Presencia del español en la vida diaria en Taiwán*
Mauh-Tsun Chang
Tamkang University
En
Taiwán existen muchas marcas comerciales cuyas denominaciones son vocablos
extraídos del español, del italiano, portugués o del inglés, pero que, por su
origen común en el latín, son equivalentes en español. Así tenemos, por
ejemplo, que NOVA y AURORA corresponden a dos famosos
centros de compras (especializados en productos ofimáticos); que dos cadenas de
panadería se llaman CASAMÍA y BRAVO; que un hipermercado se llama HOLA;
que una cadena de servicentro y hasta un canal televisivo coinciden en llevar
la denominación FORMOSA; que un telediario se denomina ERA; que una famosa
revista turística se llama BLANCA; que un alimento enlatado
para perros tiene la marca CÉSAR; que la gastronomía está representada por la famosa cadena de
pizzería DOMINÓ; de chocolates como el caso de CHOCOS; además del caso
del ácido láctico BÍFIDO; mientras que las marcas de coche son numerosísimas[t1] como PRIMERA, CÉFIRO, TIERRA, SOLIO,
etc., y mucha gente se va a probar el buen café de DANTE que vale treinta y
cinco yuanes (moneda taiwanesa), aproximadamente un euro.[t2] Las marcas aparecidas en las calles son numerosas. Como hemos dicho,
algunas de ellas han sido tomadas del inglés, otras del español y otras son
comunes a diferentes lenguas.
¿Cómo
aparecen estas palabras? Hemos indicado en nuestro artículo “Aprender español
con placer: desde el punto de vista de la publicidad comercial” que
cuando una empresa busca una denominación para su marca suele adoptar un nombre
breve. Wang (2002) señala igualmente: “para lograr un nombre de éxito para una
compañía, el mismo tiene que ser breve y fácil de recordar”. Esta idea también
fue previamente señalada por Bassat (1993), para quien un eslogan había de ser: “Corto y memorable; profundo y
brillante; simple y único; impactante, perdurable, creíble y relevante”. A su vez hemos de
añadir que los diseñadores profesionales de las empresas de marketing, cuando
tienen que traducir o adaptar una marca a un nuevo mercado, se
apoyan en la transliteración para dar con el nombre definitivo, bien
ajustándose al máximo a la pronunciación original de la marca, o a su
significado, u ofreciendo una connotación de producto de calidad[1].
¿Puede
reportarnos este fenómeno algún beneficio? Antaño, Taiwán era más bien una sociedad cerrada y conservadora, pero con el
fenómeno de la globalización la sociedad taiwanesa se dirige hoy hacia la
internacionalización. Por eso pueden verse claramente
diversos letreros por la calle, incluyendo los productos europeos y americanos.
Generalmente, las marcas populares son la primera selección del público y, a la
inversa, influyen en la gente, pues todo el mundo conoce las principales marcas
famosas, hasta las puede decir sin olvidarlas; y aún más, las marcas se
convierten en una parte de nuestra vida diaria. Sin tomar conciencia de ese
fenómeno, la gente y las marcas famosas ya forman parte de nuestra cultura
popular y así lo recordamos. Por consiguiente, dependemos principalmente de los productos cuyas
marcas tienen algún significado en español, o sea términos hispanizantes.
Si logramos
canalizar la atención de los alumnos del español hacia tales marcas en nuestras
clases, es muy posible que elevemos el interés y la capacidad de los alumnos
para aprender el español. Una manera puede ser en resaltar lo grotesco,
divertido, o sorprendente de los paralelismos que casualmente se producen. Por
ejemplo: [t3]una
cadena de restaurantes en Taipei ha utilizado la homofonía del vocablo MALA
para describir a su plato principal que es un “shabu shabu” superpicante. El
paralelismo resulta en este caso gracioso y contradictorio, ya que tan picante
es ese plato que a la vez lo hace muy sabroso, y hasta produce en quien lo come
una extraña sensación que entremezcla el amor con el odio, amor por su delicia
y odio por el extremo picante insoportable. Es decir, una sensación buena y mala a la vez. Pero, el caso del
chocolate CHOCOS (un caramelito) no presenta mayor dificultad ya que es
un claro ejemplo de la transliteración. No es fácil racionalizar los
paralelismos, ya que se mueven con imágenes de sentido no unívoco, pero si
pudiéramos clasificarlos y darles un uso lúdico en la clase, con ellos
motivaríamos a nuestros estudiantes y podríamos convertir al aprendizaje del
español en algo placentero o lúdico.
Para un mejor desarrollo sistemático del
tema, hemos haremos una sección de alimentos
de términos comerciales
hispanizantes encontrados en Taiwán. Las siguientes marcas son
ampliamente conocidas en el mercado taiwanés, y las vamos a analizar conforme a
su significado en español:
a.
Cafetería. Tras una búsqueda exhaustiva hemos encontrado y
verificado las siguientes marcas que llevan términos españoles o extraídos del
español, a saber: DANTE, GUSTO, MAYA, MODO, OSO CAFÉ, CAFÉ DE ROMA, PRIMO
CAFÉ, TÚ CAFÉ, TINA.
b.
Golosinas. En esta sección hemos
hallado las siguientes marcas que llevan términos españoles o extraídos del
español: CHOCOS (caramelitos), CHUPA CHUPS, EXTRA (chicle), IRIS (galletas),
MARINA (soja tosada), MILANO (galletas), OREO (galletas), ORIÓN (bombón),
PATATA, KINDER BUENO, PEZ (caramelos), POCA (patatas), VIVA (pistachos), SERENA
(rollo de huevo).
c.
Vinos y tabacos. Aquí hemos hallado las
siguientes marcas que llevan términos españoles o extraídos del español: CAMELLA
(cigarrillos), CORONA (cerveza), CUBA LIBRE, HABANO (puro), MARQUÉS DE PUERTO, SAN
MIGUEL (cerveza), SIGLO, TORRE, SANTA HELENA, SANTA RITA.
d.
Restaurantes. La verdad es que hay
demasiados restaurantes y dentro de nuestra posibilidad hemos hallado los
siguientes que llevan términos españoles, extraídos del español, o
“hispano-sonantes”: AYA, BOLERO, CELESTIAL, COCA, DITA, FLOR, DON QUIXOTE, IR CHINA,
MALA, PONDEROSA, PRONTO, SABRINA, SARA, SOSO, TAPAS BAR, TOROS, VINO VINO.
e. Panadería y pastelería. Son menos los ejemplos que en el
caso de los restaurantes. Individualizamos los siguientes que llevan términos
españoles o extraídos del español: AMO, BRAVO, CASAMÍA, DOMINÓ (pizza), IRIS, ROSA.
Para completar este panorama, cabe citar que
últimamente en Taiwán ha surgido la moda de adoptar marcas publicitarias
fusionando términos de diferentes lenguas[2].
Bhatia (1997), (Chang 2002, 2005), Martin (1998), Tanaka (1994) y Takahashi (1990)
han apuntado la misma idea. Así tenemos APPLE SIDRA, que es un agua gaseosa
de manzana combinada por la unión de un vocablo español (SIDRA)
con otro inglés (APPLE); KINDER
BUENO (chocolate).
¿Poseen algún valor persuasivo estos vocablos? Creemos que sí. Cuando
mencionamos en Taiwán algo sobre España, las ideas que surgen de inmediato en la mente de la gente son
el flamenco y la tauromaquia, además de una melodía combinada con el ritmo
alegre de la guitarra. O sea, imágenes de una cultura llena de color y calor
hispánico. Cuando una compañía desea denominar con términos extranjeros a su
producto, tiene que considerar, además de dichos términos, la cultura que lo
representa. La lengua y cultura española es muy eficaz porque además de ser
rica y colorida, tiene una pronunciación que no es tan difícil como la de
algunas otras lenguas extranjeras. Entonces no supone un problema adoptar
términos del español como marcas comerciales. Para mayor facilidad de
recordarlas, muchas publicidades utilizan un ambiente extranjero a fin de crear
un escenario atractivo para atraer a los consumidores de una manera natural y
espontánea. Un buen ejemplo es el de la empresa BenQ, muy afamada en productos
de informática y ofimática, incluyendo la telefonía móvil. La filosofía de BenQ
se basa en una concepción de disfrutar en el mundo, insistiendo en que el
placer está en nuestro alrededor. En una serie de la publicidad televisiva de
su teléfono móvil, se muestra a una mujer esperando el autobús en la parada, y
de repente suena su móvil con una melodía típica del flamenco; entonces ella,
como si estuviera hipnotizada, comienza a bailar al son de las castañuelas. Un
rato después, ella se da cuenta de que está todavía esperando al autobús,
entonces coge el teléfono y contesta en español “Perdona. ¡Hola! ¿Paco?”. Esa
forma de viva presentación no se conseguiría con otras lenguas extranjeras,
salvo con el español. Es increíble la eficacia de persuasión de la cultura y
lengua española, más que ninguna otra. De manera similar, encontramos otras
publicidades televisivas que presentan cortinas y mueblerías procedentes de
España, y ponen de evidencia la tendencia creciente de la difusión de la
cultura y el uso de la lengua de Cervantes. En otras palabras, el poder
influyente del español llega hasta la industria local.
Adicionalmente, cuando una marca en español o
de connotaciones españolas logra satisfacer al consumidor local, seguramente va
a crear un interés, y se producirá un efecto multiplicador positivo en su
paulatina promoción entre las amistades y familiares. Y como, por lo dicho, no
es difícil descubrir términos hispanizantes en los numerosos productos
ofrecidos en el mercado de Taiwán, nos encontramos en una situación que hay que
aprovechar. En otras palabras, un buen ambiente en sí facilita un buen
aprendizaje, y mucha gente aprende el español sin darse cuenta. Si podemos
hacer que los consumidores se encariñen con los productos que llevan
denominaciones hispanizantes, igualmente podríamos hacer que les guste el
español mediante tales productos; y así los estudiantes, como consumidores más
proclives a interesarse por estas palabras, van aprendiendo el español en su
interacción lúdica con la ciudad.
Bibliografía
Bassat, L., El libro rojo de la
publicidad (Ideas que mueven montañas),
Barcelona, Ed. Folio, 1993.
Bhatia,
Tej K. “Language mixing in global advertising”, to appear in the Proceedings of
The Three Circles of English: A Conference in Honor of Professor Braj B.
Kachru, University of Singapore, December 16-18, 1997.
Chang,
Mauh-Tsun, “Aprender el español con placer: desde el punto de vista de la
publicidad comercial”, (Colección de ponencias presentadas en la
sexta conferencia sobre didácticas de la lengua española a los dos lados del
estrecho de Taiwán), Tamsui, Ed. Universidad de Tamkang, páginas 591-606, 2002a.
Chang,
Mauh-Tsun, “Aprender el español con placer: ejemplo de marcas de coches”, Literatura Mundial vol. 6, páginas 8-29,
2002b.
Chang,
Mauh-Tsun, “Aprender el español con placer: desde el punto de vista del consumo
de la cultura actual y aprendizaje de lengua extranjera”, Primera Conferencia
sobre las Lenguas y los Currículos de Cultura, Universidad Taipei, páginas 123-140, 2002c.
Chang,
Mauh-Tsun, “La presencia del español en la vida diaria en Taiwán”, Acta en V
Congreso Internacional de Hispanista Asiatica, 8-9 de enero de 2005, Tamkang
University (en proceso).
Martin,
Elizabeth, “Code-mixing and imaging of America in France: The genre of advertising”,
Ph. D. dissertation, University of Illinois at Urbana-Champagin, 1998.
Peña Pérez, Gloria, “El
valor persuasivo del eslogan publicitario”, Círculo
de lingüística aplicada a la comunicación Número 6, ISSN 1576-4737. http://www.ucm.es/info/circulo/no6/pena.htm y Publicado
en La
lengua y los medios de comunicación, Madrid 1999, Servicio de
Publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid, 2001, páginas 143-154.
Romera, César San Nicolás,
“La nominación publicitaria. Procesos semionomasiológicos para la creación
estratégica de nombres de marcas”, http://www.um.es/tonosdigital/znum3/estudios/NominacionPublicitaria.htm, 2002.
Tanaka, Keiko, Advertising Language, A pragmatic approach to advertisements in Britain
and Japan, London, Routledge, 1994.
Takahashi, Kyoko, “A sociolinguistic
analysis of English borrowings in Japanese advertising texts”, World Englishes, 9.3:327-341, 1990.
Wang Wen-hwau, “Los cuatro
elementos para crear un buen logo: nombre, visión, música y eslogan”, Revista Tecvantage, 2002, edición
digital.
Apéndice
Alimentos en Taiwán cuyos nombres llevan los
términos hispanizantes

話匣子

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© Mauh-Tsun Chang. Círculo de Linguística Aplicada a la Comunicación 21, febrero 2005. ISSN 1576-4737.
http://www.ucm.es/info/circulo/no21/taiwan.htm
* El autor agradece el respaldo
financiero brindado por el Consejo Nacional de Ciencias, de la República de
China en Taiwán, a través del proyecto NSC 92-2411-H-032-005 y NSC 93-2411-H-032-016.
[1] Cfr. Chang (2002b).
[2] Otros ejemplos publicitarios que no se relacionan
con los alimentos son: Dr.Bella (marca de un producto
cosmético); Mr. Paco (un restaurante famoso de Taipei); Luna
sea (nombre de una banda musical); Para dogs (un negocio de carteras); Rebecca
Taylor (una tienda de pañueletas); y Uno tour (una agencia de
viajes).