posibilidad de acceder a cualquiera de las variedades del español y éste probablemente no detectará esos elementos léxicos como propios de una variante determinada, sino simplemente como una palabra que no conoce y cuyo significado, con un poco de suerte, encontrará en el diccionario. Esto es algo que se extiende no sólo a los aprendices, sino también a los enseñantes no nativos. A diferencia de un profesor nativo, quien detectará los localismos como tales y se irá familiarizando con ellos, es más difícil que un enseñante no nativo sitúe dialectalmente esas variedades, de manera que su perspectiva tendrá aspectos en común con la del aprendiz y seguramente actuará a favor de esa nivelación o fusión que se está produciendo como resultado de la confluencia de las distintas variedades y registros en los medios de comunicación. Por cierto, este es un fenómeno que no ha pasado desapercibido. Justamente un equipo de investigación en Alemania está examinando actualmente el efecto nivelador de la Internet en la lengua española, lo cual también se ha mencionado recientemente en un curso organizado por el Instituto Cervantes y la Agencia EFE (N.Y.). Al mismo tiempo, este hecho nos conduce a plantearnos qué lengua enseñamos como E/LE, a revisar los manuales para tratar de ver si se presenta la variedad peninsular (que, no olvidemos, corresponde a una parte muy pequeña del total de los hablantes de español) como "español general", o incluso si lo que se ofrece al aprendiz de E/LE es únicamente la variedad del centro de la península, el castellano de Castilla. El extranjero que haya aprendido el español peninsular y se acerque a la prensa hispanoamericana en línea verá ampliado su vocabulario si consigue averiguar el significado de esas nuevas palabras, y si no es advertido de que se trata de rasgos dialectales, construirá un "panespañol" en su gramática interna.

Por otra parte, la posibilidad de acceder a cualquier variedad de la lengua, o a todas, según se desee, tiene una importancia fundamental para un profesor nativo en un país no hispanohablante, sobre todo aquél que se debate en torno a cuál variante de la lengua enseñar o que se ve obligado por las circunstancias a enseñar una variante que no es la suya. En estos casos, el efecto nivelador de los periódicos en línea, donde se entremezclan los registros y las variedades, desempeña un papel clave. El español, como lengua viva, está en un proceso continuo de cambio, de tal modo que todos los grupos de hablantes son focos de cambio y renovación de la lengua. Si un grupo está aislado, evoluciona solo y puede llegar a alejarse del resto, tanto más tratándose de individuos. Por el contrario, cuanto más interconectados estén los grupos de hablantes, más global será la evolución: todos tendrán acceso a todas las variedades e innovaciones y, aunque no las adopten, se familiarizarán con ellas. En este sentido, la prensa en español en línea constituye una oportunidad singular para actualizarse y mantener viva la lengua a distancia, o para aprender a conocer y adaptarse a las idiosincrasias de una variedad impuesta. El lector que accede habitualmente a la prensa en línea se va habituando a las diferentes variedades hasta, inconscientemente, hacerlas suyas. Todo lo cual nos lleva a preguntarnos hasta qué punto el hablante nativo, sobre todo en el extranjero, tiene conciencia de cambios efectuados en su habla; ¿acaso se da cuenta del momento de adopción de un elemento lingüístico llegado de otra variedad? A fin de cuentas, no es del todo descartable que, expuesto constantemente a distintas variedades, acabe desarrollando una especie de "interlengua" nacida de su prolongado contacto con las diversas manifestaciones de su propio idioma. Otro ejemplo de la fusión de que hablamos anteriormente.

Sea como sea, no cabe duda de que las ventajas de utilizar la prensa hispanohablante en línea en la clase de E/LE sobrepasan con creces a las desventajas. Además del factor motivador y la satisfacción de una retroalimentación instantánea, el input de material original e información actualizada que ofrece al lector es de un valor incalculable, amén del sinnúmero de muestras auténticas de la lengua y la cultura en situaciones reales. Caracterizada por su homogeneidad lingüística, especialmente en sus niveles más cultos, con un sistema vocálico simple (5 elementos), un amplio sistema consonántico, una sintaxis elemental y un léxico fundamental compartidos por todo el mundo hispánico, la lengua española aglutina variedades geo y sociolingüísticas que son ineludibles y que contribuyen enormemente a la riqueza del idioma. En este sentido, el contacto con las distintas variedades a través de los periódicos en línea facilita la adquisición de neologismos, estructuras gramaticales y expresiones idiomáticas. Por esta razón, si se va a trabajar la prensa hispanohablante en clase, el profesor tiene el deber de familiarizarse primero con el medio, así como por lo menos con las variantes más sobresalientes, para después actuar de puente entre el aprendiz y los posibles escollos, ayudándole a tomar conciencia de la riqueza de la lengua y a evitar su desorientación en el supuesto de que acuda al diccionario en busca de esa palabra que ha leído en la prensa en línea hispanoamericana... y no la encuentre...

A continuación señalamos algunas de las principales diferencias que hemos percibido al navegar por los mares virtuales de la prensa en español en línea. Puesto que partimos de la prensa escrita (en línea), nos fijamos sólo en los rasgos lingüísticos que se detectan en la lectura, principalmente en el léxico. Reiteramos que, en la mayoría de los casos, estas diferencias no estorban la comunicación. Por último, a modo de regla general para facilitar la navegación, sugerimos al navegante-lector el siguiente itinerario: índices de prensa (agrupada por zonas y países) ----> periódicos ----> secciones.
 
 

Ejemplos de variedades dialectales detectadas en la prensa hispanohablante en línea

Canarias 7 (Canarias)

El Mercurio (Chile) Clarín (Argentina) La Jornada (México) El Universal (Venezuela)

 

 

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/ele/fiealc.html

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