EL ÉXITO EN PERIODISMO ES CUESTIÓN DE SUERTE
 

 
 
 
 
JUANJO DE LA IGLESIA
 
POR:
 
TERESA CASTILLO
ANDRÉS GARCÍA
   
 
 
 
Unas gafas negras y un microfono rojo se han convertido en su mejor carta de presentación, pero realmente Juanjo de la Iglesia es más que un reportero del programa Caiga Quien Caiga: un periodista dispuesto a no dormir "Esta noche, tampoco" para volver a encontrarse con la radio.
 
A pesar de la juventud que irradia cuando aparece en la pequeña pantalla, Juanjo de la Iglesia es un consagrado profesional de los medios de comunicación. Desde sus tiempos de estudiante ya tuvo claro que en la profesión que él había elegido lo importante era "buscarse la vida", por eso no dudó en comenzar a hacer reportajes para venderlos a una agencia. Quién le iba a decir que unos años después sería uno de los rostros y voces más conocidos de este país. 
 

DI: ¿Cómo era la carrera de periodismo en sus tiempos de estudiante?
JJI: La recuerdo como una carrera que  te daba un barniz de cultura general. Lo más gordo que yo veía era que no formaba profesionales de los medios ni investigadores.

DI: ¿Por qué dice que no formaba profesionales?
JJI: Cuando yo empecé la carrera en el año 1977 no había ningún sitio en la Facultad en el que hacer prácticas, así que salías sin saber qué era un informativo de radio, que por otra parte es la cosa más fácil del mundo. En verano te tenías que buscar la vida, en los periódicos en los que te dejaban trabajar, gratis por supuesto. 

DI: Pero seguro que no faltaban iniciativas por parte de los alumnos
JJI: Yo me acuerdo que con unos amigos montamos un periódico mural en un tablero de corcho enorme que compramos nosotros y aún tuvimos problemas para poder colgarlo en la pared, porque el gerente de la facultad nos dijo que lo colgaramos en un sitio en el que no se viera mucho cuando precisamente lo que nosotros queríamos era que se viera.

DI: De su experiencia en los medios de comunicación ¿qué crees que falta en la formación académica de los alumnos?
JJI: Estaría muy bien poner especial atención en todo lo relacionado con las técnicas para comunicar en los medios, especialmente en la radio y en la televisión, porque  creo que el mundo de la comunicación es mucho más amplio que el periodismo ya que hay un montón de cosas más que hacer y de técnicas que aprender.

DI: A nivel académico ¿qué destacaría de sus años en la facultad?
JJI: A la facultad le tengo que agradecer que he conocido a profesores que me han enseñado cosas que me han sido de gran utilidad para mi acerbo cultural. Yo tengo un extraordinario recuerdo de gente que me suscitó mucha curidosidad por ciertos temas y gracias a ellos profundicé en su conocimiento.

DI: ¿ Cree posible compatibilizar la carrera con un trabajo en los medios?
JJI: Por experiencia personal puedo decir que llega un momento en el que tienes que elegir. Recuerdo que en tercero de carrera me contrataron en un gabinete de prensa, y entonces  te metes en la dinámica del trabajo y  ya no tienes tiempo para estudiar,  haces muy pocas asignaturas cada año y cuando te quieres dar cuenta llevas ocho  años en la facultad y todavía te quedan dos cursos para acabar. 

DI: ¿Qué es lo primero que hizo como periodista?
JJI: Lo primero  por lo que me pagaron fue por un reportaje para  una agencia que se llamaba AGENCIA 4, que trataba sobre la influencia del ruido de las discotecas en el oído de los discjokeys.

DI: ¿En el periodismo vale todo caiga quien caiga?
JJI: Yo no creo que esta profesión sea especialmente agresiva. De lo que sí me he dado cuenta es de  que hay que hablar de un montón de cosas que no te interesan en absoluto. Siempre te imaginas el periodismo como los grandes reportajes, pero el 99% de las cosas que se cuentan en los medios no son excesivamente importantes,  entonces es cuando te das cuenta de que esto es un oficio como otro cualquiera y que hay que estar donde te necesiten.

DI: Una vez que comenzó ¿le costó mucho seguir ejerciendo como periodista?
JJI: Hay que tener conciencia de que esto son rachas, porque yo empecé a trabajar en los 19 años. Lo que si es verdad es que yo no he cobrado  nunca del paro. La única vez que pude hacerlo no lo hice, ya que me llamaban bastante para poner la voz en off en documentales y pensé que si cobraba el paro no podía trabajar y viceversa, por lo que decidí seguir trabajando para que no se olvidasen de mí.

DI: ¿Cómo surgió su participación en Caiga Quien Caiga?
JJI: Realmente es una coincidencia que yo salga en pantalla, por que en principio quienes pusimos en marcha el programa fuimos el productor y yo. Mientras estabamos buscando el equipo, haciendo casting para reporteros,  la productora, Globo Media, me propuso que hiciera una prueba  ante las cámaras. En principio dije que no, por que paso mucha vergüenza, pero al final hice una pequeña prueba, luego otra, otra y ya me quedé. Pero fue totalmente casual. Por que yo poner voz, sí, hacer el guión, también, pero eso de salir en pantalla...

DI: ¿Desde el comienzo se vislumbraba el éxito que luego tendría el programa?
JJI: Sinceramente estamos por "puñetera casualidad" en antena. Al principio nadie sabía muy bien en qué consistía nuestro programa y eso influyó en la audiencia. Empezamos los viernes por la noche y el programa iba regular. Tras el verano  pasamos al domingo por la noche, ya que se pensó que en ese horario era cuando las audiencias objetivas nuestras estaban en casa y engancharían con nosotros, pero en nuestro primer domingo  hicimos un 8,5% de share, bajando así la audiencia media de Tele 5. Hay que reconocer que tuvieron mucha paciencia  con nosotros, porque en vez de cortar el programa, pasamos a emitir  los domingos al mediodía. Y subimos al 19%, y de ahí no hemos bajado, lo normal es estar por encima del 20%.

DI: ¿Por qué considera que se produjo este cambio?
JJI: La idea principal es que fuera un programa de noche, pero ha conectado con una audiencia más propia del horario de tarde. Nuestra audiencia está entre los 13 y los 50 años, pero cada vez les gusta más a los más pequeños y a la gente mayor. Lo cierto es que si a mí alguien me dice que los domingos después de comer íbamos a tener tanto éxito  hubiera pensado que estaba loco.

DI: También influiría la relevancia social que iba tomando el programa ¿no?.
JJI: Por supuesto, la actitud del Rey con nosotros influyó sobre todo en los políticos, que empezaron a vernos de una forma diferente. Esto incentivó a la audiencia porque antes no se había podido ver a la Máxima Autoridad del Estado en una actitud semejante, conectando perfectamente con nosotros.

DI: ¿Por qué la idea de regalar gafas negras?
JJI: Como al principio no podíamos entrar en ninguna parte, no nos acreditaban porque nos temían, y cada vez que ibamos a un sitio teníamos a dos guardaespaldas encima, tuvimos que buscar una idea que nos permitiera acceder a los personajes públicos, de ahí  viene todo ese cachondeo de toma unas gafas, que si feliz cumpleaños, que si te regalo una foto...

DI: Entonces, debía ser muy difícil elaborar vuestros primeros reportajes
JJI: De todos modos, que no nos acreditaran tenía sus ventajas, ya que si estás entre periodistas no te puedes poner a gritar "Majestad, Majestad".Pero si estás entre el público te puedes permitir ciertas licencias.

DI: ¿El reportero de Caiga Quien Caiga debe tener un caracter especial para enfrentarse a los reportajes?
JJI: A  mí me cuesta mucho salir a hacer los reportajes. Cuando me estoy vistiendo para salir, me acuerdo de los toreros cuando se preparan para torear.  Yo sigo pasándolo mal por dos motivos: por la situación en la que a veces te puedes colocar yo por que sabes a que vas, pero no si te vas a volver con algo, o si lo que conseguirás va a tener gracia e ingenio y la gente se va divertir con ello. Tienes que estar siempre con las antenas puestas para utilizar  cualquier recurso que tengas alrededor para hacer un adorno que dé gracia al reportaje.

DI: ¿Se ha convertido el programa en un punto de referencia para los políticos?
JJI: Cuando un programa tiene audiencia, también tiene relevancia, y ese es nuestro caso, sobre todo entre la clase política. Nuestro programa no creo que influya tanto en la opinión pública como para derribar ministros, aunque cuando trabajas en un medio debes tener cuidado porque estás influyendo en mucha gente que te ve.

DI: Pero a los políticos también les conviene salir
JJI: Por supuesto,  no hay que olvidar que si los políticos salen en el programa, esos son minutos en televisión que tienen. Ahora los políticos ya tratan de hacerse la campaña de imagen con el programa,  es lógico que quieran hacerlo, no me parece censurable, es su obligación y la nuestra es tratar de impedirlo.

DI: ¿Han perdido el temor que inicialmente parecía que tenían a hablar con Caiga Quien Caiga?
JJI: Sí, se han dado cuenta de que nunca tergiversamos lo que dice la gente, ni reproducimos reiteradamente diversos actos o frases como se hace en otros programas, y esto lo saben los políticos. Ellos pueden quedar bien o mal, estar más o menos graciosos o pasar de nosotros eso depende de ellos, pero saben que nosotros no vamos a manipular nada de lo que digan.

DI: ¿Existe complicidad entre los reporteros y los cámaras?
JJI: Deben estar pendientes de nosotros, de ver donde estamos. Los cámaras que salen con nosotros son gente muy especial, no vale cualquiera. Además, ya se ha creado una relación entre nosotros que con sólo mirarnos saben lo que queremos, hay muy buena complicidad. Mucha gente se preguntará por qué usamos micrófono con cable, cuando ya es un poco antiguo, pero consideramos que es necesario pues nos permite saber dónde está el cámara en cada momento.

DI: Pero el programa es algo más que acudir a los actos, eventos...
JJI: Es muy importante la edición de los vídeos. A veces he grabado historias anodinas, que bien editadas quedan divertidas, amenas o por lo menos pasables. La estética del programa está muy bien trabajada. Un vídeo se tarda en editar unas dos horas, más luego viene ponerle efectos de sonido, la música, efectos de vídeo. El programa está muy "currado".

DI: ¿Habeis tenido algún conflicto con algunas de las personas que habéis   entrevistado?
JJI: La finalidad del programa era hacer el gamberro, pero no ser faltones. Había incluso una consigna que ahora ya no respetamos, por que cuesta mucho trabajo y se te olvida que era tratar de usted a todo el mundo, pero se te escapa el tú, a parte de que Pablo Carbonel es un descerebrado y llamado de tú hasta al "Lucero del alba". De todas maneras procuramos tener una educación exquisita con todo el mundo, incluidos los otros medios. Eso lo tuvimos muy claro desde el principio.

DI: ¿Qúe futuro le espera a Caiga Quien Caiga?
JJI: Cada semana hay que buscar algo nuevo, porque la gente espera ver algo disitnto en cada programa. En esto el Caiga tiene algo de Circo, el buscar el más difícil todavía. El programa está envejeciendo muy bien, yo si he de ser sincero no creía que durase más de una temporada.

DI: Y cambiando de medio, ¿Cómo ha surgido su vuelta a la radio?
JJI: Yo había estado en Radio Nacional hace muchos años cuando era RadioCadena, me fuí porque tuve una oferta de Telemadrid para presentar un programa, y cómo no había hecho nunca televisión, acepté la oferta para conocer ese medio. Cuando me vieron en la tele se volvieron a  acordar de mí, me ofrecieron hacer este programa, y cómo todo el mundo que sale de la radio, yo echaba mucho de menos a hacer radio, y como me lo pusieron muy facilito decidí volver. Estoy muy contento.

DI: ¿Cómo definiría  su programa de radio?
JJI: En cuanto a recursos es un programa más recuperador que innovador. Es radio clásica pura. En cuanto a contenido si que puede ser un tanto innovador, pero ante todo es un programa de entrevistas, con publicidad falsa, piezas de humor de ficción... Yo he usado todo lo que me han dejado, y trato de sacar el máximo provecho de las posibilidades técnicas que ofrece una institución como es Radio Nacional de España.

DI: Si le dieran a elegir ¿Con qué medio se quedaría?
JJI: Dependería del programa que me ofrecieran, como medios me encuentro muy a gusto en los dos, aunque es cierto que se gana más dinero en televisión. Lo de elegir es una utopía, porque al final tienes que trabajar en lo que puedes, dentro de tus motivaciones y gustos.

DI: ¿Cómo lleva lo de hacer un programa diario en radio y el Caiga Quien Caiga en televisión?
JJI: Antes me pasaba la vida en la redacción del Caiga Quien Caiga, llegando a estar hasta once horas en Tele 5, ahora sólo hago el reportaje y lo edito. Ahora, excepto los viernes que grabamos el programa y llego tarde, yo estoy en la radio a las cinco de la tarde para elaborar el programa, pero es muy importante para mí contar en la radio con un equipo como éste y con una persona como José Luis García del Pozo (Subdirector del programa) que es la persona en la que descanso.

DI: ¿ Le queda tiempo para sí mismo?
JJI: Echo de menos el tiempo libre, por que no tengo tiempo para nada. Me levanto un poco tarde, pero raro es el día que no tengo que hacer o ir a algún sitio o a la tele par editar un vídeo, o a la radio para algo del programa, y ya estoy liado hasta las 2 de la mañana. Los fines de semana si los aprovecho, pero esto son rachas y hay que aprovecharlas.

DI: ¿Qué limites se ponen al realizar un reportaje?
JJI: No preguntamos cuestiones relativas a la vida íntima de las personas, sino que tengan que ver con sus aspectos profesionales, la muralla está en no molestar a nadie y no dar pie a una querella contra mí, por lo que yo le pueda preguntar a alguien. Hay que informar sobre cosas que tengan que ver con el interés general y con la responsabilidad profesional de las personas y sobre todo no mentir, y no dar hipótesis aventuradas.

DI: ¿Qué opina sobre el debate que existe entre el derecho a la información y el derecho a la intimidad?
JJI: En el mayor número de casos, las polémicas sobre el límite entre información e intimidad son intencionadas y muy poco sinceras, son interesadas. Todo el mundo sabe dónde está el límite, como todo el mundo sabe qué es la objetividad.
 
 
 

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