NOTAS SOBRE LA
SINTAXIS DE LOS TITULARES DE LAS
REVISTAS FEMENINAS
clac
2/2000
Livia Gaudino-Fallegger
Universidad de
Giessen
Livia.Gaudino-Fallegger@romanistik.uni-giessen.de
0. Introducción
La breve relación que voy a
presentar en las siguientes páginas es de tipo descriptivo; su objeto es la
estructura sintáctica de los titulares contenidos en algunas revistas
femeninas. La hipótesis que se quiere comprobar es que exista una correlación
entre la especificidad del mensaje informativo trasmitido por las revistas
femeninas y el tipo de estructuras sintácticas que éstas presentan en los
títulos de sus artículos.
Este trabajo se articula en dos
partes: la primera contiene algunas observaciones sobre el concepto ‘revista
femenina’ y las peculiaridades de su contenido informativo. La segunda parte
está dedicada a los criterios que se han empleado formando el corpus y a la
presentación e interpretación de los datos obtenidos del análisis empírico.
1. Observaciones generales
Quién averigüe cuáles son los tipos
de periódicos usualmente analizados por los lingüistas cuando se ocupan del
lenguaje de la prensa notará que la prensa femenina es escasamente tratada[1].
Efectivamente las modalidades enunciativas, o mejor dicho, los conjuntos
discursivos que constituyen las revistas femeninas, además de carecer del
prestigio necesario para granjearse el interés de la ciencia, presentan un
estilo tan específico que su estudio se sustrae a los métodos e instrumentos de
análisis usualmente empleados investigando la prensa de actualidad
socio-política. ¿Cómo aplicar etiquetas tales como crónica, comentario, reportaje, etc. a conjuntos textuales
titulados:
(1) El perfume como un flechazo (Telva, 12, 95, p. 94);
(2) Seductores: conquisto a quien quiero (Marie Claire, 02, 96, p. 71);
o por
fin
(3) Brad Pitt, completamente irresistible (Cosmopolitan, 01, 96, p. 64)?
Intentamos, pues, individuar el origen de estas dificultades
preguntándonos cuáles son los rasgos que más diferencian las revista femeninas
de otros géneros periodísticos.
1.1. Características de la información contenida en
las revistas femeninas
Una de las peculiaridades más
significativas de las revistas femeninas está seguramente en el carácter
lúdico, hedonístico y publicitario de la información que transmiten. Como
demuestran las encuestas de mercado e investigaciones realizadas por agencias
de publicidad e información[2],
la publicación de una revista
está relacionada en primer lugar con el número de inversores publicitarios que
puede atraer y sólo secundariamente con la información dada. Buena parte de las
unidades informativas que contienen están concebidas con el propósito de
incrementar la aptidud consumidora del público y, sobre todo, de las mujeres
cuyo poder adquisitivo, cada año en aumento, ya influye notablemente sobre el
mercado[3].
Los testigos, pues, más
sobresalientes de este estado se encuentran en el ‘publireportaje’ y en los
‘opúsculos de apoyo’. Los publireportajes son conjuntos discursivos (mezcla de
escrituras con rasgos típicos tanto del habla como de los lenguajes especiales)
que transmiten mensajes publicitarios ocultos en estructuras aparentemente de
información general y cuya difusión, está alcanzando dimensiones alarmantes[4].
Los pocos ejemplos que siguen ya bastan para aclarar lo dicho:
(4) Regala encanto. Regalar cosmética no es ninguna tontería, pues
conjuga originalidad con sentido práctico. Algunas firmas lanzan cajas y cestas
para hacernos las compras navideñas más fáciles. (Prima, 12, 95, p. 30);
(5) Así se liga con internet. ¿Es posible que aún no sepas lo que
es? (Cosmopolitan, 01, 96, p. 92);
(6) Las famosas y sus perfumes.Te proponemos un juego ¿Sabrías
emparejar a cada modelo con el perfume al que representan? Linda Evangelista,
Daryl Hannah, Isabella Rossellini, Carole Bouquet, Kate Moss, Juliette Binoche/
Trèsor, Chanel n°5, Sun Moon Stars, Opium, Poême, Obssesion (sic!) (Telva, 12, 95, p. 94).
Los apoyos son objetos
varios (opúsculos, libritos, casetes, etc) temáticamente compatibles con el
contenido de la revista, “que sirven para mantener las ventas y dar la
oportunidad de estar presentes a los anunciantes”[5].
De todo eso se
desprende que el artículo contenido en la revista femenina tiene que ser
estructurado de forma captativa: ésta
es condición indispensable para que su público leyéndolo, sienta placer, se
identifique hedonísticamente con lo leído y por fin compre los productos
anunciados.
Un segundo aspecto
relevante de este género de publicaciones es el caracter atemporal, no actual de sus noticias. Mientras que los temas
tratados por la prensa de información socio-cultural y política presentan, por
su estrecha relación con la actualidad, un elevado grado de variación en el
tiempo, los que predominan en las revistas femeninas, limitándose a tratar lo
que se considera específico del ‘eterno femenino’, son marcadamente
repetitivos, esterotipados y, por consiguiente bastante ajenos a la dimensión
temporal. Este rasgo es muy relevante, dado que la falta de actualidad implica
la neutralización de una de las componentes esenciales del periodismo, es
decir, su fuerte vínculo con los acontecimientos, las novedades que atañen al
lector como individuo perteneciente a una realidad social dinámica.
Visto que las revistas
femeninas se destacan de otros géneros de publicaciones por la falta de
componentes esenciales en la comunicación escrita de tipo periodístico, ¿cuáles
serán las estrategias adoptadas para ajustar el desequilibrio que esta falta
provoca?
Una de las estrategias
más corrientes (hay naturalmente varias pero los límites de este trabajo nos
impiden prufundizar más en el tema) estriba en ocultar la dimensión colectiva y
social de la comunicación de tipo periodístico. Eso se alcanza provocando en la
receptora la impresión de que la revista establece con ella un discurso
privilegiado que excluye a cualquier otra persona. No extraña por lo tanto que,
como demuestran los títulos siguientes, en las revistas femeninas abunden
formas, como los pronombres de primera y segunda persona y estructuras tales
como la interrogativa y la imperativa, que se pueden considerar típicas de
situaciones comunicativas directas o sea del habla y en particular del diálogo
informal:
(7) Examínalo: ¿estará
agonizando tu amor? (Ragazza, 02, 96,
en portada);
(8) Sé feliz, es Navidad (recuerda cuando eras niño...) (Telva, 12, 95, en portada);
(9) Peinados: apuesta por el
cambio (Mía, 05-11, 02, 96, p. 35).
Acerca de los temas
presentados en las revistas femeninas se puede constatar que todas contienen
unas hojas destinadas al contacto directo con el público, en las cuales se
comentan cartas o testimonios de las lectoras; todas se ocupan de moda y
belleza y al menos de unos temas típicos del hogar (cocina, niños, medicina
práctica, etc.). Casi todas, finalmente, contienen uno o más artículos de
información general conectada más o menos esplícitamente con el mundo de la
mujer. Sin embargo cada revista propone una organización peculiar de sus
secciones que refleja, en parte, el grupo de consumidoras al que está dirigida.
Por consiguiente las secciones de información general de Cosmopolitan y Marie-Clare,
ambas destinadas a mujeres de nivel cultural medio o alto, económicamente
autónomas, con edad comprendida entre los 25 y 35 años se presentan mucho más
amplias de las que se encuentran en Ragazza,
revista cuyo público está constituido por chicas jovencísimas o Prima, publicación dirigida a lectoras
de clase social baja o amas de casa.
En resumen, podemos
afirmar que las características de la estructura informativa de las revistas
femeninas se explican en gran medida a partir de los intereses publicitarios:
en primer lugar las noticias se confeccionan teniendo en cuenta el poder
adquisitivo y el estado social de las lectoras previstas potencialmente por una
determinada cabecera, y sólo secundariamente en función del contenido
informativo de los temas presentados; en la mayoría de los casos se trata de
temas estereotipados que se repiten, con pocas modificaciones, cíclicamente.
1.2. El corpus
Identificados algunos
rasgos típicos de la estructura informativa de las revistas femeninas,
intentaremos, establecer, después de unas poca reflexiones sobre el corpus si,
y cómo, estas peculiaridades se reflejan en la estructura sintáctica de los
titulares.
Por cada una de las
siguientes revistas hemos examinado un número: Cosmopolitan (Jenero 1996), Marie-Claire (Febrero 1996), Mía (2a semana de febrero
1996), Prima (Diciembre 1995), Ragazza (Febrero 1996), Telva (Diciembre 1995). Eligiendo los
títulos hemos concentrado nuestra atención en una única sección: excluidas
todas las que por su contenido o forma estaban exclusivamente concebitas para
incitar al consumo (por ejemplo: moda, belleza, etc.), sólo se han considerado
los artículos de las secciones de información general[6].
Los periódicos del corazón (Diez Minutos,
Hola, Pronto, Semana), que en
casi todas las investigaciones y encuestas se tratan conjuntamente con las
revistas femeninas, no han sido considerados en este análisis. La razón estriba
en que este género sólo se ocupa de temas muy específicos relativos al mundo de
la alta sociedad y del espectáculo. Además recientes encuestas de mercado han
revelado que su público está constituido por un 25-30 por 100 de varones y por
lo tanto no se pueden añadir al grupo de cabeceras exclusivamente femeninas[7].
Por razones parecidas no se han incluido en el corpus revistas especializadas
en un único tema tales como Ser Padres, Crecer o Mi casa.
Dado que los títulos
contenidos en la prensa femenina casi siempre están constituidos por un
conjunto de partes diferenciadas gráficamente entre sí, su análisis no está
exento de problemas técnicos. Su reproducción lineal, sin la originaria
diversificación gráfica, implica una manipulación bastante grave del mensaje en
su totalidad. Visto, pues, que este inconveniente es inevitable, citándolos, se
ha intentado regularizar los cambios efectuados, subrayando las partes
gráficamente más relevantes sin variar la sucesión lineal de sus partes,
independientemente del hecho de que las partes gráficamente más sobresalientes
son las que preceden en la recepción del texto[8].
2. La estructura sintáctica de
los títulos
La lectura de las
revistas ha permitido la identificación de los siguientes cuatro grupos de
títulos[9]:
A. Sintagmas nominales con adjuntos. Ej.:
(10) Mujer y alcohol: datos
que te interesan mucho (Cosmopolitan,
p. 44)
(11) La mujer española hoy:
cualquier tiempo pasado fue peor (Marie-Claire, p. 74)
(12) Adopción: cuando los
padres tienen problemas con los hijos (Marie-Claire,
p. 57)
(13) Familias sin fronteras:
adopciones internacionales (Prima, p.
48)
(14) Chernobil: nos pagan
para vivir en una ciudad radioactiva (Marie-Claire,
p. 24).
B. Enunciados con modalidad interogativa directa e indirecta. Ej.:
(15) ¿Por qué este rey es mi
rey? 20 periodistas españoles escriben sobre Don Juan Carlos I en el XX
aniversario de su reinado (Telva, p.
14)
(16) Julia Otero y Daniel Innerarity hablan de ¿Se puede enseñar a vivir? (Telva,
p. 26)
(17) ¿Por qué algunas mujeres
los prefieren mayores? (Mía, p.
28).
C. Enunciados constituidos por una frase en discurso directo. Ej.:
(18) “Querido, tenemos que hablar”
(Que miedo me da este prólogo) (Cosmoplitan,
p. 54)
(19) “En Irán también se liga”
(Marie-Claire, p. 12).
D. Enunciados con modalidad imperativa. Ej.:
(20) No te confundas: el
sexo debe ser divertido (Cosmopolitan,
p.88)
(21) En las ventas a domicilio
exige garantías ante de comprar (Mía,
p. 15).
El primer dato
relevante nos parece ser la diversidad de frecuencia existente entre los cuatro
tipos de estructuras identificadas. Las estructuras imperativas son las menos
empleadas frente a los sintagmas nominales que predominan en absoluto. Sin
embargo esta jerarquía sólo refleja la distribución de las estructuras
sintácticas pertenecientes al tipo de artículos estudiados. Así que, por ej.,
la modalidad imperativa resultaría, quizá, la más frecuente, si se consideraran
todas las secciones y, en particular, las que tratan de moda, belleza y hogar,
que, como ya sugerimos, más explicitamente intentan interferir en el
comportamiento de las lectoras. Hechas estas consideraciones, nos parece
relevante contestar a las siguientes preguntas:
1) ¿Por qué faltan casi por completo títulos, cuya estructura
sintáctica esté constituida por una frase declarativa?
2) ¿Por qué razones predominan los títulos constituidos por un
sintagma nominal?
3) ¿Cómo se explican los títulos constituidos por una oración
interrogativa o imperativa? y finalmente,
4) ¿Cómo se explican los títulos en discurso directo?
2.1. Sobre las preguntas 1 y 2
2.1.1. Observaciones generales
La peculiaridad más
sobresaliente de las declarativas es que presentan un contenido proposicional
del cual se puede predicar tanto la verdad como la falsedad; esta posibilidad,
como es sabido, no es extensible a las oraciones interrogativas e imperativas,
dado que actos de habla, como las pregunta o las órdenes, a diferencia del
contenido proposicional, no pueden ser ni verdadero ni falso[10].
De todo eso se desprende que las oraciones declarativas, por su naturaleza
lingüística, son, con palabras de Joaquín Garrido, “más comprometidas”[11].
No estraña por
consiguiente que, exactamente ellas, representen la estructura más empleada
para formular los titulares en los periódicos de actualidad socio-política.
Efectivamente títulos como los siguientes:
(22) Bruselas paraliza el
pacto de teléfonica y Prisa (Mundo,
16, 02, 96)
(23) El caso Estevil destapa
la guerra judicial entre PP y PSOE (Tribuna,
18, 03, 96)
(24) Los expertos en arte cifran
entre 70 y 150 las obras falsamente atribuidas a Goya” (El País, 17, 03, 96)
que constan de un sintagma verbal acompañado de sus posiciones
argumentales saturadas, parecen ser la forma más explícita de comunicar una
noticia.
Sin embargo se puede
suponer que la explicidad, esté relacionada además que con el ‘modus’
enunciativo de la oración también con la presencia de un núcleo argumental
fuerte, es decir, de una unidad léxica capaz de organizar temáticamente su
entorno. En efecto vale la pena considerar que por medio de un sintagma nominal
construido alrededor de un sustantivo deverbal como donación
(25) Donación de cien
cuadros por la familia Thyssen a la Municipalidad de Madrid
es posible representar el
contenido proposicional expresable en la oración
(26) La familia Thyssen dona
cien cuadros a la Municipalidad de Madrid” (ejemplos de la autora)[12].
De hecho los titulares
constituidos por sintagmas nominales no siempre contienen substantivos con
estructura argumental y cuando eso ocurra, sólo raramente presentan -no siendo
ésta, como para los predicados, obligatoria- la saturación formal de todos los
argumentos; el examen de las revistas revela incluso que en los títulos
constituidos por sintagmas nominales las expansiones en la mayoría de los casos
están formadas por sintagmas de tipo apositivo o adjuntivo (véase por ej. el n.
12) que no tienen alguna relación con la estructura argumental del núcleo. De
lo dicho se desprenden las siguientes consideraciones:
1) El contenido
lexical transmitido por los predicados verbales se caracteriza por poseer una
representación sintáctica relativamente rígida: sólo en casos muy particulares
(por ej. argumento implícito) es lícito construir un sintagma verbal sin
expresar formalmente todos los argumentos del predicado. En esto estriba el
hecho de que las oraciones declarativas provoquen en los lectores la
‘sensación’ de una mayor explicitad.
2) La estructura
argumental de los sustantivos es, al revés, bastante elástica dado que ellos,
cuando sean poliargumentales, permiten o, más bien, favorecen la supresión de
varios argumentos y sobre todo del agente[13].
El origen de esta propiedad es probablemente de tipo formal y comunicativo, ya
que los argumentos de un sustantivo, situándose todos a su derecha, generan una
pesadez estructural que, en principio, se intentará evitar. La observaciones
desarrolladas hasta este punto nos van a permitir contestar a las dos primeras
preguntas.
2.1.2. Explicación
La mayor difusión en
las revistas femeninas de títulos constituidos por sintagmas nominales se
explica con las necesidades informativas de este género periodístico.
Mientras la oración
declarativa expresa explícitamente todos los componentes implicados en el
desarrollo de un hecho (Sachverhalt) y además, gracias a la flexión, puede
precisar la dimensión temporal de los acontecimientos los sintagmas nominales,
en razón de su funcionamiento lexical y sintáctico, permiten omitir varios
argumentos y por consecuencia dejar tácitas cualquiera de las relaciones
existentes entre los objetos. No extraña entonces que su uso sea tan frecuente
en un género como la revista femenina, cuyo contenido informativo, como hemos
constatado, no está estrechamente vinculado ni a la actualidad, ni a la
presentación rigurosa de acontecimientos con relevancia socio-política. Como
confirmación de estas observaciones, considérese que los títulos constituidos
por sintagmas nominales se utilizan también en la prensa de actualidad
socio-política tanto en la secciones destinadas a la exposición de opiniones o
comentarios como en las que se ocupan de cultura y espectáculo. Ej.:
(27) El reto de un gobierno de coalición (El País, 18, 03, 96)
(28) Ira fundamentalista
contra la bella actriz (El País, 19,
03, 96).
Observando más
detalladamente los ejemplos de 10 a 14 (grupo A) se constata que todos están
constituidos por dos partes. Por un lado el sintagma nominal, generalmente sin
determinante[14] y mononuclear (pero véase 14), por otro lado
una expresión adjunta, con estilo tipográfico autónomo, cuya función consiste
en reducir la extensión semántica del sintagma nominal antecedente y sugerir al
lector la dirección temática del artículo.
2.2. sobre las preguntas 3 y 4.
2.2.1. observaciones generales
Pasamos pues a
ocuparnos de los títulos expresados por una oración interrogativa, imperativa o
en discurso directo. En primer lugar hay que considerar que estos tres tipos,
al contrario que los formados por oraciones declarativas o sintagmas nominales,
no se contraponen, el uno al otro, si no más bien expresan variantes de una
única estrategia discursiva.
El discurso
tradicionalmente llamado directo es, nada más que la reprodución de un conjunto
de técnicas propias del habla en un contexto, normalmente escrito y por
consecuencia monológico. Los indicios de esta trasposición son tanto de
naturaleza tipográfica, (las comillas, los dos puntos) como morfosintáctica,
por ej. la presencia de ordenadores discursivo específicos, el uso de proformas
deícticas (yo, tú, esto, etc.) y
naturalmente el empleo de modalidades enunciativas tales como la petición y la
orden.
Para comprender
entonces los tipos de títulos que estamos tratando es necesario establecer
cuáles son los efectos discursivos que provoca la inserción de partes
dialógicas en contextos monológicos. Sin profundizar demasiado en el tema, se
puede constatar que en cada tipo de comunicación la relación entre el productor
del mensaje y su receptor puede ser tanto física como psíquica y emocionalmente
más o menos estrecha. En general el mensaje transmitido por la prensa está
caracterizado por la distancia física que separa productor y receptor, la
asimetría temporal entre su producción y su recepción y finalmente por el
desequilibrio numérico entre los pocos individuos que lo producen y la masa
anónima de los receptores. Su estructura morfosintáctica revela normalmente
estas circunstancias, así que en este género de texto abunda el uso de la
tercera persona, los vínculos formales entre las oraciones son más explícitos,
el léxico está más controlado, etc.
De todo eso se deduce
que la comunicación periodísticas (dejando al lado las componentes de tipo
ideológico) está privada de las fuertes componentes afectivas que al contrario
caracterizan la comunicación entre individuos cercanos en el espacio.
El empleo de la
modalidad interrogativa e imperativa podría por consiguiente interpretarse como
una estrategia con la finalidad de reducir u ocultar el grado de distancia
comunicativa típico de los mensajes escritos. La revista femenina intenta
presentarse como un interlocutor personalizado, cercano, que contesta
‘individualmente’ a las preguntas de cada lectora y con sus imperativos (No te confundas, ej. 10, exige...,
ej. 12) le indica la forma de comportamiento más adecuada.
Además el empleo de la
oración interrogativa engendra la impresión de complicidad socio-cultural y
afectiva entre productor y receptor dato que su uso implica el consenso, al
menos parcial, de la lectora con el contenido proposicional indirectamente
transmitido por la pregunta. Un título como, por ej.,
(30) Qué llevo al trabajo? (Cosmopolitan,
02, 96)
presupone que ‘todas’ las mujeres que leen Cosmopolitan (La primera persona singular del predicado oculta, sin
pero neutralizar, la dimensión colectiva de este género de comunicación )
trabajan y que para ellas la forma de vestirse constituye un asunto relevante[15].
Las observaciones que
hemos hecho acerca de las oraciones interrogativas e imperativas se pueden, al
menos en parte, extender también a los títulos constituidos por enunciados en
discurso directo. Sin embargo el discurso directo además de evocar situaciones
comunicativas de tipo informal y hablado, dando la impresión de autenticidad
(piénsese, por ejemplo, en la entrevista) aumenta también el grado de
credibilidad de la noticia dada y, por consiguiente, facilita la recepción del
mensaje.
3. Conclusiones
El análisis ha
evidenciado que existe una relación entre el tipo de información difundida por
las revistas femeninas y la estructura formal de los titulares que contienen.
Los datos más
sobresalientes consisten en la falta de títulos constituidos por oraciones
declarativas; en la amplia difusión de títulos formados con sintagmas nominales
y en el empleo de estructuras como, por ej., la oración interrogativa, la
imperativa y el discurso directo que
sirven para reproducir situaciones
típicas de la comunicación hablada directa en un contexto gráfico. El uso de la
frase declarativa, cuya característica principal, como hemos visto, es la
explicidad del mensaje que contiene, es frecuente sobre todo en la prensa de
actualidad sociopolítica. El sintagma nominal se prefiere en géneros y
secciones, cuyos objetivos estriban no tanto en la descripción objetiva de
hechos y acontecimientos sino más bien en la implicación afectiva del lector.
Un efecto parecido lo alcanzan también las construcciones que imitan o intentan
reproducir aspectos sobresalientes del habla, cuya función más relevante
consiste en reducir la distancia comunicativa existente entre el lector y el
productor del mensaje. Las estrategias comunicativas descritas en este trabajo
están todas orientadas a acentuar el aspecto lúdico de la lectura y la
identificación hedonística del lector con lo leído.
Bibliografía
Agudo, Hortensia, y Jimenes,
Javier, Otro año duro para las revistas
femeninas, IP MARK, 1993 410, pp. 38-44.
Estudio CIMOP-G+J sobre el
mercado de revistas femeninas, El cambio social de la mujer condiciona el
mercado, Campaña, 371, 1990, pp. 34-35.
Gallego, Juana, Mujeres de Papel: de ¡Hola! a Vogue, la
prensa femenina en la actualidad, Barcelona 1990.
García-Mon Marañes,
Blanca/Ramírez Lafita, María José, Los medios de comunicación escritos en la
sociedad española, Revista Española de
Investigaciones Sociológicas 57, 1992, pp. 87-108.
Garrido Medina, Joaquín, Lógica y lingüística, Madrid 1993.
Leal, Maria Ivone, Um seculo de periodicos femininos,
Lisboa 1992.
Lozano Domingo, Irene, Lenguaje femenino, Lenguaje masculino,
Madrid 1995.
Martín, Maráa Dolores, Prensa femenina española contemporánea:
estudio temático del contenido, Toulouse 1985.
Sbisà Marina, Speech acts e
femminilità. Note sul linguaggio dei settimanali femminili, Problemi, Settembre-Dicembre 1976, pp.
260-283.
Stoll Dougall, Pamela C., El discurso de la prensa femenina,
Alicante 1994.
Unión de consumidores de
España, Programa de seguimiento y control
de la publicidad y los medios de comunicación dirigidos a la mujer, Madrid
1995, pp. 28-119.
© Livia Gaudino-Fallegger. Publicado en
La
lengua y los medios de comunicación, Madrid 1999, Servicio
de Publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid, páginas 298-310.
Para volver al índice del número 2.
Para volver a la portada.
[1] Con esta afirmación no se quiere sostener que no
existan publicaciones sobre las revistas femeninas. En realidad hay varias pero
casi todas están escritas en una perspectiva de tipo socio-cultural o
histórico. A este género de trabajo pertenecen, por ejemplo, títulos como:
Martín, María Dolores, Prensa femenina
española contemporánea: estudio temático del contenido, Toulouse 1985;
Gallego, Juana, Mujeres de Papel: de
¡Hola! a Vogue, la prensa femenina en la actualidad, Barcelona 1990; Leal,
Maria Ivone, Um seculo de periodicos
femininos, Lisboa 1992, etc. Lo que falta casi por completo es el interés
específicamente lingüístico. Una excepción interesante se encuentra en El
discurso de la prensa femenina, Alicante,1994, cuya autora (Stoll Dougall,
Pamela, C.) propone un análisis pragmático de los actos de hablas más
frecuentes en esto tipo de periódicos. A este grupo pertenece también Sbisà
Marina, Speech acts e femminilità. Note sul linguaggio dei settimanali
femminili. Sin embargo hay que constatar que aún las publicaciones más
recientes parecen pasar por alto las revistas femeninas, así que Lozano
Domingo, Irene, Lenguaje femenino, Lenguaje masculino, Madrid 1995, trata y
concluye sus observaciones sobres este género en un capítulo de 22 páginas.
[2] Amplias informaciones sobre las relaciones entre
revistas femeninas, publicidad y papel social de la mujer se encuentran en:
Unión de consumidores de España/uce, Programa
de seguimiento y control de la publicidad y los medios de comunicación dirigidos
a la mujer.
[3] Muy interesante nos parece a este propósito un
estudio de mercado en el cual la agencia publicitaria Cimop /G+j se propuso
recoger datos sobre el comportamiento de las mujeres con respecto al consumo con
el fin de ofrecer un mejor servicio y mayor éxito a los inversores
publicitarios interesados por los espacios disponibles en las revistas
femeninas. “Los objetivos de la investigación de (Cimop/G+J) se centraron en
conocer la estructura del mercado de revistas, analizando la evolución de la
sociedad y su influencia sobre las revistas”. Los investigadores identificaron
los siguientes grupos sociales de lectoras: “Teen-agers marquistas (consumo de
marca), mujer líder en promoción (consumo central de élite), mujer líder
asentada (consumo cualitativo de élite), mujer práctica adaptativa (consumo
integrado aspiracional/testimonial), jóvenes empleadas consumistas (consumos de
simulacros), mujer práctica tradicional (consumo de <gestión familiar>) y
ama de casa tradicional (consumos pasivos, no consumistas)”. El estudio acopla
por fin a cada grupo de mujeres identificado el grupo de revistas que éstas
consuman así que, por ejemplo, mientras la mujer líder en promoción lee sobre
todo revistas del grupo “moda y belleza” (Vogue, Elle
y Marie-Claire), la mujer práctica se
orienta en Mía, Muchomás, Estar viva.
[4] Cf. Agudo, Hortensia/Jimenes, Javier, Otro año duro para las revistas femeninas.
En particular p. 44.
[5] Ibidem.
[6] Esta estrategia ha sido necesaria para bajar el
grado de heterogenidad del material estudiado. Por ejemplo la frecuencia de los
títulos constituidos por una oración imperativa está claramente conectada con
el carácter publicitario del artículo de manera que su recurso baja notablemente en las secciones más
explicítamente informativas.
[7] El porcentaje de audiencia femenina de Pronto es de un 62,7 por ciento; la de ¡Hola! del 72,2 por ciento; la de Diez Minutos del 64,7 por ciento y la de Semana del 70,8 por ciento. Esto, como
se ve, significa que las revistas del corazón alcanzan también un público
masculino (Agudo/ Jimenez, 1993, p. 42). Sin embargo la valoración e
interpretación de datos relativos a comportamientos marcados sexualmente exige
mucho cuidado y una clara identificación del estado socio-cultural del país
examinado. Así Blanca García-Mon Marañes y María José Ramírez Lafite (1992, p.
107) notan que los bajos niveles masculinos de audiencia de las revistas del
corazón podrían también ocultar el hecho de que “muchos varones pueden mostrar
cierta reticencia a reconocer que leen revistas conceptuadas como femeninas”.
[8] Por ej. un título que presente la estructura
gráfica:
UN DÍA EN LA VIDA DE UN TRAJE DE ‘HAUTE COUTURE’
A LT A C U L T U R A
recibirá en este trabajo la siguiente estructura:
Un día en la vida de un traje de ‘haute couture’: Alta cultura.
[9] No se han tratado en este estudio, a pesar de su
frecuencia, títulos tipo “Cómo ser sana trabajando” (ej. de la autora) los
cuales, no obstante contengan una forma interrogativa, (cómo etc.), no pueden
considerarse verdaderas frases interrogativas careciendo, como bien evidencia
la falta de puntos interrogativos, de la típica curva intonacional de las
interrogativas y sirviendo, prágmaticamente hablando, no para hacer una
pregunta si no más bien como indicio a un texto que contiene instrucciones.
[10] Para una sintética introducción sobre ese tema
véase el capítulo “Proposi-ción y valor de verdad” en: Garrido Medina, Joaquín,
Lógica y lingüística, Madrid 1993, de
lo cual hemos extraído la siguiente cita “(...) si el significado de la oración
declarativa son sus condiciones de verdad (...) el de la interrogativa es
la petición
(relieve de la autora) de información
acerca de las condiciones de verdad de la correspondiente declarativa, y el de
la imperativa la orden (relieve de la autora) de hacer verdaderas las condiciones de
verdad de la correspondiente declarativa.” (pp. 42-43).
[11] Comunicación verbal ocurrida durante una clase
del curso de doctorado 1995/1996.
[12] Véase también el ej. n. 28.
[13] Piénsese, por ej., en un caso como “La foto de María estaba allì” donde María en primer lugar se interpreta como
paciente (la que ha sido fotografiada) y sólo secundariamente como agente.
[14] Nos parece necesario subrayar que los títulares
constituidos por un sintagma nominal determinado
no son pocos. Pasando por alto explicaciones de naturaleza morfosintáctica y
semántica, es posible que las dos opciones, con o sin determinante, puedan aclararse, al menos parcialmente, a nivel
pragmático. Los títulos que empiezan con un sintagma nominal privado de
determinante sirven probablemente para introducir referentes (temas, objetos
etc.) que no se suponen en la conciencia del leyente: la falta de determinante
produce una focalización sobre el núcleo del sintagma. Presenta, al revés, el
sintagma nominal un determinante, situación que corresponde al uso no marcado,
entonces hay que suponer que el autor del artículo hace un comentario sobre
aconteciminetos que considera ya fijados en la conciencia coletiva (véanse los
ejemplos nn 27 y 28).
[15] En este caso sería probablemente adecuado hablar
de presuposición pragmática. Véase Garrido Medina, J., 1993, p. 147.