RESULTADOS

La línea de investigación iniciada en este proyecto que aborda el estudio semántico de diversos términos y expresiones de los tratados hipocráticos ha resultado muy fructífera al permitir una mayor precisión en la identificación de las teorías e ideas presupuestas de los distintos tratados, de forma que se puede prever una visión novedosa en la evolución de las concepciones de la medicina griega y, sobre todo, mucho más precisa que la aportada por las consideraciones de índole filosófico o ideológico. Así ocurre con los términos para el sonido y sus implicaciones en la teoría médica o la formación de palabras mediante prefijos y su uso para crear una terminología.

Entre los objetivos alcanzados mediante la aplicación de método estadísticos puede mencionarse la descripción de la construcción de oraciones en un grupo bastante numeroso ya de tratados del Corpus Hippocraticum (Epidemias, tratados quirúrgicos, De carnibus, De visu, De vetere medicina, De aere, aquis, locis, Prorrhetikon II, etc), lo que constituye una base firme para establecer comparaciones con el resto de los tratados que componen el Corpus Hippocraticum.

Por lo que respecta al influjo del Corpus Hippocraticum se ha podido determinar con precisión la presencia de las teorías médicas en Plutarco y varios aspectos relacionados con la obra de Galeno, tal como se reflejan en muchos de los trabajos publicados que se indican a continuación y precisar el substrato de pensamiento que se encuentra en la base de la obra filosófica de Platón y en el Corpus Hippocraticum.

Los objetivos de los trabajos basados en la estadística tratan de afinar más la cronología de los tratados quirúrgicos en el conjunto de la colección, y se quiere también decir algo a propósito de su propia fecha aproximada de composición, basándose esencialmente en criterios de lengua. De este modo, la principal conclusión a la que se ha llegado es que, frente a las dataciones anteriores que los situaban a finales del siglo V o comienzos del siglo IV a. C., puede afirmarse con bastante seguridad que, al menos bajo la forma en que nos han llegado, se trata de dos tratados de pleno siglo IV a. C. Los aspectos fonéticos y morfológicos pueden ser algo más escurridizos, así como la proporción entre jonismos y aticismos –sobre todo por las dificultades de su compleja tradición manuscrita, en la que se han introducido una enorme cantidad de hiperjonismos–, pero el estudio del vocabulario no deja lugar a dudas en este sentido.

Entre los resultados más relevantes que se han alcanzado hasta hoy figuran la demostración, fruto de la investigación llevada a cabo por Jesús Ángel Espinós de que los tratados Epidemias V y Epidemias VII (Comentario sintáctico-estilístico de Epidemias V y VII, tesis dirigida por la Dra. Elsa García Novo y el Dr. Ignacio Rodríguez Alfageme) pertenecen a autores distintos; incluso se ha podido establecer que Epidemias VII es posterior a Epidemias V. El método seguido consistió en un pormenorizado estudio sintáctico de las conjunciones subordinantes de tiempo, así como de algunas expresiones adverbiales de tiempo; de esta manera se pudieron encontrar los rasgos más destacables en el empleo de cada conjunción o expresión adverbial, no só lo en los tratados Epidemias V y VII, sino en el resto del Corpus Hippocraticum. Por otra parte, para concretar más en las posibles conclusiones se aplicó a los textos investigados un análisis estadístico, que permitió esclarecer los atisbos, casi convicciones apriorísticas, que se habían forjado a lo largo del estudio sintáctico. Gracias a ambas facetas, la una lingüística y la otra estadística, se pudo aportar alguna luz a la problemática concerniente a la creación de los tratados Epidemias V y VII, y especialmente a la relación entre los capítulos que presentan grandes analogías entre sí, conocidos como Historias Paralelas. El estudio demostró claramente que existe una fuente común para los pasajes paralelos de ambos tratados, en la que se encontraría también la parte del tratado Epidemias VII que no presenta paralelo en Epidemias V. Posteriormente el autor de Epidemias V habría adaptado esta fuente común, seleccionando determinados pasajes, que a la postre constituirían lo que denominamos Historias Paralelas. En este proceso de reelaboración y copia el autor de Epidemias V habría dejado su impronta estilística personal en los pasajes elegidos por él.

En lo que se refiere a la constitución de los tratados Epidemias I-VII, se puede señalar a partir de los resultado obtenidos por A. Esteban lo siguiente:

Hay una clara proximidad entre los últimos grupos de historias clínicas de Epid I y el primero de Epid. III, de forma que ambos tratados deben unirse en un continuo, aunque el último grupo de historias de Epid.III podría pertenecer a un autor distinto (-"Divergencias y paralelos entre las historias clínicas de Epidemias I y III").

Los datos que ofrece la terapéutica en estos tratados ("Diferencias en la terapéutica y en su modo de exposición entre los distintos libros de Epidemias") separan estos capítulos claramente del resto Epidemias I y III, donde a su vez se individualiza el último grupo de historias coincidiendo con las observaciones formales establecidas anteriormente.

Del mismo modo se observa una proximidad entre las historias paralelas de Epidemias V y VII que las separa de las historias exclusivas de ambos tratados ("Esquema composicional de las historias clínicas de Epid. V y VII. Encabezamiento: Quién, Dónde y Cuándo").

Asimismo, Cristina Sierra de Grado, utilizando un mé todo que combina el estudio de la composición formal de los tratados y la sintaxis oracional con el tratamiento estadístico de los datos así obtenidos, pudo fechar con precisión en los últimos años del siglo V los tratados De prisca medicina, De aere aquis locis, De carnibus y Prorrheticum II. En primer lugar se ha dejado zanjada la cuenstión de una posible diferencia de autor entre las dos partes, que se han querido distinguir en Aer. y Prorrh. II. La conclusión obtenida por el estudio estadístico de los nexos oracionales excluye por completo la posibilidad de que se hayan unido dos escritos distintos para constituir estos dos tratados. Por otra parte, los cuatro tratados son de autores distintos, aunque el parecido estilístico apunta a una fecha similar para todos ellos, que se puede fijar entre finales del siglo V a. C. y 350 a. C y entre ellos hay una semejanza más estrecha entre De prisca medicina y De carnibus, que puede interpretarse como una aproximación de fecha. Estas conclusiones modifican, en parte, las fechas aceptadas comúnmente para alguno de estos tratados. Es especialmente interesante el caso de De carnibus, ya que estos datos lo fechan antes de Aristóteles, contra la opinión de algunos filólogos, y el estudio semántico de los términos relativos a la voz y el habla muestra algunas coincidencias terminológicas con este filósofo.

Por otra parte, es de notar que los trabajos de Jesús Ángel y de Cristina Sierra nos han proporcionado un retrato preciso del estilo de estos seis tratados que sirve de punto de referencia para el estudio del estilo del resto del CH.

El estudio según este mismo método de los tratados quirúrgicos del Corpus Hippocraticum (Sobre las articulaciones -Art.-, Sobre las fracturas –Fract.-, Sobre el dispensario del médico -Off.-, Sobre los instrumentos de reducción –Mochl.-, Sobre las úlceras -Ulc.-, Sobre las heridas de la cabeza -VC-, Sobre las fístulas -Fist.-, Sobre las hemorroides -Haem.-, Sobre las articulaciones, Sobre las fracturas y Sobre las heridas de la cabeza) ha permitido a M. Labiano establecer las relaciones que guardan entre sí todos ellos, en cuanto se refiere a los estados de lengua y a la cronología. Entre los resultados obtenidos por esta investigación se pueden destacar los siguientes puntos:

  • El tratado Sobre las articulaciones parece ser el más antiguo de los tratados quirúrgicos y todo parece indicar que no se encuentra demasiado alejado en el tiempo del tratado Sobre los aires, aguas y lugares que también forma parte, sin duda, del fondo antiguo del corpus (último tercio del siglo V a. C).
  • Y, aunque podrían discutirse bastantes detalles menores, los tratados quirúrgicos no se encuentran demasiado alejados en el tiempo unos de otros, y por ese motivo y a partir de todos los indicios estadísticos y lingüísticos, salvo el más antiguo, el Sobre las articulaciones, todo apunta a que han sido elaborados en la primera mitad del siglo IV a. C.

 

En el apartado correspondiente a la proyección del Corpus Hippocraticum se pueden mencionar los trabajos de Jesús Ángel y Espinós sobre Andrés Piquer, el más importante traductor de Hipócrates en el siglo XVIII ("Andrés Piquer et la tradition hippocratique dans l'Espagne du XVIIIe siècle"). Así como los diversos estudios sobre la presencia de la medicina en Plutarco ("Fisiología en Plutarco: antecedentes aristotélicos").

En el marco de estas investigaciones se encuadra el estudio de David Jiménez Bariñaga, presentado como Trabajo de investigación de Doctorado, "Anatomía y fisiología del corazón y los vasos sanguíneos en Aristóteles". No menos importancia ha tenido el estudio de la difusión de la medicina hipocrática en época imperial y bizantina.

M. López Salvá ha determinado algunos aspectos de cómo ha influido la filosofía y el pensamiento político griego en la concepción de la medicina hipocrática y cómo, una vez que la medicina hipocrática alcanza su apogeo, influye en la categorización de la filosofía práctica, muy especialmente en la sistematización de Aristóteles. La relación de la medicina con la cultura material se manifiesta, tanto en las distintas terapias que documenta el CH (remedios caseros, como el vino, la leche o la terapia excremental), como en el vocabulario procedente principalmente de la agricultura, la caza, la cocina o la palestra, que está en la base de la creación de una terminología del instrumental médico. La popularización de la medicina hipocrática, por su parte, se pone de manifiesto en las discusiones de las personas de cultura, que hacían de ella un objeto de conversación, como atestigua Plutarco, pero también en los niveles más populares de las gentes que frecuentaban los templos e iglesias en busca de curación. Éstos reciben en sueños prescripciones idénticas a las que hacía la medicina técnica de la época. M. López Salvá ha estudiado también la proyección de la medicina griega en ciertas obras bizantinas como Timarión (s. XII), en la que en clave de humor se describen características de los más célebres médicos de la Antigüedad como Asclepio, Hipócrates, Erasístrato y Galeno.

En cuanto a los estudios relacionados con la influencia del Corpus Hippocraticum y la medicina posterior se puede mencionar la publicación de la traducción del tratado de Galeno, Procedimientos anatómicos, Madrid 2002, llevada a cabo por Mercedes López Salvá. Es la primera traducción al español. En el prólogo se ha dedicado una parte al estudio de la formación de Galeno y a quiénes fueron sus maestros en anatomía, se ha estudiado también cuál era su proceder en las disecciones anatómicas y se ha señalado cómo en sus descripciones anatómicas no encontró rival hasta Vesalio. Se ha hecho notar cómo esta obra no llega a Occidente hasta el s. XVI y cómo gracias a la edición aldina alcanzó su difusión en el Renacimiento y la llegaron a conocer entre otros en España Andrés Laguna y Miguel Servet. . M. López Salvá también ha realizado la traducción de De usu partium (Ed. Gredos, en prensa). Se ha ocupado, entre otras cuestiones, del bagaje científico y filosófico de Galeno y de su deuda con Hipócrates, de los experimentos que Galeno llevó a cabo, sobre todo, para el estudio del cerebro y del sistema nervioso, de la precisión de sus estudios miológicos, osteológicos y de las articulaciones, del contenido descriptivo de su fisiología, de las concepciones médicas y antropológicas que aparecen en las metáforas de sus obras anatómicas y fisiológicas, de cómo fue el primero en formular desde un punto de vista no teísta la doctrina del "diseño inteligente", de la recepción de su obra anatomo-fisiológica en España y de la compleja relación de Vesalio con la obra de Galeno. En este mismo ámbito se mueven los diversos trabajos que se han publicado en los últimos años sobre aspectos de la medicina en Plutarco.

Entre los estudios relativos a la edición de algunos tratados del Corpus Hippocraticum, los estudios en curso han establecido los puntos de partida para acometer el establecimiento del texto.

La necesidad de una nueva edición del tratado De affectionibus, que ha emprendido Pilar Pérez Cañizares en el seno del proyecto anterior, es evidente. Las dos ediciones más recientes de la obra de que disponemos son: E. Littré, Oeuvres complètes d’Hippocrate, 10 vol., Paris, 1839-1861, y P. Potter, Hippocrates vol. V, London-Cambridge (Mass.), 1988. Littré no conocía el Marcianus graecus 269, (s. X), el manuscrito más antiguo que transmite el tratado. En cuanto a la edición de Potter, sí está basada en la colación del Marcianus y del Vindobonensis med. gr. 4 (s. XI), los dos manuscritos más antiguos; sin embargo la edición carece casi totalmente de aparato crítico, de acuerdo con el formato de la colección Loeb. Además el texto de Potter deja en muchos casos problemas sin resolver. Este tratado (De affectionibus) no se tradujo durante la Edad Media. La única traducción latina transmitida por manuscritos de este tratado es la que el humanista Francisco Filelfo realizó en 1544. Esta traducción se conserva en cuatro manuscritos copiados en el s. XV y posteriormente nunca fue impresa. El examen del texto latino revela que Filelfo utilizó como modelo para la traducción un manuscrito griego cuyo texto es muy cercano al del Marcianus graecus 269, por lo tanto esta traducción latina no es relevante para el establecimiento del texto griego. Sin embargo, el contexto cultural en que se llevó a cabo esta traducción revela la demanda de traducciones latinas de Hipócrates que existía ya en el s. XV.