Hay en Madrid un simón que
se alquila... no sé dónde, y tiene más aventuras
que Gil Blas o don Quijote. Su figura es de caldera, verde y negro sus
colores, no tiene muelles de Ce, ni persianas ni faroles; ni
menos en sus costados se ostentan empresas nobles, ni guarnecido
pescante con dobles cifras de bronce.
(...)
Ramón de Mesonero Romanos (Madrid, 1803-1892), El
coche simón (octubre de 1837), Escenas matritenses.