Influencias morfosintácticas de
orden de elementos, condicional
por subjuntivo y pronombres complemento átonos de 3ª persona
Teresa Fernández Ulloa
tfernandez_ulloa @ csub.edu
RESUMEN
En este artículo estudiamos algunos fenómenos que pueden ser considerados
resultado del 'influjo' vasco: el orden de elementos en la frase, la
sustitución del subjuntivo por el condicional y ciertas peculiaridades en el
uso de los pronombres complemento átonos de tercera persona. Creemos que tal
afirmación se justifica por razones lingüísticas históricas, de formación del
español, y también por razones de contacto sociocultural y lingüístico en el
País Vasco, zona en la que conviven ambas lenguas en la actualidad.
PALABRAS CLAVE:
morfosintaxis, sociolingüística, lenguas en contacto
ABSTRACT
“Morphosyntactic influences of Basque language on nowadays Spanish: word order, use of conditional tense instead of subjunctive, and 3rd person unstressed complement pronouns”
In this article we study some phenomena that can be considered the result of the influence of Basque on Spanish: word order in the sentence, the use of conditional tense instead of subjunctive, and some peculiarities related to the use of 3rd person unstressed complement pronouns. This belief is based on historical linguistic reasons, of Spanish language formation in its origin, and also on reasons of socio cultural and linguistic contact in the Basque Country, an area where both languages, Spanish and Basque, coexist.
KEY WORDS: Morphosyntax, sociolinguistics, languages in contact
El contacto entre dos lenguas, por lo general,
conlleva influencias mutuas, aunque lo cierto es que el paso de elementos de
una a otra se da, normalmente, de la lingüísticamente mayoritaria a la
subordinada a ella. En ocasiones la influencia es superficial y se manifiesta
en los préstamos léxicos, pero puede darse también una influencia
estructural. Aparece entonces el término interferencia (acuñado por K. Sanfeld
en 1938 y estudiado exhaustivamente por U. Weinreich en 1968, quien lo describe
como "los casos de desviación con respecto a las normas de cualquiera de
las dos lenguas que ocurren en el habla de los individuos bilingües[1]").
Estas interferencias pueden producirse en el habla y en la lengua y pueden ser
acentuales, léxicas, sintácticas o fonológicas. También este fenómeno ha sido
denominado transferencia (marchamo dado por M. Clyne, 1967) para
soslayar la connotación de agramaticalidad de la palabra
"interferencia". Un tipo de transferencia
es la negativa (M. J. Gutiérrez y C. Silva Corvalán, 1993: 208), es
decir, cuando la ausencia de una categoría gramatical en una lengua propicia la
pérdida de la misma en otra (por ejemplo, esporádicamente, los hablantes
euskaldunes en Bermeo pierden la categoría de género al hablar castellano ya
que tal categoría no existe en euskera, lo que podría ser una de las causas del
leísmo también).
Conviene señalar que el influjo de lenguas no tiene por
qué ser ni semántica ni sintácticamente transparente, sino que puede darse en
un nivel más abstracto, esto es, una forma más sutil de transferencia
lingüística.
Tales nociones hablan de la influencia de una lengua en
otra con resultados agramaticales y han sido rechazadas por muchos estudiosos.
En los últimos años ha aparecido el término convergencia que sería el
influjo de una lengua sobre otra pero sin producir resultados agramaticales.
También pueden darse fenómenos de simplificación
(M. J. Gutiérrez y C. Silva Corvalán, 1993: 208), que suponen la generalización
de una única forma a varios contextos en detrimento de otra u otras (por
ejemplo, el uso de le por la/lo como complemento directo o el
condicional -ría por el imperfecto de subjuntivo ra/se). Se trata
de una forma que extiende su uso mientras que otra lo reduce, pudiéndose llegar
a la extinción total de esta última. El resultado es un sistema simplificado,
con menos formas y a veces con menos espacio semántico.
Vamos a
presentar varios fenómenos morfosintácticos, que pueden ser considerados
resultado del 'influjo' vasco. Creemos que tal afirmación se justifica por
razones lingüísticas históricas, de formación del español general en sus
orígenes[2],
y también por razones de contacto sociocultural y lingüístico en el País Vasco,
zona en la que conviven ambas lenguas en la actualidad.
En cualquier caso, conviene ser cauto a la hora de
hablar de un "influjo del euskera". Quizá sea más sensato hablar de
"causación múltiple", concepto acuñado por Y. Malkiel (1967), tomando
entonces al euskera no como un factor causal primario de ciertas peculiaridades
sino como factor coadyuvante.
Algunos autores niegan tajantemente la
"transferencia directa" y prefieren hablar de
"estructuras paralelas" favorecidas por el contacto entre lenguas,
dando así como condición necesaria la existencia de paralelismo estructural
para que se dé la permeabilidad entre lenguas[3].
Estudiaremos los rasgos
morfosintácticos más característicos y, en la mayor parte de los casos,
extraeremos los ejemplos de las grabaciones realizadas a 20 informantes de Bermeo,
pueblo de Bizkaia con unos 17.000 habitantes y fundamentalmente vascohablante.
Estos rasgos son los que se encuentran en el castellano de todo el País Vasco,
aunque algunos de ellos aparecen en menor medida si la población no tiene mucho
contacto con el euskera. La muestra es representativa y exhaustiva, ya que
contiene un número de individuos proporcional a la comunidad estudiada sin que
queden excluidos elementos significativos de su estructura. La muestra supone
un 0,112% de la población, un porcentaje superior al señalado habitualmente
como adecuado (el 0,025% del universo) en los estudios lingüísticos. Se
encuentran representados proporcionalmente ambos sexos, hablantes de tres
generaciones (20-34, 35-54 y de 55 en adelante) y de tres niveles de
instrucción: I. Analfabetos, también personas sin estudios pero que saben leer
y escribir, y con estudios preescolares y primarios; II. Estudios de formación
profesional, bachillerato y acceso a la universidad; III. Estudios
medio-superiores y superiores. También son representados los hablantes según su
lengua: euskaldunzarras (vascos de primera lengua), euskaldunberris (aquéllos
que aprenden el euskera en su juventud o madurez) y erdaldunes (hablantes de
castellano).
También incluimos, para el
apartado sobre la sustitución del subjuntivo por el condicional, ejemplos de
unas pruebas de completar realizadas a 103 universitarios de
Bilbao y Santander durante el curso 1999-2000.
Aplicaremos diversas pruebas
estadísticas para averiguar si las variables sociales influyen en los usos de
las distintas formas verbales y de las pronominales. En primer lugar,
aplicaremos la V de Cramer[4], que nos permite saber si se da o no asociación entre las variables
estudiadas en la muestra. La V de Cramer es un coeficiente basado en el cálculo
de Chi-cuadrado (o χ2) y apropiado para tablas de contingencia
de cualquier tamaño. La χ2 nos permite saber si la asociación
puede extrapolarse a la muestra, y la prueba de residuos de Haberman nos indica
en que casillas, o cruces de variantes, se da la asociación.
1.Orden de elementos[5]
En cuanto al orden de elementos en el sintagma nominal,
frente al ordenamiento Det + N en castellano, tenemos el N + Det en euskera
("una casa", "la casa" ñ "etxe bat",
"etxea"). Esto puede favorecer la aparición de frases como:
"cuando ha habido la huelga aquella"
(posposición del demostrativo; aunque también es típica de la lengua coloquial
en general)
Otros elementos que en castellano aparecen pospuestos al
nombre, en vasco se colocan delante, por ejemplo, en la posesión: "N
(posesión) - de - N (poseedor)",
"la casa de Koldo" se opone al euskera "N (poseedor) + gen - N
(posesión)", "Koldoren etxea"; al castellano "N - de - N
(locativo)", "la Universidad de Hamburgo", corresponde en
euskera "N (locativo) + loc - N", "Hamburgoko
Unibertsitatea", y lo mismo con la frase de relativo[6].
Respecto al orden de colocación de los elementos
oracionales, hay una gran variabilidad. Ya en castellano son grandes las
posibilidades de variación (partiendo de la estructura no marcada SVO). En
euskera son mayores, aunque existe una tendencia a colocar el verbo principal
al final de la oración (por lo que Greenberg, 1966, y de Rijk, 1969, postulan
una secuencia SOV como base). El orden oracional en vasco parece tener funciones
pragmáticas y textuales presentando, por lo tanto, gran libertad. "La
anteposición del elemento que por cualquier causa se estima como más importante
es, sobre todo en la variedad dialectal vizcaína, el medio normal para
significar su mayor interés." Los elementos "se ordenan de acuerdo
con la pregunta explícita o implícita, y el elemento que se siente como más
importante, el elemento inquirido, ocupa el mismo lugar que las palabras
interrogativas, que a su vez están regidas por el verbo, eje alrededor del cual
giran todos los elementos oracionales." (M. Zarate, 1976: 52, 53).
Indica el mismo autor que el hipérbaton que se origina se
estructura por las siguientes reglas, según sea el elemento inquirido:
1) Si es una palabra o una oración, (o incluso varias),
se coloca delante del verbo. Los miembros no inquiridos se pueden colocar
delante del inquirido o detrás del verbo o distribuidos en ambas posiciones (aita
dator gaur, gaur dator aita, 'el padre viene hoy, 'hoy viene el
padre'). Ejemplos del corpus de Bermeo:
"¡cuánto tiempo ha costao el... el
polideportivo en Bermeo hacer!"
2) Verbo:
-Si es sintético, se antepone el infinitivo a
su propia flexión verbal: (etorri dator aita, 'venir ha venido el padre'). La extensión de
esta estructura hace que hallemos también ejemplos en castellano con verbos que
no tienen por qué ser sintéticos en euskera:
"alternar no alterno"
-Si es perifrástico, el
infinitivo se antepone a una flexión verbal de egin (hacer): etorri
egin da aita. (Venir ha hecho). En
nuestro "corpus":
"casar tampoco no me haría, ¿eh?, arrimar"
3) Si lo importante es la cualidad afirmativa de la
oración:
-En euskera, si la flexión verbal es
sintética se usa el prefijo ba-: Badator. En el castellano del
País Vasco se usa entonces el adverbio "ya" como calco:
"yo en gallego también ya se" (badakit)
"ya
es el vizcaíno batua esto" (bada)
-Si es perifrástico, en euskera el acento es
quien se encarga de dar este valor y en castellano se usa de nuevo el adverbio
"ya": (Botikatik ekarri duté, ba, zerbait = 'De la botica ya
han traído, pues, no sé qué'—dice traido, por la tendencia a convertir
hiatos en diptongos). Localizamos varias:
"ya me entiendes"
"yo ya entiendo"
Un estudio más
exhaustivo, que no hemos realizado, permitiría confirmar estas tendencias y ver
la influencia de variables lingüísticas y extralingüísticas.
2. Uso de condicional por
subjuntivo
Se da sobre
todo en la prótasis de las oraciones condicionales y con las formas simples. La
situación de contacto parece facilitar la neutralización de una oposición poco
rentable, la de
-ría/ra, se. Las formas
que han perdido históricamente funcionalidad y significado (-ra y -se)
tienden a ser sustituidas por la que posee el significado más similar al
originario.
El uso del condicional en lugar del imperfecto de
subjuntivo es una práctica extendida en el norte peninsular, en todos los
niveles culturales (aunque parece ser más frecuente en los bajos).
E. Ridruejo (1975) señala diversas construcciones en las
que el subjuntivo se sustituye por el condicional: en oraciones independientes;
en oraciones subordinadas sustantivas, por ejemplo, aquéllas que van con verbos
de mandato, deseo, sentimiento, duda; en subordinadas adjetivas y en
subordinadas adverbiales, sean éstas condicionales, finales, temporales,
consecutivas, causales o modales. Pero la lista es mucho más larga, puesto que
a ella pueden añadirse casi todas en las que es obligatorio el uso del
imperfecto de subjuntivo (y también aquéllas en las que debe aparecer un
pluscuamperfecto de subjuntivo[7]).
2.1. Orígenes y causas de
la sustitución
Frente a una tesis tradicional que postula el nacimiento
reciente de este fenómeno en el castellano del País Vasco, A. Llorente (1980:
28) formula la hipótesis de que sería antiguo, característico de las merindades
castellanas “más orientales (...) de donde habría pasado al habla romance del
País Vasco y de Navarra”.
El mismo autor propone una conciliación entre ambas
hipótesis: fenómeno castellano y antiguo, pero con difusión desde hace un siglo
debido a la potencia expansiva procedente del País Vasco, y en concreto de
Bilbao, por el prestigio que dicha lengua tiene para los pobladores de aldeas
burgalesas, leonesas, etc., que trabajan o han trabajado allí.
J. A. Frago (1978: 188) propone un rastreo no sólo en el
dominio castellano, sino también en el del dialecto navarroaragonés debido a
que encuentra un documento aragonés fechado en 1342 en el que aparece un caso.
Y ejemplos con casi un siglo de antelación se dan en documentos altoaragoneses[8].
En relación con esto habría que señalar el uso del futuro
de indicativo por un tiempo del subjuntivo en oraciones dependientes de verbos
de temor, relativas, temporales, etc., desde la Edad Media. Así, R. Menéndez
Pidal (1944: t. I, §155, p. 344) señala un ejemplo de los Fueros de Sepúlveda (Si
alguno temiere paret de su vecino que cadrá), otro de la Celestina (pide
lo que querrás) y otros de Juan de Valdés (si os parecerá, podréis hazer
la primera parte) y señala también que “este uso es sobre todo
característico en los textos navarro-aragoneses”, y lo corrobora con diversos
fragmentos de los Fueros de Navarra, Teruel y Tudela (§155, pp. 344, 345)[9].
H. Keniston (1937) da ejemplos de
futuro de indicativo en lugar de subjuntivo pertenecientes al siglo XVI, y
alude a que este uso se da en el Este y Sur de España (§28.32, §28.56, §31.25 y
§32.63).
R. Lapesa (1985) alude a que los
romances de Galia e Italia eliminaron el futuro hipotético, amavero-amaverim,
del latín y emplearon el futuro de indicativo para las subordinadas temporales
y condicionales (p. 687), mientras que los romances del Centro y Occidente
ibéricos conservaron cuando vinieres o vengas; aunque los
romances de Aragón, Navarra y Castilla no eliminaron desde el principio la
opción del uso del futuro de indicativo (p. 688)[10].
El hecho es que dicho empleo
(amenazado por el presente de subjuntivo, capaz de expresar acciones actuales y
venideras), que decayó por la tendencia hacia la economía del sistema, pudo
influir en el amplio uso del condicional (cercano al futuro por el sentido de
irrealidad que presentan ambos al expresar un tiempo que no se ha producido ni
se está produciendo).
Aludiremos ahora a varios estudios
diacrónicos que sitúan el fenómeno en la zona del País Vasco y Navarra. En
cuanto a esta última, el esquema si amaría sería aparece habitualmente
en textos escritos en romance navarro, variedad lingüística puente entre el
castellano y el aragonés. Así pues, junto a las soluciones habituales en el
romance castellano (-re, -se) el romance navarro presenta casos con -ría
en la prótasis, especialmente desde el siglo XIV en adelante. C. Saralegui
(1971: 115) estudia la situación a finales del XIV: las oraciones que expresan
condición futura utilizan en la prótasis el imperfecto de subjuntivo, el
condicional, el futuro de subjuntivo y el imperfecto de indicativo, siendo las
dos primeras soluciones las más frecuentes.
C. Pérez Salazar (1995: 247)
registra este esquema en otros documentos del XIV[11], lo cual parece contradecir la opinión de M. Porcar Miralles (1993:
235, 236), para quien la escasez de ejemplos encontrados en los Textos
Lingüísticos Navarros (sólo uno en el s. XV) demuestra que no es propio del
navarro. C. Pérez Salazar (1998: 822) vuelve a defender la naturaleza
propiamente navarra de este esquema, que aumenta su frecuencia en los siglos
bajomedievales y emplea el futuro hipotético en los contextos donde la variedad
castellana emplea el subjuntivo.
Esto es, el condicional no parece
ser habitual, lo que nos confirma, por ejemplo, para el castellano de Bizkaia,
C. Isasi, quien en los expurgos de documentos de ordenanzas de Bilbao del siglo
XV (1509 y 1515) no encuentra la presencia de la forma -ría en la
prótasis de las condicionales[12].
Acerca de las causas del cambio,
diremos que hay autores que ofrecen una sola explicación y otros que optan por
combinar varias. En cuanto a la sustitución en la prótasis de las oraciones
condicionales, que podría ser el inicio de la pérdida del subjuntivo en favor
del condicional, V. García de Diego (1969) señala el “impulso rítmico” como
causa, esto es, la atracción que tiende a igualar la condición con lo
condicionado. También habla de uso paralelo A. M. Espinosa (1930: 447, 448),
pero en otro sentido: este fenómeno puede deberse al uso paralelo del
condicional y el subjuntivo en -ra en la apódosis de las condicionales,
lo que resulta reforzado en el corpus de cuentos que estudia por el
hecho de que la forma de subjuntivo usada es -ra. El mismo autor (pp.
448, 449) señala otra razón, más atractiva, según su punto de vista, que es la
analogía del uso del condicional en el discurso indirecto. Por ejemplo, el
condicional de Me dijo que pasaría unos días con ellos = ‘Me dijo que
iba a pasar unos días con ellos’, influye en el subjuntivo que expresa una
petición o ruego: Me dijo/rogó que pasara/-se unos días con ellos.
Pero E. Ridruejo (1975: 127) rechaza
la explicación del impulso rítmico puesto que la sustitución ocurre no sólo en
las oraciones condicionales, sino también en otras donde no se da ningún tipo
de simetría. Podemos añadir a esto que la sustitución se realiza, como sucede
en el corpus que recogemos aquí, no sólo con las formas en -ría,
sino con otros tiempos (con lo que no cabe hablar de paralelismo, en el caso de
las condicionales).
La marcación de distintos grados
de probabilidad es lo que lleva al uso de una u otra forma, según B.
Lavandera[13] (1975), (1979) y (1984). En contextos con el rasgo [contrario] (en
los que el acontecimiento que se describe contradice el mundo real) se emplea
más el imperfecto de subjuntivo, en los de rasgo [real] (en los que el hablante
presenta la construcción hipotética casi como un hecho real, esto es, que su
repetición en el futuro puede predecirse de hechos que han sucedido ya) se emplea
el presente de indicativo, y en los que tienen el rasgo [posible] (que no son
casos claros de contrario ni de real) se usa más el condicional (B. Lavandera,
1979). Es decir, se trataría de una forma que extiende su uso, abarcando
diversos significados. El hablante escoge la forma menos marcada, que, al no
aludir claramente a casos de contrario ni de real, puede utilizarse para los
dos.
La motivación
semántico-pragmática es apuntada por C. Silva-Corvalán (1984) para la
sustitución del subjuntivo por el condicional (y también por el imperfecto y el
presente de indicativo) en un estudio hecho en Covarrubias, provincia de
Burgos. En este contexto, C. Silva-Corvalán (p. 596) propone el principio de
distancia, según el cual la forma que está más lejos del hablante, en el
sentido de que se refiere a hechos u objetos más alejados de él en su mundo
objetivo, es desechada[14].
El sustrato vasco es tenido
en cuenta, por ejemplo, por J. Lago Alonso (1968) y C. Silva-Corvalán (1984)[15].
J. Lago Alonso (1968) señala
respecto al castellano del País Vasco:
“...en el castellano de esta zona se
registra en todas las capas un abandono total de las formas del subjuntivo,
tanto simples como compuestas, que son sustituidas por las potenciales simples
y compuestas correspondientes” (p. 1787).
C. Silva-Corvalán (1984) estudia el
mismo fenómeno en hablantes de Covarrubias (Burgos) y alude también al contacto
entre lenguas como causa del cambio, ya que una parte de la zona en que se da
dicho cambio ha sido limítrofe con el territorio vasco.
La autora (p. 597) se apoya, para
defender el influjo del vasco, en la existencia en esa lengua de estructuras
condicionales de futuro en las que se repite el afijo verbal -ke tanto
en el auxiliar verbal de la prótasis como en el de la apódosis:
Paris-a jun-go
ba-nitxa-ke gausa asko erosi-ko neu-kez
(‘Si fuera a París,
compraría muchas cosas’)
Este ejemplo, que la autora da en
dialecto vizcaíno, en euskera batua (‘unificado’, esto es, oficial) es Parisera
joango banintz gauza asko erosiko nuke, que, como vemos, carece de dicha
repetición (aunque lo reciente de esta forma estándar no nos ayuda mucho acerca
del fenómeno). Hay que atender a cómo se ha expresado esto en los dialectos,
pero la estructura varía en ellos. El afijo -ke sólo suele aparecer en
la apódosis, y muchas veces ni siquiera en esa posición.
Por otro lado, debemos mencionar que
es muy habitual la expresión de la prótasis sin el verbo conjugado, como
también ocurre en castellano (de tener dinero):
Dirua edukiZ GERO, gauza asko
erosiko nuke (‘Después de tener dinero, compraría muchas
cosas’).
Dirua IZATEKOTAN... (‘De
tener dinero...’)
En cuanto a la forma irreal: Parisera
joan (izan) banintz gauza asko erosiko nukeen, en euskera batua, (‘Si
hubiera ido a París, habría comprado...’), es mucho más frecuente, actualmente
y en el habla común, su utilización sin -ke en la apódosis (y, por
supuesto, en la prótasis) y su sustitución por la forma en pasado (...erosiko
nuen) e incluso por el presente de indicativo[16]. Y esto puede suceder también en las anteriormente mencionadas, esto
es, en las potenciales con condicional simple[17].
Si se quiere aludir a la influencia
del euskera, ésta vendría más bien por otro lado. En la oración condicional
vasca, al ser el verbo vasco aglutinante, tenemos, por ejemplo, que en los
auxiliares la -n denota pasado y -ke denota potencial. El
vascohablante, al enfrentarse a otro idioma, advierte que el potencial en
castellano es -ría (como la -s es marca de plural) e identifica
toda la frase como un potencial.
Además, debemos añadir el hecho de
que las prótasis, en ambas lenguas, aparecen menos que las apódosis, esto es,
se sobreentienden o se sustituyen: ¿Qué harías con dinero? / ¿Qué harías de
tener dinero? / Teniendo dinero, ¿que harías? Se identifica, pues, toda la
frase con esta forma.
En Parisera joango nintzateke:
‘me iría a París’ (potencial, fuera de una oración condicional), podemos
considerar que este nexus es una “reducción” de la oración potencial Aberatsa
izango banintz Parisera joango nintzateke (‘Si fuera rico me iría a
París’). Para el vascohablante toda la frase es una misma idea verbal de
potencialidad, esto es, prima la idea de posibilidad, y así lo expresa al
construir su frase en castellano. También podríamos pensar que estamos ante una
generalización del rasgo [+posible] a otros contextos (reales y contrarios,
según los clasificaba B. Lavandera), lo que ocurriría también en las oraciones
no condicionales, por ejemplo, en las subordinadas sustantivas: Me gustaría
que tuvieras suerte.
Para insistir más en esta idea,
diremos que Si tuviera dinero formalmente es subjuntivo, pero como idea
es potencial, porque la prótasis sola no tiene sentido, forma parte de una
unidad, una idea que es potencial y que empieza desde que decimos si. Si
aparece un potencial con oración subordinada, muchos hablantes lo hacen
equivalente a una oración condicional. Se trata de dar sentido de potencialidad
a las dos partes, es una simplificación y, a la vez, una evolución. Desde este
punto de vista es un potencial con dos fases.
Diversos autores han negado la
influencia del euskera. E. Ridruejo, en un primer trabajo (1975: 126, 127), lo
hace por las siguientes razones:
a) “La utilización de cantaría
por cantara (-se) está extendida -más o menos esporádicamente- por todo
el ámbito hispánico, no sólo en el País Vasco y en zonas vecinas”.
b) “En otras lenguas romances (sobre
todo en francés) se registra un fenómeno paralelo. Y no precisamente en el
francés hablado en la región vasca o en zonas limítrofes, sino en lugares tan
distantes como Argelia y Bélgica[18]”.
c) “En vasco aparecen bien
diferenciadas las formas del contenido y de la expresión que corresponden a la
forma en -ría y al subjuntivo españoles. Como equivalente de la forma en
-ría se utiliza en vasco el sufijo -ke unido al lexema verbal.
Para el subjuntivo se emplea el sufijo -n que engloba no sólo la
característica modal, sino también el equivalente a las conjunciones ‘que’ o
‘para que’) o el prefijo ba- (que incluye la conjunción hipotética ‘si’
más la característica modal). En la oración condicional, por ejemplo, se
utiliza en la prótasis una forma con el prefijo ba- y en la apódosis
otra forma con el sufijo -ke”.
Posteriormente, E. Ridruejo (1991:
1197, nota 2) insiste en que la existencia de estructuras en las que se repite
una misma forma verbal “no es condición suficiente para explicar un cambio que
supone la pérdida de una oposición en el paradigma del modo, tal como tiene
lugar en Burgos o en La Rioja”. Por otro lado, “también en español son
frecuentes las oraciones condicionales con la misma forma verbal en prótasis y
apódosis (Si tengo doy), sin que ello tenga ulteriores consecuencias
sobre otras estructuras sintácticas”.
Otros autores que niegan la
explicación del influjo vasco para el uso de condicional por subjuntivo son A.
M.ª Echaide (1968: 70) y C. Hernández Alonso (1995: 176) y (1996b: 204). En
este último trabajo señala:
“no creemos que su origen tenga nada
que ver con el eusquera, pues en él no existe construcción semejante, y por si
esto fuera poco, conviene recordar que el fenómeno se ha extendido a algunas
zonas de Hispanoamérica”.
Si atendemos también a la influencia
de otra lengua, surgen las opiniones de que es el francés la lengua que podría
motivar este fenómeno, pues también en el francés popular se registra un uso de
condicional en las oraciones con si, como indica J. Lago Alonso (1968).
Tesnière
(1966: 599) registra en el francés popular el uso de la forma si +
condicional, que califica como una incorrección del habla vulgar: Si ce
serait facile, ce serait déjà fait en lugar de Si c’était facile, ce
serait déjà fait (esto es, el condicional se usa en lugar del imperfecto de
indicativo[19]).
Lo cierto es que esta estructura es
más improbable en francés que en castellano, según indica R. L. Wagner (1936),
pues hay una incompatibilidad en francés entre la conjunción si y la
forma verbal en -rais (el condicional) ya que si funciona como un
índice que transpone toda la oración al plano de la eventualidad, y tal transposición
resultaría recargada si hubiera otro índice de eventualidad (el condicional).
Es, por tanto, una ley de equilibrio lo que prohíbe esta construcción, según el
autor.
Como muy bien apunta E. Ridruejo
(1975: 131, nota 26), esta explicación no resulta válida para el español,
puesto que el imperfecto de subjuntivo también indica eventualidad (y no es
incompatible con si). Sólo es incompatible con el condicional, y también
con el presente de subjuntivo.
Por otro lado, otras conjunciones
que pueden tener en ocasiones valor condicional presentan distinto
comportamiento: aunque puede aparecer con las tres formas señaladas y cuando
sólo puede aparecer con el presente[20]. Esto es, que, según E. Ridruejo “no hay razón para suponer una
función sistemática para la forma si –distinta de la de las otras
conjunciones– que la haga incompatible con el presente de subjuntivo y las
formas en -r-, pero que permita su aceptabilidad con los restantes
tiempos de indicativo o de subjuntivo. Más bien cabe pensar en meras razones de
norma lingüística fijada de manera arbitraria para cada conjunción en un estado
concreto de lengua” (1975: 131, nota 26).
La simplificación por contacto
lingüístico nos parece una explicación más adecuada. Así, observamos que la
sustitución del imperfecto de subjuntivo por condicional se da en lugares en
los que conviven dos lenguas, por ejemplo en Buenos Aires, en donde ya B.
Lavandera (1984) advertía la fuerte correlación entre el uso de -ría y
la base italiana de los hablantes. Lo mismo opina C. Silva-Corvalán (1984:
597), puesto que en italiano puede aparecer el futuro de indicativo en la
prótasis de las condicionales y también en oraciones temporales y de relativo.
Hecho el cambio del subjuntivo al futuro, nada impide, según E. Ridruejo (1991:
1199), el paso a potencial, que no es más que un futuro medido desde el pasado.
En realidad se trataría de una simplificación lingüística, regida por el
principio de enonomía, propia de las situaciones de lenguas en contacto.
También debe considerarse la posición
de ambas formas en el sistema verbal. Se trata de una explicación
intrasistemática, que vendría justificada por la amplia difusión del fenómeno.
E. Ridruejo (1975: 128-134)
considera que, dado el amplio uso de cantaría por cantara en todo
el ámbito hispánico y su extensión sintáctica, “parece conveniente buscarle una
explicación a partir de la posición de cantara (-se) y cantaría
en el sistema verbal” (p. 128).
Tradicionalmente se considera modal
la oposición entre formas como cante, cantara (-se) y las formas
canto, cantaba, canté, etc., es decir, modo subjuntivo frente a modo
indicativo, aunque no hay acuerdo acerca de la caracterización semántica de
esta oposición. Así, E. Alarcos Llorach
(1972: 61-62) la basa en la oposición de la realidad o no realidad de la
idea verbal y M.ª Luisa Rivero (1971[21]) la caracteriza atendiendo a la expresión de la presuposición.
E. Ridruejo propone definir tal
oposición a partir de la actualización (indicativo) o no-actualización
(subjuntivo) de la idea verbal.
Se ha discutido si la forma en -ría
debe incluirse en el indicativo, en el subjuntivo o constituir con ella un modo
especial. Y, en este sentido, E. Ridruejo (1975: 129) cree que la forma en
-ría se opone a los tiempos de indicativo en términos de realidad
(indicativo) frente a no-realidad (forma en -ría), “oposición que queda
neutralizada cuando cantaría es medida desde el pasado”, por ejemplo, Me
dijo que cantaría (en el futuro).
Esto es, que la categoría modo se
desglosa en dos oposiciones: una basada en la actualización o no-actualización
y otra basada en la realidad o no-realidad.
El autor resume las causas del
cambio de la siguiente forma (p. 134):
“Son escasos los contextos en los
que puede existir conmutación entre la forma en -ra (-se) y los tiempos del indicativo o cantaría.
Es decir, la oposición de actualización tiene escaso rendimiento funcional en
lo que se refiere a cantara (-se)”.
“Al hacerse cada vez más escasas las
conmutaciones posibles entre cantara (-se) y las formas de indicativo se
difumina progresivamente el significado de la forma en -ra (-se). Se
hace preciso entonces, en algunas hablas, en un intento de conservar la
información primitiva de dicho tiempo, recurrir a la forma que posea el
significado más similar al originario de cantara (-se). Y la forma
idónea para conseguirlo es cantaría. Por tres razones: 1.ª,
prácticamente no se oponía a cantara (-se), pues su distribución era
casi complementaria; 2.ª, la oposición de actitud mental (realidad/no-realidad)
que la opone al indicativo está muy próxima a la oposición de actualización que
caracteriza al subjuntivo frente al indicativo; 3.ª, se ha llegado a una
virtual identidad temporal entre cantaría y cantara (-se)”.
En suma, E. Ridruejo quiere aportar
una explicación que relacione los procesos evolutivos del español de los dos
lados del Atlántico y se adscribe a la postura de A. Alonso (1967: 157), que en
su caso se refería a fenómenos de tipo fonético, de rechazar las importaciones
y defender el desarrollo paralelo de procesos lingüísticos similares. En su
artículo de 1991 no rechaza los motivos de contacto lingüístico (el cambio de
norma en los dialectos medievales navarro-aragoneses; el español de Buenos
Aires con el calco del italiano, que permite la inclusión del futuro en las
condicionales, temporales, etc., y el paso al potencial por analogía) pero
insiste en la idea que planteaba en 1975, esto es, “la escasa transparencia
entre el imperfecto de subjuntivo y el potencial (...) razón determinante de la
sustitución generalizada en ciertos dialectos de cantara por cantaría”
(1991: 1200).
2.
2. Extensión del fenómeno
A. Llorente (1980: 27) indica que
está comprobado su uso, aparte de en Vasconia, en gran parte de Navarra, de
Santander, de Soria, en toda la Rioja, en casi toda la provincia de Burgos, en
la mitad norte de la provincia de Valladolid, en la provincia de Palencia y en
la franja oriental de León, hasta el Esla.
También se dan casos en zonas de
Hispanoamérica. Así, C. Kany (1969: 197, 198) cita ejemplos de Guatemala, Santo
Domingo, Colombia, Ecuador, Chile y Argentina. También lo han registrado en
Argentina R. Senet (1938: 133), B. E. Vidal de Battini (1949) y (1964), y M.ª
C. Ferrer de Gregoret y C. Sánchez (1986), entre otros. En Buenos Aires, en
concreto, lo encuentran B. Lavandera (1984) y E. Ridruejo (1991). J. M. Lope
Blanch lo indica para México y Cuba (1953: 79). Todos estos autores suelen
referirse en concreto a la sustitución en la prótasis de las oraciones
condicionales.
El que se dé en muchos países en los
que hay diversidad de lenguas podría indicar que se trata de una simplificación
del paradigma verbal propia de zonas de contacto de lenguas.
M. José Serrano (1992) estudia
también el uso de subjuntivo y los cambios de éste por indicativo y condicional
en Canarias y América (Caracas y México)[22].
2.3.
Resultados del análisis del corpus
2.3.1. Los tests o pruebas de completar
Presentamos aquí los resultados de un estudio realizado a una muestra
de estudiantes de letras de la Universidad de Cantabria (Santander), la
Universidad del País Vasco (Bilbao) y la Universidad de Deusto (Bilbao)[23].
Incluimos aquí sólo
los resultados obtenidos en relación con las formas simples, pueden verse los
resultados de las compuestas en T. Fernández y R. Portillo (2000).
Partimos del análisis de 103 tests
(49 en Santander y 54 en Bilbao) con 23 frases (una con dos verbos) en las que
debía aparecer un imperfecto de subjuntivo[24].
Eso supone un total de 2.472 casos en los que debe aparecer un imperfecto de
subjuntivo.
Las frecuencias reales y
porcentuales halladas para cada forma son las siguientes:
-RA: 1367 55,3%
-SE: 849 34,3%
-RA/SE25: 23 0,9%
-RÍA: 42
1,7%
-OTROS26: 191 7,7%
Observamos que los porcentajes de
error no son demasiado elevados y que la sustitución no se da tanto con la
forma -ría como con otras, lo que quizá en ocasiones esté motivado por
la interpretación equivocada de la frase. Más adelante mencionaremos algunas
frases con problemas.
Por lo que a las formas correctas se
refiere, es más abundante el imperfecto en -ra. Como se sabe, esta forma
procedía del pluscuamperfecto de indicativo latino, mientras que -se era
subjuntivo ya en latín. Ambas formas confluyeron y sus significados se han
identificado hasta el punto de que son intercambiables (veremos enseguida que
hay autores que no opinan así). Pese a ello, amara ha conservado algunos
empleos procedentes del indicativo27, en los cuales no es conmutable por amase[25].
En cuanto a qué estructuras son en
nuestro corpus las más proclives al uso del condicional, presentamos a
continuación el total de estructuras de cada tipo, el número de formas en -ría
y el porcentaje que éstas suponen dentro de su grupo:
Nº
total nº de -ría
porcentaje
-Oraciones independientes: 412
5 1,2%
-Oraciones subordinadas
sustantivas: 412 3 0,7%
-Oraciones subordinadas adjetivas: 412 13 3,2%
-Oraciones subordinadas adverbiales:
1236 21 1,7%
Así pues, el porcentaje mayor de
errores lo encontramos en las oraciones adjetivas.
En cuanto a las formas que
sustituyen al imperfecto de subjuntivo, además del condicional simple, hemos
encontrado las siguientes:
-pretérito perfecto simple30: 54 (28,27%)
-presente de subjuntivo31: 52 (27,23%)
-pret. imperfecto de ind.32: 29 (15,18%)
-pluscuamperfecto de subjuntivo33: 24 (12,56%) Þ18 casos de -ra y y 6 de -se
-prét. perfecto de subjuntivo34 : 3 (1,57%)
-gerundio35:
6 (3,14%)
-presente de indicativo36: 5 (2,62%)
-otros: 18 (9,42%)
Dentro la última categoría (“otros”)
incluimos:
-5 alternancias: deje/dejara,
fuera/sea, hubiera/hubiese salido, y 2 de hizo/hiciese;
-3 casos sin contestar;
-5 perífrasis que,
aunque correctas, no se correspondían exactamente con el verbo que aparecía
entre paréntesis, en concreto, 2 casos de fuese a oír; pudiese conmover;
fuese conmover; pudiera oír37;
-5 casos en los que el
condicional simple alternaba con el subjuntivo: 1 de fuera/sería, 2 de
haría/hiciese y 2 de fuese/sería.
Veamos cómo se distribuyen los casos
según la variable ‘lugar’:
LUGAR
|
|
SANTANDER |
BILBAO |
|
RA/SE |
1.057
(89,9%) |
1.182
(91,2%) |
|
RÍA |
14 (1,2%) |
28 (2,2%) |
|
OTROS |
105 (8,9%) |
86 (6,6%) |
En ambos lugares los porcentajes de
usos correctos son muy semejantes, aunque las leves diferentes existentes
indican que los informantes de Bilbao emplean ligeramente más las formas
correctas que los de Santander y, dentro de las formas erróneas, parecen
preferir las formas en
-ría, mientras que los de Santander prefieren otras (imperfecto, presente
de subjuntivo, etc.). La V de Cramer (0,055) revela una asociación despreciable
en la muestra. Tampoco hay asociación en la población.
LENGUA
|
|
Monolingüe |
Biling. cast. |
Biling. vasco |
|
RA/SE |
1.706 (90%) |
202
(93,5%) |
331
(91,9%) |
|
RÍA |
36 (1,9%) |
3 (1,4%) |
3 (0,8%) |
|
OTROS |
154 (8,1%) |
11 (5,1%) |
26 (7,2%) |
Los porcentajes no muestran grandes
diferencias, aunque, curiosamente, los hablantes monolingües comenten más
errores (tanto de uso de condicional como de otras formas) que los bilingües.
La V de Cramer (0,044) revela una
asociación despreciable en la muestra, evidentemente tampoco hay
asociación en la población.
2.3.2. Las redacciones
Hemos analizado
únicamente 45 textos (el 43,7% del corpus) escogidos al azar. Por medio
de ellos se pretende obtener formas verbales de forma más espontánea que en los
tests. Se les formuló la pregunta Si te tocase la loto, ¿cómo cambiaría tu
vida?, ¿qué harías con el dinero? Podían escribir hasta que finalizara la
hora que se les concedió para ambas pruebas y disponían de una hoja por las dos
caras para escribir. Los textos se calificaron de forma global de 0 a 10.
Indicamos a continuación las frecuencias reales y porcentuales únicamente según
las variables ‘lugar’ y ‘lengua’. Sólo presentamos el número de errores de las
estructuras que nos interesaban aquí, esto es, aquéllas que requerían formas verbales en subjuntivo.
a) SANTANDER, MONOLINGÜES: 15
redacciones. 9 errores sobre 128 formas verbales (7,03%). Extensión media
superior a la de los grupos b, c, y d.
b) BILBAO, BILINGÜES CON EL VASCO COMO PRIMERA LENGUA: 10 redacciones. 4 errores sobre 65 formas verbales (6,15%).
c) BILBAO, BILINGÜES CON EL VASCO
COMO SEGUNDA LENGUA: 10 redacciones. 3 errores en 72 formas verbales (4,17%).
d) BILBAO, MONOLINGÜES: 10 redacciones. 2 errores en 80 formas verbales (2,5%). Este grupo comete, por lo tanto, menos errores y usa más, y mejor, el subjuntivo.
En resumen, si bien en los tests
eran los santanderinos los que usaban en menor medida las formas correctas -ra/-se
(un 89,9%, frente a un 91,2% de los bilbaínos) y más las formas sustitutivas
(distintas del condicional), pero sin llegar al uso del condicional que
presentaban los de Bilbao (éstos usan un 2,2% y aquéllos un 1,2%), podemos
observar aquí que, cuando la lengua escrita es continua y espontánea cambian
los resultados y los santanderinos presentan un número mayor de casos de
condicional. Si computamos las formas de todos los grupos de Bilbao,
encontramos que éstos presentan un 4,15% de errores y los de Santander un
7,03%. En cuanto a los grupos lingüísticos de Bilbao, observamos que son los
monolingües los que presentan mejores resultados y los que escriben más. La
tendencia es la contraria a la que se daba en el test41.
Podemos hacer las siguientes
reflexiones:
Los santanderinos parecen ser
plenamente conscientes de que usan mal el subjuntivo y han meditado bastante
sus respuestas en el test (de hecho, tardaron más que los de Bilbao en
entregarlo), que es donde controlan más su producción escrita. Cuando escriben
de un modo más libre se relajan y es entonces cuando surgen las equivocaciones.
Sería interesante, en un próximo estudio, realizar una prueba de conciencia de
uso y aceptabilidad.
Observamos también
que los santanderinos, que usaron más el condicional que los de Bilbao,
escribieron más, y aquéllos que se equivocaron cometieron dos errores como
mínimo.
Parece haber, además, cierta
correlación entre la variedad en el uso de los tiempos verbales, el menor número
de errores y las redacciones valoradas por encima del 7.
De manera global
podemos decir que cuando escriben un texto narrativo hipotético, los
universitarios de Santander prefieren el condicional al subjuntivo (y, si usan
éste, preferentemente emplean la forma en -ra, en concreto en 15
ocasiones frente a las 9 de -se), mientras que los informantes de Bilbao
hacen justamente lo contrario, pues emplean más el subjuntivo (y prefieren las
formas en -se, en 12 casos frente a los 8 de -ra).
Una explicación de por qué los
bilbaínos se equivocaron más en el test podría ser que los prejuicios
lingüísticos de los santanderinos son superiores; tal vez los hablantes de
Bilbao, acostumbrados a tener un castellano más “peculiar” no conceden tanta
importancia a los cambios (a veces “errores”) verbales que realizan, a pesar de
que, como estudiantes, son más conscientes de ellos que las personas sin
estudios (habría que plantearse también hasta qué punto conocen las normas del
castellano, pues muchos han estudiado en euskera, y sabemos que en muchos
centros tienden a suprimirse incluso las horas de la asignatura de lengua
castellana).
A pesar de las diferencias, la
estadística revela que en los resultados de las redacciones no hay asociación
en la muestra según la variable ‘lugar’, y, por supuesto, tampoco se da
asociación en la población.
Tampoco se produce asociación
significativa entre la forma verbal empleada y la ‘lengua’.
La variable ‘sexo’, cuyos resultados
no hemos mostrado aquí, tampoco resultaba productiva.
BERMEO:
En el corpus recogido en Bermeo hemos encontrado
63 formas (subjuntivo o condicional sustituyendo al subjuntivo, en estructuras
señaladas por E. Ridruejo, 1975): 49 (77,77%) son formas simples y 14 (22,22%)
compuestas.
Dentro de las formas simples, encontramos que los casos
de -ría por -ra/-se son 9 (14,28%). Junto a ellos, las formas
correctas del imperfecto de subjuntivo: -ra (20, el 31,75%) y
-se (20, el 31,75%).
Dentro de las formas compuestas, encontramos las formadas
con el auxiliar hubiera (7, que hacen un 11,11%) y hubiese (7, el
11,11%), esto es, todas son correctas.
Los 9 casos erróneos del condicional simple se
distribuyen de la siguiente manera, según la estructura en la que aparecen:
-5, en oraciones del tipo como si;
-3 en potenciales,
-1 en una oración subordinada sustantiva.
Por lo tanto, las casos de error corresponden, sobre
todo, a oraciones comparativas del tipo como si (5 casos sobre un total
de 6 frases de este tipo), aunque Emilio Ridruejo (1975: 126), tras indicar
todas las estructuras en las que los hablantes de La Rioja consideran aceptable
el condicional, señala que "resultan dudosas las construcciones
introducidas por como si", esto es, que los hablantes no realizan
tan sistemáticamente la sustitución.
En nuestro corpus, en cambio, sí parece
sistemática la sustitución. Los ejemplos son:
"como es el puerto de mar, pues, es una cosa como si
sería una cosa grande”
"que aquí tienen una forma de chillar como si
serían..."
"es como si serían igual que nosotros"
"es como si serían (...) distritos distintos, y
sería otra forma" (contabilizadas como dos)
Los cuatro ejemplos pertenecen a informantes
euskaldunzarras, de nivel bajo. El ejemplo correcto ("es como si fuera un
producto típico de Bermeo") pertenece a una informante euskaldunberri (o
con el vasco como segunda lengua) de nivel alto. Probablemente, los errores se
deban más al nivel cultural bajo del informante que al hecho de que su lengua
materna sea el euskera.
Se dieron también 3 ejemplos erróneos en la prótasis de
las oraciones condicionales, únicamente en las llamadas
"potenciales".
Ejemplos del corpus:
"si me iría a Galicia creo que lo primero que haría
es aprender gallego" (mujer, euskaldunzarra, generación I, nivel II)
"Yo si sería... si sería..., yo, ¿eh?, hoy joven, yo
compraría una de ésos también" (hombre, euskaldunzarra, generación III,
nivel I)
"pues al que se ha acostumbra(d)o a vivir en el
pueblo, también, pues, le gusta también la vida en el pueblo, si habría donde
colocarse, por supuesto" (mujer, euskaldunzarra, generación II, nivel I)
En estos ejemplos lo que tienen en común los hablantes
que produjeron dichos enunciados es el ser euskaldunzarras, aunque, como hemos
señalado, es un fenómeno muy extendido también entre los erdaldunes.
También hubo un ejemplo de -ría en lugar de
subjuntivo en una oración subordinada sustantiva: "No, no creo que
cambiaría nada" (hombre, euskaldunberri, generación I, nivel II).
En cuanto a los casos que faltan (de los 63 de que
partíamos), todos con subjuntivo, son: 11 oraciones independientes
("¡ojalá lo hubiese sabido yo!"); 23 subordinadas sustantivas11
("no... no quería que... que estuviese trabajando"); 3 subordinadas
adjetivas ("estudiaría algo que pensara que era prá(c)tico") y 4
subordinadas adverbiales ("para que el colegio fuese su(b)vencionao (...)
les metieron dos asignaturas").
3. Pronombres complemento
átonos de tercera persona
Demos, en primer lugar, un repaso a todos los fenómenos
que pueden presentarse en el País Vasco en relación con los pronombres átonos.
En el País
Vasco es general el leísmo de persona masculina, pero también se da el
de persona femenina. En euskera la distinción persona/cosa es muy importante y
la declinación lo diferencia: etxera (a casa) / amarengana (a
donde ama). Frente a esto, la distinción
genérica no es importante puesto que el euskera no tiene morfemas para
distinguir[26].
De menor extensión es el leísmo que afecta también a
entes no personales, llegándose así al "leísmo total". Veamos algunos
ejemplos del corpus de Bermeo:
"vino el padre Villasante (...) por poco le echan al
agua"
"A la niña le vi en la piscina"
"existe el batua que ess..., algunos le llaman de
laboratorio"
"Al perro ya le bañé"
(Los ejemplos 2º y 4º pertenecen a un test escrito
realizado a informantes cultos, lo que prueba que incluso en el discurso
cuidado se da el leísmo de persona femenina y el de animal).
Redundancia
pronominal. Se tiende a la duplicación cuando hay un complemento personal
pospuesto. En euskera es normal que el
verbo concuerde con sus argumentos y además es importante la categoría de
persona.
"lo único que le importa, pues, a un chaval..."
"pero de tú círculo les conoces a todos"
Frente a eso,
se da también la omisión de los complementos directo e indirecto. En la
frase verbal vasca se da la triple concordancia de las estructuras verbales
NOR/NORI/NORK, concordancia doble en caso de las estructuras NOR/NORK y
NOR/NORI, que se opone a la concordancia verbal única de los verbos castellanos
(que también se da en euskera en las estructuras NOR). Esta múltiple concordancia contribuye a la
enorme complejidad de la flexión verbal vasca y tiene consecuencias
sintácticas, por ejemplo, mientras que en otras lenguas romances la marca de
concordancia de persona y número en el verbo permite la omisión del sujeto, en
vasco también se pueden omitir los complementos directo e indirecto, al ir ya
marcados en la forma verbal29.
Así se diferenciaría la persona y la cosa en dos frases como: Ya le
he visto (persona) / Ya he visto (cosa). De todas formas, hemos
constatado que también se da omisión del pronombre cuando se refiere a persona,
con mención anterior que requeriría copia pronominal:
"Las revistas y así pues tienes que leer en
castellano"
"yo la mujer tengo en Benidor(m)"
Aunque es muy frecuente la omisión de los clíticos de
tercera persona, también sucede con los de las demás personas, en verbos
pronominales y verbos con reflexivo:
"Yo de aquí no muevo"
"Pero reír, reímos"
"luego pues eché novio"
Puede deberse, en el caso de los hablantes poco
castellanizados (autores de dichos ejemplos), al desconocimiento de que algunos
verbos son reflexivos, marca que no se da en euskera. En esa lengua son cuatro
las construcciones posibles:
-dos intransitivas: el NOR (sólo interviene una persona o
cosa, el sujeto, 'yo vengo') y el NOR-NORI (hay un sujeto activo y uno pasivo
sobre el que recae la acción, 'me gustan las manzanas'). Es decir, que
construcciones castellanas como 'el reloj se ha caído' y 'el reloj se me ha
caído' se representarían con el NOR y el NOR- NORI, respectivamente, y
literalmente serían 'el reloj ha caído' y 'el reloj me ha caído'.
Los pronombres me, te, se se usan cuando coincide
con el NOR-NORI, pero no en sentido reflexivo sino de objeto indirecto.
-dos transitivas: NOR-NORK (sujeto y objeto directo) y
NOR-NORI-NORK (sujeto, objeto directo e indirecto).
Identificarían entonces los vasco-hablantes la estructura
reflexiva castellana con una de las dos intransitivas existentes en euskera:
NOR, en la que interviene un solo sujeto, 'el reloj (se) ha caído', 'yo (me)
marcho'; o NOR-NORI, en la que hay un sujeto activo y uno pasivo, 'el reloj
(se) me ha caído', 'me ha tocado el gordo'. Usarían el pronombre, en todo caso,
si la estructura se correspondiera con el NOR-NORI, no considerándolo un
reflexivo sino un mero OI. Ejemplos:
"nos nota(n) mucho por el "pues" (...)
(nos nota bastante)"
"La gente (...) marcha a Gernika"
"Hay gente que sí, que le..., que quiere marchar
fuera"
Pleonasmo con
pronombres reflexivos. H. Urrutia (1995: 248, 249) señala este fenómeno
como rasgo característico del español del País Vasco, y da el ejemplo "Se
están quejándose"(en lugar de 'Se están quejando'). Aunque indica que no
es muy frecuente y sucede sólo en estilo popular e informal (p. 248).
Uso innecesario
de reflexivos. H. Urrutia (1995: 249, 250) señala este fenómeno en el estilo
popular e informal ("Ese se nació en Canarias" por 'Ese nació en
Canarias'). Indica que esta estructura, junto con la duplicación y el
pleonasmo, es efecto de la influencia del vasco, lengua aglutinante. En nuestro
"corpus":
"y no te disfrutabas de nada"
Pasemos a ver
detenidamente los fenómenos más importantes:
3.1. Leísmo
3.1.1. Lugares en los que se da leísmo
La inexistencia del leísmo en
Hispanoamérica parece haber sido una opinión arrastrada por el peso de la
costumbre. Pero los estudios más recientes, en especial los de la lengua
hablada, ponen de manifiesto los usos leístas de ciertas zonas, que, bien es
cierto, ya se habían apuntado tímidamente por algunos autores para zonas
concretas (Ecuador y Paraguay). Este fenómeno parece estar aumentando.
C. Kany (1969),
marca un cambio con respecto a la creencia generalizada de la inexistencia de
leísmo en su interesante y completo libro Sintaxis Hispanoamericana (publicada en inglés en 1945), que constituye
un estudio abarcador de muchos fenómenos, haciendo las precisiones necesarias
sobre el uso en cada región, aunque los trabajos posteriores se centrarán en
determinadas zonas y serán mucho más fiables ya que se basarán en grabaciones y
se les aplicarán métodos estadísticos. Pero, con todo, tiene su mérito el
recoger tantos fenómenos y el señalar usos como:
"El lo es la
forma más extendida en Hispanoamérica, mas no la única como muchos han
creído". Así como el uso del lo para cosas y del le para personas de
ninguna manera constituye una regla entre los escritores españoles, ya que el
nombre de una cosa puede personificarse y el de una persona "despersonalizarse"5 (1969: 133).
En cuanto a la distribución diastrática del fenómeno:
"en el español de América frecuentemente alterna el lo con el le
como complemento directo en el lenguaje escrito y ocasionalmente en el habla
culta" (1969: 133, 134). Cita también ejemplos del habla popular que ha
encontrado en Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Méjico
y Cuba.
Pero, en el habla popular la regla general es el lo,
excepto en Ecuador (no en la costa, donde son loístas), Paraguay y áreas limitadas, como la Guayana
venezolana, en donde se usa le y les referido a personas en todos
los niveles sociales, e incluso en lugar de la.
Lo más normal es el uso de lo como acusativo
masculino de personas, y para demostrarlo acude Kany a los datos numéricos6.
"El uso del le complemento
directo con preterición de lo parece ser una práctica personal en la
mayoría de los países hispanoamericanos 7"(1969: 137).
Destaca Kany que el uso de le en los escritores es
mayor en la narración que en el diálogo, hecho que se debería a la influencia
de la literatura peninsular, que haría que se considerase un uso más elegante y
formal que el lo conversacional. A esto contribuye el hecho de que en
algunas zonas indígenas (Huacho y Eten, en Perú; Estado de Morelos, en Méjico;
provincia de Chiloé, en Chile; Tucumán y Santiago, en Bolivia y Argentina, y
Yucatán) los indios incultos usan lo como complemento directo de la
tercera persona del singular, masculino y femenino y para personas y cosas, lo
cual favorecería el desprecio del lo en la lengua escrita y,
ocasionalmente, en el habla culta.
Bertil Malmberg (1970: 122):
"Dentro de la flexión
nominal llama la atención el que el español de América conserva la antigua
forma de acusativo lo frente a la metrópoli, que generalizó la forma
originaria de dativo le empleándolo incluso como acusativo (le veo
frente a lo veo)."
Zamora Vicente (1974: 433) opina que en América "En
el uso de los pronombres átonos hay gran variedad. En general, la escuela ha
tendido a mantener el lo acusativo".
G. Cantero Sandoval (1979: 305) es de la misma opinión, y
afirma que, en México, "la norma distingue perfectamente los usos de lo(s),
la(s) en cuanto formas destinadas para la función de complemento directo, y
de le(s) para el complemento indirecto. Esta es la situación que priva
también para todo el resto de Hispanoamérica." Aunque, de hecho, observa
casos de leísmo en el habla.
José G. Moreno de Alba (1988: 167): "En el español
que se habla y escribe en América, se conservan plenamente los usos de los
pronombres objetivos en consonancia con sus valores etimológicos." Aunque
menciona el hecho de que "hay empero casos de leísmo no enteramente
esporádicos ni asistemáticos." (p. 167, nota 228). Se está refiriendo aquí
al estudio sobre el español mexicano realizado por Cantero Sandoval (1979). Son
los estudios de regiones concretas los que ponen de manifiesto los usos
anómalos que, desde luego, sí se dan en Hispanoamérica.
E. Luna Traill (1977: 112, nota 28):
"Debe tenerse en
cuenta que en la norma mexicana, como sucede prácticamente en toda América (cf.
R. J. Cuervo: Disquisiciones sobre filología castellana, Bogotá, 1950, pp.
175-242), el complemento directo se expresa normalmente por lo/la, ya sea que
se trate de complementos de persona o de cosa."
M.ª Teresa Echechique Elizondo (1981: 113) señala que
"dentro de la Península, Andalucía es la región que se mantiene más cerca
del uso latino, y, con ella, el sur de Extremadura y Canarias", aunque
admite "un cierto grado de leísmo". Por ello le parece lógico lo que
ocurre en Hispanoamérica "donde lo es la forma más extendida para
la función de objeto directo masculino singular, si bien no la única, de modo
que la alternancia entre lo y le corresponde ─según
parece─ a la lengua escrita y, ocasionalmente, al habla culta, sin que
afecte al habla popular, que utiliza siempre lo."
Aunque, como señala B. Fontanella de Weinberg (1992:
155):
"Más allá de este uso literario, existe
leísmo en el habla coloquial de varias regiones hispanoamericanas, tales como
en partes de Ecuador, en Paraguay y en las regiones guaraníticas argentinas.
"(p.
155).
Tal fenómeno "cubre todos los niveles y estilos, ya
que se lo puede hallar aún en medios de comunicación o en usos literarios.
" Añade que está muy extendido el uso del le invariable, pero
considera que no sólo sucede cuando el pronombre anticipa un objeto indirecto
posterior, sino que, según demuestra con ejemplos de la prensa bonaerense, se
da también en otros casos. (p. 156)
En cuanto al leísmo en España, en nuestro trabajo de 1998
indicamos con detalle los estudios que se han ocupado de su aparición en
distintas comunidades. Los casos no son muy importantes, y nos limitaremos aquí
a los estudios sobre el País Vasco.
3.1.2. Análisis del corpus
Partimos de un total de
630 (hemos eliminado 12 casos de supresión de clítico en oraciones de relativo)
pronombres y categorías vacías (ausencia) de pronombre complemento de O.D. y
O.I. de tercera persona, 479 de los cuales son de O.D. Los casos de uso de
LE(S), esto es, leísmo, son 52 y representan el 10,86% del total de O.D.; los
casos de supresión de pronombre son 212 (206 de O.D., un 43%), y los casos de
duplicación un 110 (60 de O.D., un 12,52% y 50 de O.I.).
Los casos de leísmo según animación y género se distribuyen de la
siguiente forma:
-Leísmo de persona masculino: 39
-Leísmo de persona femenino: 4
-Leísmo de cosa masculino (incluimos los animales, todos pescados): 5
-Leísmo de cosa femenino: 0
-Leísmo de neutro: 4
Analizamos la influencia de las siguientes variables:
VARIABLES LINGÜÍSTICAS
1. Variables
relacionadas con el pronombre: a) 'función', b) 'género', c) 'número', d) 'naturaleza del objeto', e) 'posición', f)
'función secundaria' del pronombre, g) que el pronombre vaya o no precedido de
SE, h) que vaya precedido de otro pronombre.
2. Variables
relacionadas con el verbo, su sujeto o la estructura de la frase: i)
'naturaleza del verbo', j) 'grados de actividad del verbo', k) 'modo', l)
'tiempo', m) 'tiempo' (agrupaciones de J. Schmidely: 1. presente + perfecto
compuesto; 2. imperfecto + pretérito pluscuamperfecto; 3. futuro + condicional;
4. infinitivo + gerundio; 5. subjuntivos; 6. pretérito), n) 'aspecto', o)
'estructura de la frase', p) 'animación del sujeto', q) 'sexo del sujeto', r)
'persona gramatical del sujeto', s) 'persona gramatical del sujeto (masculino)'
VARIABLES EXTRALINGÜÍSTICAS
t) 'sexo' de los
informantes, u) 'edad', v) 'nivel cultural', w) y 'lengua'.
Sólo encontramos asociaciones significativas en la muestra y que
fueran extrapolables a la población en los siguientes casos:
1. el leísmo que predomina en Bermeo está favorecido, dentro de las
variables lingüísticas, por el referente masculino, animado y el número plural.
También el sexo femenino del sujeto de la frase favorece la presencia de le(s),
aunque sólo lo comprobamos para la 1.ª persona[27].
2. En cuanto a las variables sociales, son los hablantes del sexo
femenino, los que tienen entre 35 y 54 años, los de nivel bajo y los euskaldunzarras
(hablantes nativos de vasco) los significativamente más leístas.
En relación a los usos menos aceptados del leísmo (para persona del
género o sexo femenino, cosa y neutro), diremos que la lengua del hablante
parecía tener algo que ver, pues la mayoría fueron empleados por hablantes
bilingües; las otras variables no establecían diferencias (la escasez de
ejemplos impide el análisis estadístico).
3. En cuanto a con qué verbos se dieron casos de leísmo, destacaremos
que siempre se produjo (si los referentes eran animados) con los verbos ayudar,
chinchar, convencer, desalojar, encontrar, mandar, meter, motivar y
tachar (aunque las apariciones de estos verbos son demasiado escasas para
extraer conclusiones).
Con el verbo llamar se dio también un 100% de usos leístas (un
85,71% con referente inanimado y el porcentaje restante con animado[28]).
Con el verbo llevar se produjo un 77,77% de leísmo (todos con referente
animado); con el verbo coger un 75% y con conocer un 62,5% de
leísmo, también con referente animado.
3.2. Duplicación
3.2.1. Lugares en los que se da
la duplicación
Señala Ch. Kany (1969: 149, 150) que la duplicación de
objeto directo e indirecto es un fenómeno común en toda América y recoge
ejemplos en el bajo pueblo andino (en concreto, Bolivia y Perú), en regiones
de la Argentina (Tucumán y Santiago) y
en alguna de México (Yucatán).
J. Lipski (1994: 82-89) y (1996: 101-108), en un trabajo
recopilatorio de otros estudios, indica que la duplicación mediante clíticos de
los nombres inanimados de objeto directo, en especial con el lo
invariable, se debe al influjo del sustrato (quechua y nahua). Los argentinos,
(1994: 173) y (1996: 195), duplican los nombres de O.D. definidos y de persona
(como la mayoría de los hablantes del Cono Sur), con lo generalmente. En
el noroeste, con influjo quechua, se usa lo genéricamente cuando no hay
referencia masculina singular ("lo quiere mucho a su hijita"). En
Bolivia (1994: 191), (1996: 214), se duplica también el O.D., incluso con
complemento inanimado (y entre los bilingües de menos fluidez lo es el
pronombre usado). En dialectos ecuatorianos de las tierras altas, (1994: 251),
(1996: 269), hay duplicación no sólo de los objetos directos pronominales
(obligatoria en todos los dialectos del español), sino también de los de
persona (duplicación propia sólo del Cono Sur y de la región andina) e incluso
de nombres de objetos inanimados (limitada a la región andina): "Le
conozco a él", "Le veo el carro" (observamos los usos leístas,
que se dan también con objetos directos femeninos). En México (1994: 284, 285)
(1996: 305, 306), aparte de un uso pleonástico que no se corresponde con ningún
papel de objeto ("¿No te lo da vergüenza?"), también se emplea
lo para la duplicación de objetos directos inanimados.
En Paraguay se da la duplicación de objeto directo por
medio de le/les ("Le quiero a mi hija"), (1994: 313), (1996:
334, 335).
En Hispanoamérica es frecuente también, en el registro
popular, la aparición de clíticos pleonásticos, esto es, dada una serie de dos
o más verbos, se produce la repetición de un clítico con igual referente y
misma función gramatical que otro verbal en la misma serie ("La quiere
verla").
3.2.2. La duplicación
de objetos y el influjo vasco
La duplicación de objetos es un hecho panrománico, que ya
se daba en el latín y que comparte el español, pero también es propio del
euskera y por ello se ha pensado si el gran desarrollo de esta construcción en
el castellano en general y en el País Vasco en concreto no podría explicarse
por la influencia de dicha lengua no-indoeuropea.
Como en latín clásico no había dos series de pronombres,
una átona y otra tónica19, las estructuras actuales del tipo pronombre
átono + V + pronombre tónico sólo tienen una explicación en el romance.
Pasando a la duplicación de objetos en el español y su
relación con el vasco, han sido muchos los autores que han señalado la
importancia e influencia de esa lengua en la formación del castellano. Así lo
hacen R. Lapesa (1968), M.ª T. Echenique (1988), R. Cano Aguilar (1988: 15, 16)
y E. Alarcos Llorach (1982: 14) entre
otros.
Diversos lingüistas han estudiado la influencia del vasco
en las estructuras duplicadas del castellano antiguo, entre otros, T.
Montgomery (1977)21, en el Poema de Mio Cid, y E.
Guiter (1981), en el Poema de Mio Cid y en las obras de Gonzalo de
Berceo22.
Aunque algunos autores también aluden a que no hay que
olvidar la influencia árabe en la duplicación de objetos del castellano23.
Sin embargo, este contacto es limitado, mientras que el vasco-castellano
continúa en la actualidad, aunque, como señala M.ª J. Korkostegi (1993: 280,
281), este influjo en el castellano ha cambiado con el tiempo, puesto que si en
el castellano medieval "se producía en el español general, con el paso de
los siglos se circunscribe a la zona bilingüe del País Vasco."
En el castellano de esta región se dan los tipos de
duplicación propios del castellano, pero hay un incremento de estructuras
duplicadas, cuantitativa y cualitativamente. Por ello, parece lógico pensar que
haya podido darse un influjo del euskera, en especial en estructuras duplicadas
con el O.D. nominal pospuesto al verbo, no aceptables en el español estándar.
Recordemos que en el vasco, lengua objetiva, el verbo
transitivo puede concordar con el ergativo, el acusativo y el dativo, por lo
tanto, en el momento en que aparece un verbo activo conjugado y un argumento
con alguna de las funciones señaladas puede hablarse de duplicación.
3.2.3. Análisis
del corpus
Hemos
encontrado 642 pronombres átonos de tercera persona y categorías vacías (caída
de clíticos). De estos, 479 son de O.D. (lo, los, la, las, 52 casos de leísmo y
206 ausencias). Hay 163 casos de O.I. (le, les, se y 6 casos de ausencia).
No hemos incluido en los análisis los casos de
duplicación con relativo, ya que deberían figurar en un análisis que tuviera en
cuenta la ausencia en tales casos. Son 8 de O.D. y 4 de O.I. El número total de
casos analizados es, por tanto, de 630.
Hay 110 casos de duplicación (optativa y obligatoria): 60
casos de duplicación de O.D. (sobre 471 casos suponen el 12,73%) y 50 casos de
duplicación de O.I.
Son tres las comparaciones que hemos realizado en este
apartado:
1. Duplicación/casos
en los que ésta puede darse y, de hecho, no se da.
2.
Duplicación/supresión de clítico. Para observar la complementariedad de ambos
fenómenos.
3. Y los casos de
duplicación de O.D. versus los de O.I.
Las conclusiones son:
3.2.3.1. DUPLICACIÓN VS. NO
DUPLICACIÓN
Diremos que favorecen la duplicación frente a la no
duplicación el referente antepuesto, la presencia de la preposición a ante
el referente, la función de O.I., el referente animado, el referente
[+animado,+cambio] (frente al referente
[-animado] que favorece la no duplicación; las diferencias se deben al
azar en la categoría [+animado,-cambio]), y el modo personal (esto es, todas
las formas verbales a excepción de las no personales y las perífrasis
verbales). En cuanto al tiempo, favorecen la duplicación el imperfecto y
perfecto compuesto y, dentro de las agrupaciones posteriores, el presente
(presente más perfecto compuesto) y el imperfecto (imperfecto más
pluscuamperfecto).
En cuanto a las variables sociales, duplican
significativamente más los informantes de la segunda generación, mientras que
no hay asociación de ningún tipo en las otras generaciones.
3.2.3.2.
DUPLICACIÓN VS. SUPRESIÓN
Con objetos animados se da significativamente más la
duplicación que la supresión y podemos ir más allá diciendo que favorecen la
duplicación frente a la supresión los objetos [+animado,+cambio], seguidos por
los [+animado,-cambio]. También los O.Is., y las estructuras ditransitivas y
las intransitivas favorecen la duplicación frente a la supresión (ésta es
favorecida por las estructuras transitivas). El imperfecto favorece también la
duplicación frente a la supresión y en las agrupaciones verbales que
realizamos, encontramos, efectivamente, que con los imperfectos (imperfecto +
pret. pluscuamperfecto) se da más la duplicación (evidentemente la
significación viene dada por el primer tiempo, que presenta muchos más casos).
Y, al sumar los infinitivos y gerundios, observamos que con estos se da
significativamente menos la duplicación y más la supresión.
El modo personal favorece la duplicación vs. la
supresión. Y también el género masculino potencia la duplicación, al
contrario que el género neutro; no se da
asociación con el femenino.
En cuanto a las variables extralingüísticas, ya hemos
visto en el apartado anterior que los hablantes de la segunda generación
duplicaban más de lo que era de esperar. Ahora encontramos que duplican más de
lo que suprimen, mientras que los jóvenes suprimen significativamente más de lo
que duplican.
El nivel de estudios también presenta asociación: los de
nivel alto duplican significativamente más de lo que suprimen, y en los de
nivel medio ocurre lo contrario. No hay diferencias significativas entre ambos
fenómenos en el nivel bajo.
3.2.3.3. DUPLICACIÓN DE O.D. VERSUS DUPLICACIÓN DE O.I.
En
cuanto a la función, la duplicación se produce significativamente más con el
O.D.
3.3. Supresión de clíticos
Lo primero que hay que plantearse es
saber cuándo el clítico es obligatorio en los casos en que ya hay un
complemento al que va referido (esto nos es necesario también para medir la
duplicación).
Lo cierto es que se da, tanto en la época actual como en
otras anteriores, el problema de la diferencia entre lo normativo y lo prescriptivo.
La norma registra lo que es habitual en los hablantes, mientras que la postura
prescriptivista indica lo que debe ser dentro de la norma culta y el estilo
cuidado. Es sumamente interesante para nuestra investigación esclarecer qué
casos son normativos y cuáles no, pues en aquellos en los que la duplicación
sea obligatoria y no se produzca tendremos caída de clítico.
M.ª Jesús Korkostegi (1992: 261) nos presenta el estado
actual de la duplicación (ejemplificamos cada caso con frases extraídas del corpus
oral que hemos recogido):
-Pronombre personal tónico: duplicación obligatoria
Ejemplos:
"nunca le ha gustao la mar a él" (O.I.)
"tiene días que le encuentras como más desmoralizao
a él" (O.D.)
-Sustantivo:
O.I.: duplicación generalizada
---Anterior:obligatoria
---Posterior: opcional (ya obligatoria
en algunas variedades)
Ejemplos:
"a algunas personas pues eso les provoca, pues,
cierto rechazo"
"según que concepto le des a... a Euskadi"
O.D.: duplicación menos extendida
---Anterior:
generalizada
---Posterior:
minoritaria (sólo posible en algunas variedades)
Ejemplos:
"las intuiciones básicas de las reforma yo las
comparto"
"de tu círculo les conoces a todos"
Muy completa es la clasificación que hace A. Elizaincín (1979: 260), distinguiendo entre
duplicaciones optativas y obligatorias, y que seguimos en el
estudio que realizamos sobre la duplicación (1995). Queremos señalar también
que a su clasificación hemos añadido la secuencia OI-V-CL (Al niño iban a
darle una pelota), que sería de duplicación obligatoria.

OI = Objeto indirecto; OD =
Objeto directo; V = Verbo; CL = Clítico.
Como ejemplos da:
Tipo 1: Al Campo le nacía un sistema de venas.
Tipo 2: Los autores le dan poca importancia a
Soriano.
Tipo 3: Pegarle a la pelota era lindo.
Tipo 4: La paliza se la dio con la
zapatilla.
Tipo 5: Al árbol iban a cortarlo.
Tipo 6: Dámela la llave.
Tipo 7: Ayer los vi en el cine a tus padres.
Por supuesto, también hemos considerado necesaria la
presencia de un clítico cuando el objeto directo, indirecto o los dos, sean
nominales o pronominales, no están explícitos.
En el cómputo entraron también los casos en que el
referente del objeto es indefinido o indeterminado, si bien en este caso se
permite la anáfora cero en el español2.
3.3.1. Supresión de
clíticos en el País Vasco
No hemos
dedicado un apartado a la presencia en Hispanoamérica pues no parece ser
un fenómeno habitual si nos atenemos a los pocos estudios que se ocupan de él
(tampoco en el resto de España), pero encontramos menciones en diversos autores
y conviene destacar que, en muchos casos, la ausencia se produce en variedades
del castellano que, como ocurre en el País Vasco, están en contacto con lenguas
no indoeuropeas: quechua, aymara, guaraní (en esta lengua la referencia suele
establecerse por la repetición del argumento referido o sin necesidad de
mencionar éste expresamente4), etc.
Ya Miguel de Unamuno daba testimonio
de lo que ocurría en Bilbao:
"El bilbaino es hablador y san se acabó. Negociante
siempre, aunque hable mucho, es para decir mucho, bueno o malo; redundancias y
pleonasmos al quinto infierno. Este fue el principal carácter del dialecto
bilbaino, y éste sigue siendo el de nuestra manera. Si por ahí habláis de un
libro, os contestarán: "Ya lo he leído". Aquí con un "ya he
leído" despachamos25".
También Mikel Zarate
(1976:58) en su estudio sobre el habla del Chorierri-Gran Bilbao:
Y M.ª Teresa
Echenique (1986: 165), sobre el castellano de Guipúzcoa:
Agustín Uruburu
(1993: 245)26, en su estudio sobre el
habla de Sondika (Bizkaia), no entra en este tema, pero apunta:
"La
elipsis es una vía posible hacia el leísmo. Al faltar reiteradamente el
C.Directo de cosa, el único complemento presente, generalmente de persona,
puede seguir siendo tal, o bien tender a convertirse en C.D.; si sigue siendo
C. Indirecto, no hay problema en principio. Pero si el Complemento único se
reinterpreta como C.D. y se retienen las formas le, les, tenemos leísmo.
En otras zonas se pasa a lo(s), la(s)."
Creemos no sólo que
la elipsis es una vía hacia el leísmo sino que, como indican M. Alazne Landa y
J. Franco en unos trabajos que veremos más adelante, ambos fenómenos son
"complementarios" y que, por tanto, en cierta medida, uno impide el
avance del otro.
Al respecto, H. Urrutia señala en diversos artículos los
posibles motivos de la supresión (1988: 36, 37), (1991: 217) y (1995: 247,
248). Citamos el de 1988:
"El vasco es una lengua
aglutinante que integra en el verbo, por ejemplo, las marcas de ergativo,
acusativo y dativo, junto a los morfemas y lexemas verbales. (...) Este hecho
influye en el español de la zona donde se suprimen frecuentemente las formas
pronominales átonas." (p. 36)
En el de 1995 precisa más, apuntando
ya a causas semánticas y a la complementariedad de los distintos fenómenos que
afectan a los pronombres complemento:
"La naturaleza
aglutinante del verbo vasco puede haber influido en el español de esta zona,
donde las formas pronominales átonas de acusativo (sing.: lo, la; pl.: los,
las), especificadas como [-humano, +3.ª persona], son frecuentemente
omitidas27." (p. 247).
"Además del uso
estándar de un pronombre átono de dativo duplicado, se encuentra duplicación
con un acusativo nominal (objeto directo, en lo sucesivo O.D.), principalmente
cuando el acusativo es [+humano, +definido]. Este último es entonces duplicado
por el pronombre de dativo le(s), como es normal en las variedades leístas.
En este caso, generalmente precede al verbo28." (p. 248).
También M.ª J. Korkostegi (1992):
"Cuando el referente
es de persona tiende no sólo a expresarlo, sino a introducirlo en estructuras
duplicadas. Esto se observa en lo extendida que está la duplicación cuando un
sustantivo pospuesto lleva el rasgo /+animado/, lo mismo si funciona como CI
que como CD". (p. 422).
"Cuando el referente es de
cosa, existe la posibilidad de la ausencia o supresión del pronombre clítico,
tanto en los contextos de "CI+CD" como de "CD solo" (...).
Así un vasco si se refiere a una cosa dirá "Ya he traído", pero si
alude a una persona se expresará recurriendo al átono pronominal "Ya le he
traído" (con leísmo).
Esto vendría a indicar que el vasco
tiende a expresar la persona, mientras que la cosa puede ser omitida." (p.
423).
Recuerda M. A. Landa (1993: 134)
que, generalmente, se ha explicado la pérdida del clítico como consecuencia del
contacto entre castellano y euskera, ya que esta lengua incluye en el verbo la
información del número y persona del sujeto, el O.D. y el O.I. Aunque esto no
puede probarse, hay una evidencia indirecta: en el español quiteño se produce
contacto con el quechua, lengua que tiene similitudes con el euskera, al menos
en cuanto a inflexión verbal. Esta variedad, la quiteña, es estudiada por M.
Yépez (1986)29 y M. Suñer y M. Yépez (1988). El español
quiteño comparte también con el castellano del País Vasco la elevada
duplicación de clíticos y el leísmo (aunque en el País Vasco tales fenómenos se
dan, sobre todo, con O.D. [+animado]).
Señala M. A. Landa (1993), para la pérdida de clíticos en
el castellano del País Vasco, que no se trataría de una transferencia directa
de una lengua X a otra Y de estructuras inexistentes en Y30,
sino que lo que mejor explicaría el amplio uso de los objetos nulos
"podría ser la pérdida de restricciones semántico-pragmáticas de esta
construcción como consecuencia de la comparación por parte del hablante entre
estructuras paralelas del español y del euskara." (p. 134).
Tal paralelismo se daría entre "bloques
verbales", es decir, entre el bloque [raíz verbal + morfología
desinencial] del euskera y del castellano, quedando la morfología clítica
fuera. Como el euskera no tiene restricciones para elidir el objeto directo
(salvo que sea el foco informativo o un foco de contraste) esto podría haber
eliminado la restricción
[-determinado] en el español
del País Vasco.
Por otro lado,
hay dos tipos de objetos nulos: los arbitrarios y los referenciales,
comportándose en el castellano del País Vasco los primeros como categorías
vacías ligadas por operadores abstractos y los segundos como pros.
Los arbitrarios "no pueden ocurrir con verbos en el
pretérito y, en español, están restringidos a entidades con los rasgos
[+humano, +singular, +genérico]. Los
objetos referenciales no tienen ninguna restricción de tiempo gramatical, pero
su antecedente debe ser generalmente [-humano] en CV31." (1992: 780).
En
el primer caso hay una referencia temporal genérica, pero no dada por la
aparición de adverbios temporales, es decir, no son los valores de tiempo los
que la producen, sino los de aspecto, en este caso el aspecto imperfectivo.
Ejemplos: "La diabetes deja ciego"; "Aquellas anfetas de los
sesenta dejaban majara32".
Señala (1992: 785) que, en los objetos nulos
referenciales, la no realización del clítico supondría la existencia de un morfema
cero, con los rasgos [-animado], [+3.ª persona]. Es necesario postular la
existencia de tal morfema cero pues sirve para marcar la diferencia entre el
referente animado (le, debido al leísmo) y el inanimado (ausencia o
realización fonética nula). Ocurre además que en el caso del referente animado
se produce habitualmente la duplicación ("Le he visto a Pedro",
frente a *"(La) he visto la casa")33.
En su estudio de 1993, M. A. Landa continúa con el
problema de los objetos nulos e insiste en que en el País Vasco no tienen las
mismas restricciones estructurales que citó H. Campos (1986), ya que éste
afirmaba que sólo los objetos directos indefinidos podían ser elididos (p. 354)38,
y tampoco parecen operar otra serie de restricciones que citamos a
continuación.
Según H. Campos (1986: 355), las construcciones con O.D.
nulo indeterminado en español estándar obedecen a la restricción de la FN
(frase nominal) compleja; sin embargo, como ya hemos anticipado, algunos
hablantes de Chile y España consultados por M. A. Landa (1993: 137) consideran aceptable
una frase como "Existe el rumor de que traerá", respondiendo a
"¿Juan traerá cerveza a la fiesta?".
Así pues, H. Campos señala que los objetos nulos del
español no pueden ocurrir en frases nominales complejas (p. 355) y tampoco en
sujetos oracionales (p. 356), en los casos de "Comp. Doblemente Ocupado39"
(p. 356) y en cláusulas adjuntas (p. 358). Estas cuatro condiciones son
ejemplificadas en 1, 2, 3 y 4, respectivamente:
1. ¿Juan traerá cerveza a la fiesta?
Su novia me dijo
que traería.
*Existe el rumor
de que traerá.
2. ¿Pepe necesita gafas?
*[Que necesita]
es obvio.
*[Que necesite]
es extraño.
3. ¿Encontraron entradas para la película?
Sí,
encontramos.
*Sí, pudimos
entrar al cine porque encontramos.
4. ¿María traerá ponchos de Perú?
Sí, pero no sé
a quién le traerá.
*¿A quién le
traerá?
Los hablantes de español estándar preguntados en el
trabajo de M. A. Landa hallaron aceptables las frases 1, 2 y 4 con asterisco
"lo cual pone de nuevo en duda que los objetos nulos indeterminados sean
sensibles a la subyacencia" (1993: 138) y lo mismo sucede en el español
del País Vasco, ya que son aceptadas esas construcciones y también sus
versiones con antecedente [+determinado]. Con respecto a la frase con asterisco
de 3, algunos la aceptaron y otros no, aunque más bien por motivos pragmáticos.
Tal frase es aceptable en el castellano del País Vasco pero es ambigua, ya que
como no opera en esta variedad la restricción [-determinado] se puede referir a
entradas y también a cine.
La misma autora señala (p. 138):
"Una característica
que tiene la construcción de objetos nulos en el CV y que los diferencia del
resto de variedades del español, incluida la quiteña, es que la categoría vacía
objeto puede ocurrir en una cláusula subordinada y ser correferente con un
argumento de la principal que aparezca en posición argumental".
Sus ejemplos son:
"Al principio el libro dice que leamos sólo si
tenemos una mente abierta"
"Ese coche fue dejado aquí para que laves"
Aunque tal contexto de ocurrencia del objeto nulo es
posible en el castellano del País Vasco, es rechazado por los hablantes
"cuando el referente de la categoría vacía es [+animado] o cuando el tipo
de verbo personifica al antecedente del objeto nulo (i.e., verbos como necesitar
o exigir)." (1993: 138).
Los contextos que encuentra M. A. Landa (1993: 139-141)
que favorecen el uso de objetos nulos (y que tendremos en cuenta en nuestro
análisis estadístico) son:
a) Construcciones ditransitivas (transitiva con O.D. y
O.I.). Señala que "la presencia de clítico de OI hace que contextos
'dudosos' o inaceptables sean aceptables", (p. 139). Los ejemplos41
que incluye son:
-"¿Presentó Carlos [a su novia]i en la
fiesta?"
*"Sí, Æ=presentó ei
con mucho desparpajo".
-"¿Les presentó Carlos [su novia]i a sus
padres?"
Sí, sí les=Æi=presentó ei.
b) Construcciones en las que el antecedente de la
categoría vacía objeto está en una posición de dislocación a la izquierda.
Ejems.:
"La bodai me=Æi=pagó ei
éste de la Campa de Erandio"
"Los perrosi no Æi=podemos llevar
ei nosotros a la playa"
c) Cuando el antecedente de la categoría vacía es
oracional o una frase verbal. Ejems.:
"La madre piensa [que H. va a aprobar todo en
septiembre]i pero yo no Æi=creo ei".
"R. está [usando esa excusa] para que le presten más
atención. Vosotros también tendríais que hacer=Æi ei".
d) Cuando la categoría vacía es núcleo de una cláusula
reducida adjetiva. Ejemplos:
"¿Tienes bomba de bici?
Sí, una chiquita.
Pues cuando Æi=tenga ei
bajasi te la pido y ya está."
(i = ruedas)
Desde el punto de vista semántico, la mayoría de los
objetos nulos referenciales del País Vasco son [-animado], aunque no todos. En
cuanto a los objetos directos [+animado] que pueden ser omitidos se caracterizan
por:
"(I) estos objetos
directos se 'clitizan' por medio de los clíticos etimológicamente dativos le
y les (i.e., el leísmo está bastante generalizado con los ODs humanos),
(II) cuando el OD aparece expreso en la oración, en la mayoría de los casos
aparece duplicado por un clítico (le o les)." (1993: 141).
Y añade que "los ODs inanimados, al contrario, no
son ni 'cliticizados' por medio de le ni duplicados por clíticos"
(p. 141).
M. A. Landa (1993: 142) intenta determinar qué tienen en
común los O.Ds. animados e inanimados
para poder ser omitidos. Afirma, como E. García (1975), que le apunta a
un participante activo, y entonces la ausencia indicaría "grado nulo de
actividad" (lo que explicaría la frecuencia de los objetos nulos
inanimados).
M. A. Landa también pone en relación con las nociones de
"change" (cambio) e "involvement" (participación)
el tipo de verbo (los verbos de percepción rebajan a la entidad referida al
estatus de [-involved]) y los tiempos verbales: infinitivos, imperfectos y
subjuntivos no dan idea de cambio mientras que los perfectos sí (1995:
131-133).
De esto se deduce que en las frases en las que se da la
pérdida del clítico con un referente [+animado] puede que tal referente haya
pasado a un estatus de [-participante], ya sea por la semántica del verbo o por
el tiempo verbal.
M. A. Landa establece la siguiente escala de aceptación
para la supresión de clíticos (1995: 138):
[-animado] > [+animado, -cambio] > [+animado,
+cambio]
El cambio viene dado por ciertas construcciones en
las que el verbo ejerce un cambio de condición, lugar, etc. en el objeto (p.
130)42.
En dicha jerarquía el elemento de la izquierda siempre es
más aceptable que el de la derecha. Según A. Landa (1995: 138, 139):
"Esta escala debe
interpretarse en términos implicacionales, esto es, si un hablante
produce/acepta construcciones anafóricas de objeto nulo en las que el referente
del OD es [+animado, +cambio], ese hablante producirá/aceptará el mismo tipo de
construcciones con ODs que aparecen a la izquierda de [+animado, +cambio]43".
Por otro lado, el hecho de que se produzca el objeto nulo
a la izquierda no nos dice nada acerca de la aceptabilidad de tal construcción
a la derecha.
El sistema de clíticos del español del País Vasco presenta
una estructura muy simétrica y lo que hace que se elija un objeto nulo o no,
es, en primer lugar, un criterio semántico (si el referente es [+animado] o no,
etc.), o por lo menos tal criterio estaría a la par que el estructural44.
Acabamos de ver la escala de aceptación que propone M. A.
Landa para la ausencia de clítico, e indica además que la escala para la
aceptación del leísmo, y por tanto de la duplicación, es la contraria, ya que:
"existe casi una perfecta complementariedad entre la
semántica de los elementos típicamente duplicados y la de aquellos elementos
que pueden ser sintácticamente codificados por medio de la construcción de
objeto nulo. Además, la interrelación no se detiene aquí ya que sólo aquellos
elementos que pueden ser duplicados pueden ser afectados por el sistema
parcialmente leísta del español del País Vasco47." (1995: 144).
Interrelaciona, pues, los objetos
nulos, la duplicación de clíticos y el leísmo.
Como ya hemos visto, también otros
autores han señalado la coexistencia de los fenómenos de la duplicación y la
ausencia, aunque sin apuntar a los motivos de tal coincidencia. Así lo han
hecho M.ª Teresa Echenique (1986: 165) para el castellano del País Vasco, M.
Suñer y M. Yépez (1988) para el quiteño y J. Lipski (1994: 285 y 313) para el
castellano paraguayo y el mexicano.
Y ya aludiendo a la importancia de
la semántica del objeto en la supresión y a la complementariedad de los
fenómenos de la ausencia, la duplicación y el leísmo, M.ª J. Korkostegi (1992:
422, 423) y H. Urrutia (1995: 247, 248), según hemos visto.
Por último, Eva Mendieta-Lombardo e
Isabel Molina (1995) indican en relación con el fenómeno de la supresión y su
valor social:
"el reconocimiento de esta
relación entre el grado de bilingüismo del hablante y la frecuencia de
aparición de estas construcciones hace posible conferir un valor
sociolingüístico a esta estructura. Nuestra hipótesis es que esta estructura
funciona en el País Vasco como un marcador de identidad de grupo mediante el
cual el hablante tiene la posibilidad de expresar su solidaridad
intralingüística con el interlocutor. (...) cuando en Bilbao se habla con un
interlocutor que se reconoce como bilingüe y con un dominio del euskera
superior al del hablante, éste inconscientemente aumenta la frecuencia de uso
de esta estructura." (p. 32).
Esto
es, mediante la ausencia de clítico el hablante expresaría "su solidaridad
con aquellos que identifica como más vinculados a la lengua, y por extensión, a
la cultura vasca." (p. 33).
3.3.2.
Análisis del corpus
Con la variable 'función' la asociación es moderada,
extrapolable a la población. Encontramos que la ausencia se produce
significativamente más con el O.D.
Por ello, en las demás variables la
presencia/ausencia de pronombre ha sido sólo tenida en cuenta en función de
O.D.
Con las siguientes variables la
presencia/ausencia de pronombre se asocia significativamente, variando en la
muestra de moderada a baja, según el orden que presentamos:
-lengua: los euskaldunzarras omiten
los clíticos significativamente más de lo que era de esperar y los mantienen
menos de lo que era de esperar. Los eukaldunberris omiten los pronombres
significativamente menos de lo que era de esperar y los mantienen más. No hay
asociación en el caso de los erdaldunes.
-nivel cultural: los hablantes de nivel bajo omiten los
clíticos significativamente más de lo que era de esperar y los conservan menos
de lo que era de esperar. Los hablantes de nivel alto omiten los clíticos significativamente
menos de lo que era de esperar y los conservan más.
El hecho de que los hablantes de nivel medio presenten
una frecuencia observada de omisión de clíticos mayor que la esperada se debe
al azar (aunque como apunta el residuo, la tendencia es a la ausencia).
-naturaleza
del objeto (tanto la división dicotómica que hacemos entre 'animado' y 'no
animado' como la clasificación tripartita que propone M. A. Landa en sus
trabajos): con referentes animados se
produce menos de lo que era de esperar la ausencia y más la presencia de
clítico, mientras que con los referidos a objetos inanimados se produce más la
caída de clítico.
Debemos señalar que dentro de la categoría 'no animado'
se encuentran incluidos tanto los animales sin vida (pescados), como las cosas
y los referentes neutros ("eso", "aquello", etc., más
oraciones y frases verbales).
En cuanto a la escala de Landa, la prueba de residuos de
Haberman revela que en la categoría '[-animado]' se da significativamente más
ausencia de la que era de esperar. En la categoría '[+animado, -cambio]' se da
significativamente menos ausencia de la que cabría esperar. En la tercera
categoría no se da asociación significativa.
Por lo tanto, parece productiva la escala de M. A. Landa.
-naturaleza del verbo: con verbos que rigen
generalmente objetos no humanos se da la ausencia significativamente más de lo
esperable y con verbos que rigen ambos tipos hay menos ausencia de lo que era
de esperar. En cuanto a la categoría de 'humano' el residuo ajustado no alcanza
el valor que señala Haberman como significativo (2,575), pero se acerca: 2,2 en
la celda 1.1 y -2,2 en la 1.2; esto es, que con referente humano se da una
tendencia a la presencia, aunque, insistimos, el valor nos obliga a señalar tal
diferencia entre presencia/ausencia como debida al azar.
3.4. ¿Son complementarios
el leísmo, la duplicación y la supresión de clítico?
En el castellano del País Vasco, leísmo, duplicación y ausencia de clítico
parecen ser fenómenos complementarios en cuanto a la semántica del referente,
según señalan M.0 J. Korkostegi (1992: 422, 423); M. A. Landa (1993) y (1995); M. A
Landa y J. Franco (1992) y (1994); H. Urrutia (1995); H. Urrutia y T. Fernández
(1995), (1997) y (1998) y T. Fernández (1998).
Estos autores vienen a decir que cuando el referente es de persona
tiende no sólo a expresarse, sino a darse la duplicación (tanto de O.D. como de
O.I.), esté antepuesto o pospuesto. Por otro lado, cuando el referente es de
cosa, existe la posibilidad de la supresión del pronombre clítico, tanto en los
contextos de O.I. + O.D. como de O.D. solo.
En nuestro corpus también hemos comprobado esto, como
explicaremos a continuación[29]:
Queremos
comprobar en este apartado si, como hemos señalado, existe una
complementariedad entre la semántica de los complementos duplicados y la de
aquéllos que van sin clítico correferente. Y si los elementos duplicados pueden
ser afectados por el sistema leísta que se da en el castellano del País Vasco.
Para ello acudiremos una vez más a las pruebas
estadísticas:
1. Comprobaremos, en primer lugar, si hay una semántica
complementaria entre los complementos duplicados y los que van sin clítico
(fuera éste necesario o no, según los casos explicados en este artículo; en el
primer caso se trataría de caída):
a) Semántica de los complementos duplicados (sumamos los
casos de O.D. y O.I.):
duplicación no duplicación
animado 56 40
no animado 54 480
La V de Cramer tiene un valor de 0,46 lo que revela una
asociación moderada en la muestra, extrapolable a la población puesto
que la χ2 empírica (131,28919) tiene un valor superior a la
crítica (6,635).
La prueba de residuos de Haberman nos indica que con
complemento de persona se duplica más de lo que era de esperar y con complemento
de cosa o general se duplica menos de lo esperable. Parece demostrarse la
teoría, pero debemos tener en cuenta que ésta se refiere a los O.Ds., por ello
pasamos a continuación a cruzar las variables 'animación' y 'duplicación/no
duplicación' para los O.Ds. únicamente.
b) Semántica de los complementos duplicados (O.D.):
duplicación no duplicación
animado 16 41
no animado 44 370
La V de Cramer (0,17) nos señala que existe una
asociación baja entre ambas variables en la muestra, extrapolable a la
población ya que la χ2 empírica (13,71208) tiene un valor
superior a la crítica (6,635).
La prueba de residuos nos permite afirmar que,
efectivamente, con los complementos animados se produce la duplicación
significativamente más de lo que era de esperar y menos la duplicación, dándose
una asociación de signo inverso en la categoría de complementos no animados.
2. En cuanto a la semántica de los complementos que no
llevan clítico correferente cuando lo necesitan, aunque ya ha sido analizada la
asociación con la ausencia/no ausencia en un apartado anterior la reproducimos
aquí:
a) Sólo los O.Ds.:
ausencia no ausencia
animado 7 50
no animado 199 215
La V de Cramer (0,24) nos lleva a decir que la asociación
entre las dos variables es baja. Tal asociación es extrapolable a la
población de la que se extrajo la muestra (la χ2 empírica tiene
un valor de 26,07546).
La prueba de residuos de Haberman indica que se da
asociación en todas las categorías. Con referentes animados se da la ausencia
menos de lo que era de esperar y más la presencia de clítico, mientras que con
los referidos a objetos inanimados se produce más la caída de clítico. Se
confirma, por tanto, la hipótesis de que con los complementos directos no
animados tiende a suprimirse el clítico.
b) Los resultados se mantienen también si tenemos en
cuenta tanto los casos de clítico de O.D. como los de O.I.:
ausencia no ausencia
animado 13 178
no animado 199 240
La V de Cramer revela una asociación moderada en
la muestra, extrapolable a la población puesto que la χ2
empírica es 88,46864, valor superior al de la crítica (6,635).
La prueba de residuos mantiene las tendencias apuntadas
en el apartado anterior.
3. Vamos a ver en este apartado si los casos de
duplicación de O.D. son codificados vía un clítico le/les, esto es, si
la duplicación se asocia significativamente con el leísmo:
duplicación no
duplicación
leísmo
18 32
no leísmo 42 173
La V de Cramer (0,15) revela una asociación baja
en la muestra, no extrapolable a la población ya que la χ2
empírica (6,27883) es menor que la
crítica (6,635), aunque, como vemos, se aproxima bastante.
Este resultado no confirma la teoría expuesta. Vamos a
neutralizar la variable género (leísmo masculino y neutro, por un lado y
femenino, por otro), para ver si los resultados cambian, esto es, si
diferenciando los casos de lo/los y los de la/las se encuentran
resultados significativos:
duplicación no
duplicación
le/les 16 29
lo/los 32
132
La V de Cramer (0,16) indica una asociación baja
en la muestra, no extrapolable, ya que la χ2 empírica (5,13720)
es menor que la crítica, esto es, no se encuentran asociados la duplicación y
el leísmo masculino y neutro60.
duplicación no
duplicación
le/les 2
3
la/las
10 41
También en este caso la asociación es baja (0,15)
en la muestra y no puede extrapolarse (la χ2 empírica tiene un
valor de 1,12466)61.
Resumiendo, según los datos estadísticos, podemos afirmar
con un nivel de confianza del 99% que con referentes animados se da
significativamente más la duplicación y con referentes inanimados
significativamente más la ausencia. Son, por tanto, fenómenos complementarios.
En cuanto a la relación entre leísmo y duplicación no se
comprueba la asociación apuntada por M. A. Landa y J. Franco en diferentes
trabajos y por H. Urrutia (1995), aunque debemos señalar que la χ2 empírica tiene un valor
bastante cercano a la crítica.
4. Lenguas en contacto:
un intento de explicación
Hemos presentado aquí tres casos en
los que puede verse la influencia de la lengua vasca en el castellano. Son sólo
algunas de las principales vías de estudio que se abren sobre el castellano de
nuestra comunidad.
En este artículo hemos profundizado
especialmente en dos de ellas: la sustitución del imperfecto de subjuntivo por
otras formas verbales, sobre todo el condicional, y el sistema de formas
pronominales átonas de tercera persona.
Parece que en el tema de la pérdida del subjuntivo y su
sustitución por otras formas verbales debe acudirse a varias explicaciones, en
lugar de sólo a una. Como señala C. Hernández Alonso (1995: 176):
“El fenómeno debe considerarse como una variante
a-normal, muy ceñida diatópicamente, formada por la tendencia a la uniformidad
de tiempos verbales en una estructura bimembre, apoyándose en otras
construcciones en que alternan las formas -ría/-ra. También puede haber
influido la progresiva tendencia a sustituir el subjuntivo por otras formas
modales del indicativo, además de la proximidad semántica entre ambas formas”.
Creemos que la explicación de la sustitución por el
condicional debe buscarse, por un lado, en la posición del subjuntivo y el
condicional en el sistema verbal, como señalaba E. Ridruejo. Y, por otro lado
(y para el caso concreto del País Vasco), en la situación de contacto entre
lenguas, que facilita la neutralización de una oposición poco rentable, la de
-ría/ra, se. Las formas que han perdido históricamente funcionalidad y
significado (-ra y -se) tienden a ser sustituidas por la que
posee el significado más similar al originario. Según E. Ridruejo (1975: 123,
124), el rasgo de forma no actualizada del subjuntivo está muy cercano al rasgo
de no realidad del condicional, lo que explicaría la identidad temporal entre
ambas formas. Ambas explicaciones son complementarias, lo que sucede es que la
explicación de las lenguas en contacto nos sirve mejor para explicar la
sustitución por otras formas, puesto que en esta situación se tienden a emplear
formas más habituales, simplificando así el sistema verbal.
Esto es, la situación de lenguas en contacto conlleva una
simplificación y una pérdida de formas, haciendo que las que se mantienen
adquieran mayor complejidad semántica.
En cuanto al hecho de que
son los bilingües los que parecen tener mejores resultados que los monolingües
(aunque no hayamos obtenido diferencias estadísticamente significativas), al
menos en las redacciones, hemos de decir que el bilingüismo parece favorecer el
desarrollo lingüístico en ambas lenguas. Se ha comprobado que en
situaciones de bilingüismo el desarrollo de la lengua materna está relacionado
con logros escolares superiores y, además, hemos de pensar que cuando las
escuelas dan a los niños educación de calidad en su lengua materna, les dan dos
cosas: conocimientos y capacidad para leer y escribir. El conocimiento que los
niños obtienen en su primera lengua les ayuda a hacer más comprensible lo que
oyen y leen en la segunda, y la capacidad de leer y escribir desarrollada en su
primera lengua se transfiere a la segunda44. Esto es, una educación bilingüe que atiende a la primera lengua del
niño, sea cual sea, dará como resultado el que éste no obtenga peores
resultados que un monolingüe y, de hecho, probablemente éstos sean mejores en
temas lingüísticos, puesto que sus capacidades han sido potenciadas con el
“ejercicio” que supone manejar dos lenguas.
En cualquier caso, el hecho de que
estudiantes universitarios presenten errores, sobre todo en los tests, en los
que precisamente tienen más conciencia de lo que se les pide, nos lleva a que
insistamos en las clases de lengua española con ejercicios al respecto.
El contacto de lenguas (vasco-español) podría explicar (al menos, en
parte) las peculiaridades de los clíticos de 3.0 persona en el País Vasco en relación con otras variedades del español
y otras lenguas romances. Y lo mismo sucede en ciertas regiones de Hispanoamérica
(el leísmo se ha encontrado sobre todo en Paraguay y Ecuador[30],
en donde el castellano se halla en contacto con las lenguas indígenas).
Acudiendo a la variable 'lengua', hemos visto que en nuestro corpus
los hablantes euskaldunzarras (hablantes de vasco como primera lengua)
son más leístas que el resto de los hablantes, y también son más supresores de
clítico. Por lo tanto, parece lógico postular una cierta influencia de la
lengua en contacto con el castellano.
Podría tratarse de una "transferencia negativa" (M. J.
Gutiérrez y C. Silva-Corvalán, 1993: 208), esto es, que la ausencia de una
categoría gramatical en una de las lenguas propicie la pérdida de la misma en
la otra. Respecto a la variedad del castellano que nos ocupa, podemos decir que
la lengua con la que se halla en contacto, el vasco o euskera, no posee
morfemas para la diferencia genérica, lo que podría favorecer la pérdida de la
distinción masculino/femenino, beneficiando sólo la distinción persona/cosa.
Así se explicaría el "leísmo total" de algunos hablantes (le/les,
sin distinción casual ni genérica), que no hemos encontrado pero que ha sido
señalado por autores como H. Urrutia y M. Álvarez (1988: 32). En cualquier
caso, y sin acudir a la transferencia, un proceso de simplificación
(regido por el principio de economía) supondría la generalización de una única
forma a varios contextos. El resultado es un sistema con menos formas y, a
veces, con menos espacio semántico, aunque generalmente la lengua pone en
funcionamiento otros mecanismos para la distinción semántica o reestructura su
sistema, como sucede en la variedad que nos ocupa, según veremos más adelante.
Muchos autores hablan también de "deterioro lingüístico" de
las lenguas en contacto y, de hecho, el término simplificación parece que
presupone que la variedad (en este caso la castellana) en contacto con otra
lengua es inferior a la estándar. Pero lo cierto es que se ha enriquecido con
fórmulas expresivas que le aporta la lengua con la que está en contacto (como
repetición del adjetivo, sustantivo, etc., como medio de intensificación;
distintos medios para poner de relieve el foco de la frase, como, por ejemplo,
la repetición en infinitivo del verbo conjugado, la inclusión del adverbio ya,
etc.[31])
a la vez que se producen o refuerzan ciertas distinciones, como la de
persona/no persona por medio del leísmo, la duplicación y la supresión del
clítico.
En resumen, podríamos hablar, en el caso del leísmo, de un proceso
general de simplificación, pero favorecido por las características de la lengua
de adstrato.
Por otro lado, debemos relacionar el leísmo con otros fenómenos que
afectan al sistema pronominal. En cuanto a la duplicación, diremos que en el
País Vasco encontramos que se dan los tipos de duplicación propios del
castellano, pero hay un incremento de estructuras duplicadas, cuantitativa y
cualitativamente. Por ello, parece lógico pensar que haya podido darse un
influjo del euskera, en especial en estructuras duplicadas con el O.D. nominal
pospuesto al verbo, no aceptables en el español (que sólo acepta, y obliga, las
de O.D. de pronombre tónico).
Recordemos que en el vasco, lengua objetiva, el verbo transitivo puede
concordar con el Ergativo, el Acusativo y el Dativo, por lo tanto, en el
momento en que aparece un verbo activo conjugado y un argumento con alguna de
las funciones señaladas puede hablarse de duplicación. Esto puede verse al
menos como factor coadyuvante en la duplicación del castellano del País Vasco.
Ejemplo:
(Nik berari gauza batzuk) ekarri dizkiot
('yo - a él/ella - varias cosas) - le he traído'
ekarri: participio del verbo
'traer' que indica que la acción ya se ha
realizado
d-:
O.D.
-i-:
raíz, verbo transitivo (Acusativo)
-zki-: número plural
-o-:
a él/ella (Dativo)
-t: yo (Ergativo)
En cuanto a la ausencia de clítico en el castellano de nuestra zona,
implica una pérdida de las restricciones del español estándar en dicha variedad
y, posiblemente, haya influido en esto el euskera. No sólo se suprimen los
clíticos de referencia genérica o indeterminada ()Has traído vino1? Sí, Ø1 he traído)
sino también los de referencia específica y determinada ()Has
traído el coche2? *Sí, Ø2 he traído).
La primera supresión es gramatical y obligatoria en el español estándar, pero
no la segunda.
Ocurre que los morfemas verbales del verbo activo en vasco permiten
mostrar a pronombres y sintagmas nominales con función de O.D. u O.I. y con
referentes indeterminados o determinados. Esta naturaleza aglutinante del verbo
vasco, que integra las marcas de sujeto y complementos, ha podido influir no
sólo en la duplicación, como ya hemos señalado, sino en la supresión de los
clíticos. Estas dos posibilidades parecen haberse reestructurado en diverso
grado en la variedad del español del País Vasco al servicio de la oposición
animado/no animado: el rasgo [-animado] se privilegia estructuralmente con la
supresión y el rasgo [+animado] con la duplicación. Esto es, la ausencia de
clítico funcionaría como un morfema cero o silente que permite diferenciar los
complementos animados y los no animados, aunque esto sólo sería válido para
algunos hablantes, o para todos pero sólo en ocasiones. Es decir, que, en éstos
y otros fenómenos que se dan en nuestra comunidad, el grado de influencia y de
simplificación del sistema está condicionado por las variables sociológicas que
caracterizan a los diversos hablantes.
Según esto, podemos hablar de dos subsistemas dentro de los
complementos de O.D.:
1. lo / la he visto (persona) /
lo he visto (cosa)
2. le / la he visto (persona) /
Æ he visto (cosa)
En cuanto al primer sistema, diremos que es, en general, el de los
hablantes de nivel alto (sí mantienen significativamente más el pronombre,
aunque no usan lo significativamente más que le) y el de los
hablantes de vasco como segunda lengua, para la persona y no persona.
En cuanto al segundo sistema, teniendo en cuenta qué variables
sociales son comunes en la marcación de la persona como le y la cosa
como Æ, diremos que sería el sistema predominante en los hablantes nativos
vascos y los de nivel bajo. Es decir, emplean significativamente más estas
variantes que las otras.
En ambos sistemas se emplea generalmente la para los femeninos
animados.
Son muchas las matizaciones que pueden hacerse a estas divisiones, tal
y como las hemos hecho en este trabajo y en otros anteriores, pues hay grupos
lingüísticos que emplean la forma correcta para los animados y alternan entre
correcta e incorrecta en los inanimados, y viceversa. Es decir, los sistemas
señalados marcan tendencias o usos predominantes, pero también se dan
alternancias. Así, en el grupo de los hablantes monolingües castellanos no hay
uso predominante de lo o de le para el O.D. animado, como hemos
visto en este estudio, y debemos decir que alternan la supresión y la no
supresión para los no animados, como hemos señalado en otros trabajos. Los de
nivel medio tampoco emplean más un sistema que otro, sino que alternan los
usos.
Resumiremos todo lo dicho hasta aquí señalando que, como hemos visto,
la situación de lenguas en contacto conlleva una simplificación y una pérdida
de formas, haciendo que las que se mantienen adquieran mayor complejidad
semántica. Afirmar que se da influjo del euskera al castellano, transferencias
de una lengua a otra, resulta un tanto arriesgado ante las reticencias que manifiestan
muchos autores, y la cautela nos lleva a enmarcar este influjo dentro de una causación múltiple (concepto de Y.
Malkiel, 1967), tomando entonces al euskera no como un factor causal único del
leísmo, sino coadyuvante.
En esta línea, algunos autores prefieren hablar de "estructuras
paralelas" favorecidas por el contacto entre lenguas, dando como condición
necesaria la existencia de paralelismo estructural para que se dé la
permeabilidad entre lenguas.
5. BIBLIOGRAFÍA
-AA.VV.
1988. Hiztegia Bi Mila. Diccionario vasco-castellano. Castellano-vasco,
Bilbao, Jabea.
-Alarcos
Llorach, Emilio. 1972. Estudios de gramática funcional del español,
Madrid, Gredos.
------.
1982. El español, lengua milenaria, Valladolid, Ámbito.
------.
1984. Estudios de gramática funcional del español, Madrid, Gredos.
-Alcina Franch, Juan y José Manuel Blecua. 1975. Gramática española,
Barcelona, Ariel.
------
1983. Gramática española, Barcelona, Ariel.
-Alonso, Amado. 1967. Estudios
lingüísticos. Temas hispanoamericanos, Madrid, Gredos.
-Alvar, Manuel (director). 1996. Manual
de dialectología hispánica. El español de España, Barcelona, Ariel.
-Andrés-Suárez, Irene. 1994. El verbo
español. Sistemas medievales y sistema clásico, Madrid, Gredos.
-Azkue, Resurrección M.ª 1923. Morfología vasca, Bilbao,
Academia de la Lengua Vasca.
-Bolinger, Dwight L. 1956. “Subjunctive -ra
and -se: Free variation?”, en Hispania, 39, pp. 345-349.
-Bosque, Ignacio (ed.). 1990. Indicativo
y subjuntivo, Madrid, Taurus.
-Calvo, Félix, 1990. Estadística
aplicada con el planteamiento y solución de 450 problemas, Bilbao,
Ediciones Deusto.
-Campos, Héctor. 1986. "Indefinite
object drop", en Linguistic Inquiry, 17, pp. 354-359.
-Cano Aguilar,
Rafael. 1988. El español a través de los tiempos, Madrid, Arco Libros.
-Cantero Sandoval, Gustavo. 1979.
"Casos de leísmo en México", en Anuario de Letras, XVII, pp.
305-308.
-Caravedo, Rocío.1992. "Espacio
geográfico y modalidades lingüísticas en el español del Perú", en Historia
y presente del español de América, Junta de Castilla y León, PABECAL, pp.
719-741.
-Carfora, Juanita. 1968. "Lo and le in American Spanish", en Hispania, 51(2), pp.
300-302.
-Clyne,
M. 1967. Transference and Triggering.
-Cochran, William Gemmell. 1954.
"Some methods for strengthening the common χ2 tests", en Biometrics,
nº 10, pp. 417-451.
-De los Mozos, Santiago. 1984. La norma castellana del español,
Valladolid, Ámbito.
-De Rijk,
R. 1966. "Is Basque an SOV language?", en Fontes
Linguae Vasconum, I, pp.319-351.
-Echaide, Ana M.ª 1968. Castellano y vasco en el habla de
Orio, Pamplona, Diputación Foral de Navarra, Institución Príncipe de Viana.
-Echaide, Ana M.ª y Carmen Saralegui.
1972. El habla de Anguiano, Logroño, Servicio de cultura de la
Excelentísima Diputación Provincial.
-Echenique Elizondo, M.ª Teresa. 1981. "El sistema
referencial en español antiguo: leísmo, laísmo y loísmo", en RFE,
LXI, pp. 113-157.
------.
1986. "El romance en territorio euskaldún", en Lengua y Literatura
Románica en torno al Pirineo. IV Cursos de verano en San Sebastián, Bilbao,
Servicio Editorial Universidad del País Vasco, pp. 151-169.
------.
1988. M.ª T. ECHENIQUE: "Vasco y románico", en Euskara Biltzarra.
Congreso de la Lengua Vasca I, II Congreso Mundial Vasco, Servicio Central
de Publicaciones del Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz, pp. 193-204.
-Elizaincín, Adolfo. 1979.
"Duplicidad de objetos en español", en Anuario de Letras, t.
XVII, Universidad Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, Centro de
Lingüística Hispánica, pp. 257-265.
-Espinosa, Aurelio M. 1930. “The use of the
conditional for the subjunctive in Castilian popular speech”, en Modern
Philology, 27, pp. 445-449.
-Fernández-Ordoñez, Inés. 1993.
"Leísmo, laísmo y loísmo: estado de la cuestión", en Olga Fernández
Soriano (ed.), Los pronombres átonos, Madrid, Santillana, pp. 63-96.
-Fernández Ulloa, Teresa. 1997. “Lenguas
en contacto: caracterización del castellano del País Vasco y actitudes hacia la
lengua”, en J. M. Oro Cabanas y J. Varela Zapata (eds.), Actas del I
Congreso Internacional "Adquisición y aprendizaje de lenguas segundas y
sus literaturas" (Universidad de Santiago de Compostela, Campus de Lugo,
septiembre de 1995), Universidad de Santiago de Compostela, pp. 199-214.
------.
1998. Análisis sociolingüístico del castellano de Bermeo (Bizkaia),
Tesis doctoral, Universidad de Deusto.
------.
2002. “Análisis sociolingüístico del leísmo en el castellano del País Vasco (un
corpus oral de Bermeo, Bizkaia)”, en M.ª
Teresa Echenique y Juan Sánchez (eds.), Actas del V Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española,
Madrid, Gredos, t. II, pp. 1687-1718.
-Fernández Ulloa, Teresa y Rosario Portillo Mayorga. 2000. “Uso del imperfecto y
pluscuamperfecto de subjuntivo entre estudiantes universitarios de Bilbao y
Santander”, en Onomázein, 5,
Chile, pp. 167-187.
------. 2001.
“Uso del subjuntivo en universitarios bilingües y monolingües del País Vasco y
Cantabria, Europe Plurilingue. Actas de Expolingua 2000, Association pour le Rayonnement des Langues
Européennes,
Université Paris 8, París, nº 22, pp. 65-102.
-Ferrer de Gregoret, M.ª Cristina y
Carmen Sánchez Lanza. 1986.
“Variación y cambio en estructuras condicionales”, en Anuario de Lingüística
Hispánica, 2, pp. 39-56.
-Fontanella de Weinberg, M.ª Beatriz.
1992. El español de América, Madrid,
Maphre.
-Frago Gracia, José Antonio. 1978. “Tres
notas de diacronía lingüística: Sobre fonética, morfología y sintaxis” en Archivo
de Filología Aragonesa, 22-23, pp. 185-189.
-franco, Jon. 1988. "Indirect
objects as NP's in Castilian Spanish", Paper presented at the Symposium
on Spanish Linguistics,
-García, Erica C. 1975. The role of
theory in linguistic analysis. The Spanish pronoun system, North-Holland
Publishing Company,
-García Ferrando, Manuel. 1985. Socioestadística:
Introducción a la estadística en sociología, Madrid, Alianza Editorial.
-García de Cortázar, Marisa; José María Arribas; Consuelo del Val; Luis Camarero y Josune Aguinaga.
1992. Estadística aplicada a las ciencias sociales. Ejercicios resueltos,
Madrid, Cuadernos de la UNED.
-García de Diego, Vicente. 1969. “La
uniformación rítmica en las oraciones condicionales”, en Estudios dedicados
a Menéndez Pidal, 3, Madrid, pp. 1-13.
-Gili Gaya, Samuel. 1961. Curso
superior de sintaxis española, Barcelona, Spes.
-Goenaga, Patxi. 1988. “Baldintzazko
perpausei buruzko zenbait ohar”, en Euskara Biltzarra. Congreso de la Lengua
Vasca. Congrès de la Langue Basque. Conference on the Basque Language,
Vitoria-Gasteiz, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, pp.
143-149.
-Granda, Germán de. 1992. "El
español del Paraguay. Distribución, uso y estructuras", en Historia y
presente del español de América, Junta de Castilla y León, PABECAL, pp.
675-695.
-Greenberg,
J.H. 1966. Universals of Language. Londres:
Mass.
-Guiter,
E. 1981. "La pronominalización en el Poema del Cid y la obra de
Berceo", en Cuadernos de Filología, II/2, pp.91-104.
-Gutiérrez, Manuel J. y Carmen Silva-Corvalán. 1993. "Clíticos
del español en una situación de contacto", en Revista Española de
Lingüística, 23, fasc. 2, pp. 207-220.
-Haberman, Shelby J. 1973. “The Analysis
of Residuals in Cross-Classified Tables”, en Biometrics, 29, pp.
205-220.
------.
1976. “Generalized Residuals for Log-Linear Models”, en Proceedings of the
International Biometrics Conference, 9th, 1, pp. 104-122.
------.
1978 y 1979. Analysis of qualitative data, vol. I y vol. II,
-Hernández Alonso, César. 1986. Gramática funcional
del español, Madrid, Gredos.
------.
1995. Nueva sintaxis de la lengua española, Salamanca, Ediciones Colegio
de España.
------.
1996a. Gramática funcional del español, Madrid, Gredos, 1996.
------.
1996b. “Castilla la Vieja”, en M. Alvar (director), pp. 197-212.
-Jensen, Frede y Thomas A. Lathrop. 1973. The syntax of the old
Spanish subjunctive, París/La Haya, Mouton.
-Kany, Charles. 1945.
American-Spanish Syntax,
------.
1969.
-Keniston,
-Klee, Carol A. 1989. "The
acquisition of clitic Pronouns in the Spanish interlanguage of Peruvian Quechua
speakers", en Hispania, 72, pp. 402-408.
-Klein Andreu, Flora. 1986. “Speaker-based
and reference-based factors in language: non-past conditional sentence in
Spanish”, en O. Jaeggli y C. Silva-Corvalán (eds.), Studies in Romance
Linguistics, Dordrecht-Holland/Riverton-USA, Foris Publications, pp.
99-119.
-Korkostegi, M.ª Jesús. 1992. Pío Baroja
y la Gramática. Estudio específico del leísmo, laísmo y loísmo y la duplicación
de objetos,
-Krashen, Stephen D. 1999. Condemned
without a trial. Bogus arguments against bilingual education, Porsmouth,
Heinemann.
-Krashen, Stephen D., Lucy Tse y Jeff McQuillan (eds.). 1998. Heritage Language Development,
-Labov, William. 1966. The social
stratification of English in
-Lago Alonso, Julio. 1968.
“Consideraciones sobre el uso del indefinido y de la forma si +
potencial en español y en francés”, en XI Congreso Internacional de
Lingüística y Filología Románicas, Madrid, tomo IV, pp. 1785-1789.
-Lambert, Wallace E. 1967. “A social
psychology of bilingualism”, en Journal of Social Issues, 23, pp.
91-109.
-Landa, Miren Alazne. 1993. "Los
objetos nulos determinados del español del País Vasco", en Lingüística,
vol. V,
Alfal, pp. 131-146.
------.
1995. Conditions on Null Objects in Basque Spanish and Their Relation to
Leísmo and Clitc Doubling, Tesis doctoral,
-Landa, Miren Alazne y Jon Franco. 1992. "Objetos nulos en el
castellano del País Vasco: dos estatus para dos interpretaciones", en Anuario
del Seminario de Filología Vasco "Julio de Urquijo", XXVI-3, pp.
777-792.
------.
1994. "Against direct syntactic transfer in language contact: Evidence
from Basque Spanish", en LASSO, XXIII, october 21-23,
-Lapesa, Rafael. 1968. “Sobre los orígenes y evolución del leísmo, laísmo y loísmo”, en
Festschrift. Walter von Wartburg zum 80. Geburtsbag, Tübingen, Max Niemeyer Verlag, t. I, pp. 523-551.
------.
1985. “Sobre el uso de modos y tiempos en suboraciones de acción futura o
contingente. Futuro de indicativo por presente o futuro de subjuntivo”, en Symbolae
Ludovico Mitxelena Septuagenario Oblatae, Universidad del País Vasco, pp.
679-692.
-Lavandera, Beatriz. 1975. Linguistic
structure and sociolinguistic conditioning in the use of verbal endings in
si-clauses (Buenos Aires Spanish), tesis doctoral, Universidad de
Pennsylvania. University
Microfilms,
------. 1979. “Análisis semántico de variación en
tiempos verbales: oraciones condicionales del español”, en Anuario de Letras,
17, pp. 113-136.
------.
1984. “El principio de reinterpretación en la teoría de la variación”, en Variación
y significado, Buenos Aires, Hachette, pp. 47-56.
-Lipski, John M. 1994. Latin American
Spanish, Londres y Nueva York, Longman.
------.
1996. El español de América, Madrid, Cátedra.
-Llorente Maldonado de Guevara, Antonio.
1965. “Algunas características de la Rioja en el marco de las hablas del valle
del Ebro y de las comarcas vecinas de Castilla y Vasconia”, en Revista de
Filología Española, 48, pp. 321-350.
------.
1980. “Consideraciones sobre el español actual”, en Anuario de Letras,
18, pp. 5-61.
-Lope Blanch, Juan M. 1953. Observaciones
sobre la sintaxis del español hablado en México, México, Instituto
Hispano Mexicano de Investigaciones Científicas.
-López García. Ángel. 1985. “Algunas
concordancias gramaticales entre el castellano y el euskera”, en Philologica
Hispaniensia in Honorem Manuel Alvar, Madrid, Gredos, t. II, pp. 391-405.
-Luna Traill, Elizabeth. 1977. "Sobre la sintaxis de los
pronombres átonos en construcciones de infinitivo", en Juan M. Lope Blanch
(ed.),
Estudios sobre el español
hablado en las principales ciudades de América, México, UNAM, pp. 105-113.
-Malkiel, Yakob. 1967. “Multiple versus
simple causation in linguistique change”, en To Honor Roman Yakobson (1966),
La Haya, t. II, pp. 1228-1246.
-Malmberg, Bertil. 1970. La América hispanohablante. Unidad y
diferenciación del castellano, Madrid, Ediciones Istmo.
-Martínez Martín, Miguel. 1983. “La
sustitución de cantara (cantase) por cantaría en el habla de la
ciudad de Burgos”, en Lingüística Española Actual, 5, pp. 179-204.
-Meisel, J. M. y A. Mahlau. 1988. “La adquisición de dos
primeras lenguas. Discusión general e implicaciones para el estudio del
bilingüismo en Euskadi”, en Euskara
Biltzarra. Congreso de la lengua vasca, Vitoria, Servicio de Publicaciones
del Gobierno Vasco, t. III, pp. 99-120.
-Mendieta-Lombardo, Eva e Isabel Molina. 1995. "Juicios de
gramaticalidad ante una estructura morfosintáctica del español hablado en el
País Vasco", en Mundaiz, nº 50, pp. 25-34.
-Mendoza Quiroga, José G. 1992.
"Aspectos del castellano hablado en Bolivia", en Historia y
presente del español de América, Junta de Castilla y León, PABECAL, pp.
437-499.
-Menéndez Pidal, Ramón. 1944. Cantar
de Mio Cid. Texto, Gramática y Vocabulario, Madrid, Espasa Calpe, 3 vols.
-Michelena, Luis. 1985. "La
normalización de la forma escrita de una lengua: el caso vasco", en Lengua
e historia, Madrid, Paraninfo.
-Molho, Mauricio. 1975. Sistemática
del verbo español (aspectos, modos, tiempos), Madrid, Gredos, 2 vols.
-Mondéjar, José. 1966. “La expresión de
la condicionalidad en español”, en Revista de Filología Española, 49,
pp. 229-254.
-Morales, Amparo. 1991.
"Duplicación de objeto y variación dialectal", en El Español de
América. 2. Actas del III Congreso Internacional de El Español de América,
Valladolid, 3 al 9 de julio de 1989, Junta de Castilla y León, Consejería
de Cultura y Turismo, pp. 1053-1064.
-Moreno de Alba, José G. 1988. El español de América, México, Fondo de
cultura económica.
-Moreno Fernández, Francisco. 1990. Metodología
sociolingüística, Madrid, Gredos.
-Montgomery,
T. 1977. "Basque models for some syntactic traits of the Poema de Mio
Cid",en Bulletin of Hispanic Studies, LIV, pp.95-99.
-Navarro Tomás, Tomás. 1957.
Documentos lingüísticos del Alto Aragón, Nueva York, Siracuse University
Press.
-Nowikow, Wiaczeslaw. 1995. “Evolución
tipológica de los esquemas condicionales no reales en las lenguas romances”, en
Studia Romanica Posnaniensia, 29, pp. 167-176.
-Orange, J. A. 1982. “Contextual constraints on the
uso of le and lo in Spanish”, en Word,
33, pp. 201-228.
-Palacios Alcaine, A. 1990. Configuración y funciones gramaticales. El caso del guaraní, tesis doctoral,
Madrid, Universidad Autónoma.
------.
1997. “Acerca del contacto de lenguas: español y guaraní”, comunicación al I Simposio Internacional sobre O Bilingüismo,
Vigo.
-Pérez Salazar, Carmela. 1993. Rasgos
morfosintácticos y léxicos del romance navarro (primer tercio del siglo XIII),
Pamplona, Príncipe de Viana, enero-abril, ańo LIV, nº 198, separata.
------.
1995. El romance navarro en decretos reales del s. XIV. (1322-1349),
Pamplona, Publicaciones del Gobierno de Navarra.
------.
1998. “Un dialectalismo histórico de Navarra: el uso del condicional como
expresión de la eventualidad”, en C. García, F. González y J. Mangado (eds.), Actas
del IV Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, La Rioja, 1-5
de abril de 1997, La Rioja, pp. 811-822.
-Polo, José. 1971. Las oraciones
condicionales en español, Granada, Universidad de Granada/CSIC.
-Porcar Miralles, Margarita. 1986. “Las
formas verbales de futuro en textos medievales aragoneses”, en Archivo de
filología aragonesa, Universidad de Zaragoza, 38, pp. 9-48.
------.
1993. La oración condicional: la evolución de los esquemas condicionales
desde el latín al español actual, Valencia, Universidad Jaume I.
-Portillo Mayorga, Rosario y Teresa Fernández Ulloa. 2004. “Causas de la sustitución del subjuntivo por otras
formas verbales. Ejemplo de su uso en universitarios bilingües y monolingües
del País Vasco y Cantabria”, en R. Portillo Mayorga (ed.), Aprendizaje y uso
del español como lengua materna, Universidad de León, pp. 185-211.
-Porto Dapena, José Álvaro. 1991. Del
indicativo al subjuntivo. Valores y usos de los modos del verbo, Madrid,
Arco Libros.
-Pottier, Bernard. 1969. Grammaire de
l’espagnol, París, Presses Universitaires de France.
-Pueyo, Francisco Javier. 1992. "El
sistema de clíticos en niños bilingües de Los Ángeles: transferencia
lingüística y motivación social", en
H. Urrutia y C. Silva-Corvalán (eds.), Bilingüismo y adquisición del
español, Bilbao, Instituto Horizonte, pp. 255-273.
-Quilis, Antonio. 1992. "Rasgos
generales sobre la lengua española en el Ecuador", en Historia y
presente del español de América, Junta de Castilla y León. PABECAL, pp.
593-606.
-Quilis, Antonio, M. Cantarero, M. J. Albalá y R. Guerra. 1985. Los
pronombres Le, La, Lo y sus plurales en la lengua española hablada en Madrid,
Madrid, CSIC.
-Quilis, Antonio y Celia Casado-Fresnillo. 1995. La lengua
española en Guinea Ecuatorial, Madrid, Universidad Nacional de Educación a
Distancia.
-Rabanales, A. y L. Contreras. 1979. "El habla culta
de Santiago de Chile", tomo I, anejo 2 del Boletín de Filología,
Universidad de Chile, Santiago, VII+516 pp.
-Ramallo, Fernando F. 1999. “Informática
y sociolingüística cuantitativa”, en Revista Espańola de Lingüística
Aplicada, volumen monográfico, pp. 263-290.
-Real Academia Española. 1973. Esbozo
de una Nueva Gramática de la lengua española, Madrid, Espasa Calpe.
-Ridruejo, Emilio. 1975. “Cantaría
por cantara en La Rioja”, en Berceo, Logroño, Instituto de
Estudios Riojanos, 89, pp. 123-134.
------.
1991. “Cantaría por Cantara en el español de Buenos Aires. A
propósito de una interpretación sociolingüística”, en El español de América.
Actas del III Congreso Internacional de El Español de América. Valladolid, 3 al
9 de julio de 1989, Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y
Turismo, pp. 1193-1201.
-Rizzi, Luigi. 1986. "Null objects
in Italian, and the Theory of pro", en Linguistic Inquiry, 17, pp.
501-557.
-Rodríguez Llopis, Jesús. 1997. Análisis
de los valores verbales en el sistema del español y del euskera en hablantes de
Orozko (Bizkaia), Tesis doctoral, Universidad de Deusto.
-Rojo, Guillermo. 1974. “La temporalidad
verbal en español”, en Verba, 1, pp. 68-149.
------.
1996. “Sobre la distinción de las formas llegara y llegase en
español actual”, en Scripta Philologica in memoriam Manuel Taboada Cid,
Universidad de La Coruña, vol. II, pp. 677-691.
-Sanfeld, K. 1938. "Problemes
d’interferences linguistiques", en Rapports du 4eme Congrès International des Linguistes, Copenhague, 27 août-1er septembre, 1936, Copenhague,
Kraus Reprint, pp. 59-61.
-Schmidely,
Jack. 1972. "Grammaire et statistique: l'alternance le/lo dans
l'expression de l'objet pronominal "direct" en espagnol", en Études
de Linguistique Appliquée, 6, pp. 37-58.
-Saralegui, Carmen. 1971. El
testamento de Carlos III de Navarra. Edición, estudio lingüístico y vocabulario,
Pamplona, Institución Príncipe de Viana.
-Sastre Ruano, M.ª Ángeles. 1997. El
subjuntivo en español, Salamanca, Ediciones Colegio de España.
-Senet, Rodolfo. 1938. “El falseamiento
del castellano en la Argentina y lo que significan en realidad las palabras del
lunfardo”, en Boletín de la Academia Argentina de Letras, 6, pp.
121-144.
-Serrano, M.ª José. 1992. “El subjuntivo
en Canarias y América”, en Cauce, 14-15, pp. 241-251.
------. 1993-94. “Las variantes -ra y -se
del imperfecto de subjuntivo en oraciones condicionales potenciales”, en Journal
of Hispanic Research, 2, pp. 57-68
------.
1994. La variación sintáctica: formas verbales del período hipotético en
español, Madrid, EntiΦema.
------.
1995. “La alternancia de modo como variación significativa en Buenos Aires:
Crítica a los datos de B. Lavandera”, en Actas del IV Congreso Internacional
de El Español de América. Santiago de Chile, 7 al 11 de diciembre
de 1992, Chile, Instituto de Letras, Pontificia Universidad Católica de
Chile, tomo II, pp. 842-846.
------.
1996. Cambio sintáctico y prestigio lingüístico, Madrid,
Iberoamericana/Vervuet, Frankfurt am Main.
-Silva-Corvalán, Carmen. 1984. “The social
profile of a syntactic-semantic variable: three verb forms in
------.
1992. "El español actual en Estados Unidos", en Historia y
presente del español de América, Junta de Castilla y León, PABECAL, pp.
827-856.
-Sirbu-Dumitrescu, Domnita. 1990.
"Notas sobre el dativo posesivo en español y construcciones equivalentes
en rumano", en Letras de Deusto, vol. 20, nº 46, pp. 133-149.
-suñer, Margarita. 1988. "The role
of agreement in clitic-doubled constructions", en NLLT, 6, pp.
391-435.
-Suñer,
Margarita y María Yépez. 1988.
"Null definite objects in Quiteño", en Linguistic Inquiry, 19,
pp. 511-519.
-Tesnière,
Lucien. 1966. Éléments de syntaxe structurale, París, Klincksieck, tomo
I.
-Toscano, Humberto. 1964. "El
español hablado en Ecuador", en Presente y Futuro de la Lengua Española,
vol. I, pp. 111-133.
-Urrutia Cárdenas, Hernán. 1988.
"El español en el País Vasco: Peculiaridades morfosintácticas", en Letras
de Deusto, vol. 18, nº 40, pp. 33-46.
------.
1991. “Variedades lingüísticas, competencia gramatical de transición y
enseñanza en una situación de bilingüismo”, en H. López Morales (ed.), La
enseñanza del español como lengua materna, Universidad de Puerto Rico, pp.
213-229.
------. 1995.
"Morphosyntactic features in the Spanish of the Basque Country", en
C. Silva Corvalán (ed.), Spanish in Four Continents. Studies in Language
Contact and Bilingualism,
-Urrutia Cárdenas, Hernán y Manuela Álvarez.
1988. Esquema de morfosintaxis histórica
del español, Bilbao, Universidad de Deusto.
-Urrutia Cárdenas, Hernán y Teresa Fernández Ulloa. 1995. “Duplicación de
clíticos en el español: Chile y País
Vasco”, en Lingüística Española Actual, 17/1, pp. 77-106.
------
(1997): “Supresión del clítico acusativo de tercera persona en el español:
América y País Vasco”, en BFUCh (Boletín de Filología de la Universidad de
Chile), 36, pp. 287-336.
------
(1998): “La duplicación y supresión del clítico de 3.ª persona: Chile y País
Vasco”, en C. García, F. González y J. Mangado (eds.), Actas del IV Congreso
Internacional de Historia de la Lengua Española, La Rioja, 1-5 de abril de 1997,
La Rioja, pp. 863-880.
-Uruburu Bidaurrazaga, Agustín. 1993. Estudios
sobre leísmo, laísmo y loísmo. (Sobre el funcionamiento de los pronombres personales
átonos o afijos no reflejos de 3.ª persona o de 2.ª con cortesía), Servicio
de Publicaciones Universidad de Córdoba.
-Usher de Herreros, Beatriz. 1976.
“Castellano paraguayo. Notas para una gramática castellano-guaraní”, en Suplemento Antropológico, Asunción,
Universidad Católica, 11/1-2, pp. 29-123.
-Vaquero Ramírez, M.ª 1996. El
español de América II. Morfosintaxis y léxico, Madrid, Arco Libros,
Cuadernos de lengua española.
-Vidal de Battini, Berta Elena. 1949. El
habla rural de San Luis. Parte I. Fonética, morfología, sintaxis, Buenos
Aires, Instituto de Filología, Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana, 7.
------.
1964. “El español de la Argentina”, en Presente y Futuro de la Lengua
Española. Actas de la Asamblea de Filología del I Congreso de Instituciones
Hispánicas, Madrid, Oficina Internacional de información y observación del
español (OFINES), vol. I, pp. 183-192.
-Wagner, R. León. 1936. “Une loi
d’équilibre en français”, en Le français moderne, 4, París, pp. 289-310.
-Weinreich, Uriel. 1974. Lenguas en contacto, Caracas,
Universidad Central de Venezuela.
-Zamora Vicente, Alonso. 1974. Dialectología Española, Madrid, Gredos.
-Zarate, Mikel. 1976. Influencias del
vascuence en la lengua castellana a través de un estudio del elemento vasco en
el habla coloquial del Chorierri-Gran Bilbao, Bilbao, Gran Enciclopedia
Vasca.
-Zubiri, Ilari. 1994. Gramática
didáctica del euskera, Bilbao, Didaktiker.
© Teresa
Fernández Ulloa, Círculo
de Lingüística Aplicada a
http://www.ucm.es/info/circulo/no23/ulloa.htm
[1] Cita de la edición de 1974, p.17
[2] T. Montgomery señala un influjo del vasco en la sintaxis del Poema de Mio Cid (siglo XII), en el caso concreto de los pronombres redundantes que veremos más adelante, y E. Guiter investiga la duplicación de clíticos en el Poema de Mio Cid y en las obras de Gonzalo de Berceo (s. XIII).
[3] M. A. Landa (1995: 201).
[4] Se
trata de un coeficiente simétrico, es decir, que no distingue entre variable
independiente (causa) y dependiente (efecto) y sólo refleja la fuerza y
dirección de la relación entre dos variables. Este coeficiente, como otros
semejantes, nos permite comparar los valores obtenidos en las muestras, y suele
oscilar entre 0 y 1 (algunos oscilan entre -1 y +1), indicando el 0 la
independencia estadística y el 1 la asociación perfecta.
Aunque no hay un
patrón claro a la hora de explicar la significación de los valores obtenidos a
través de estos coeficientes, en líneas generales se admite la siguiente
interpretación (M. García de Cortazar y otros, 1992: 174, 175):
más de
0,70---------muy fuerte
menos de
0,10------despreciable
[5]Véanse, entre otros, Contreras, Heles. 1978. El orden de palabras
en español.
Menciones sobre el orden de
elementos en el castellano del País Vasco hallamos en los trabajos de Ana M.ª
Echaide (1968: 74); M. Zarate (1975: 52-58); H. Urrutia (1988: 35,36), (1991:
216,217) y (1995: 245,246).
[6]J. M. Meisel y A. Mahlau (1988: 112).
[7]Véase J. A. Porto Dapena (1991).
[8]Veáse T. Navarro Tomás (1957),
en concreto los documentos 12 y 26 (pp. 15, 34). Los ejemplos son de 1268 y
1273, respectivamente.
[9]De los siglos XIII y XIV recogen ejemplos F. Jensen y T. A. Lathrop (1973). Véanse, por ejemplo, las páginas 29 y 40, con frases del Fuero de Teruel (1250).
[11]En su trabajo de 1993 sobre
documentos del primer tercio del XIII también señala que, para la prótasis,
encuentra el subjuntivo, el futuro en -re o el imperfecto en -se,
indicando éstos la contingencia de la hipótesis. Para expresar hipótesis
probable se emplea el presente de indicativo. Encuentra también un caso de
imperfecto por subjuntivo.
[12]Agradecemos a la profesora Carmen Isasi, de
[13]Véanse las críticas que le hacen E. Ridruejo (1991) y M.ª J. Serrano (1995).
14Este principio es retomado por F. Klein Andreu (1986) y M. Porcar Miralles (1993). También dentro de esta teoría del desplazamiento se sitúan las opiniones de G. Rojo (1974).
[15]Véase también A. López García (1985).
[16]Para este tipo de sustituciones, véase P. Goenaga (1988).
[17]Véase, entre otros, R. M.ª de Azkue (1923: 579 y 582).
[18]Véase, para el uso en Argelia,
A. Lanly: “Proposition hypothètique et conditionelle”, en Le
francais moderne, 25, 1957, pp. 101-120. Y, para el uso en Bélgica y en
otros lugares, H. Renchon: Études de Syntaxe descriptive I. La conjonction
"si" et l'emploi des formes verbales, Bruselas, Palais des
Academies, 1969, pp. 176 y ss. (Obras citadas por E. Ridruejo, 1975: 127, nota
13).
[19]W. Nowikow (1995: 174) también lo señala para el francés y otras
lenguas románicas.
[20]Veáse J. Mondéjar (1966) y J. Polo (1971).
[21]M.ª Luisa Rivero (1971): “Mood and Presupposition in Spanish”, en Foundations
of Language 7, 3, pp. 305 y ss. (Obra citada por E. Ridruejo,
1975: 128, nota 19).
[22]Registra el paso de subjuntivo a indicativo en contextos irreales: No quiere decir que él iba a ganarle al medio ambiente; No es que a ellos les gusta ser ingeniero. En cuanto al uso de condicional por subjuntivo, no es tan habitual en Canarias como en América, pero lo ha registrado, sobre todo en las primeras generaciones, lo que indica que es un fenómeno innovador.
[23]Véase T. Fernández y R. Portillo (2000),
(2001) y R. Portillo y T. Fernández (2004).
[24]En los test incluimos también
frases que no necesitaban subjuntivo, para no condicionar a los alumnos.
25A pesar de haber indicado a los
alumnos que sólo incluyeran una forma, se dieron varios casos de alternancia -ra/-se,
debidos 16 de ellos al mismo informante. También se dieron otras alternancias,
que señalaremos en breve.
26Más adelante precisaremos a qué
formas verbales nos referimos aquí.
27En castellano moderno la forma en
-RA con valor de indicativo sólo se usa en la lengua escrita (textos literarios
o periodísticos), aunque no en la correspondencia escrita familiar, y su
aparición en la lengua hablada es un fenómeno dialectal característico de
28Hasta finales del XVI son notorias las diferencias gramaticales,
semánticas y sintácticas entre estas dos formas verbales. Como hemos dicho, la
forma -se ha sido siempre subjuntiva, mientras que -ra ha ido
adquiriendo esta función a lo largo de la historia de nuestra lengua. Alterna
con -ría en lo condicionado o apódosis de condicionales (también en las
peticiones, ruegos, etc., con valor de modestia o cortesía con el verbo querer;
en consejos con el verbo deber y expresando probabilidad con el verbo poder)
y con -se como subjuntivo de la perspectiva de pasado, esto es, no tiene
una casilla que ocupe de forma exclusiva. Es más frecuente que -se en
las estructuras en las que ambas pueden aparecer, a pesar de que -se es
el significante originario asignado a este contenido. La duplicidad de formas
con este valor crea una cierta inestabilidad que puede tender a la
especialización de cada una con unos valores determinados o a la desaparición
de una de ellas, lo que aún no está claro.
Hay autores que
parecen encontrar equivalentes ambas formas, por ejemplo, el Esbozo de
Otros autores
insisten más en el hecho de que la alternancia no es una opción libre y que la
diferencia de forma entraña una diferencia de significado, como así lo hacen D.
Bolinger (1956), B. Pottier (1969), M. Molho (1975) y C. Hernández Alonso
(1995).
Se
discute también el por qué se prefiere una u otra forma. El hecho es que, al
revisar los diferentes trabajos basados en corpus de habla, observamos
que parece predominar -ra en el habla, mientras que -se lo hace
en la escritura (sobre todo como recurso de variación estilística).
Véase
también M.ª José Serrano (1993-94).
29La mayor parte de los errores de este tipo se dieron con la frase
adverbial Tenía más posibilidades de encontrárselo entonces que cuando
(caer) la noche. También se dio alguna con la
frase adverbial (Hacer) lo que (hacer) , no le íbamos a perdonar;
en esta última apareció en muchos casos la estructura haciendo lo que hizo.
30Sobre todo en la oración independiente ¡Ojalá se (quedar) un poco más! y en la adverbial Me
marcharía contigo aunque mi madre no me (dejar) .
31Se dieron casi todos los ejemplos con la frase adjetiva No faltaba
gente que (decir) que la culpa era mía (se trata de un uso
alternante indicativo/subjuntivo sin cambio de significado), y con la adverbial
Siempre llegaba tarde, no porque (vivir) lejos, sino porque se levantaba tarde. El
primer uso no es correcto. Hemos de decir que en estas dos oraciones el número
total de casos en las que no se usó el subjuntivo y fue sustituido por otra
forma verbal fue de 16 sobre 206, esto es, el 7,76%.
32La mayor parte de estos casos corresponden a la oración independiente ¡Ojalá
se (quedar) un poco más! y a la adverbial Antes de
que (salir) el sol, ya habíamos llegado a casa.
332 ejemplos se dieron con la oración subordinada adjetiva Por
mucho que gritaran no era seguro que alguien les (oír) .
34En todos los casos se dio en el
primer hueco de la oración adverbial (Hacer) lo que (hacer) , no le íbamos a perdonar.
354 ejemplos se dieron en la frase
adverbial Me marcharía contigo aunque mi madre no me (dejar) .
363 casos de perífrasis corresponden
a la frase adjetiva Por mucho que gritaran no era seguro que alguien les
(oír) , y
37En general, la producción libre
motiva la presencia de más errores. Véanse
diversos estudios, basados en corpora
orales, sobre el uso del subjuntivo en el País Vasco: H. Urrutia (1988: 36,
40-42), (1991: 217, 222, 223) y (1995: 247, 255, 256) y J. Rodríguez Llopis
(1997). Se tienen en cuenta también en estos estudios, además de las variables
sexo y lengua, la edad y el nivel cultural.
38Señalaremos también que se dio
también el siguiente ejemplo: “yo prefiero que hablasen” (imperfecto por
presente de subjuntivo).
39Únicamente en el verbo, en las
formas del hika o hitano, esto es, el tuteo, que distinguiría,
por ejemplo, duk, 'eres' o 'tienes', 2.0 persona singular masculino / dun,
'eres' o 'tienes', 2.0 persona, singular, femenino. El
euskera puede distinguir el género mediante lexemas distintos: neska/mutil
('niño'/'niña'). O mediante palabras empleadas como sufijo, así eme/ar
('hembra' /'macho') pueden dar lugar a que, si el hablante lo desea, pueda
distinguir el sexo en txakur ('perro' sin distinción de sexo, y que es
como habitualmente se emplea) según diga txakurreme ('perro hembra') o txakurrar
('perro macho').
41Se refiere a lo dicho por H. Keniston
(1937: 55, 56). Dice J. Carfora al
respecto (1968: 301): "Keniston notes that there are three types of
current usage: le used to refer to masculine persons or things; lo to
refer to masculine persons or things; and le used to refer to masculine
persons only while lo is used to refer to things. Of these, he finds the
early Spanish construction lo as a direct object referring to either
persons or things to be most widely used in
42Extraídos de
43De las 76 formas le de
44Según
J. A. Orange (1982) y E. C. García (1975: 330), un sujeto fuerte favorece lo y, como según su opinión, los
hombres son más activos que las mujeres, las frases con sujetos de hombre
privilegiarían el uso de lo en
referencia a los otros participantes, mientras que los sujetos femeninos
preferirían le.
Creemos
que quizá es sólo porque las mujeres quieren evitar sexismo y con le no
parece especificarse tanto el género.
45A. Quilis y otros (1985: 196, 197, 202, 203), en el habla culta de
Madrid, también encuentran que con el verbo llamar, de 87 casos, 28
fueron de leísmo singular (12 de persona masculina, 1 de persona femenina, 6 de
cosa masculina, 3 de cosa femenina y 6 de generalizador) y 12 de leísmo plural
(7 de persona masculina, 3 de persona femenina, 1 de cosa masculina y 1 de cosa
femenina).
46Existían tibi do y te video pero no *tibi te do.
47"Basque models for some
syntactic traits of the Poema de Mio Cid", en Bulletin of Hispanic
Studies, LIV, pp. 95-99.
48"La pronominalización en el Poema
del Cid y la obra de Berceo", en Cuadernos de Filología, II/2,
pp. 91-104.
49 J. RINI: The origin and
development of the Spanish object duplicate constructions, The University
of Michigan, 1989.
51Véase. B. Usher de Herreros
(1976: 53) y A. Palacios (1990: 35 y ss.).
52Miguel de Unamuno: "El
dialecto bilbaino", en Obras completas, t. VI, Madrid, 1958, p.
181.(Cita de M. Zárate, 1976, p. 58, nota 7).
53Este trabajo aparece también como
comunicación presentada al IX Congreso de AEsLA, "Aspectos
lingüísticos y sociolingüísticos en Sondika (Bizkaia)", Donosti, San
Sebastián, 1991.
54"The agglutinative nature of the Basque verb may have influenced
the Spanish of this area, where the unstressed pronominal forms of accusative
(sing.: lo, la, pl.: los, las), specified as [-human, +3rd
person], are frequently left unexpressed." (p.
247). Ésta y las siguientes traducciones son nuestras.
55"In
addition to the standard use of a doubled dative unstressed pronoun, one finds
doubling with an accusative nominal (direct object, henceforth D.O.), mainly
when the accusative is [+human, +definite]. The latter is then doubled by the
dative pronoun le(s), as usual in leísta varieties. In this case,
it generally precedes the verb." (p. 248).
56Direct object clitics in Quiteño Spanish,
57Creemos que, si se habla de
transferencia, deberíamos utilizar aquí el término "transferencia
negativa" (M. J. Gutiérrez y C. Silva Corvalán, 1993: 208), es decir, la pérdida
de una categoría gramatical en una lengua propicia la pérdida de la misma en la
otra, generalmente de la mayoritaria a la minoritaria (sí sería así en Bermeo,
pero no en Bilbao, por ejemplo, donde no es tan elevado el número de hablantes
del euskera). M. A. Landa señala que lo que favorece el contacto es el uso de
"estructuras paralelas", siendo improbable la "influencia
directa", y menciona dos trabajos relacionados con esta teoría, uno de C.
Silva Corvalán: "On the permeability of grammars: Evidence from Spanish
and English contact", Ponencia invitada, LSRL, XXI, U.C. Santa
Bárbara, febrero 1991 y otro de Ellen Prince: "On syntax in discourse, in
language contact situations", Ponencia presentada en la conferencia
Text and Context: Cross-disciplinary perspectives on language study,
Cornell University, octubre de 1990.
58El castellano del País Vasco (CV).
59Como vemos, estos ejemplos tienen
la particularidad de que no hay una persona concreta sobre la que recae la
acción del verbo, sino que son enunciados de carácter general.
60Por último, los autores encuentran
que el diferente comportamiento de los objetos nulos y los referenciales al
aplicarles unos tests del "marco teórico de Principios y Parámetros"
proporciona pruebas para su distinción formal: así los objetos nulos están
afectados por el Cruce Débil, el Principio C, restricciones aspectuales y tal
vez la restricción de afectación, mientras que no lo están los referenciales.
No entraremos a discutir tales pruebas pues no las tendremos en cuenta en
nuestra investigación, alejada de la corriente generativista.
61H. Campos los llama
"indefinidos", pero A. Landa prefiere el término
"indeterminados", ya que el mismo autor señala en la nota 1 de su
trabajo que el fenómeno que trata se refiere a los objetos directos que no
tienen especificadores, del tipo "¿Compraste regalos?".
62"...Comp may not be
simultaneously occupied by a wh-word and OP." (p. 356).
63Respecto a los símbolos utilizados,
la propia autora explica (1993: 132, nota 4):
"Aquí me
subscribo a la hipótesis de que los clíticos constituyen los marcadores de
concordancia V-O del español (...). Para evitar confusiones, el símbolo [Æ] representa la no realización fonológica de un marcador de
concordancia y [e] la categoría vacía objeto; asimismo, en los contextos
relevantes, [=] indica las barreras morfológicas de tipo clítico y [i]
las de tipo desinencial en la concordancia de objeto."
64Ese cambio es el que provoca que un
participante sea [+ afectado] o
no. La noción de afectación empleada por M. A. Landa es,
según su propia explicación (1993: 144, nota), "ligeramente diferente de
la empleada por Rizzi 1986". Este autor "se refiere con afectación
a la modificación del estado físico o psicológico de los portadores de ciertos
roles temáticos como resultado de la acción o estado referidos por el verbo o a
su participación en tal acción o estado." En el estudio de M. A. Landa se
mantiene que:
"(I) afectación
es la transferencia del rasgo verbal [+cambio] al menos activo de los
participantes de manera que este participante interviene de cierto modo en la
acción; (II) el valor del rasgo [+ cambio] depende tanto del tipo de
verbo como del aspecto verbal, y (III) es un rasgo intrínseco de los
participantes inanimados el hecho de que no intervengan en la acción, sin
importar el tipo de verbo o su aspecto (por ello los ODs [-animados] pero sólo
algunos [+animados] pueden ser reducidos a 'no partícipes' y codificados por Æ)." (1993: 144, nota).
65"This scale must be interpreted in implicational terms, that is, if
a speaker produces/accepts zero object anaphora constructions in which the DO
referent is [+animate, +change] that speaker will produce/accept the same type
of constructions with DOs that appear to the left of [+animate, +change]" (pp. 138, 139).
66Cfr. M. A. Landa (1995: 167, 168). La importancia del criterio
semántico ha sido sealada también por otros autores,
como veremos en seguida, entre otros M.ª J. Korkostegi (1992: 422, 423) y H.
Urrutia (1995: 247, 248).
En cuanto al criterio estructural, como ya hemos mencionado, se
refería a él en el artículo de 1993 al señalar que los objetos nulos no tienen
en el castellano del País Vasco las mismas restricciones estructurales que citó
H. Campos (1986), entre ellas que sólo los objetos directos indeterminados
pueden ser elididos. (Cfr. también M. A. Landa, 1995: 81, 82).
67"there is an almost perfect
complementariness between the semantics of the typically clitic-doubled
elements and that of those elements that can be syntactically encoded via the
null object construction. Moreover, the interrelation does not stop here since
only those elements that can be clitic-doubled can be referred to by the
partially leísta system of Basque Spanish." (p. 144).
69Tampoco encuentra asociación M.ª J.
Korkostegi en su estudio (1992: 385).
70M.ª J. Korkostegi (1992: 385)
sí encuentra asociación. Con le(s) se da la duplicación más de lo que
era de esperar y menos cono la(s).
72Véase, para el leísmo en
Paraguay, C. Kany (1969: 134, 135), B. Usher de Herreros (1976: 52), M. Alvar
(1996: 205), J. Lipski (1996: 331) y A. Palacios (1997).
Para el leísmo en el
Ecuador, H. Toscano (1964: 111), J. Carfora (1968), C. Kany (1969: 134, 135),
A. Quilis (1992: 600), M.ª Vaquero (1996: 20) y J. Lipski (1996: 268, 269).