Las salas pequeñas a telón abierto
por Alfredo Medina
El pasado 27 de marzo se celebró el Día Mundial del Teatro, y ya van cuarenta y cinco años celebrándose. Es una ocasión muy propicia para hacer un pequeño repaso por la situación del teatro en Madrid

Las protestas y denuncias por parte de los profesionales del sector no son nada nuevo. La falta de asistencia de público a las salas, el poco respaldo y difusión por parte de los medios de comunicación y la ausencia de una política cultural unitaria, son algunos de los males endémicos del teatro. Pero para hacernos una idea de como están las cosas, nos hemos acercado a las salas más pequeñas y más alejadas de los circuitos comerciales. Esas salas que apenas tienen aforo, que nunca son atendidas por la prensa, donde difícilmente veremos a actores y actrices reconocidos por el público y que huyen de las obras de tirón fácil y de grandes reclamos para el espectador. Esas salas que, mediante una cuidada selección de su programación y seguidas por un público minoritario pero fiel, han sobrevivido heroicamente, algunas desde hace más de 30 años.
Por aquello de empezar por el principio, hemos visitado Karpas Teatro.
Al frente de la sala está, desde 1974, Manuel Carcedo Sama, acompañado hasta hace muy poco por María y Eusebio Pascual. Manuel Carcedo empezó introduciendo el mimo en España, para lo cual fundaron la compañía Karpas Teatro Mimo de Madrid. A continuación crearon la primera escuela privada de interpretación de Madrid, que todavía sigue en funcionamiento.
Después de pasar por distintos locales, desde hace 4 años desarrollan sus actividades en el número 19 de la calle Santa Isabel, desde donde nos ofrecen una programación que aboga ante todo por el texto y el trabajo actoral: “defendemos un teatro de texto, una dramaturgia tradicional”. Tras una profunda reflexión sobre el teatro, Manuel Carcedo lo tiene claro: “Lo que no se puede es olvidar de dónde se viene. Si no existiera el teatro griego no existiríamos nosotros, somos el producto de todo nuestro pasado. Hace tiempo que se hace una exaltación de la figura del director porque es un recreador de las obras. Creemos que el teatro nace de una obra literaria y la creación es una creación literaria y está en la obra, por ello, el auténtico creador es el autor. El director, como los intérpretes, están al servicio de esa creación.”
Por lo tanto el texto es lo primero, el origen, el punto de partida. No podía ser de otra manera para alguien como Carcedo, que ha dedicado toda su vida a escribir y ha recibido innumerables premios literarios, entre ellos ocho Premios Nacionales de Teatro. Sin embargo también defiende apasionadamente el papel que juega el actor en el acto mágico de hacer llegar la obra que recoge el texto hasta el espectador: “El actor recupera precisamente una posición que le pertenece total y absolutamente y que le está siendo robada en muchísimas ocasiones. Es el que verdaderamente crea el personaje y lo vive cada día, cada noche. Es él el que lo defiende delante del público.”
Desde la escuela se forma a los actores bajo ese prisma, otorgándoles la importancia que supone ser el vehículo de expresión responsable de transmitir al espectador todos los matices que hay en la obra. Para ello, trabajar en una sala de 60 butacas proporciona al actor la oportunidad de establecer una relación única con el público. “Tenemos una sala muy pequeña, muy íntima, muy acogedora, donde la labor del actor es totalmente un encaje de bolillos, o sea que aquí no puede haber un gesto a destiempo porque es como si estuviera la gente dentro del espacio escénico”.
Desde Karpas Teatro se mantiene un teatro con las miras puestas en los orígenes, en los clásicos. El planteamiento es riguroso, con adaptaciones que, por el tamaño de la sala, forzosamente se deben reducir a lo imprescindible, pero que siempre serán fieles a la esencia del texto original y a la propuesta del autor. Quizás programen títulos que podamos encontrar en grandes producciones públicas, pero su acercamiento a los textos siempre es ortodoxo y purista. Discurre alejado de revisiones, versiones y fusiones renovadoras. “En los teatros nacionales ocurre que un colegio se acerca a ver La vida es sueño y se encuentra a todos en los años cuarenta. Esos chavales que van a ver “La vida es sueño” primero tendrán que saber como es la obra de verdad, para luego poder juzgar lo otro. Es que es una sinrazón. A mi me parece muy bien que se hagan revisiones, pero siempre que eso se sepa, que el público sepa claramente lo que va a ver.”
Unos miran hacia atrás y otros hacia adelante. Otra de las salas con más antigüedad y nombre en Madrid es la Cuarta Pared , pero por motivos muy distintos. Nace en 1986 como centro de formación y como compañía, y desde 1992 abre sala en la calle Ercilla, 17. Desde allí programa sus montajes y los trabajos de muchas otras compañías, pero siempre con un claro criterio unificador. Isabel Vega, la coordinadora general de la sala, lo explica así: “La programación de Cuarta Pared muestra obras de autores contemporáneos, españoles o de habla hispana, porque se supone que los autores que están escribiendo ahora lo hacen sobre lo que está pasando y la realidad social que es realmente lo que nos interesa. Además apoyamos obras con una puesta en escena dirigida hacia la vanguardia. Hay otros sitios para propuestas más establecidas, nosotros preferimos apostar por lo más actual, y por la crítica social.”

::: Fachada de la sala Cuarta Pared
Ambas salas constan de compañía propia, y otorgan a los actores un papel fundamental, pero recorren caminos distintos. Cuarta Pared, como sala, ha dado la oportunidad a muchas compañías de estrenar sus propuestas, siempre en busca de una línea creativa original. Con el objetivo de desarrollar la dramaturgia española y la danza contemporánea, así como la promoción de nuevas generaciones de autores, directores y actores. Para ello una de las herramientas de más éxito que ha utilizado han sido los festivales. “Cuarta Pared considera que es positivo que haya muchos festivales porque es la manera de que compañías extranjeras lleguen hasta aquí, que la Cuarta Pared no podría traer fuera del marco de esos festivales. Esto supone un intercambio fructífero sobre todo para el espectador, que puede ver compañías extranjeras por el precio habitual fuera de los festivales. Esto enriquece la programación de la Cuarta Pared y la oferta cultural madrileña.”
Quizás Cuarta Pared haya sabido aunar mejor que nadie tres pilares básicos del teatro: exhibición, producción y formación. Esta ha sido la base de su éxito a lo largo de bastantes años, reconocido con varios premios Max y Ojo Crítico.
Pero si hay algo en común entre todas las salas, es la problemática del público. Con unos aforos mínimos y una programación de gran calidad, pero sin concesiones comerciales, la respuesta del público nunca es suficiente para mantener las salas económicamente. Manuel Carcedo nos lo explica así: “En estos momentos deberíamos estar todos bastante agradecidos a las instituciones, como el ayuntamiento, que desde hace dos años está dando una subvención pequeña para el mantenimiento de este tipo de salas y es una subvención totalmente a fondo perdido para poder posibilitar que estas salas sigan existiendo y no haya que cerrar. De momento el Ayuntamiento es la única institución que nos ha tenido en cuenta.”
Antonio Martínez, programador de la sala Lagrada coincide plenamente: “Las salas, tan pequeñas, si no fuera por las subvenciones, no se mantendrían. Nosotros llevamos casi 5 años y estamos empezando a tener acceso a las subvenciones desde hace año y medio. Hemos empezado con mucho amor al arte, poniendo dinero de nuestro bolsillo, haciendo trabajos de todo tipo. Es una especie de locura, heroicidad, llámale como quieras, pero es así al principio. Pero si no, más allá de medio plazo no tendía posibilidades de subsistencia una sala de estas.”

::: Interior de la sala Lagrada
Ante un problema tan delicado, cada sala busca sus propias soluciones. En Cuarta Pared han desarrollado mucho la implicación del público mediante la figura del socio. “Tenemos un público fiel. Hay socios y eso está muy bien porque no es caro y les permite asistir a todas las representaciones, disfrutar de todas nuestras actividades, recibir información en casa y obtener condiciones especiales. Hay gente que lleva viniendo a vernos durante muchos años, montaje tras montaje.”
Pese a la fidelidad de cierto público, esto no deja de ser un espectáculo minoritario. Esto lo explica muy bien Antonio Martínez, desde la sala Lagrada: “Por un lado hay mucho público que son profesionales del propio teatro y hay un sector de público fiel que van por todas las salas y desde hace años, igual que van al teatro comercial. Es gente muy aficionada al teatro que viene a estos sitios a ver cosas que en el teatro comercial no van a encontrar. Pero hay una labor enorme por hacer, como ver como conseguimos captar nuevos públicos, por ejemplo en las universidades”.
Ante el reto de atraer a nuevos públicos los medios de comunicación podrían jugar un papel fundamental, y la falta de apoyo a estas manifestaciones culturales es una herida abierta para muchas salas, como dice Manuel Carcedo: “Ha sido una carrera en solitario sobre todo con la crítica. Estoy bastante dolido con los medios de comunicación, que al teatro no le hacen el suficiente caso. Hay publicaciones solamente de teatro que se ocupan de los grandes montajes. Yo lo entiendo, no puedes dedicarle demasiado espacio a algo que es minoritario, esto es una sala de 60 butacas. Ya lo se. Pero de todas maneras deberían permitir que cada uno tuviéramos nuestro sitio y no es así. No puede ser que un crítico no venga a un estreno absoluto de un autor vivo, contemporáneo, es obligatorio que venga. Te dicen que hay muchos teatros, que no pueden asistir a todos los estrenos. A nivel profesional y a nivel humano se debe de hacer. Yo entiendo que un periódico se debe a los que lo compran. Pero para eso están las publicaciones especializadas. Pero bueno esto es un poco la tiranía del capitalismo.”
Desde Ítaca (Canarias, 41) Maria José Sarrate coincide plenamente: “Hay que proponer cosas y buscar una repercusión, si no, es bastante complicado. Siendo una sala de estas características no hay opción a que los medios de comunicación te hagan mucho caso. Reclamo un poco de apoyo por parte de los medios de comunicación. Es necesario. Conseguir una entrevista en la radio, en una revista, es imposible. Siempre atienden a los mismos y por debajo estamos los demás que también tenemos algo que decir. Nosotros de manera regular informamos a los medios y si sacan un previo ayuda muchísimo, pero nos ha pasado que hemos convocado ruedas de prensa y no ha venido nadie. Falta apoyo por parte de los medios de comunicación.”

::: Fachada de la sala Ítaca
Son problemas comunes a todos los espacios que cada uno afronta individualmente, aunque quizás se podrían sentar a compartir experiencias y dialogar sobre la situación. Al menos está es la opción que se defiende desde la sala Lagrada: “ Formamos parte de La Red Nacional de teatros Alternativos, y a través de la Red intentamos estar en contacto, nos reunimos una vez al año. Objetivamente creo que el diálogo es necesario, se impone que terminemos hablando y se acabe la incomunicación que hay ahora, porque ahora mismo en Madrid debe haber unas 20 salas más o menos. Es necesario que hablemos entre nosotros y nos pongamos de acuerdo en una serie de cosas para trabajar todos en la misma línea, puesto que somos todos sitios pequeños y afrontamos los mismos problemas”.
Pero, pese a los problemas comunes, hay muchas diferencias que separan a las salas. Cada una tiene unos criterios de programación únicos y a veces incompatibles con las demás, lo cual les lleva a acercarse al público de forma diferente. Un caso peculiar es la distancia que separa la programación de Cuarta Pared y Lagrada, que aunque son vecinas en el barrio, Lagrada está en la calle Ercilla, 20, justo enfrente de Cuarta Pared, sus criterios de programación están muy alejados. Antonio Martínez nos lo resume así: “En reductos como este, en sitios pequeñitos, hacemos un tipo de teatro que en las salas comerciales no tiene cabida. Fundamentalmente programamos teatro de texto, pero creo que tiene que haber de todo. Al principio hacíamos bastantes ciclos de grandes autores. Pero también queremos dar a conocer nuevos autores y textos que en teatro comercial raras veces se estrenan. Son cosas que vas conociendo, que vas encontrándote por el camino. Muchos autores, por ejemplo, empiezan a estrenar en salas como esta. Y las compañías que empiezan también es aquí donde tienen posibilidades de mostrar sus trabajos, somos como una especie de cantera. También es importante que se tenga en cuenta el tipo de espacio que es esta sala.”
Ya hemos visto que Cuarta Pared apuesta ante todo por textos comprometidos con la crítica social y montajes vanguardistas, así como por los grandes festivales, que nos acercan propuestas de otros países. Sin embargo en Lagrada lo ven de otro modo. “Madrid es una ciudad muy caótica, no hay una programación organizada. Por ejemplo para mi hay un exceso de festivales. Hay mucha oferta, Madrid es la ciudad española con más oferta teatral. Y con los festivales mucho más. Luego muchos de esos montajes que se estrenan no tienen vida más allá del marco de ese festival y eso no tiene mucho sentido”
Ante la gran cantidad de oferta disponible, la Red Nacional de Salas Alternativas apuesta por organizar giras que permitan mover estos montajes por toda España y así dar más salida a cada propuesta escénica: “ Estamos intentando hacer un circuito de montajes que pasan por nuestras salas para que en el último trimestre del año haya una gira de las compañías seleccionadas tanto de teatro como de danza por las distintas salas que hay en España, con unos presupuestos en consonancia con el teatro comercial. Que sea a la vez un exponente de las programaciones que suele haber en todas las salas a nivel nacional. En esto colabora el Ministerio, que a cambio nos impone que sean textos de autores contemporáneos españoles.”
Otras salas prefieren emprender un camino en solitario, como Ítaca, una de las salas más recientes, pero que rápidamente se ha hecho con bastante prestigio gracias a la calidad de sus propuestas. Maria José Sarrate lo tiene muy claro: “Estamos intentando ser una sala independiente dentro de lo difícil que es ser independiente en este país, porque creemos que la cultura es independiente. Por otro lado, sin las ayudas públicas es imposible. La sala no funciona por sí sola para mantenerse económicamente. Tampoco existen mecenas privados que contribuyan a esto.”
El panorama es muy variado y eso ofrece al espectador una amplia oferta donde elegir. Sin embargo, desde la veteranía o con el empuje de los que empiezan, mediante el diálogo o de forma independiente; cada uno a través de su camino, todas las salas tienen varios elementos en común:
- la dependencia económica de las instituciones públicas a causa del pequeño aforo de la mayoría de estas salas.
- la falta de apoyo de los medios de comunicación, más pendientes del impacto mediático que de la riqueza cultural.
- la estrecha relación entre salas de programación, compañías de producción propia y escuelas de actores.
- el amor al teatro y el esfuerzo irrenunciable por ofrecer una programación de calidad sin rendirse a concesiones comerciales.
Con todo, el teatro, siempre en crisis, siempre muriendo y renaciendo, plagado de quijotes y de molinos, existe desde que existe el hombre. Y le acompañará de por vida. Como nos recuerda el escritor mexicano Víctor Hugo Rascón Banda en el Manifiesto de esta edición del Día Mundial del Teatro: “el teatro refleja la angustia existencial del hombre y desentraña la condición humana. A través del teatro, no hablan sus creadores, sino la sociedad de su tiempo.”
La sociedad habla, y nosotros, el público, podemos acudir a las salas a escucharla. Esto nos ayudará a conocernos mejor a nosotros mismos. ¿Acaso no es ese el mejor camino hacia la felicidad?
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