20 AÑOS DE LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN, ¿CUÁL ES LA HERENCIA?


DEL 6 AL 10 DE JULIO


Código:

71104

Director:

Santos Castro Fernández, director general de Relaciones Institucionales, Ministerio de Defensa

Secretario:

Joaquín Castellón Moreno, Capitán de Corbeta, Instituto Español de Estudios Estratégicos, Dirección General de Relaciones Institucionales, Ministerio de Defensa

Coordinador:

Tomás Fernández

Patrocinadores:

Ministerio de Defensa

 


Ministerio  de Defensa-Instituto Español de Estudios Estratégicos


Hace 2000 años, uno podía enorgullecerse de
decir  “Civis romanus sum “(soy un ciudadano
romano)
. Hoy, en el tiempo de la Libertad, el
mayor alarde es proclamar  "Ich bin ein Berliner".
Todos los hombres Libres, no importa  donde
vivan, son ciudadanos de Berlín, y por tanto, como
hombre libre, me enorgullezco hoy de decir
“Ich bin ein Berliner!“.
John F. Kennedy, Berlin 1963



La guerra fría, que había marcado las relaciones internacionales desde el fin de la segunda guerra mundial, va a terminar de forma inesperada con el colapso de uno de sus protagonistas. Pocos años antes, ningún experto se habría aventurado a pronosticar un final de esta forma.  


El nombramiento de Mijaíl Gorbachov en el año 1985 como secretario general del PCUS, supone un hito importante en un proceso que pondría fin al mundo bipolar. A las reformas de la política exterior e interior soviética, la conocida “perestroika” (reestructuración) y  la no tan mediática “glasnost” (transparencia), le siguieron las revoluciones de los países de la Europa oriental (Polonia, Hungría y la Republica Federal Alemana) y un progresivo acercamiento de los lideres soviéticos a los países occidentales. Como potente acelerador del proceso actuaron los duros reveses que cosechaba el régimen soviético  entre los que destacaron el accidente nuclear Chernobil y el fracaso del Ejército Soviético en Afganistán.


No hay duda que la imagen de las protestas de los jóvenes berlineses, concentrados alrededor del muro, llegando incluso a demoler parte del mismo ante la mirada resignada de sus guardianes, quedaron prendidas en las sorprendidas retinas de ciudadanos de todo el mundo. Esas imágenes consiguieron, que a los ojos del mundo, el final de la guerra fría quedara identificado con la caída del muro.


El fin del enfrentamiento de bloques planteaba un nuevo escenario estratégico completamente diferente, pronto se dejarían oír voces de expertos que hablan de “el fin de la historia” o de “choque de civilizaciones”, pero realmente es la incertidumbre sobre los tiempos venideros lo que domina el panorama estratégico en los por algunos llamados “felices noventa”.


Los actores de los nuevos conflictos ya no son generalmente ejércitos regulares, sino grupos armados, guerrillas, señores de la guerra que combaten en su propio territorio. Las causas son frecuentemente achacables a motivos


étnicos, religiosos o simplemente conflictos regionales. Algunos viejos conflictos  no pierden protagonismo con la caída del muro y algunos otros anestesiados durante el mundo bipolar recobran su crudeza.


La percepción de las amenazas a la seguridad aumenta en el mundo occidental, en buena medida favorecida por las ventajas que ofrece la vida en un mundo cada vez más globalizado. Desaparecida la amenaza puramente militar, que suponía el bloque soviético, se empiezan a considerar nuevas amenazas mucho menos predecibles y de naturaleza muy diversa: el terrorismo internacional, crimen organizado, la proliferación de armas de destrucción masiva, los tráficos de seres humanos. Carentes de interés estratégico aparecen los denominados “Estados fallidos”, terreno abonado para operar las redes de narcotraficantes, tráficos ilícitos de cualquier orden o la piratería. 


Las denominadas operaciones de paz pasan a ocupar la mayor parte de la actividad de las fuerzas armadas occidentales. Frecuentemente estas misiones, de carácter internacional, se desarrollan en países lejanos y en un ambiente sociocultural muy diferente al suyo,  lo que supone indudablemente una dificultad añadida. Se empieza a estrechar la cooperación civil-militar, al entenderse que la solución a problemas complejos requiere también soluciones complejas en las que todos deben participar. 


Las relaciones internacionales sufren un vuelco importante y los enemigos de antaño pasan a ser aliados en la OTAN o la UE. Las políticas de adhesión de nuevos miembros a la UE y a la OTAN son un potente factor de estabilidad en el viejo continente. 


Sin perder de vista la perspectiva histórica del acontecimiento, el curso pretende dar a conocer, desde distintos puntos de vista, los problemas y posibles soluciones, a los que nos enfrentamos los herederos del mundo bipolar, en el ámbito de la seguridad, la defensa y las relaciones internacionales.


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