Día Internacional de la Mujer
por Ismael Marinero

::: 3000 macetas frente al Jardín Botánico de la UCM
El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, se presentaba una ocasión única. Una oportunidad maravillosa para demostrar lo comprometida que está la UCM con las políticas de igualdad entre sexos, celebrando por todo lo alto el 75 aniversario del voto femenino en España y el centenario del voto femenino en Europa con diversos actos relacionados con la cultura. Y no fue desaprovechada.

A las 11 de la mañana todo estaba preparado. 3000 macetas con violetas descansaban al sol, formando un triángulo frente al Jardín Botánico de la UCM. El objetivo era que transeúntes, hombres y mujeres, realizaran su personal homenaje a la lucha de la mujer por conseguir la igualdad, llevándose consigo este símbolo. La gente se arremolinaba para coger las flores, mientras admiraban la Exposición de las catorce fotos seleccionadas del Concurso de Fotografía de la UCM que, con el lema Mujer y Derechos Humanos, cubrieron la fachada del edificio principal del Jardín Botánico con una muestra de las injusticias a las que se enfrentan las mujeres en el mundo actual. Las grandes ampliaciones de las fotografías permanecerán expuestas hasta mediados de abril y todavía hay quien se para frente al edificio para admirar el trabajo de los participantes [para ver las catorce fotografías seleccionadas y los textos de sus autores, pincha aquí].

::: Fotos seleccionadas en el Concurso de Fotografía de la UCM
La jornada y su espíritu festivo continuaron en la carpa instalada junto al Edificio de Alumnos. 12.000 watios de potencia para que la música invadiera la Avenida Complutense de sonidos reivindicativos y contundentes. Turaraina, con su propuesta variada de músicas del mundo, calentó el ambiente con los primeros bailes entre el público. Poco después, las Flamencas en cuadro aparecieron en el escenario: dos bailaoras, entre ellas una jovencísima debutante de apenas 16 años, una cantaora y tres instrumentistas componen este grupo formado sólo por mujeres que aporta una visión novedosa del flamenco. Una propuesta con duende, ese extraña e inefable cualidad de la música (como el swing en el jazz) que se reconoce cuando se escucha y que emociona a quien entiende.

::: Flamencas en cuadro en concierto
El turno le tocaba a Las Vecchias, tres jovencísimas rockeras reclamando un sitio en la escena madrileña con su punk-rock adrenalínico. La fuerza contagiosa de sus canciones hizo mella en el público que iba acercándose a la carpa, atraído por los arrebatos sonoros de Ana, Dulce y Carola. Entre canción y canción, Las Vecchias aprovechaban para reírse de sí mismas y de la audiencia, o para explicar el origen del 8 de marzo... toda una demostración de que el humor no está reñido con la reivindicación de un mundo mejor y más justo.

::: Las Vecchias en concierto
Tras un breve descanso, Mallory Knox tomaron las riendas del concierto. Con su estética rojinegra y su estilo descarado, los cinco integrantes del grupo, liderados por la imparable Vanessa, exhibieron los temas de su primer LP No basta respirar y justificaron el revuelo mediático que empieza a palparse alrededor de la banda. Su colaboración permanente con Paul Collins les ha llevado a tocar recientemente con él en Gruta 77, y augura nuevos éxitos y un futuro prometedor para Mallory Knox. Ritmos bailables, toques powe-pop y actitud punk caracterizan a un grupo que dará que hablar... y mucho. Con ellos acabaron los conciertos en la carpa, dejando al respetable con un buen sabor de boca después de cuatro horas de conciertos para todos los gustos.
A las 8 de la tarde, las butacas del Auditorio de la Facultad de Medicina estaban repletas. Los asistentes esperaban impacientes a que comenzaran los acordes del programa propuesto por el conjunto de cámara Sonor Ensemble que, dirigido por Luis Aguirre, dio comienzo al concierto atacando los acordes del Chant de Linos de Jolivet, con Susana Recio como protagonista. La flauta solista, arropada por los instrumentos de cuerda (violín, viola, violonchelo y arpa), acarició los oidos de los presentes, que a lo largo del recital pudieron disfrutar de composiciones de Ravel, Strauss y dos compositoras españolas, Consuelo Díez y Mariana Martínez.
Con los aplausos finales, que resonaron durante varios minutos, se daba por terminada una jornada que consiguió sus objetivos: concienciar de la necesidad imperiosa y justa de la igualdad entre hombres y mujeres, demostrar la fuerza y el valor artístico de varias mujeres protagonistas de los conciertos y alegrar los sentidos de todo aquel que quisiera acercarse a la Ciudad Universitaria para asistir a una explosión musical y artística en favor de la igualdad de género.
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