DEL 11 AL 15 DE JULIO
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Código: | 72114 |
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Director: | Florencio Jiménez Burillo, catedrático de Psicología Social de la Universidad Complutense |
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Secretario: | Jacobo Muñoz Veiga, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense |
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Coordinador: |
Eduardo Crespo Suárez |
Colaboran: |
Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos; Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid; Decanato de la Facultad de Psicología; Funespaña |
Como es sabido, la muerte extiende sus dominios por todo el universo: nada, ni nadie, se escapa a ella: galaxias -aún visibles– “muertas” hace millones de años, culturas desaparecidas, faunas y floras extinguidas y para nosotros los humanos nuestra única certeza por ahora.
Desde hace miles de años, de forma burlona o sublime las Artes certifican la constante presencia de la muerte en la historia de la humanidad: tumbas, sarcófagos, esqueletos, urnas…
La Literatura acoge una plétora de muertos; con el amor, es la muerte un tema universal desde el poema de Gilgamesh a Tristán e Isolda, de Bécquer a la “Danse macabre” medieval. Y en el cine recuérdese el extraordinario éxito de películas como “Mi vida sin mi”, “Mar adentro” o series de TV como “A dos metros bajo tierra”.
De Filosofía cabe subrayar el diferente interés que la muerte ha suscitado en sus grandes maestros. Escaso en Pitágoras, Aristóteles, Kant o Wittgenstein y más intenso en Epicuro, Kieerkegard y Schopenhauer.
Las Ciencias Sociales con distinto grado de interés han abordado plurales aspectos de la muerte.
La Antropología Cultural nos ha revelado el sentido de la muerte, el estatus de los muertos y los rituales de enterramiento en las sociedades iletradas.
Respecto a la Sociología “General” es conocido el parco interésde esta disciplina por la muerte entre los padres fundadores. Entre las pocas excepciones habría que mencionar a Durkheim, Mannheim y Parsons. Más tarde aparecieron los libros ya clásicos de Jessica Mitford o de Glaser y Strauss.
Por su parte, la Psicología (salvo la obra del “segundo Freud”) tampoco se ha interesado hasta hace pocos años por nuestro asunto. Stanley Hall publicó su articulo “Tanatología e Inmortalidad” en 1915. Trascurrió luego un largo periodo hasta que en 1959 publica Feifel su obra “El significado de la muerte” a la que siguieron obras tan relevantes como la de Kübler-Ross y Kastembaum. Visto todo lo anterior es evidente que los saberes sobre la muerte dan para todo un grado universitario y aun más.
El título del curso pretende ser lo suficientemente ilustrativo acerca de sus objetivos. Se trata de articular los importantes enfoques reflexivos (la Filosofía y las Ciencias Sociales como “autoconciencia” de la Sociedad) con los intereses más prácticos y aplicados. El curso, por decirlo convencionalmente plantea tres grandes niveles de análisis ante la muerte: históricocultural, en el que tanto la Filosofía como la propia historia son las protagonistas. En segundo término, el nivel sociológico, con el análisis de todo lo que se ha venido a denominar “la organización social de la muerte”. Finalmente, el nivel individual en el que serán objeto de atención los aspectos éticos, médicos y psicológicos de la última etapa del morir, con la particular atención a la Eutanasia.
Si en el ámbito internacional el tema de la muerte no ha sido objeto de la atención merecida por parte de las Ciencias Sociales, ese desinterés es aún más notorio entre nosotros. La muerte, con el consiguiente miedo asociado a ella está presente como nunca en nuestra “Sociedad del Riesgo”. La novedad que supone este curso es un factor adicional para celebrarlo.
(*) Reconocido por el Ministerio de Educación con tres créditos para profesores de enseñanzas no universitarias.