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MONTSE MERA FERNÁNDEZ
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Resumen Cuando sólo faltan algunos meses para la celebración del vigésimo aniversario de su muerte, Álvaro Cunqueiro (Mondoñedo (Lugo) 1911-1981) es ya reconocido como uno de los mejores escritores españoles de este siglo. Sin embargo, todavía son pocos los que conocen al mindoniense en su faceta de periodista. Ligado al periodismo la mayor parte de su vida, fue director de Era Azul y Faro de Vigo, desempeñó tareas directivas en Vértice y Vida Gallega, trabajó como redactor en Faro de Vigo, y colaboró casi a diario en numerosos periódicos y revistas durante cincuenta años. De toda esta actividad, hoy sobreviven sus artículos, la mayor parte de ellos todavía vigentes a pesar del paso del tiempo, como muestra de un articulismo moderno y de calidad. |
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Abstract When there are only a few months for the celebration of the twentieth anniversary of Álvaro Cunqueiro’s death (Mondoñedo (Lugo) 1911-1981), he’s already recognized as one of the best Spanish writers of this century. However, still there are only few who know him in his facet of journalist. Linked to journalism for most of his life, he was the director of Era Azul and Faro de Vigo, redeemed directive tasks in Vértice and Vida Gallega, worked as editor in Faro de Vigo, and collaborated almost daily in numerous newspapers and magazines for fifty years. From all this activity, nowadays their articles survive as a proaf of a modern and high quality articulism. |
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Álvaro Cunqueiro: la necesidad de informar sobre el envés de la actualidad MONTSE MERA FERNÁNDEZ
El hecho de que Cunqueiro eligiera el título de "El envés" para la serie de columnas publicadas en Faro de Vigo desde 1961 hasta su muerte, en 1981, no es, ni mucho menos, un capricho. Cuando decide llamarlas así, revela una enorme coherencia entre su forma de entender el periodismo y la pretensión de demostrar la posibilidad de llevar a la práctica sus ideas sobre la información de actualidad. Las columnas de "El envés" nacen para dar cuenta de la otra cara de la actualidad, del envés de las noticias que, cada día, facilitan los medios de comunicación. Para entender mejor estos artículos recurrimos,
en primer lugar, a los significados que de la palabra envés
aportan los principales diccionarios en lengua española y, hecho
esto, pasamos a estudiar cómo la entiende Cunqueiro, lo que nos
servirá de base para relacionar el sentido de la palabra envés
con algunos de los rasgos principales del carácter cunqueiriano.
De este modo, concluimos que el envés está estrechamente
ligado a la forma de ser y de percibir la realidad de los nacidos en Galicia;
esto nos llevó a descubrir el envés en tres direcciones
diferentes, en relación con la imaginación y los sueños,
en relación con el humor, y como parte de la propia concepción
del mundo, un mundo al que hay que contemplar por el haz y por el revés
para que nuestro conocimiento sea completo.
SIGNIFICADO DE LA PALABRA ENVÉS El estudio de los motivos que llevaron a Cunqueiro a elegir el título de "El envés" para sus artículos en Faro de Vigo debe ser abordado desde varios frentes. En primer lugar, es necesario precisar el significado exacto de la palabra envés. Para la Real Academia Española, este término, derivado del latín inversum, cuenta con tres acepciones: la primera o de uso más corriente, "parte opuesta al haz de una tela o de otras cosas"; la segunda o familiar, "espalda" y la tercera, utilizada en botánica, "cara inferior de la hoja, opuesta al haz" En el Diccionario del español actual elaborado por Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, la palabra envés se presenta del siguiente modo: "En una cosa plana o laminar: cara opuesta al haz. Tb. fig. Ybarra- Cabetas Ciencias 290: El chopo… se distingue fácilmente de los demás por el pelo blanco que cubre el envés de sus hojas. G. Pavón Hermanas 48: Halló en el envés de aquellas baldosas de mármol antiguo… esta escritura: "Justo Martínez lo…". Delibes Madera 112: "Rechaza, por otro lado, la ambigüedad del acto heroico, según se le mire por el haz o por el envés". Además de este primer significado, también recoge el de "reverso o cruz": "Reverso o cruz. Tb. fig. Pue 16.12.70, 30: El envés y revés de la misma moneda. País 30.10.77, 8: Es una argumentación que tiene su envés: las dictaduras o las autocracias también se distinguen por su desprecio (o por su codicia) hacia el arte y el patrimonio de los pueblos. Aráuz S Ya 18.5.75, 15: Con este párroco, don Alejandro, que es el envés del arcipreste manirroto de que nos hablara el Pascual de Becerril, gataré un par de horas inolvidables" Y, como última acepción, la de "espalda": "(raro) Espalda. Faner Flor 107: Emilia volvió a mostrarse en el camino. Sonreía, avanzaba una pierna, los pechos bamboleantes. Rasgaba la túnica impalpable y se ofrecía de envés" En el Diccionario de uso del español, de María Moliner, encontramos dos significados: "Revés. Parte de una cosa opuesta a la cara. Se emplea particularmente refiriéndose a las telas" y "espalda" Por último, y para completar este breve repaso por las definiciones clásicas, incluimos las que aporta el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española: "Lo que está a la vuelta o parte opuesta de alguna cosa, y es contrario a la cara y haz de ella: como el envés de un paño, tela, tejido, etc" y "Lat. Tergum. ANT. AUGUST. Dial. pl. 30. Se muestra primero la cara y después las espaldas o el envés. GUEV. Menofpr. de Cort. cap. ult. Por manera que nos vendes, ó Mundo, el envés por revés y el revés por envés" Resumiendo, puede decirse que envés es la parte de una cosa que se encuentra opuesta a la cara o haz de la misma. Aparte de la recopilación de los artículos de Álvaro Cunqueiro publicados bajo el título de El envés, no existen muchas obras que contengan en su portada la palabra envés. En todas las que hemos podido localizar, este término es utilizado como sinónimo de la otra cara de una cosa, opuesta al haz de la misma. Sin embargo, esta otra cara, este envés, está dotado de diferentes matices, según el autor que lo analice. Veamos algunos ejemplos: En su libro El envés de la hoja, el académico Manuel Alvar nos habla de recuerdos, de todas las experiencias vitales que van formando a la persona. En definitiva, muestra al lector la otra faz del profesional: sus vivencias y sus sentimientos. Alvar identifica en esta obra el haz con su profesión, con lo que es conocido por todo el mundo, y el envés con su vida personal, con aquello que sólo sabe él. Pero haz y envés se complementan porque es imposible concebir el uno sin el otro. Así defiende el autor el título de este libro: "Estas líneas son la justificación del título: esa otra faz, que el dialectólogo acalla cuando trabaja y que, sin embargo, se acurruca, temblando y emocionada, detrás de la membrana que hay -ya lo he dicho- rodeando el corazón para que la sangre no se vacíe" (Alvar, 1982:8) Antonio Ribera escribió un libro sobre ovnis y parapsicología titulado El envés de la trama. En su prólogo, el autor explica el porqué de este título: "(…) todo lo que ocurre pasa en esa otra dimensión mágica a la que la pequeña Alicia se asomó: el País de las Maravillas… que no es más que la vieja y cansada Tierra nuestra" (Ribera, 1987: 12) Ribera sostiene que lo fantástico convive con lo cotidiano y que sólo es necesario contemplar atentamente la realidad para darse cuenta de ello. De esta forma, afirma: "El mundo en que vivimos es todavía un lugar lleno de cosas increíbles. Hay "otra realidad" junto a la realidad cotidiana."(ibídem) El último ejemplo en este corto repaso al sentido que algunos autores dan a la palabra envés en sus obras es el del catedrático Joaquín Entrambasaguas. Su ensayo La papelera volcada, el envés de las letras y algo más (1956), es el único libro que incluye el término envés en su título con anterioridad a que lo hiciera Álvaro Cunqueiro. En él, Entrambasaguas trata de la literatura mediocre o, lo que es más exacto, de aquellos escritores ramplones que nunca llegarán a triunfar en las letras. Según este autor, la literatura se divide en "los poetas geniales, los prosistas exquisitos, los dramaturgos extraordinarios, los críticos sagaces" y en "los mediocres, los cursis, los mercenarios, los resentidos, los envidiosos…" (1956:101). Los primeros constituyen el haz de la literatura, mientras que los segundos forman su envés. Él mismo afirma: Las connotaciones que se derivan de sus obras también
son desiguales pues, mientras que el primero muestra el envés
como una parte de algo que conforma el todo y el segundo se refiere
a él como a una dimensión mágica, el último
lo presenta como la parte menos favorecida de una cosa, otorgándole
un cierto sentido degradante.
SIGNIFICADO DE LA PALABRA ENVÉS PARA ÁLVARO CUNQUEIRO Pasemos ahora a ver cómo entiende Álvaro Cunqueiro la palabra envés. Para él, también es sinónimo de "otro lado" u "otra cara" de algo, y las expresiones que utiliza con más frecuencia para definirla son:
"Hace un año que en esta misma página de FARO DE VIGO publico esta breve sección cotidiana que titulé "El envés", por un cierto gusto que yo tengo de verle el otro lado a las cosas y dar noticias de él" (Faro de Vigo, 8.6.1962a) "(…) da testimonio de otra parcela de la realidad" (Faro de Vigo, 29.5.1963a) "Las cosas todas, además de su rostro, el haz, tienen una cara secreta, el envés" (Cunqueiro, 1969a:8) "Tengo siempre una tendencia (…) a verle a la vida su otro lado, el envés" (cf. Molina, 1981 [ Nicolás:1994: 89] ) Cunqueiro, como hemos visto, utiliza la palabra envés para denominar ese otro lado de las cosas que permanece oculto. El envés es también la parte opuesta a la cara, por lo que, para poder observarlo, es necesario darle la vuelta a lo que se está mirando. Para ver el envés de algo, por lo tanto, hay que tener la intención de hacerlo, hay que ser consciente de que lo que se quiere ver es el envés. A continuación veremos cómo esta visión tan
personal de las cosas está estrechamente ligada, según el
propio autor, al hecho de ser gallego, al carácter galaico.
SIGNIFICADO DE LA PALABRA ENVÉS Y EL CARÁCTER GALAICO Cunqueiro tiene la certeza de que todo posee un derecho y un revés. Para él, la realidad no es plana sino que cuenta con dos rostros que es preciso conocer para así poder aprehenderla en su totalidad. Esa otra cara de la realidad existe pero no resulta fácil de ver ya que, para conseguirlo, es necesario estar dotado de una mirada especial. Y esta mirada especial, sin duda, la poseía él: "Un mundo mágico es el haz del mundo, que nosotros, los pobres mortales, estamos contemplando por el envés. Mago es quien sabe leer el anverso por los hilos del reverso. En este sentido, los gallegos intentamos ser un poco magos." (Cunqueiro, 1968, cf. en Conte, 1969:3) En esta afirmación, el propio autor establece una clara relación de causa-efecto entre esta forma de mirar la realidad y la forma de ser del hombre gallego. La personalidad galaica, acostumbrada a convivir desde tiempos inmemoriales con fenómenos tan extraordinarios como la Santa Compaña, las meigas o los tesoros ocultos, siempre mantuvo una especial relación con el mundo de los muertos y con las manifestaciones mágicas. La irrupción del trasmundo en el mundo visible es un hecho que los gallegos aceptan con toda naturalidad ya que, para ellos, ambos constituyen el haz y el envés de una misma realidad. El escritor José María Castroviejo, paisano y amigo de Álvaro Cunqueiro, ratifica la existencia de esta otra cara de la realidad y afirma que los gallegos son conscientes de ella porque saben mirar (1960:11): "Pobo moi racional e escéptico, sospeitou sempre, e pódese probar co Dumiense, que existían relacións secretas entre o home e o mundo, entre o home e a natureza, o home e o trasmundo. (…) Tamén si que o mundo estaba poboado por moitas máis cousas que as visibles (…)" Para él, la importancia de esta característica de los galaicos es tal que, en una entrevista concedida a Antón Risco e Ignacio Soldevila, al ser preguntado por sus libros de semblanzas o de retratos de gallegos, dice: "(…)retratos de galegos que a min me parece que, unha vez dados, sabemos un pouco máis do galego cotián, do galego campesiño, coas súas supersticións (…) e cos seus ritos, as súas crenzas, a súa capacidade de establecer relacións entre o mundo e o trasmundo, o saber que hai cousas visibles e invisibles e que nalgún momento é posible decatarse das relacións entre unhas e outras e mesmo chegar a ver as invisibles" (Soldevila y Risco, 1989:110) No es extraño, por lo tanto, que retrate al pueblo gallego -y a sí mismo- del siguiente modo: "Somos imaginativos, nostálgicos, apasionados del paisaje natal, creedores en cosas invisibles, sujetos a dolencias espirituales que a algunos matan, etc (…) Y también racionalistas, escépticos, supersticiosos, albergando entre nosotros uno de los grupos más importantes de brujos y brujas de Europa" (Arriba dominical, 1977) Esta forma de ser de los galaicos influye, lógicamente, en su manera de entender el mundo. La parte más visible de la existencia -lo que se denomina realidad- resulta para ellos tan verdadera como su cara oculta -la imaginación y los sueños-. Siendo realidad y fantasía dos caras tan distintas de una misma moneda, el choque entre ambas da como resultado una actitud irónica ante la vida: Y Álvaro Cunqueiro, al analizar el humor en la obra de Wenceslao Fernández Flórez, ratifica esta teoría: (La estafeta literaria, junio 1964a:4): EL ENVÉS Y LA IMAGINACIÓN/LOS SUEÑOS Para empezar, insistiremos en el importante papel que juega la forma de ser de los gallegos en su manera de enfrentarse a la realidad. Según afirma Cunqueiro, es habitual que los hombres de esta tierra sustituyan la realidad por la ficción, el anverso por el reverso (1981: 48): Fueron muchas las ocasiones en las que Cunqueiro, considerado por muchos como un escritor de textos de evasión, se rebeló contra la llamada literatura realista. Él consideraba que los autores que seguían esta tendencia sólo presentaban a sus lectores la cara más evidente de la realidad: "Uno de los grandes fallos de eso que llaman literatura realista, es huir de la vida cotidiana. Sí, hablan de lo cotidiano. Pero, ¿y los sueños…?" (cf. Pedro Rodríduez, Arriba, 22.1.1969) Sueños e imaginación, como partes integrantes del ser humano dotados del mismo grado de realidad que cualquiera de las circunstancias palpables que le rodean, son también reivindicados por Cunqueiro para la propia existencia del hombre en una entrevista concedida a Maribel Outeiriño y publicada por La Región (8 de julio de 1979): "El apetito de lo desconocido y de lo misterioso, es una de las condiciones de la lucidez mental, y en definitiva sabemos tanto por ciencia racional como por imaginación" (Cunqueiro, en Faro de Vigo, 20.7.1973) Realidad e imaginación como dos rostros de la verdad vuelven a mostrársenos en estas declaraciones de un autor que, en su vida personal, también parecía debatirse entre uno y otro. En su poema titulado "Ese alguén de meu que nunca volve", Cunqueiro demuestra una vez más que esta idea de la imaginación como envés de la realidad no es una pose literaria sino una actitud vital: á auga da infancia sen saber saír do labirinto. Ese que é outro home que eu levo derrubado sobre min (…) Verdadeiramente é como levar un morto nada apetece e de nada se lembra perguizoso sombrío. A seu carón vivo e o eu que canta e volve mira de esguello pra onde xaz e olla como podrecen nel os soños e os anceios (…) Pro o eu que vive e anda resiste e non esquence ren, despedíndose farto de vida cando a vida de meu a maila súa acaben. Pro eu resucitarei, que soio volven os que recordan, compañeiros." La fantasía de Cunqueiro no responde solamente a una intención de entretener y divertir a sus lectores sino que se debe a algo más profundo. Para alguien que está convencido de que la realidad posee múltiples rostros y de que sólo es posible aprehenderla en su totalidad cuando se conocen todos ellos, mostrar el envés de las cosas a través de la imaginación significa aportar una visión más completa del mundo: "Al final, con nuestras invenciones, damos un rostro
más complejo del mundo, y por ende más veraz. (…) componemos
la imagen de un hombre o una edad, yendo más allá de la figura
o la crónica, a buscar perfiles y sombras en el fondo de los espejos,
o en la memoria parpadeante de las estrellas" (Cunqueiro,
1970: 8)
EL ENVÉS Y EL HUMOR El humor, como apunta Celestino Fernández de la Vega (1983:47-48) en uno de los más interesantes estudios hechos por un gallego sobre este tema, es, fundamentalmente, una actitud del hombre ante una situación peculiar de la vida. A través de esta sutil forma de sabiduría, la persona consigue afrontar "a súa tediosa condición" de forma inteligente. De forma similar lo define Ramón Piñeiro (Ínsula, números 152-153:13) cuando afirma que el humor "nace de una experiencia radical del hombre: el sentir los límites de lo individual" Como hemos visto anteriormente, el choque entre la realidad y lo soñado suele desembocar en amargura y desencanto. Pero esta clase de sentimientos frustrantes que experimenta el hombre ante tal situación es consecuencia, además, de una percepción mutilada de la realidad. Aplicando el humor ante este tipo de situaciones podemos ver, además del haz, el envés de la realidad, lo cual permite afrontar los problemas con una cierta lejanía y relativizar el fracaso. No resulta extraña, por lo tanto, la afirmación de Santiago Vilas (1968:59), para quien el humorista no sólo ha de saber vivir el pasado, el presente y el futuro a la vez sino que también tiene que saber ver las dos caras de la realidad: Su inclinación por contemplar las situaciones difíciles por el reverso tiene una clara intención liberadora, de consuelo y esperanza ante la pérdida del "paraíso perdido". En este sentido, resulta muy acertada la expresión de Cristina de la Torre Woodhouse (1988:89), quien define la ironía cunqueiriana como "el regalo de los dioses para el hombre que ha de vivir de cara a la muerte". Cuando la realidad destruye a lo imaginado, el estrecho y sagrado vínculo que une el haz con el envés se rompe. Es entonces cuando aparece esa sensación de desarraigo, de pérdida de referentes que dota a su humor de una constante melancolía: Y es que una mirada irónica puede ser una forma de mostrar, junto con la evidencia más patente, el "otro lado" de lo que todos conocemos. Una forma de entender el mundo que, según Cunqueiro, poseen los nacidos en Galicia y de la que ya dejaron constancia dos de las más importantes figuras literarias de su tierra, Alfonso Rodríguez Castelao y Vicente Risco: - Es grave desde el punto de vista teológico - Pero, ¿muy grave? - Sí, porque si ponen allí la fábrica
de papel ya no podrán ser bautizados los salmones. San Corentín,
obispo de Quinper, y otros obispos bretones, bautizaban a los salmones.
Por otra parte, la fábrica va a impedir que éstos suban a
visitar al Apóstol. Ya se sabe que los salmones se han convertido
al Cristianismo en el siglo VIII. Por eso estoy contra la papelera. Y más
ahora que viene el Año Santo" (Entrevista con González
Luengo, El Pueblo Gallego, 28 de junio de 1953:3)
Acabamos de ver que ese universo que Cunqueiro crea en sus obras, y sobre el que tanto se ha escrito, no es un solamente un mundo concebido para y/o desde la ficción. Se trata de algo más hondo: de su propia concepción del mundo. También hemos apuntado que esta noción suya del cosmos tiene su punto de partida en el inevitable encontronazo entre el mundo de la imaginación y el mundo "real" en el que se vive. De este enfrentamiento surge el universo cunqueiriano, un universo abierto y cambiante que pretende conservar la esperanza restableciendo el equilibrio entre el ser y el estar del hombre. En su intento de participar a los demás la diferencia entre la realidad del hombre y la circunstancia que le toca vivir, Cunqueiro resalta la existencia del envés de la realidad. De este modo, la amargura momentánea queda mitigada por una visión globalizadora -casi eterna- del mundo, que incluye todos los tiempos, todos los espacios, todas las muertes y todas las vidas de todos los hombres: Nos encontramos, pues, en condición de rebatir la opinión de aquellos críticos que acusan al escritor de Mondoñedo de confundir constantemente la realidad con la ficción. Cunqueiro no sólo distinguía muy bien la una de la otra sino que, además, fueron muchas las ocasiones en las que él mismo estableció las diferencias entre las dos y explicó el motivo que le hacía seguir manteniendo la tensión entre ambas. En este punto, hay que señalar el acertado enfoque de la obra Cristina de la Torre Woodhouse, quien analiza la obra novelística de Cunqueiro basándose en algunos aspectos principales de la teoría del "realismo total". La razón fundamental que la lleva a incluir a Cunqueiro entre el grupo de escritores que siguen esta tendencia es su intención de "trascender el realismo objetivista y captar la esencia del existir" (1979:1). Para esta autora, el propósito de Cunqueiro es el siguiente: LA COLUMNA "EL ENVÉS": LA OTRA CARA DE LAS NOTICIAS Hemos visto que, para Cunqueiro, la palabra envés se refiere a la otra cara de las cosas, una cara que está oculta y que, consecuentemente, es secreta. Por lo tanto, cuando el autor decide dar el nombre de "El envés" a su columna del diario Faro de Vigo lo hace con la intención de informar a los lectores de la otra cara de las noticias. Cunqueiro mantiene que las noticias -al igual que todas las cosas-, poseen un haz y un envés. El haz sería la información de actualidad en sentido estricto, es decir, todas las noticias que contiene el periódico. El envés, sin embargo, sólo se encontrará en su columna. Por esta razón –y a diferencia del resto de periodistas ilustres, en cuya obra puede estudiarse qué significa para ellos la actualidad-, Cunqueiro es el único en cuyas columnas es posible analizar "la otra cara de la actualidad". De este modo, con motivo de la publicación del libro titulado El envés, en el que se recopilaban parte de sus "enveses", se hace hincapié en esta peculiaridad de los artículos cunqueirianos: "(…) da testimonio de otra parcela de la realidad. Una sección mucho menos imaginativa de lo que la gente poco avisada pueda creer" (en El Faro de Vigo, 29 de mayo de 1963a) Por todo esto, podemos afirmar que la serie de artículos que escribió en Faro de Vigo bajo el título general de "El envés" sirvió a Cunqueiro para poner en práctica su particular y poco académica concepción del periodismo, de la noticia y de la actualidad. Su ideal de la información periodística distaba mucho de lo que ésta es en realidad. Para él, que cuestionaba las ventajas de la transmisión inmediata de noticias, que se mostraba escéptico ante la internacionalización de la información y que aseguraba que las únicas noticias verdaderas eran las que tenían más de trescientos años, "El envés" se presentó como la oportunidad de compartir con los lectores de Faro de Vigo su particular visión del mundo y del periodismo. La columna aparecía cada día en la última página del periódico, en unas ocasiones con el fin de mostrar la otra cara de las informaciones que ocupaban la portada del diario y, en otras, con la lúdica intención de fabular sin tener en cuenta la información de actualidad. Así lo expresa el propio Cunqueiro en el prólogo de El envés (1969a:7): El propio Cunqueiro, en muchas ocasiones, se mostró muy interesado en explicar que la mayor parte de los artículos de "El envés" trataban de asuntos verdaderos que, además, eran noticia. Así, en una entrevista que se le realiza en El Faro de Vigo el 29 de mayo de1963a, define "El envés" del siguiente modo: El 18 de septiembre de 1964, día en el que contraían matrimonio Ana María de Dinamarca y Constantino de Grecia, Cunqueiro dedicaba su "envés" a esta boda y lo titulaba "La griega entre vikingos" (Faro de Vigo, 18de noviembre de 1964)) La cara de esta noticia era la información sobre la ceremonia, los invitados, las respectivas familias, es decir, todo lo que reflejaban las páginas de los periódicos ese día. El dorso, sin embargo, se presentaba del siguiente modo en su columna "El envés" (1964c): "Acaso la historia de la reina Aigala (…), tenga alguna actualidad ahora que una princesa danesa, es decir, una vikinga, va a reinar entre los helenos. Claro que el Basileo que desposa Ana María no es un griego propio, sino un germano helenizado" Aunque sus "enveses" son la máxima y quizás la más lograda muestra de su tendencia a buscar el otro lado de la realidad, lo cierto es que no son los únicos. Repasando los títulos de las series de artículos que escribió a lo largo de su vida para distintos medios, nos encontramos con que son muchos los que coinciden en apreciar un haz y un revés en la misma realidad. Por poner sólo algunos ejemplos, citaremos sus colaboraciones en Radio Nacional de España de La Coruña: "El mundo y sus ventanas. Novedades de todo tiempo y lugar" (emitidas entre el 8 de agosto de1960 y el 26 de agosto de1963) y "Estampas de mi mundo. Haz y envés de Galicia" (del 18 de enero al 1 de marzo de 1981), y su columna de La Voz de Galicia "El mundo y su sombra" (1956-1957) La tendencia de Cunqueiro por penetrar en el reverso de los acontecimientos puede ser comprendida más profundamente si tenemos en cuenta su obra literaria e incluso su propia vida. Relacionados con su obra, resultan sobradamente ilustrativos los siguientes ejemplos: su devoción por las leyendas populares que circulan en Galicia sobre tesoros escondidos y su querencia por los mitos de todos los tiempos. De su debilidad por las tradicionales historias de los "mouros", que habitan y esconden inapreciables tesoros en el subsuelo galaico, dan testimonio innumerables artículos, conferencias, narraciones breves y hasta algunas entrevistas. Incluso habla de ellos en su discurso de ingreso en la Real Academia Galega, titulado "Tesouros novos e vellos"(1991, IV:395-434). Consciente de que estos antiguos relatos de lo que sucedía bajo tierra ayudaron a que muchos paisanos gallegos comprendieran lo que ocurría en la superficie, Cunqueiro escudriñaba el lado oculto de las cosas para entender y explicar mejor su verdadera realidad. También en los grandes mitos de la historia quiso buscar la cara más oculta. Con sus conocidas desmitificaciones de héroes como Orestes (1969b), Ulises (1960) o Sinbad (1961) pretendía algo más que una nueva recreación del mito: trataba de descubrir su otra cara, la que no está expuesta a la vista de la mayoría y sólo puede ser descubierta por la mirada de un mago como él. De su vida, es necesario remontarse a la niñez del autor, cuando en su Mondoñedo natal disfrutaba leyendo el periódico a los clientes de la barbería del "Pallarego", para encontrar las raíces de esta actitud: "Era un niño feliz. (…) Me gustaba hablar con los mayores. Recuerdo, por ejemplo, al "Pallareo" (sic.), que era barbero y violinista. Le agradaba que fuera por la barbería; yo les leía a los clientes el periódico, pero a mí manera. Añadía a las noticias cosas de mi cosecha, las que me parecían que habían de gustarles más, o me las inventaba sencillamente" (En Mª Dolores Serrano, La Gaceta Ilustrada nº 640, 12.1.1969:39) Esta forma que, cuando era niño, tenía de
contar a los demás lo que sucedía en el mundo resultó
ser algo más que un juego infantil y, con el paso del tiempo, hizo
de él un periodista al estilo de aquellos juglares del Medievo que
iban de castillo en castillo recitando noticias verdaderas adornadas con
invenciones propias, de modo que resultaba casi imposible distinguir lo
cierto de lo fantaseado. Al igual que estos trovadores, Cunqueiro transformaba
constantemente el relato de la actualidad e intentaba adecuar las noticias
a los gustos de su público consiguiendo, con sus noticias y sus
invenciones, informar y entretener al mismo tiempo.
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MONTSE MERA FERNÁNDEZ
Colaboradora honorífica del Departamento de Periodismo
I. UCM