Corrector de estilo en la agencia EFE,
Alberto Gómez Font presentó una charla amena y distendida,
en lenguaje marcadamente coloquial, que hizo pasar un buen rato al público
asistente y arrancó más de una sonrisa.
Habló del uso de los libros de
estilo en los periódicos y agencias de noticias, defendiendo la
necesidad de sintetizar y homogeneizar los mismos. Pero sobre todo se dedicó
a comentar unos cuantas anécdotas y ejemplos sobre el uso de la
lengua castellana.
Recordó la ley que afecta a cinco
conocidos topónimos españoles cambiando su antigua denominación:
Lleida por Lérida, Girona por Gerona, Ourense
por Orense, A Coruña por La Coruña y por fin Illes
Balears por Islas Baleares.
También hizo referencia al foro
de debate del español, en la dirección http://sancho.eunet.es/listserv/,
en el que están inscritas 240 personas. Pues bien, en dicho foro
han ido saliendo a colación una serie de cuestiones sobre el uso
de ciertos términos en jerga informática, por supuesto a
nivel de las personas de la lista. Así por ejemplo, se aceptó
por parte de 220 de las 240 personas el uso de la palabra "emilio" en lugar
del término inglés e-mail (correo electrónico,
pronunciado imail). Igualmente se aceptó la palabrilla "pribao"
para hacer referencia a los correos privados.
Como colofón a su ingeniosa charla,
el Sr. Gómez nos comentó su azarosa aventura en el viaje
(por el disparatado uso de la lengua española en España)
en avión que realizó para asistir a este curso. Todo comenzó
en el aeropuerto de una ciudad española en el que nuestro por entonces
despreocupado ponente optó por tomar un aperitivo en un hotel que
conocía, hotel en el que cuatro meses antes efectuó una reclamación
por encontra los letreros check in (recepción) y check
out (caja) sólo en inglés. Cuál sería su
sorpresa cuando comprobó que nada había cambiado. Descorazonado
y cabizbajo abandonó el lugar. Pero esa no era la última
sorpresa. Ya en la terminal nacional del aeropuerto le indicaron que el
avión estaba delayed (retrasado) por overbooking (sobrecarga)
. "¿Dónde estoy?, ¿me he confundido de país?,
¿de continente?, ¿de planeta?". Pues no, no se confundía.
Estaba en España, en la auténtica y profunda España,
país en el que se habla una de las lenguas más ricas y expresivas
del mundo. Y en este país, en ese hilarante aeropuerto, se encontró
comprando cosillas en unas duty free shops (tiendas libres de impuestos),
minutos después de haber adquirido un billete en la business
class (primera clase) de una compañía "extranjera": Iberia.
Ya en la aeronave, y con una ligera pero creciente sensación de
desasosiego, le anunciaron que se iba a ofrecer al pasaje un servicio de
cattering (aperitivo) en el que, como no, se sirvieron unos deliciosos
peanuts (cacahuetes salados con miel). Toda esta sucesión
de hechos ha producido en nuestro campechano amigo una congoja de la que
no está seguro de librarse a corto plazo.
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de la agencia EFE siga el enlace http://www.efe.es.