¿Quién critica? ¿Qué critican? ¿Cómo critican? ¿Qué es, en definitiva, la economía crítica? Estas son las preguntas naturales que surgen al encontrarse un libro titulado “VII Jornadas de Economía Crítica” (JEC). Para empezar aclararemos que las VII Jornadas se celebraron en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Albacete (Universidad de Castilla — La Mancha) durante los días 3 a 5 de febrero del 2000. Albacete, recogió el testigo que había ido pasando, con cadencia bianual, por Madrid (1987), Bilbao, Barcelona, Valencia, Santiago y Málaga. Asistieron ciento cuarenta profesores de treinta universidades españolas, medio centenar de estudiantes y una decena de profesionales procedentes de las empresas, instituciones privadas y administraciones públicas. Los temas centrales de las Jornadas, a los que corresponden las cinco ponencias que abren el libro fueron: “La fragilidad financiera del capitalismo”, “Crecimiento, equidad y sostenibilidad: cómo cerrar el triángulo”. El libro recoge también el resumen (y el texto íntegro en el CD-ROM) de las ochenta comunicaciones que se presentaron, estructuradas en once áreas temáticas.
Las doscientas personas reunidas en Albacete constituían, pues, una población heterogénea tanto si se atiende a su procedencia geográfica como a su situación profesional. También lo eran por su formación teórica y por sus inquietudes científicas o políticas. Posiblemente, el único nexo de unión era la insatisfacción con el tipo de Economía dominante, tanto en los centros de enseñanza e investigación, como en los órganos gestores de la política económica. El blanco de las críticas o, mejor dicho, el referente al que se desea ofrecer una alternativa es el paradigma económico neoclásico.
Buena parte de los congresistas experimentamos nuestra primera frustración intelectual ya en los estudios de licenciatura: ¡la economía que nos explicaban no correspondía al mundo que nos rodeaba y deseábamos mejorar! De alguna manera, la frustración continúa en nuestra etapa de docentes pues hemos de seguir explicando los programas convencionales para que nuestros alumnos no se encuentren en desventaja en el momento de preparar “pruebas objetivas” u oposiciones. También como ciudadanos no podemos dejar de sentirnos defraudados cuando el premio Nobel de Economía se concedió hace un lustro a Robert Lucas, el economista que “demostró” que los desempleados eran trabajadores que se tomaban unas vacaciones voluntarias. Al año siguiente se galardonó a Myron Scholes por sus estudios financieros, el mismo que organizó un fondo de inversiones de alto riesgo cuya quiebra fue uno de los detonantes de la crisis financiera del sudeste asiático en 1997-98. Y qué decir del Nóbel concedido en los años setenta a Milton Friedman por su teoría monetarista. Le valió para que el gobierno de Chile le llamara para restablecer el orden monetario. Las restricciones monetarias que propuso llevaron a la quiebra a cientos de empresas sin lograr domeñar la inflación. Por supuesto, el fracaso de la política no fue imputado al modelo teórico subyacente, sino al difícil entorno socioeconómico de Chile.
Las críticas que se han hecho a la economía neoclásica a lo largo de la historia (y que de una u otra manera aparecerán reflejadas en este libro) han ido referidas a los supuestos de partida, a las incoherencias lógicas y a la incapacidad para explicar muchos aspectos importantes de la realidad económica. Del último punto ya hemos puestos algunos ejemplos, nos referiremos ahora a los dos primeros.
(1) Supuestos no plausibles. La fuerza y debilidad de la economía neoclásica estriba en la simplicidad de los supuestos de partida. Asume la existencia de un homo economicus que maximiza alguna función (beneficios, utilidad, ...) sometido a ciertas restricciones; entre los supuestos figuran también todos los necesarios para poder aplicar con comodidad las técnicas matemáticas. La abstracción es, ciertamente, necesaria en el quehacer científico. Pero, quien abstrae de todo lo que complica el análisis, corre el riesgo de perder el tiempo resolviendo modelos matemáticos ajenos a la realidad económica que debería explicar. Institucionalistas y marxistas han insistido en la necesidad de introducir en el análisis económico determinados aspectos institucionales; también en la conveniencia de referirse a individuos concretos con su raza, sexo, clase y país.
(2) Incoherencias lógicas. La “falacia de la composición” introducida por Keynes es un ejemplo de este tipo de críticas: lo que es óptimo para un individuo no lo es necesariamente para el colectivo. Otro ejemplo sería la crítica del capital sugerida por Sraffa y apoyada por los postkeynesianos. En la polémica de los años sesenta se demostró la imposibilidad de derivar curvas de demanda factorial de buen comportamiento (pendiente negativa), cuando un factor productivo era, al mismo tiempo, un bien producido. ¿Qué quedaría del paradigma neoclásico si no pudiera apoyarse en las funciones de demanda factorial? ¿Qué quedaría de una catedral gótica si eliminásemos las columnas basilares?
Nada resulta tan fácil como criticar la economía neoclásica; nada tan difícil como criticarla bien. Los neoclásicos han demostrado una capacidad extraordinaria para diluir las críticas. Las instituciones, que se decían ausentes, fueron colocadas entre las restricciones exógenas. Más tarde, esas mismas instituciones pasarían a explicarse siguiendo la lógica microeconómica del homo economicus. Por su parte, los modelos alternativos de Keynes y Sraffa trataron de ser absorbidos como casos particulares del modelo neoclásico.
Además de afinar en las críticas, hemos de ser capaces de ofrecer alternativas convincentes. Un programa de investigación —advertía Lakatos— no puede ser desbancado por la aparición de unos cuantos resultados contradictorios o por detectar alguna incoherencia lógica. Es preciso ofrecer un paradigma alternativo que demuestre mayor coherencia y capacidad explicativa. Esta alternativa nos dará la verdadera imagen de la Economía Crítica. Su problema es que, hoy por hoy, no existe una alternativa acabada y de ahí que sea necesario definir la “Economía Crítica” (parafraseando a Jacob Viner) como “aquello que hacen los economistas críticos”. Las ochenta y pico ponencias y comunicaciones presentadas a las VII JEC son un “botón de muestra” del estado actual de la Economía Crítica en España.
Entre los rasgos comunes y distintivos de los materiales que ahora presentamos destaca el deseo de entender la realidad socioeconómica que nos envuelve. La economía convencional se ha desarrollado, generalmente, por el eslabón que ofrecía la menor resistencia matemática o por el filón que contenía los mejores yacimientos de datos. Por el contrario, los economistas críticos aquí representados centran su atención en temas de gran relevancia socioeconómica, con independencia de que se presten a los métodos formales — cuantitativos o que requieran un análisis cualitativo y una metodología interdisciplinar. Un repaso de la denominación de las diferentes áreas temáticas puede resultar ilustrativo. Se habla de desarrollo (término más amplio que el de crecimiento) enfatizando su alcance global, pero también sus condicionantes territoriales. No es lo mismo la economía del centro y la periferia, la economía de los países emergentes del sudeste asiático y la de los antiguos países socialistas en proceso de transición; las economías urbanas o rurales. Frente al estereotipo neoclásico de crecimiento armónico y sostenido, aquí se llama la atención sobre las crisis reales recurrentes y sobre la fragilidad financiera del capitalismo. Se destaca también el progreso técnico y los cambios estructurales que necesariamente trae consigo. El crecimiento económico ha de ser equitativo y sostenible. La equidad distributiva y el bienestar social pasan a la categoría de auténticos fines y en función de ellos se analiza la política económica europea y española. La sostenibilidad se predica tanto del medio ambiente como de las condiciones sociales. Urge, pues, revisar los sistemas de contabilidad nacional que ignoran los recursos naturales esquilmados y el tiempo no pagado en el seno de los hogares, clave de la reproducción de las condiciones sociales. Las personas, en toda su complejidad, son los protagonistas de la economía y desde esa perspectiva debe replantearse la Economía Laboral.
A decir verdad, buena parte de estos temas y planteamientos metodológicos estaban ya presentes en las primeras obras de Economía Política (las de Smith, Ricardo y Marx). También en las propuestas heterodoxas de Schumpeter, Veblen o Keynes. En el área de “Fundamentos de Economía Crítica” se revisan las obras maestras de los éstos y otros grandes economistas, convencidos que siempre es posible aprender de ellos. Mientras el alumno típico de Economía se limita a estudiar apuntes y el investigador sólo lee los artículos del último año, en Economía Crítica se pretender recuperar el gusto por la lectura de las obras maestras de la Economía. Y no sólo las de una corriente determinada. La coexistencia de diferentes paradigmas es un hecho consustancial a las ciencias sociales. Un hecho distintivo y positivo que conviene explotar.
Y para acabar una advertencia obvia. Las ponencias y comunicaciones publicados en este libro y CD-ROM son transcripción literal de los materiales presentados a las Jornadas. Se impone considerarlas como textos provisionales. Ya en ellas se entrecruzaron serios debates que nos obligarán a muchos de los ponentes a replantear o perfilar nuestras tesis. La publicación de las ponencias tiene, como uno de sus objetivos principales, estimular la continuación de este debate constructivo. La crítica y la autocrítica constituyen el crisol de la ciencia, también de la Economía y, por supuesto, de la “Economía Crítica”.
| Áreas Temáticas | Coordinadores |
| 1. Economía ecológica y medio ambiente. | Pedro Arrojo (UZ) Francesc La Roca (UV). |
| 2. Economía laboral. | Albert Recio (UAB) Ernest Cano (UV). |
| 3. Economía feminista. | Cristina Carrasco (UB) Pilar de Luis (UZ). |
| 4. Distribución y Estado del Bienestar. | Juan Luis Millán (UMa) José Iglesias. |
| 5. La construcción europea y la política económica. | Miren Etxezarreta (UAB) Juan Torres (UMa) |
| 6. Economía mundial, globalización y desarrollo. | Javier Martínez Peinado (UB) Koldo Unceta (UPV) Xabier Arrizábalo (UCM). |
| 7. Países en transición. | Benjamín Bastida (UB) Antonio Sánchez (UV). |
| 8. Economía regional y territorio. | Carmen Díaz (UCM) Manuel Delgado (US). |
| 9. Innovación tecnológica y cambios estructurales. | Mikel Gómez Uranga (UPV) Miguel Sánchez Padrón (ULL). |
| 10. Crecimiento económico, fluctuaciones y crisis: aspectos reales y financieros. | Óscar de Juan (UCLM) Josep González Calvet (UB). |
| 11. Fundamentos de economía crítica. | Julio Sánchez (UZ) Diego Guerrero (UCM). |
Dentro del área 11 se realizó un “taller” sobre “Didáctica de la Economía crítica”
Fueron miembros natos del Comité Científico los coordinadores de las 11 Áreas Temáticas mencionados anteriormente. Otros miembros del Comité fueron: Federico AGUILERA (ULL), Alfons BARCELÓ (UB), Carlos BERZOSA (UCM), Josep Maria BRICALL (UB), Emilio DÍAZ CALLEJA (US), Pere MIR (UL), Xosé Luis OUTES (Uvi), Miguel PARDO (UCLM), Amat SÁNCHEZ (UV), Julio SÁNCHEZ CHÓLIZ (UZ), Koldo UNCETA (UPV).
María Ángeles CADARSO; Carmen CÓRCOLES; Óscar DE JUAN; Emilio DE LA PEÑA.; Eladio FEBRERO; Luis LÓPEZ SANTIAGO; Encarnación RIETA; Carlos SÁNCHEZ ALEGRE. (Todos ellos de la Universidad de Castilla — La Mancha)
LEYENDA DE SIGLAS: UAB = Universidad Autónoma de Barcelona; UB = Universidad de Barcelona; UCLM = Universidad de Castilla-La Mancha, Albacete; UCM = Universidad Complutense de Madrid; UL (Universidad de Lleida), ULL (Universidad de La Laguna, Tenerife); UMa = Universidad de Málaga; UPV (Universidad del País Vasco), US = Universidad de Sevilla; UV = Universidad de Valencia; UVi (Universidad de Vigo), UZ = Universidad de Zaragoza.