ARCO 2006... ¿y las nuevas propuestas?
por Álvaro Vargas

Como cada febrero surge la polémica alrededor de la feria de arte contemporáneo más importante de nuestro país, Arco . Están aquellos que se lamentan de que no tiene una perspectiva clara, que no consigue el elitismo ansiado, y que pese al elevado precio de su entrada sigue siendo un fenómeno de masas. De otro lado están aquellos conscientes de que no podemos competir con Art Basil y ferias similares, y que lo que nos hace originales es ese toque de tipical spanish , de barullo y de fiesta que tanto atrae a muchos galeristas, mal que nos pese.
Es cierto que cada año acuden centenares de personas que esperan encontrarse con un museo al uso, y que se acaban dando de bruces con lienzos, lienzos y más lienzos. Tras una hora de largos paseos por pabellones miramos las obras como cuando vamos al hiper el domingo por mañana con la legaña puesta, sin el apetito suficiente para pararnos delante de un solomillo y apreciar su color, su textura… Arco no deja espacio a la reflexión.
De la edición 2006 cabe destacar la presencia de unos cuantos jóvenes creadores que no cuentan con una galería a sus espaldas y que han podido presentar sus obras gracias a la iniciativa Dieciséis proyectos de arte español , por la que se estarán felicitando los organizadores de la Feria, ya que fue de lo poco interesante que se presentó relacionado con las nuevas tecnologías y los nuevos materiales.
Vi controles de seguridad, algunos estudiantes de Bellas Artes, galeristas, inglés, escuché mucho inglés, y cuadros, vi demasiados cuadros… pero poco arte del presente, arte del siglo XXI. Las video-creaciones estaban relegadas a pequeños cubículos que dificultaban su visibilidad y eran casi inaudibles, las instalaciones eran escasas y cuando apostaban por ellas las amontonaban, el arte-interactivo yo no lo encontré y las performances ni de lejos.
Comprendo que es una feria que busca rentabilidad (de hecho ha aumentado un 13% sus ventas este año), pero si pretenden además una proyección internacional deben buscar eso que se ha dado en llamar nuevo arte, difícilmente vendible y de catalogar (de momento y a estas alturas de siglo) pero muy rentable para aquellos artistas que desecharon el lienzo hace tiempo como soporte de expresión.
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