
EL
ÉXITO EN PERIODISMO ES CUESTIÓN DE SUERTE
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DI: ¿Cómo
era la carrera de periodismo en sus tiempos de estudiante?
JJI:
La recuerdo como una carrera que te daba un barniz de cultura
general. Lo más gordo que yo veía era que no formaba profesionales
de los medios ni investigadores.
DI: ¿Por
qué dice que no formaba profesionales?
JJI:
Cuando yo empecé la carrera en el año 1977 no había
ningún sitio en la Facultad en el que hacer prácticas, así
que salías sin saber qué era un informativo de radio, que
por otra parte es la cosa más fácil del mundo. En verano
te tenías que buscar la vida, en los periódicos en los que
te dejaban trabajar, gratis por supuesto.
DI: Pero
seguro que no faltaban iniciativas por parte de los alumnos
JJI:
Yo me acuerdo que con unos amigos montamos un periódico mural
en un tablero de corcho enorme que compramos nosotros y aún tuvimos
problemas para poder colgarlo en la pared, porque el gerente de la facultad
nos dijo que lo colgaramos en un sitio en el que no se viera mucho cuando
precisamente lo que nosotros queríamos era que se viera.
DI: De
su experiencia en los medios de comunicación ¿qué
crees que falta en la formación académica de los alumnos?
JJI: Estaría
muy bien poner especial atención en todo lo relacionado con las
técnicas para comunicar en los medios, especialmente en la radio
y en la televisión, porque creo que el mundo de la comunicación
es mucho más amplio que el periodismo ya que hay un montón
de cosas más que hacer y de técnicas que aprender.
DI: A
nivel académico ¿qué destacaría de sus años
en la facultad?
JJI:
A la facultad le tengo que agradecer que he conocido a profesores que
me han enseñado cosas que me han sido de gran utilidad para mi acerbo
cultural. Yo tengo un extraordinario recuerdo de gente que me suscitó
mucha curidosidad por ciertos temas y gracias a ellos profundicé
en su conocimiento.
DI: ¿
Cree posible compatibilizar la carrera con un trabajo en los medios?
JJI:
Por experiencia personal puedo decir que llega un momento en el que
tienes que elegir. Recuerdo que en tercero de carrera me contrataron en
un gabinete de prensa, y entonces te metes en la dinámica
del trabajo y ya no tienes tiempo para estudiar, haces muy
pocas asignaturas cada año y cuando te quieres dar cuenta llevas
ocho años en la facultad y todavía te quedan dos cursos
para acabar.
DI: ¿Qué
es lo primero que hizo como periodista?
JJI:
Lo primero por lo que me pagaron fue por un reportaje para
una agencia que se llamaba AGENCIA 4, que trataba sobre la influencia del
ruido de las discotecas en el oído de los discjokeys.
DI: ¿En
el periodismo vale todo caiga quien caiga?
JJI: Yo
no creo que esta profesión sea especialmente agresiva. De lo que
sí me he dado cuenta es de que hay que hablar de un montón
de cosas que no te interesan en absoluto. Siempre te imaginas el periodismo
como los grandes reportajes, pero el 99% de las cosas que se cuentan en
los medios no son excesivamente importantes, entonces es cuando te
das cuenta de que esto es un oficio como otro cualquiera y que hay que
estar donde te necesiten.
DI: Una
vez que comenzó ¿le costó mucho seguir ejerciendo
como periodista?
JJI:
Hay que tener conciencia de que esto son rachas, porque yo empecé
a trabajar en los 19 años. Lo que si es verdad es que yo no he cobrado
nunca del paro. La única vez que pude hacerlo no lo hice, ya que
me llamaban bastante para poner la voz en off en documentales y pensé
que si cobraba el paro no podía trabajar y viceversa, por lo que
decidí seguir trabajando para que no se olvidasen de mí.
DI: ¿Cómo
surgió su participación en Caiga Quien Caiga?
JJI:
Realmente es una coincidencia que yo salga en pantalla, por que en principio
quienes pusimos en marcha el programa fuimos el productor y yo. Mientras
estabamos buscando el equipo, haciendo casting para reporteros, la
productora, Globo Media,
me
propuso que hiciera una prueba ante las cámaras. En principio
dije que no, por que paso mucha vergüenza, pero al final hice una
pequeña prueba, luego otra, otra y ya me quedé. Pero fue
totalmente casual. Por que yo poner voz, sí, hacer el guión,
también, pero eso de salir en pantalla...
DI: ¿Desde
el comienzo se vislumbraba el éxito que luego tendría el
programa?
JJI:
Sinceramente estamos por "puñetera casualidad" en antena. Al
principio nadie sabía muy bien en qué consistía nuestro
programa y eso influyó en la audiencia. Empezamos los viernes por
la noche y el programa iba regular. Tras el verano pasamos al domingo
por la noche, ya que se pensó que en ese horario era cuando las
audiencias objetivas nuestras estaban en casa y engancharían con
nosotros, pero en nuestro primer domingo hicimos un 8,5% de share,
bajando así la audiencia media de Tele 5. Hay que reconocer que
tuvieron mucha paciencia con nosotros, porque en vez de cortar el
programa, pasamos a emitir los domingos al mediodía. Y subimos
al 19%, y de ahí no hemos bajado, lo normal es estar por encima
del 20%.
DI: ¿Por
qué considera que se produjo este cambio?
JJI:
La idea principal es que fuera un programa de noche, pero ha conectado
con una audiencia más propia del horario de tarde. Nuestra audiencia
está entre los 13 y los 50 años, pero cada vez les gusta
más a los más pequeños y a la gente mayor. Lo cierto
es que si a mí alguien me dice que los domingos después de
comer íbamos a tener tanto éxito hubiera pensado que
estaba loco.
DI: También
influiría la relevancia social que iba tomando el programa ¿no?.
JJI:
Por supuesto, la actitud del Rey con nosotros influyó sobre todo
en los políticos, que empezaron a vernos de una forma diferente.
Esto incentivó a la audiencia porque antes no se había podido
ver a la Máxima Autoridad del Estado en una actitud semejante, conectando
perfectamente con nosotros.
DI: ¿Por
qué la idea de regalar gafas negras?
JJI:
Como al principio no podíamos entrar en ninguna parte, no nos
acreditaban porque nos temían, y cada vez que ibamos a un sitio
teníamos a dos guardaespaldas
encima,
tuvimos que buscar una idea que nos permitiera acceder a los personajes
públicos, de ahí viene todo ese cachondeo de toma unas
gafas, que si feliz cumpleaños, que si te regalo una foto...
DI: Entonces,
debía ser muy difícil elaborar vuestros primeros reportajes
JJI:
De todos modos, que no nos acreditaran tenía sus ventajas, ya
que si estás entre periodistas no te puedes poner a gritar "Majestad,
Majestad".Pero si estás entre el público te puedes permitir
ciertas licencias.
DI: ¿El
reportero de Caiga Quien Caiga debe tener un caracter especial para enfrentarse
a los reportajes?
JJI: A
mí me cuesta mucho salir a hacer los reportajes. Cuando me estoy
vistiendo para salir, me acuerdo de los toreros cuando se preparan para
torear. Yo sigo pasándolo mal por dos motivos: por la situación
en la que a veces te puedes colocar yo por que sabes a que vas, pero no
si te vas a volver con algo, o si lo que conseguirás va a tener
gracia e ingenio y la gente se va divertir con ello. Tienes que estar siempre
con las antenas puestas para utilizar cualquier recurso que tengas
alrededor para hacer un adorno que dé gracia al reportaje.
DI: ¿Se
ha convertido el programa en un punto de referencia para los políticos?
JJI: Cuando
un programa tiene audiencia, también tiene relevancia, y ese es
nuestro caso, sobre todo entre la clase política. Nuestro programa
no creo que influya tanto en la opinión pública como para
derribar ministros, aunque cuando trabajas en un medio debes tener cuidado
porque estás influyendo en mucha gente que te ve.
DI: Pero
a los políticos también les conviene salir
JJI:
Por supuesto, no hay que olvidar que si los políticos salen
en el programa, esos son minutos en televisión que tienen. Ahora
los políticos ya tratan de hacerse la campaña de imagen con
el programa, es lógico que quieran hacerlo, no me parece censurable,
es su obligación y la nuestra es tratar de impedirlo.
DI: ¿Han
perdido el temor que inicialmente parecía que tenían a hablar
con Caiga Quien Caiga?
JJI:
Sí, se han dado cuenta de que nunca tergiversamos lo que dice
la gente, ni reproducimos reiteradamente diversos actos o frases como se
hace en otros programas, y esto lo saben los políticos. Ellos pueden
quedar bien o mal, estar más o menos graciosos o pasar de nosotros
eso depende de ellos, pero saben que nosotros no vamos a manipular nada
de lo que digan.
DI: ¿Existe
complicidad entre los reporteros y los cámaras?
JJI:
Deben estar pendientes de nosotros, de ver donde estamos. Los cámaras
que salen con nosotros son gente muy especial, no vale cualquiera. Además,
ya se ha creado una relación entre nosotros que con sólo
mirarnos saben lo que queremos, hay muy buena complicidad. Mucha gente
se preguntará por qué usamos micrófono con cable,
cuando ya es un poco antiguo, pero consideramos que es necesario pues nos
permite saber dónde está el cámara en cada momento.
DI: Pero
el programa es algo más que acudir a los actos, eventos...
JJI:
Es muy importante la edición de los vídeos. A veces he
grabado historias anodinas, que bien editadas quedan divertidas, amenas
o por lo menos pasables. La estética del programa está muy
bien trabajada. Un vídeo se tarda en editar unas dos horas, más
luego viene ponerle efectos de sonido, la música, efectos de vídeo.
El programa está muy "currado".
DI: ¿Habeis
tenido algún conflicto con algunas de las personas que habéis
entrevistado?
JJI:
La finalidad del programa era hacer el gamberro, pero no ser faltones.
Había incluso una consigna que ahora ya no respetamos, por que cuesta
mucho trabajo y se te olvida que era tratar de usted a todo el mundo, pero
se te escapa el tú, a parte de que Pablo Carbonel es un descerebrado
y llamado de tú hasta al "Lucero del alba". De todas maneras procuramos
tener una educación exquisita con todo el mundo, incluidos los otros
medios. Eso lo tuvimos muy claro desde el principio.
DI: ¿Qúe
futuro le espera a Caiga Quien Caiga?
JJI:
Cada semana hay que buscar algo nuevo, porque la gente espera ver algo
disitnto en cada programa. En esto el Caiga tiene algo de Circo, el buscar
el más difícil todavía. El programa está envejeciendo
muy bien, yo si he de ser sincero no creía que durase más
de una temporada.
DI: Y
cambiando de medio, ¿Cómo ha surgido su vuelta a la radio?
JJI:
Yo había estado en Radio Nacional hace muchos años cuando
era RadioCadena, me fuí porque tuve una oferta de Telemadrid para
presentar un programa, y cómo no había hecho nunca televisión,
acepté la oferta para conocer ese medio.
Cuando
me vieron en la tele se volvieron a acordar de mí, me ofrecieron
hacer este programa, y cómo todo el mundo que sale de la radio,
yo echaba mucho de menos a hacer radio, y como me lo pusieron muy facilito
decidí volver. Estoy muy contento.
DI: ¿Cómo
definiría su programa de radio?
JJI:
En cuanto a recursos es un programa más recuperador que innovador.
Es radio clásica pura. En cuanto a contenido si que puede ser un
tanto innovador, pero ante todo es un programa de entrevistas, con publicidad
falsa, piezas de humor de ficción... Yo he usado todo lo que me
han dejado, y trato de sacar el máximo provecho de las posibilidades
técnicas que ofrece una institución como es Radio Nacional
de España.
DI: Si
le dieran a elegir ¿Con qué medio se quedaría?
JJI:
Dependería del programa que me ofrecieran, como medios me encuentro
muy a gusto en los dos, aunque es cierto que se gana más dinero
en televisión. Lo de elegir es una utopía, porque al final
tienes que trabajar en lo que puedes, dentro de tus motivaciones y gustos.
DI: ¿Cómo
lleva lo de hacer un programa diario en radio y el Caiga Quien Caiga en
televisión?
JJI: Antes
me pasaba la vida en la redacción del Caiga Quien Caiga, llegando
a estar hasta once horas en Tele 5, ahora sólo hago el reportaje
y lo edito. Ahora, excepto los viernes que grabamos el programa y llego
tarde, yo estoy en la radio a las cinco de la tarde para elaborar el programa,
pero es muy importante para mí contar en la radio con un equipo
como éste y con una persona como José Luis García
del Pozo (Subdirector del programa) que es la persona en la que descanso.
DI: ¿
Le queda tiempo para sí mismo?
JJI:
Echo de menos el tiempo libre, por que no tengo tiempo para nada. Me
levanto un poco tarde, pero raro es el día que no tengo que hacer
o ir a algún sitio o a la tele par editar un vídeo, o a la
radio para algo del programa, y ya estoy liado hasta las 2 de la mañana.
Los fines de semana si los aprovecho, pero esto son rachas y hay que aprovecharlas.
DI: ¿Qué
limites se ponen al realizar un reportaje?
JJI:
No preguntamos cuestiones relativas a la vida íntima de las personas,
sino que tengan que ver con sus aspectos profesionales, la muralla está
en no molestar a nadie y no dar pie a una querella contra mí, por
lo que yo le pueda preguntar a alguien. Hay que informar sobre cosas que
tengan que ver con el interés general y con la responsabilidad profesional
de las personas y sobre todo no mentir, y no dar hipótesis aventuradas.
DI: ¿Qué
opina sobre el debate que existe entre el derecho a la información
y el derecho a la intimidad?
JJI:
En el mayor número de casos, las polémicas sobre el límite
entre información e intimidad son intencionadas y muy poco sinceras,
son interesadas. Todo el mundo sabe dónde está el límite,
como todo el mundo sabe qué es la objetividad.