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W.H. Auden
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La más grande de las parejas de espíritu y naturaleza y la más ortodoxa es, por supuesto, Don Quijote y Sancho Panza. A diferencia de Próspero y Calibán, su relación es armoniosa y feliz y, a diferencia de Tamino y Papageno, es dialéctica: se afectan entre sí. Además, tanto ellos como su relación son cómicos; Don Quijote está cómicamente loco, Sancho está cómicamente cuerdo, y cada uno encuentra al otro una adorable figura de diversión, una fuente sin fin de diversión. Es esta comedia omnipresente la que hace al libro ortodoxo; preséntese la relación como trágica y la conclusión es maniquea, preséntese seriamente a ambos o a uno de los personajes y la conclusión es pagana o pelagiana. El hombre que toma en serio la orden de Cristo de coger su cruz y seguirlo debe, si es serio, verse como una figura cómica, pues él no es el Cristo, es sólo un hombre como el resto; pero él cree que la orden «Sé perfecto» está en realidad dirigida a él.
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W.H. Auden (York, Inglaterra 1907-1973) Balaam y su asna, en La mano del teñidor. |
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