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Las esquelas de defunción como elemento informativo Dr. Bernardino M. Hernando
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Resumen Las esquelas de defunción figuran en los periódicos como sección especial. En realidad es sección publicitaria. Con todas las consecuencias. Sin embargo, no admite un análisis meramente publicitario: la carga informativa de las esquelas de defunción es tal y tanta que exige un análisis en el mismo nivel de las secciones de información y opinión del resto del periódico. Las esquelas de defunción se convierten así en paradigma del periódico entero. En ellas, además, se cobija el aspecto más humano del periódico. |
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Abstract
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Las esquelas de defunción como elemento informativo Dr. Bernardino M. Hernando
El día 30 de marzo de 2001 moría en Barcelona, a los 71 años de edad, Pedro Cuatrecasas Sabata, prestigioso abogado, fundador y director de un conocido bufete internacional. Otras presidencias, consejerías y cargos hacían del difunto un personaje muy importante. Prueba de ello, las cinco esquelas de buen tamaño que aparecieron en el diario madrileño ABC al día siguiente, 31 de marzo. Sin contar las muchas más de otros periódicos. Limitémonos a ABC, uno de los principales soportes nacionales de este interesante género híbrido que son las esquelas de defunción. Tres de las cinco esquelas de ABC eran convencionales, con los datos habituales: fechas, cargos, familia, deudos... Pero dos escapaban a esa convencionalidad: tras el nombre completo decían: Pedro, supiste ser generoso; tu vida ha sido una entrega de afecto, enseñanzas y, sobre todo, humanidad. Nos has ayudado a conseguir el presente y a preparar el futuro. Has sido un ejemplo de cómo amar la vida. Pedro, has hecho ‘tus deberes’ y ya puedes descansar tranquilo. Tus amigos y colaboradores de despacho siempre estaremos en deuda de afecto contigo. Gracias, Pedro
Gracias por todo lo que hemos recibido de ti. Tu espíritu siempre permanecerá con nosotros.
EL QUE PAGA MANDA La información es imposible o no es casi nada si no se establece una relación especial entre emisor y receptor. Relación que ha de ir mucho más allá de la mera identificación del receptor con el talante y calidad de la información que le ofrecen. El receptor tiene que sentirse también emisor. Y hace lo posible para ello. Así lo demuestra la importantísima sección de "cartas al director". Pero algunas esquelas de defunción son la demostración más curiosa, más completa, más vital de este afán emisor, a pesar de ser una prueba de aspecto fúnebre. La primera particularidad de las esquelas es que pertenecen al ámbito de la publicidad: la denominación de "esquelas" como título de sección (3) que suele presidir las páginas a ellas dedicadas no engaña a nadie. Podrían ir colocadas, sin más, como prolongación de los anuncios por palabras. Como anuncios hay que pagarlas y como anuncios funcionan. Constituyen una singular sección informativa en la misma medida en que es información la publicidad. Con todas las consecuencias: como en toda publicidad, en las esquelas hay verdad constatable y puede haber parte de exageración, o simple y llana deformación de un pequeño núcleo de verdad. No obstante, a veces es una publicidad escueta y sin adornos que se limita a hacer acto de presencia, a ofrecerse al lector. En cualquier caso pertenece al abigarrado mundo de la mercadotecnia de las pompas fúnebres (4) Hay empedernidos lectores de esquelas, lectores atentos y diarios. Suelen ser personas mayores que acaso buscan en esta curiosa sección publicitaria la cantidad y calidad de árboles talados en el bosque de la vida al que ellos aún pertenecen. Aún y quizá por poco tiempo. Hay en la lectura de esquelas una especie de eso que ahora llaman morbo o de morbosa delectación por parte de quien busca conocidos entre los muertos. Y no todo es morbo porque también hay simple información. Gracias a las esquelas el receptor se entera de la muerte de gentes que no aparecen en ninguna otra sección del periódico y que, sin embargo, pueden ser, y son de hecho, importantes. Y se entera de más cosas, de muchas más cosas. Porque las esquelas son una preciosa y abundante fuente de información sobre los mil y un detalles que jamás aparecerían en gélidas y mínimas biografías periodísticas. Además, las esquelas hablan, a veces, de personas de las que el periódico no hablaría jamás por su cuenta. Son los familiares del difunto los que hablan. A veces, el propio difunto que, en una manifestación menos lúgubre y mortuoria de lo que pudiera parecer, ha dejado escrita su propia esquela como quien deja un condicilo. Véase un ejemplo: Con esta esquela, redactada por él mismo para
ser publicada después de su entierro, suplica con cariñoso
ahínco a cuantos de veras le quisieron que rueguen a Dios por el
eterno descanso de su alma; y les promete que si ha tenido la dicha de
ser acogido en el seno del Padre, pedirá para ellos copiosas bendiciones...
(Ya, 13-V-1984)
INFORMACIÓN EXACERBADA Y OPINIÓN Dividimos nuestro trabajo en dos grandes apartados, según los dos aspectos que cubren las esquelas aquí analizadas: A) el informativo y B) el opinativo. En el apartado informativo (A) sólo estudiamos aquellas esquelas en las que se produce lo que llamamos exacerbacióninformativa y que consiste en una ruptura por elevación o énfasis de los datos y efectos habituales. La esquela habitual, normal- normalizada, se limita a emitir los datos básicos y tópicos, proporcionados por la familia del difunto y redactados por la empresa funeraria sobre una falsilla elemental. Es la pura información de lo imprescindible para cumplir el cometido esquelar: identificar al difunto para general conocimiento de invitar a sus honras fúnebres. Aunque, por el mero hecho de aparecer en el periódico, la esquela informa de algo más: de la importancia social, real o aparente, del difunto ( los pobres no tienen esquelas) que se amplía según el tamaño de la esquela y la cantidad de veces que se repite. Repetición que afecta también a los sucesivos aniversarios. Sin embargo, en este caso, el recuerdo anual del difunto suele depender más del fervor familiar. El interés político o institucional funciona a saltos: puede sorprendernos con el 500 Aniversario de Don Enrique IV, Rey de Castilla, Señor, amigo y bienhechor de nuestra Segovia (publicado en un periódico segoviano el 12 –XII -1974) o con el IV Centenario del Nacimiento de Don Pedro Calderón de la Barca a quien recuerda la Congregación San Pedro Apóstol de Presbíteros Seculares naturales de Madrid desde una esquela publicada en ABC de Madrid el día 1 de octubre de 2000. Y puede callar durante 100 años más. Hasta el próximo centenario (5) El fervor familiar es, puede ser, más constante. Entre los cientos de aniversarios recordados por la familia del difunto hay algunos tan emocionantes y cargados de referencias como el de María del Mar Pérez Lafuente, muerta a los 20 años en Madrid, el 28 de noviembre de 1990. Cada año, en esa fecha, una página entera de ABC de Madrid, llena de recuerdos y poemas, anuncia el funeral aniversario. O el de Don Carlos González-Serrano que falleció en accidente el 18 de marzo de 1971 y al que, 27 años después (ABC, 18-III-1998) recuerda Juanita en un poemita enternecido. Ambas esquelas, la de María del Mar y la de don Carlos, serán objeto de posterior comentario en este análisis. Es obligado preguntarse, aunque la pregunta quede sin
respuesta, qué se pretende con esta exacerbación informativa
o con la contundente actitud opinativa en las esquelas de defunción.
El sentido común parece indicar que cada esquela es cada esquela.
Habría que ir caso por caso y la más leve aclaración
sería fruto de una investigación policíaca. No viene
a cuento. Sin embargo, puede venir alguna luz de la terminología
que usa Habermas (1999:367 y ss) para clasificar la acción comunicativa
según su orientación al éxito vs. orientación
al entendimiento. Habermas recuerda la conocida clasificación
de los actos de habla según Austin: locucionario (decir algo),
ilocucionario
(hacer diciendo algo) y perlocucionario (causar algo mediante
lo que se hace diciendo algo). La categoría de Habermas orientación
al éxito viene a cumplirse por completo en el acto perlocucionario.
Aplicándolo a las esquelas con alguna ingenua brutalidad: si este
acto de habla o comunicativo sólo pretende decir algo es
un claro acto de orientación al entendimiento con toda su
carga de modestia y servicio, es decir, de pura información (hecha
abstracción de otros elementos indisociables como el tamaño
o repetición de la esquela); si pretende exaltar la figura del difunto
mediante la exacerbación informativa o la encomiástica opinión
ya está rozando la sospechosa "orientación al éxito"
en la que cae de lleno si la pretensión, confesada o no, más
o menos explícita y aun inconsciente, equivale a conseguir que el
lector de la esquela piense más o menos esto: "Qué importante
era el difunto, qué importantes son sus deudos, cuánto era
el amor que se tenían... etc." Tal descarada "orientación
al éxito", resulte o no eficaz, que esa es otra historia y depende
del lector, tiñe de intereses creados o de intereses deseados el
acto comunicativo periodístico de la esquela de defunción (6)
LOS NOMBRES Lo usual es que el nombre del difunto se limite al modesto nombre y dos apellidos, alguno de ellos compuesto, quizá, lo que en algunos países ya resultaría excesivo. De vez en cuando aparecen nombres larguísimos que no cabrían en el carné de identidad ni casi en ningún sitio excepto en la esquela pagada. He aquí algunos ejemplos: -D. Vicente Bertrán de Lis y Pidal Gurowski y Chico de Guzmán (ABC, 21-III –1988) -Doña Margarita Coello de Portugal y Bermúdez de Castro Pérez del Pulgar y O’Lawlor (Ya, 16-XII-1975) -Don Fernando Fernández-Monzón de Altolaguirre
Carrión y Gavarret-von Böhrreichenau (ABC, 31-I-1997)
En El Diario Montañés, El Correo Español/El
Pueblo Vasco, El Diario Vasco (EDV) y otros, hay o había la
costumbre de acompañar el nombre del difunto con una fotografía
al estilo de muchas tumbas de cementerios españoles, lo que añade
claridad y un cierto dramatismo a la identificación. A veces, la
multiplicación de esos pequeños rostros en cada pequeña
esquela causa un misterioso efecto-mosaico: el rostro sonriente de un joven
muerto a los 20 años, Gorka Unanue Etxezarreta, nos mira desde las
10 esquelas (1 en castellano, 9 en vascuence) que llenan casi una página
(EDV, 28-I-1996)
INDICACIÓN QUE ACOMPAÑA AL NOMBRE La indicación usual, cuando la hay, se limita a un enunciado simple (cargo u oficio), familiar (esposa/o, viuda/o...), adscripción religiosa ( hija de María, congregante mariano...). Inusual y significativo es toparse con indicaciones como las siguientes: Don Modesto Vidal Bernaldo (Tito), hombre de bien (ABC, 24-XII-2000) Manu Gascón, teilhardiano octogenario, estudiante de psicología traspersonal (ABC, 31-VII-1998) Doña Paula Calero Monterrubio, madre abnegada
(ABC, 31-V-1998)
Del guitarrista Narciso Yepes se publicó en varios periódicos la esquela que rezaba (nunca mejor dicho): RAZONES COMERCIALES Con frecuencia las esquelas dan cuenta y razón de industrias y comercios a los que pertenecía el difunto. Lo que no está de más para mejor identificación. Pero a veces lo hacen con tantos pelos y señales que no se puede resistir la tentación de pensar que estamos ante un aprovechamiento publicitario más. Nos permitimos recordar aquella broma periodística de Manuel Ossorio y Bernard (1839-1904) que en el semanario madrileño La Gran Vía (Año III, 3º de octubre de 1895 N.122) en su sección de "Actualidades" caricaturizó el afán publicitario comercial de algunas esquelas y lápidas de cementerio con el siguiente supuesto invento de una inconsolable y pícara viuda: TÍTULOS Y HONORES El muestrario de títulos y honores del difunto que figura en algunas esquelas es tan grande (ancho y largo) que vamos a limitarnos a copiar íntegramente un ejemplo (dos ya no cabrían aquí). En la mayoría de los casos es una lista que resume la vida del muerto. Es casi imposible que de todo eso pueda quedar constancia en las breves biografías apresuradas que hace el periódico cuando se trata, como en el caso que ejemplificamos, de persona de gran relieve social. La enumeración de tanto título y honor viene a suplir o completar, informativamente, las biografías periodísticas de oficio: Embajador de España /Abogado del Estado /Notario
que fue de Madrid /Académico de número de la Real de Jurisprudencia
y Legislación /Miembro de número del Instituto Mexicano de
Cultura /Ex gobernador del Banco de España /Ex gobernador suplente
por España del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Banco
Interamericano de Desarrollo /Ex director general del Instituto de Crédito
de las Cajas de Ahorros y de su Confederación Española /Collar
de la Real e Insigne Orden de San Jenaro /Baylio Gran Cruz de Justicia
de la Sagrada y Militar Orden Constantiniana de San Jorge /Caballero Profesor
de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén en sus Capítulos
Nobles de Aragón, Cataluña y Baleares y de Castilla y León
/De la Real Hermandad del Santo Cáliz /Cuerpo de la Nobleza Valenciana/
de la Real Antiquísima y Muy Ilustre Cofradía de Caballeros
Nobles de Nuestra Señora del Portillo de Zaragoza /Vicepresidente
y presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación de Hidalgos
a Fuero de España /Caballero Divisero Hijodalgo del Ilustre Solar
de Tejada /Grandes cruces de las órdenes de Isabel la Católica,
Mérito Militar, Mérito Civil, Mérito Agrícola
/Orden Ecuestre del Santo Sepulcro /Orden Mexicana del Águila Azteca
/Al Mérito de la República Italiana /Comendador de la Legión
de Honor /Medalla de oro y plata de Cruz Roja Española /Medalla
Individual al Mérito en el Ahorro /Medalla de oro del Instituto
Mundial de Cajas de Ahorros /Caballero de la Orden de San Silvestre Papa
/Cofrade de los Santos Patronos de la ciudad de Elda, falleció en
la fe de sus mayores habiendo recibido los Santos Sacramentos y la bendición
apostólica de Su Santidad el día 28 de agosto de 2000...
(ABC,
4-IX-2000)
MORIR: SUS EUFEMISMOS Y PRECISIONES En la inmensa mayoría de las esquelas se emplea, para indicar la muerte, el verbo "fallecer", que viene a ser el verbo oficial, el que las empresas funerarias tienen siempre a mano. "Fallecer", el anticuado "fallir", del latín fallere (engañar, quedar inadvertido, faltar...) es, al fin y al cabo, un eufemismo de morir. Y ya se sabe lo que se necesitan los eufemismos en estos trances de la muerte. Con alguna frecuencia, el verbo fallecer va apoyado por un adverbio de modo o su equivalente modo adverbial que matiza el hecho de la muerte (cristianamente, en accidente,... Como el verbo "morir", mucho menos empleado, puede ir suavizado con algún adverbio (serenamente...). En algún caso el eufemismo de fallecer se vuelca sobre un disfemismo inesperado (víctima indefensa de un vil y brutal asesinato, brutalmente asesinada, vilmente asesinada...) La necesidad de ubicar el fallecimiento para mejor información puede estar teñida de algún interés reivindicativo (... en el suceso del restaurante El Descanso (1985),... en el quirófano de cardiología del Hospital Clínico de...) o valorativo (Sexto Aniversario. José Manuel González-Valcárcel, doctor arquitecto... falleció en el Teatro Real de Madrid, llevando la dirección de la obra, el día 29 de enero de 1992. El País, 29-I-1998) Las fuertes convicciones religiosas disponen de una amplia gama de eufemismos ( que lo son sin que ello suponga poner en duda tales convicciones): volvió al Padre, murió y resucitó, nació para morir –murió para vivir, se durmió en la paz del Señor, descansó en la paz del Señor, terminó su vida mortal, nos dejó para irse al cielo, el Padre Dios lo llamó a la vida, fue al encuentro del Padre... En esquelas de sacerdotes y religiosos suele haber un cierto barroquismo teológico muy representativo de estilos eclesiales. La esquela del sacerdote, conocido escritor y teólogo, Carlos Castro Cubells, rezaba: ...nacido en Madrid el 22 de mayo de 1921. Sacerdote desde el 17 de mayo, Domingo de Pascua, de 1954 ha sido acogido en la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo el día 6 de junio de 1998 víspera de la Santísima Trinidad... Los Padres Escolapios parecen tener un modelo de enunciados para sus sacerdotes en el que sólo cambian los años del difunto: Ha culminado la ofrenda de su vida a Dios, llegando a la casa del Padre a la edad de (...), después de dedicar su vida sacerdotal a la educación cristiana de la juventud, siguiendo el ejemplo de San José de Calasanz en las Escuelas Pías. Al menos, esta es la fórmula empleada en varias ocasiones (ABC, 30-VIII-1984; 23 –IX-1984...) También hay seglares cuyos eufemismos religiosos tienen un cierto peso de barroquismo teológico: Laura Jiménez Abascal... nos ha regalado setenta y dos años magníficos de amor y bondad. Ha vivido en la fe de Cristo y ha fallecido el 2 de Abril en la confianza de volvernos a encontrar en la Casa del Señor. Su esposo... hijos (etc.) (ABC, 3-IV-2001) Otros modos, inapropiados para convertirse en fórmulas, reflejan peculiaridades o circunstancias tanto de los difuntos como de los redactores de sus esquelas: murieron bajo la nieve en Candanchú (El País, 23-I-1985), Juan Antón, mago, ya no está con nosotros; Hace un año Teresa nos dejó; Requeté hasta su muerte y voluntario de la Cruzada milita junto a Cristo Rey (ABC, 29-II-1984; 27-IX-1985 y 30-IX-1995) Entre los cientos de esquelas manejadas para este trabajo
sólo hemos encontrado una que se refiera de modo directo y expreso
a la enfermedad que, sin embargo, es causa de la mayoría de las
muertes: Pepón Coromina Farreny ha fallecido de cáncer
a los 41 años... (El País, 25-26-XII-1987)
LOS AUXILIOS ESPIRITUALES Algunos de los elementos religiosos de las esquelas, como los de los recordatorios, forman parte del frío y protocolario almacén de los fabricantes. A veces, ni siquiera con consentimiento de los clientes que no suelen estar para estos trotes. Sin embargo, otras veces son elegidos cuidadosamente por el cliente y es entonces cuando adquieren un valor especial de información voluntaria (7) La expresión más usada, tópica, que sigue a la noticia de la muerte, es cualquiera de estas: Habiendo recibido los auxilios espirituales; Habiendo recibido los Santos Sacramentos y la bendición apostólica; Habiendo recibido los Santos Sacramentos y la bendición de Su Santidad; Habiendo recibido los Santos Sacramentos; Confortado con los Santos Sacramentos y la bendición de Su Santidad... Son intercambiables y pocas veces significan algo más allá del mero protocolo aunque siempre vayan amparadas bajo la cruz que preside la esquela del creyente. Y el protocolo rutinario hace que llamen la atención referencias como la siguiente: El niño Joaquín Bernardo..., falleció en el día de ayer, a los 2 años de edad, confortado con los auxilios espirituales... (Faro de Vigo, 18-XII-1974) La casualidad quiso que, por lo menos una vez, quedara
en evidencia la falsa atribución de haber recibido los Santos Sacramentos
antes de morir: el mismo día (19-X-1975) en que, en la página
43, publicaba el diario Ya una esquela así adornada, en la página
24, en la sección de sucesos, contaba el periódico cómo
había muerto el difunto de la esquela: Perece al estrellarse su
coche con una farola
LOS DEUDOS La lista de deudos (familiares, amigos y compañeros del difunto), que "ruegan una oración por su alma" o aparecen como responsables de la esquela, puede ser larga, muy larga. En ella caben padres, padres políticos, hijos, esposos, abuelos, hermanos, hermanos políticos, primos, sobrinos, tíos, amigos entrañables, fieles colaboradores, compañeros de trabajo... Cada vez menos pero, todavía, figura su director espiritual. Toda su familia, amigos, compañeros y cuantos le conocían y necesariamente amaron, dicen con enternecedora osadía los padres del universitario Miguel Novillo Royo fallecido en Galapagar el día 25 de Noviembre de 1995 a los 19 años de edad víctima de un accidente de tráfico (ABC, 3-XII-1995) A veces, amigos y compañeros del difunto se implican de forma rotunda en la protesta contra una muerte injusta, como los de Paty Pérez Valmorisco... brutalmente asesinada el día 8 de marzo de 1985. Sus compañeros, profesores y amigos hacen constar su más enérgica repulsa... Cuando una sola persona aparece en la esquela, casi siempre es con un emocionante aire de totalidad: tu entrañable amigo, eternamente de ti enamorada, Isabel te recordará siempre, Eugenio siempre te recordará... Hay historias soterradas, prestas a cualquier imaginación
y que apenas se apuntan en una lista de deudos: ...su hija Laura; su
prometida, Mirian...
LAS FRASES Las frases cortas (citas bíblicas, poéticas...) que presiden algunas esquelas pueden ser tópicos protocolarios salidos del cajón de citas de las empresas funerarias o citas cuidadosamente escogidas por los deudos o el propio difunto. En este caso tienen el valor informativo que aquí buscamos. Si leemos en una esquela (ABC, 23-I-1984): Fui el novio de la muerte, la estreché con brazo fuerte y mi amor fue mi bandera, tenemos una referencia nítida del difunto aunque nada más se nos diga. Cariño, has sido y seguirás siendo TODO para nosotros; Tu corto paso por nuestra vida ha dejado una huella inolvidable; La pureza de tu espíritu ilumina nuestra tristeza. Tu recuerdo es inmortal... son frases más o menos lapidarias y más o menos significativas de la calidad humana del difunto, pero siempre muy significativas de los deseos y sentimientos de los vivos. Información limitada y desconcierto total provoca la siguiente frase que preside la esquela del primer aniversario de un señor ingeniero: Fue peor el remedio que la enfermedad (El País, 31-V-1999, p. 24 del suplemento "Madrid"). En estos casos quizá la información consista en dar pábulo a la imaginación, mucho pábulo en siete palabras. Entre las citas poéticas el recurso a Antonio Machado (Señor ya me arrancaste lo que yo más quería...) resulta siempre más obvio que unos insólitos versos de Sheley (Cuando la lámpara se destroza, la luz yace muerta en el polvo) que, como es natural, se compadecen muy bien con un ilustre difunto, el catedrático universitario Jesús Ibáñez, muerto el 5 de agosto de 1992 y al que sus compañeros y alumnos del Departamento no olvidan (ABC, 7-VIII-1992) Los versos de Bécquer, taparon su cara con un blanco lienzo, parecen hechos adrede para el caso: la esquela de quienes murieron bajo la nieve en Candanchú (El País, 23-I-1985). Versos de Pablo Neruda (Está mi corazón en esta lucha... Ya no se encontrarán mis ojos en tus ojos...) pueden presidir con igual fuerza esquelas reivindicativas políticas o esquelas amorosas. Y el compañero del alma, compañero..., de Miguel Hernández también es recurso frecuentado. Las citas bíblicas más socorridas (El
que tiene fe en mí, aunque muera vivirá; El que entrega su
vida la salvará...) suelen hacer sospechar en frases en conserva
empresarial.
OPINIONES ENCOMIÁSTICAS No son las circunstancias de la muerte y el encargo inmediato de esquelas los momentos más propicios para pensar y escribir elogios. Pero no es infrecuente que el dolor de los deudos se desparrame en opiniones encomiásticas del tipo de padre ejemplar y excelente esposo, alumno ejemplar, murió cristianamente como había vivido... o esta otra tan rotunda, juvenil y expresiva: Marido maravilloso, padre inigualable, superabuelo excepcional, se fue en busca de su hijo... (ABC, 16-II-1997) Por la esquela publicada en el diario Liberación
(Madrid, 16-I-1985) nos enteramos de que: Se nos ha muerto
el amigo del alma al que tanto teníamos, Carlos Fabregat Ruiz. Su
vida fue un continuo ejemplo de resistencia a las ideas preconcebidas de
los poderosos, en ejemplo permanente de inconformismo. Trabajó activamente
para que el mañana colectivo fuera mejor. El recuerdo de su vida
nos dará fuerzas para continuar. Quienes fuimos sus compañeros
y amigos, y quienes le quisimos, no le podremos olvidar. Hay elogios
que no se pueden explicar sólo por el clásico entusiasmo
elogiador post mortem.
LAS INTERPELACIONES Personas y seres en general desempeñan diversos papeles en el acto de la palabra. Las personas del discurso son tres: yo o primera persona, quien habla; tú o segunda persona, a quien interpela el que habla y él o tercera persona, de quien se habla. Descripción elemental que puede encontrarse en cualquier manual (8). Se habla de segunda persona cuando lo denotado por el sujeto gramatical coincide con el oyente, aquilata Alarcos Llorach (1994,139). El empleo en el discurso (enunciado de la cadena hablada o escrita, DRAE), de la segunda persona, además de las precisiones gramaticales, añade un patetismo especial que se pone de relieve en la esquela considerada como discurso: el interpelado es un muerto con quien se habla en la conciencia de que sigue vivo, de alguna manera vivo. Sin entrar en los interesantes vericuetos de la dialogía de Bajtin ( Zavala, 1989:79-134), conviene tener en cuenta lo que García Berrio (1989: 452) llama la tensión expresiva que circula entre la identidad y la alteridad como formas de conciencia. Esa tensión da un juego insospechado en el análisis de las interpelaciones o empleo de la segunda persona (identificada con el difunto) en las esquelas. En el supuesto evidente de que la primera persona o interpelante es el deudo más próximo, realmente más próximo, al margen, a veces, de proximidades oficiales. Añadamos, en fin, que estas interpelaciones tienen siempre un carácter valorativo, de suprema consideración hacia el muerto .Ofrecemos algunos ejemplos (9): Luisito, siempre presente, en el alma, en el corazón y en el día a día. Siempre con nosotros y ahora más que nunca. Te echamos de menos cada segundo, pero cuando asomen las lágrimas escucharemos tu risa. Te queremos. Siempre (esposa, hijos padres etc. ...) Carmina querida: Un año ya sin ti. Has salido de la vida, pero no de mi vida. ¿Cómo he de creer yo muerto a lo que está vivo en mi corazón? (esposo, hijos...) A Mila: querida Mila, los que en la tierra hemos tenido
la suerte de compartir la vida contigo y amarte, nos es imposible olvidar
tu cariño y amor. Deseamos que tú, desde el cielo, nos sigas
queriendo como lo hacías en la tierra (con fotografía de
la joven muerta en accidente a los 21 años)
Unos disimulados y vacilantes versos dicen a Don Lázaro: Me siento muy orgullosa de haberte tenido como amigo, pero no entiendo la manera en la que te has ido, siempre has ayudado a todo al que has podido y, sin embargo, nunca nada has pedido, en todo el tiempo que hemos compartido, esta es la primera vez que no río y es porque te has ido. Pepe Fondo, nunca estarás bajo tierra, eres
viento de libertad. Tus compañeros de CECU.
LOS POEMAS Con los poemas de las esquelas podría hacerse una voluminosa antología. Prescindimos de los poemas de poetas conocidos (Machado, Hernández, Neruda...) que los deudos traen a colación en una indudable complicidad de recuerdos y sensibilidades. Incluimos no sólo los poemas de alguno de los deudos (pocas veces queda clara la autoría) sino también los textos con clara vocación de estilo poemático como podría ser este que adorna la esquela de Don Faustino Mínguez Soto: Fue a lo largo de su vida como un pino de la meseta castellana que con su sombra ha amparado a todos cuantos se acercaron a él, ofreciendo su entrega y generosidad hacia los demás, con los que siempre quiso compartir su vida y alegría. (ABC, 7-I-2000) Al comienzo de este trabajo (epígrafe Información exacerbada...), nos referimos a dos esquelas especiales prometiendo posterior comentario. Una es la de María del Mar Pérez Lafuente que, desde 1990, cada 28 de noviembre llena una página de ABC. En realidad suelen ser, han venido siendo hasta el año 2000, tres esquelas de tamaño medio (número 3 en la medición del periódico) y tres de tamaño pequeño ( número 1). De las tres primeras, una es la familiar y las otras dos de sendas empresas a las que debió de estar vinculada María del Mar. En las tres hay textos que encajarían en alguno de los apartados anteriores pero preferimos fijarnos en los dos poemas que, año tras año, han venido figurando en la página. Uno el del conocido poeta y diplomático José María Alonso Gamo (1913-1993) que escribió para María del Mar un dolorido romance (con todo mi dolor) que siguió publicándose cuando ya el poeta había muerto también: Carlos López López, que de un soplo brutal
se nos ha ido /pero aunque su cuerpo muerto va /su espíritu con
nosotros queda, recibe estos versos de sus amigos: Cuando los árboles
sientan frío/ y las horas se nos deshagan entre las manos/ TÚ
estarás con nosotros, Carlos. /Y volverán las firmes aventuras
de mayo / o los altísimo sueños del invierno/ siempre contigo
Carlos... (El País, 9-VII-1984)
J.L.Casaus, en el VI aniversario de Elena Lupiáñez: Esto es sólo una muestra de la carga informativa
de una sección del periódico tan leída como poco analizada.
Las esquelas políticas, las falsas esquelas, las históricas...
y otro centón de divisiones posibles pueden quedar a la espera.
Las esquelas citadas aquí no son sino una mínima antología.
La imposibilidad, o al menos la extrema dificultad, de hacer reproducciones
facsimilares de las esquelas merma la espectacularidad del trabajo pero
no su eficacia de dedo que señala uno de los rincones más
humanos del periódico impreso. En eso confiamos.
NOTAS (2) Durante siglos la muerte fue un
acto público. Siempre se moría en público,
repite Philippe Ariés (1999) en su conocido estudio sobre la muerte,
y lo ilustra a lo largo de 500 páginas. La muerte ha pasado a ser
un tabú. Se muere en privado. ¿Son las esquelas una especie
de estipendio social a esa privacidad a veces obsesiva? Nunca han muerto
tantos a la vista de todos gracias a los medios de comunicación
y nunca ha sido más privada, secreta, silenciosa la muerte de tantos. (3) Aunque la palabra esquela (carta
breve), según anota Corominas, probablemente es pronunciación
vulgar del latín scheda, ’hoja de papel’, y la palabra esqueleto
proceda del griego skeletós, derivado skellein, ’secar’
(esqueleto vendría a equivaler a momia, por razones evidentes),
no se puede obviar el hecho de que ambas palabras, esquela y esqueleto,
tan cercanas fonéticamente, coinciden en su significación
de algo breve, seco... Que tal circunstancia surja hablando de esquelas
de defunción roza el humor negro. (4) Las esquelas se sirven en España con el desayuno y la vida del español empieza así, temprano, con la negra y negativa información de la sección necrológica de los periódicos matutinos que sigue siendo una de las más leídas del diario... (Carandell, 1975: 89) Uno de los elementos más importantes, socialmente
hablando, es el de la esquela mortuoria. Con ella nos desayunamos cada
día los españoles. El tamaño, su ubicación,
el número de inserciones en un mismo periódico y el número
de periódicos en los que aparece, marcan la diferencia social entre
un fallecido y otro en términos sociales, económicos y de
prestigio y reconocimiento. Incluso hay personajes con proyección
pública que son condecorados en vida por el Gobierno de turno y
dicha concesión incluye una esquela pagada por la institución
pública como último servicio de gratitud hacia el personaje.
(Botaya, 2000: 71) (5) Aunque aquí hablamos sólo de esquelas españolas no podemos menos de citar , por su espectacular pintoresquismo, el caso de un difunto portugués, Filinto Inácio, cuyas esquelas llenaban toda una página del diario de Lisboa "A Capital " de 30 de enero de 1972: ocho esquelas. La primera rezaba así: Ermelinda da Silva Inácio, sua filha e genro e mais familia participam o falecimento do seu muito querido esposo, pai , sogro e parente, ausente do lar há vinti anos. O funeral realiza-se hoje, dia 30, pelas 15’30 horas, da Morgue, onde o corpo do querido e saudoso extinto se encontra depositado, para o Cemitério dos Prazeres (Vala Comum). Nao se fazem convites especiais. Repuestos a medias de la sorpresa, comprobamos por las
otras 7 esquelas que Filinto trabajaba como sacristán de una iglesia
los domingos de 9 a 12, como motorista de taxi de 13 a 21 horas, de 6 a
9 de la mañana como empleado en una empresa de vinos, como portero
de soirées en un cine, guarda nocturno en una urbanización,
cobrador, de 9 a 12 horas, en una empresa de plásticos y cliente
(sin horario fijo, suponemos) de una casa de empeños. Cada una de
estas 7 empresas publica su esquela ¡incluida la casa de empeños!
Nada tiene de extraño que, en veinte años, Filinto Inácio
no apareciera por su casa. (6) En otro lugar (Lenguaje de la
prensa. Eudema, Madrid, 1990:145-158) nos hemos ocupado de la aplicación
al lenguaje periodístico de la clasificación de Austin. (7) Cuando en julio de 1984 falleció
su esposa, Pilar Lago de Couceiro, don Rafael escogió dos citas
bíblicas para la estampa recordatorio... (Lago Carballo, A.:
"Rafael Lapesa, un hombre de Dios", en Alfa y Omega, suplemento
de ABC de Madrid, 8-II-2001, p.20) (8) En la esquela del cuarto aniversario
del filósofo Xavier Zubiri (1898-1983) se indica que la Eucaristía
se
ofrecerá por el eterno descanso de su persona (ABC, 20-IX-1987).
Una precisión filosófica que rebasa la gramática. (9) Recogemos en esta nota, para más
fácil lectura del texto, las fuentes exactas de las citas que son,
respectivamente, ABC, 12-II-1992; 2-I-96; 3-XII-2000. El País,
27-III-2001. El Diario Montañés, 24-XII-92. ABC,
15-XII-2000; 27-XII-00; 14-III-01. (10) Este y los siguientes poemas
quedan documentados en la presente nota: ABC, 28-IV-1985; LaNueva
España, 26-XII-1984; El País, 26-VIII-1990;
ABC,
3-XII-1995; 24-IX-99. El País, 22-III-2000. ABC,
18-I-2001 ARIÉS, Philippe (1999): El hombre ante la muerte. Madrid, Taurus BELMONTE, Antonio (1998): Muertos de papel. Albacete, Imprenta La Mancha BOTAYA, Felipe (2000): Marketing de Pompas Fúnebres. Barcelona, Laia Libros CARANDELL, Luis (1975): Tus amigos no te olvidan. Madrid, Ediciones 99 GARCÍA BERRIO, Antonio (1989): Teoría de la Literatura. Madrid, Cátedra HABERMAS, Jürgen (1999): Teoría de la acción comunicativa, I. Madrid. Taurus HERNANDO, Bernardino M. (1976): Bendito país. Madrid, Ediciones 99 ZAVALA, Iris M. (1989): " Dialogía, voces, enunciados:
Bajtin y su círculo", en REYES, Graciela (ed.): Teorías
literarias en la actualidad. Madrid, El Arquero (pp.79-134)
Diarios de: Bilbao: El Correo Español – El Pueblo Vasco Lisboa: A Capital Madrid: ABC, El Alcázar, Diario 16, Liberación, El País, Ya San Sebastián: El Diario Vasco Santander: El Diario Montañés Valencia: Las Provincias Vigo: Faro de Vigo
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Dr. Bernardino M. Hernando
Profesor Titular de Periodismo
UCM