EL  ÚLTIMO  AS DE  LA REINA  DE  CORAZONES  

POR                  CARLOS MOLINA            y              ANDRÉS PÉREZ 

    Meses después de la tragedia que costó la vida en París a la princesa de Gales, a su novio y al chófer que conducía el vehículo siniestrado, la labor de la prensa continúa siendo cuestionada.  Las revistas del corazón y los reporteros gráficos siguen experimentando en Europa que la opinión pública les ha condenado por adelantado, aún cuando las responsabilidades en el accidente de Diana no se han dirimido.  Como cuestión de fondo se plantea de nuevo el conflicto entre los derechos a la intimidad y a la propia imagen por un lado y el derecho a recibir información por el otro.

ÍNDICE:  

 
 
 
 

LA MUERTE DE LA PRINCESA  

DERECHOS ENFRENTADOS,   
LEYES DIFERENTES  
  
LOS FOTÓGRAFOS  RESPONDEN  

DIANA Y SU RELACIÓN CON LA PRENSA  

OPINIONES 

SUMARIO

    LA MUERTE DE LA PRINCESA   De un tiempo a esta parte, la prensa del corazón francesa ha experimentado en sus páginas los extremos a los que está dispuesta a llegar la Ley para hacer respetar los derechos al honor y a la intimidad.  Los habituales personajes de las hojas de papel “couché” se han armado de preceptos y disposiciones jurídicas y han declarado la guerra al “paparazzo” y a la prensa del corazón en general.  No resulta demasiado difícil observar detrás de todo esto la sombra del accidente mortal de Diana de Gales en París la noche del 30 al 31 de agosto de 1997.  

Acoso a la pareja del verano

 
 
 
 
 

  LOS FOTÓGRAFOS RESPONDEN    

Los reporteros gráficos Roberto Macayone  y Tomás Cifuentes niegan que la muerte de Diana de Gales haya perjudicado su trabajo en España, pero reconocen su posición negativa frente a la opinión pública y los famosos

 

  DIANA Y SU RELACIÓN CON LA PRENSA   EL NOVIAZGO PRIMEROS AÑOS DE MATRIMONIO DIANA EN EL GIMNASIO FALSO VIEDO EROTICO DODI AL FAYED LIBROS   Índice de la noticia     EL NOVIAZGO
 En septiembre de 1980, Diana fue invitada a pasar unos días al castillo de Balmoral, aunque no era aún la prometida del príncipe Carlos. Allí se consolidó su relación con el heredero de la corona, entre paseos por el campo escocés y conversaciones a la orilla del río Dee. Sin embargo, la joven Diana ya empezaba a sufrir el acoso de los fotógrafos: al ver tres cámaras tras un árbol se tapó el rostro con la bufanda para no ser fotografiada. Era el comienzo de un largo serial.

 Fue en el otoño de ese mismo año cuando la joven e inocente prometida del príncipe Carlos se llevó su primer gran disgusto por culpa de la prensa sensacionalista, cuando el Sunday Mirror publicó que la pareja había pasado una noche en el tren privado de la Reina. El jefe de prensa de la oficina de la Reina se puso en contacto con el director del periódico, Bob Edwards, para pedirle una retractación. Edwards se negó.

 James Whitaker, el periodista que dio la noticia, escribió en 1993 en su  libro         Diana versus Charles: " Por supuesto, Carlos conocía la verdad de lo que había pasado, pero Diana sabía que su juez era el gran público y no él. Lo que el gran público inglés quería más que nada era que la futura reina de Inglaterra fuese virgen al casarse".

 Desde sus primeros meses como novia de Carlos los fotógrafos se adentraron en su vida privada. " Les tengo miedo a los fotógrafos. Por donde vaya, allí están, haciéndome preguntas, siguiéndome cada vez que salgo a la calle", contaba Diana a una
de sus amigas.  Ver menu    

PRIMEROS AÑOS DE MATRIMONIO
 En otoño de 1984 las diferencias en el matrimonio real empiezan a filtrarse al público. Según The Sun y otros periódicos sensacionalistas, Diana y Carlos discutieron después del nacimiento de su segundo hijo, Enrique, porque la madre no quería que viniera la prensa para conocer oficialmente al nuevo hijo de la pareja. El príncipe Carlos, por el contrario, consideraba la sesión fotográfica como cumplimiento del deber por parte de la princesa.

 Después de este incidente, la sociedad británica empieza a conocer a una Diana más humana y comprometida con la familia, no tan rígida como el príncipe Carlos y su madre. Pero también es conocida la vulnerabilidad de esta muchacha y sus desavenencias con su marido: la crisis matrimonial es ya un hecho. Revistas como " Vanity Fair" empiezan a escribir sobre una pareja que iba a ser el principal foco de atención para la prensa sensacionalista durante más de diez años.  Ver menu    DIANA EN EL GIMNASIO
 Tanto el Sunday Mirror como el Daily Mirror publicaron unas fotografías de Lady Di haciendo ejercicio en un gimnasio londinense, que el propietario del local les vendió tras hacerlas sin el consentimiento de la princesa.

 Desde el ministerio de Interior británico se empezó a trabajar con proyectos que podrían tipificar como delito la invasión de la privacidad. El organismo encargado de la autorregulación de la prensa ( Comisión de Quejas contra la prensa) acusó a los dos periódicos del grupo Mirror de deshonrar la profesión y de no respetar el código de conducta acordado por las editoriales.   Ver menu    FALSO VÍDEO ERÓTICO
 El periódico sensacionalista The Sun dedicó cinco páginas a un vídeo que le había llegado a través de un supuesto guardaespaldas de la familia real, en el que aparecían unos dobles de Lady Di y su amante James Hewitt. Aunque el rotativo publicó varias imágenes y lo presentó con gran riqueza tipográfica, el mismo día de la publicación The Sun reconoció su inautenticidad.

 La princesa Diana se había quejado en reiteradas ocasiones por el espionaje al que era sometida por parte del servicio secreto británico. Directivos del periódico sugerían, tras reconocer que habían sido engañados, que la Familia Real británica podría haber mediado en la publicación del vídeo con el fin de chantajear a la princesa durante la negociación del divorcio con el príncipe Carlos.  Ver menu   DODI AL FAYED
 Después de su divorcio en agosto de 1996, la princesa de Gales se dedicó a diversas obras benéficas con las que logró aún más fama de la que tenía antes, lo que le impidió librarse del acoso de la prensa.

 Un paparazzo la fotografió junto a Dodi Al Fayed durante un crucero en el Mediterráneo y la imagen de su beso dio la vuelta por todo el mundo. El amor entre la pareja, conocido tras esa fotografía, se truncó diez días después al estrellarse el coche en el que viajaban en la noche de París.  Ver menu  
LIBROS
 La princesa Diana no dudó en lamentarse públicamente de su situación personal. Gracias a ella la sociedad británica supo del romance de su marido, Carlos, con Camila Parker Bowles.

 En 1992, tras su separación del príncipe Carlos, Diana concedió una extensa entrevista a la cadena BBC en la que dejó claras sus intenciones: " Si me voy de la Familia Real lo haré luchando y con ruido hasta el final " . Tampoco se cortó al hablar de su marido y de su relación con Camila Parker: " El matrimonio no es cosa de tres ".

 Después de la entrevista Diana confesó sus infidelidades a Andrew Morton, periodista especializado en la Familia Real británica, que publicó Diana, su verdadera historia , todo un best-seller. Era una particular forma de venganza por parte de Lady Di.

 El propio Morton, ante el éxito de su libro, escribió Diana, su nueva vida una vez separado el matrimonio. Morton contó siempre con información de primera mano
facilitada por Lady Di.   Ver menu  
  OPINIONES  
Antonio Pérez Henares, director de Tribuna, comentaba en esta revista el conflicto entre información e intimidad:  " Debemos ser los propios perodistas quienes establezcamos el control. O lo hacemos, o los que siempre están alacecho contra la libertad de expresión aprovecharon algún momento álgido como éste para pegarnos el galletazo"

También critica a todos aquellos que culparon a los paparazzi de la muerte de Lady Di, a la vez que los califica como un " carnaval de hipócritas " " Resulta increíble que se carguen todas las culpas sobre los paparazzi, … , y no se quiera reflexionar que existen porque hay editores que pagan su trabajo a precio de oro y porque millones de personas, las que ahora gritan airadas, sólo consumen con frecuencia los tabloides sensacionalistas dedicados en exclusiva a los amores, desamores y otras enfermedades del corazón y el bajo vientre de una serie de personajes únicamente populares, en muchos casos, por el mercachifleo de su vida privada."  

 Virginia Zorrilla recuerda, en Cambio 16, algunas demandas interpuestas por famosos contra los fotógrafos por  no respetar la intimidad de la persona: " Quien no recuerda las imágenes de Paquirri en la enfermería tras la cogida de Pozoblanco. Hasta allí llegaron las cámaras, motivo por el que la viuda del torero, Isabel Pantoja, interpuso una demanda. Los tribunales le dieron la razón. Lo mismo sucedió con la actriz Silvia Munt cuando decidió buscar un escondido lugar de una playa para tomar el sol como Dios la trajo al mundo ".  
 

    Francisco Gor, Defensor del Lector en el diario El País, opina que las fotografías de los paparazzi son deseadas por los famosos, editores en busca de exclusivas y millones de lectores de prensa rosa " pero ello no exime a los fotógrafos de prensa, y a los periodistas en general, de ejercer su profesión en el marco de la ley, de conformidad a unas normas deontológicas propias y sin llevarse por delante los derechos de las personas ". " Las fotos hay que obtenerlas en muchos casos y, seguramente, ningún precepto legal impedía hacérselas a Diana de Gales y a Dodi Al Fayed en las calles de París, pero no a cualquier precio, incluso al de infringir las normas de tráfico en una gran ciudad ".

El Defensor del Lector en El País también manifestó acerca de la conveniencia de la publicación de fotografías consideradas desagradables y de la polémica suscitada sobre esto tras la muerte de Lady Di: " A algunos lectores parece haberles alcanzado esa ola de recelo ante el periodismo gráfico desatada tras la muerte de Diana. Son lectores que cuestionan la publicación de fotografías que reflejan " la realidad cotidiana del mundo " - atentados terroristas, ajusticiamientos públicos, fosas comunes…- y que hasta ahora eran aceptadas sin disputa, pese a su indudable dureza ."

 Francisco Gor está a favor de la publicación de cualquier fotografía, por escabrosa que sea, siempre que añada información: " Alcance la categoría de fotonoticia o se quede en apoyo gráfico de un texto informativo, la fotografía de prensa se justifica si, a través de la imagen que transmite, ayuda al lector a comprender la realidad de lo que acontece ."  
 

 José María de Juana, subdirector de Diez Minutos, cuenta: declaró que: " Perseguí por París, en el verano de 1984, saltándome los semáforos y con exceso de velocidad, a Carmen Martínez-Bordiú y a su marido, Jean Marie Rossi, cuando se disponían a enterrar fuera de la ciudad a la hija del anticuario ". Justifica esta persecución y otras por estilo porque " eso es lo que desean los lectores. Cuando las revistas del corazón no ofrecen temas fuertes, de impacto, las ventas se resienten. La razón por la que trabajan los paparazzi no es la propia publicación que los dirige. Es el público quien desea esas informaciones."  
 

Sara Gutiérrez escribe en Tribuna: " Nadie se plantea la publicación de fotografías de cuerpos mutilados y destrozados por las matanzas de Argelia, ni los atentados en Israel. Sin embargo, todos los editores coinciden en que no pueden publicarse fotos de Lady Di sangrando en el lugar del accidente ".

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