¿Guerra contra la libertad en Internet?

Rodrigo González

Los ataques terroristas contra Estados Unidos del pasado 11 de septiembre parecen habernos introducidos en un nuevo mundo, que permanecía agazapado y necesitaba de un acontecimiento de tal magnitud para saltar a nuestra realidad.

La economía mundial, debilitada desde hacía meses y con miras a entrar en una fase del ciclo económico no muy boyante, encontró la excusa perfecta para desplomarse sin más, y que no se pudiera reprochar nada a nadie, salvo a unos talibanes que han contado sus días desde entonces.

Pero no sólo de economía vive el hombre. El 11 de septiembre también ha supuesto la excusa perfecta para quienes no tienen reparos en renunciar a parte de sus derechos, y sobretodo los de los demás, en favor de alcanzar mayores niveles de seguridad. Si en el mes de agosto el FBI (http://www.fbi.gov) había anunciado la posibilidad de poner en marcha el sistema Carnivore, una herramienta de seguimiento de correos electrónicos, aún con los restos de las Torres Gemelas humeando, el 14 de septiembre, el Senado de Estados Unidos (http://www.senate.gov) aprobó el uso de dicho sistema por parte de las fuerzas de seguridad americanas. Un día antes, el Senado había aprobado el Act 2001 para combatir el Terrorismo, una norma que ampliaba los poderes de los servicios de seguridad para intervenir cualquier proveedor de acceso a Internet e interceptar las comunicaciones sin permiso.

Pero George W. Bush, en su intento por atrapar a los terroristas, o con la excusa perfecta para controlar todo lo que se mueve por Internet, firmó a finales de octubre la USA Patriot Act, (http://www.eff.org/Privacy/Surveillance/Terrorism_militias/20011025_hr3162_usa_patriot_bill.html) que amplía las competencias de las autoridades gubernamentales para intervenir líneas telefónicas y controlar el tráfico de Internet, además de incluir
la expansión a la Red de la polémica tecnología de Carnivore.

Los planes del FBI para controlar Internet no concluyen ahí, y se habla de una reorganización de la estructura de la Red para reconducir el tráfico hacia unos servidores centrales, donde se pudieran retenerse los mensajes de correo electrónico para revisarlos, como parte de las medidas para luchar contra el terrorismo.


La nueva ley polémica

La USA PATRIOT (Provide Appropiate Tolls Required to Intercept and Obstruct Terrorism) Act, amplía específicamente el estatuto pen register -un dispositivo de seguimiento electrónico que se conecta a una línea de teléfono para registrar los números telefónicos marcados-, para incluir las comunicaciones electrónicas y la navegación por Internet. Gracias a ello, se podrán obtener fácilmente datos sobre la actividad en la Red, lo que puede significar el registro de información privada en lugar de direcciones IP, que son el equivalente en Internet a los números de teléfono.

El secretario de Justicia estadounidense, John Ashcroft, ha comentado que "esta nueva legislación nos permitirá utilizar dispositivos para localizar a los remitentes y receptores de las comunicaciones en Internet".

Estas actividades de investigación pueden chocar con las legislaciones de otros países, debido a la internacionalidad sin fronteras de Internet. Por ejemplo, el Código Civil español equipara el e-mail con el correo postal, por lo que esta ley podría suponer una violación de dicho Código en nuestro país. La controversia planteada por la globalidad de Internet sería múltiple, porque es imposible diferenciar los e-mail que proceden de España o América. ¿Y si un español tuviera una cuenta de correo en una empresa estadounidense?

Las críticas a la USA Patriot Act han llovido desde todas las organizaciones de lucha por los derechos civiles o de quienes abogan por la libre circulación en Internet. Tanto la Asociación de Internautas (http://www.internautas.org) como la Asociación de Usuarios de Internet (http://www.aui.es) la han calificado de "demencial". La Unión de Libertades Civiles de América (http://adu.org) ha criticado la nueva legislación, porque consideran que otorga demasiados poderes a la policía y que contiene numerosas cláusulas que pueden violar los derechos fundamentales del ser humano.