Ponencia de Félix Labrador Arroyo presentada al VI Congreso de Latinoamericanistas Españoles, en el área de política. En el grupo de trabajo número 1: Estado, Nación y Ciudadanía en América Latina. Moderadoras: Marta E. Casaús Arzú y Teresa García Giráldez.
DE LA SOCIEDAD FEUDOCORPORATIVA A LA
CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN
RESUMEN:
La presente comunicación quiere demostrar como el sistema de poder vigente en América, en concreto en Guatemala, durante la Edad Moderna no es el Estado, sino una monarquía "feudo-corporativa" ; donde el soberano ejerce su gobierno no de forma despótica, absoluta ni centralista, sino de manera preeminencial. En donde el poder se asienta en un conjunto de relaciones de patronazgo y clientelismo y en una serie de poderes corporativos y estamentales.
En Guatemala, las relaciones de patronazgo y clientelismo se van a desarrollar dentro de redes familiares, donde la familia actuará como entidad colectiva básica de la sociedad y como principal institución de acumulación y concentración de autoridad.
DE LA SOCIEDAD FEUDOCORPORATIVA A LA
CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN.*
Las dificultades que se nos presentan al intentar abordar un tema tan complejo y de tanta variedad de matices son enormes. Sí tradicionalmente el siglo XVII, es el siglo olvidado, para nosotros, los historiadores dedicados al estudio del poder de la Guatemala colonial, es trabajar en un vacío; en donde falta casi por completo tradición alguna de narración histórica fuera de los grandes acontecimientos del descubrimiento, conquista e independencia.
Consideramos que este congreso es un momento oportuno para aportar algo de luz a la historia política de Guatemala durante el período colonial. Aunque es cierto que nuestra investigación está todavía en proceso de gestación,- esperamos que el parto de la criatura introduzca algo de luz en un período tan oscuro -; pensamos que las ideas que pretendemos transmitir son aplicables a toda Centroamérica y a los estudios que se refieren al menos a la totalidad del período colonial. Las palabras que a continuación se presentan tratan de ser entonces reflejo de estas ideas y una aportación a la discusión de las mismas.
Aunque el título de la presente comunicación es: "De la sociedad feudo-corporativa a la construcción de la Nación"; empero queremos aclarar que nos centraremos en el análisis de la primera parte, dejando para un futuro el proceso de construcción nacional.
Permítasenos comenzar con un atrevido y controvertido punto de partida. Consideramos que durante la Edad Moderna no existe Estado1. El poder recaía en una monarquía "feudo-corporativa", donde el rey ejercía su autoridad no de forma despótica, absoluta y centralista sino de forma preeeminencial2; donde las mediaciones y los intermediarios van a desempeñar un papel central3.
Creemos, por lo tanto, que la esencia del sistema la van a constituir las relaciones de patronazgo y clientelismo.
El clientelismo político, escriben Lemarchand y Legg, puede considerarse como una relación más o menos personalizada, afectiva y recíproca entre agentes o grupos de agentes dotados de recursos desiguales, y que comprende transacciones mutuamente ventajosas que tienen ramificaciones políticas más allá de la esfera inmediata de la relación diádica.4
Relaciones que se van a caracterizar por ser asimétricas, lo que implica una desigualdad de poder; tendentes a formar un sistema amplio, a extenderse en el tiempo, o por lo menos a no limitarse a una transacción única y aislada; a poseer un ethos particular; y, aunque no siempre sea ilegal o inmoral, a situarse al margen de la moral oficialmente proclamada por la sociedad.5
La estructura de este tipo de relaciones está bien clara. El patrón da asistencia y protección a sus clientes a cambio, el cliente ofrece lealtad y servicio. Son relaciones recíprocas, en donde ambos, aunque de forma diferencial, se benefician.6
Muchos nombramientos de cargos públicos que iban a desempeñar su puesto en América estaban motivados por la influencia que ciertos patrones hacían en la Corte con el fin , no sólo de controlar la política de la Monarquía, sino también de enriquecerse y dar "salida" a su grupo de clientes. A pesar de la obtención del puesto, los miembros elegidos debían endeudarse para poder costear el largo y penoso viaje a su nuevo cargo. Por ello, la necesidad de recobrar, lo más rápidamente posible la solvencia y de medrar, les hacía entablar lazos con las redes familiares americanas7, estableciendo en la región enormes conexiones de dependencia. 8
Es en este punto cuando los lazos con su antiguo patrón se rompen. Produciéndose lo que hemos denominado el "factor americano", creándose nuevas relaciones con las redes familiares preexistentes. En Guatemala, debido a la enorme distancia que había con la Corte y al escaso margen de maniobra política, el recién llegado se veía en la necesidad de entablar vínculos con la élite local. La oligarquía también necesitaba de ellos para consolidar su posición hegemónica. Como defiende Stephen Webre entre los peninsulares y las redes familiares americanas existieron uniones o alianzas que garantizaron la paz y el equilibrio social9
Por ello entendemos, que es la red familiar y las relaciones de patronzgo y clientelismo que se desarrollan en su entorno, la entidad colectiva básica de la sociedad y la principal institución de acumulación y concentración del poder.10
Si no tenemos esto en cuenta y seguimos haciendo una historia donde la existencia del Estado marque nuestras pautas, crearemos obras con ideas, principios y lógicas ajenas al período estudiado; donde la verdad histórica quede falseada.
Puede resultar aquí ilustrativo, como colofón, aquella fábula del antropólogo europeo que estudiaba las historias -"mitos de origen"- de grupos nativos centroafricanos. Se trata de una historia de ficción . Donde el antropólogo aparece en un poblado acompañado de una joven y bella discípula que posteriormente habría de convertirse en su esposa. Allí pregunta a los ancianos si pueden contarle algún mito sobre el origen de su pueblo.
Los ancianos, sorprendidos, le contestan que no entienden de qué les habla y piden al antropólogo que, a modo de ejemplo, les cuente alguno de esos mitos para saber así de qué se trata. El antropólogo les relata un conocido mito de origen de un pueblo vecino. Los nativos, más sorprendidos aún, se muestran felices al conocer la historia de sus vecinos. Acto seguido apresan al incauto antropólogo y a su bella acompañante, y requisan todas sus pertenencias: sólo obtendrían la libertad una vez que les hubiera contado a ellos y a todos los poblados vecinos sus respectivos mitos de origen; todas aquellas historias que ellos mismos desconocían.
La solución fue fatigosa para el antropólogo: haciendo uso de todos sus conocimientos etnográficos y de gran dosis de imaginación, fue inventando, uno a uno, el mito de origen de cada grupo de los que habitaban en el territorio que él decía haber ido a estudiar. Liberado al fin, casado con su guapa discípula y en la tranquilidad del hogar, muchos años después, el antropólogo muestra a su hijo un libro del que el mismo resulta ser su autor y que lleva por título: La rana saltarina y otros mitos de origen: aportación a la etnología de Africa Central.11
BIBLIOGRAFÍA
- Mark A. Burkholder y D.S. Chandler. De la impotencia a la autoridad. México, FCE, 1984.
- Marta E. Casaús Arzú. Guatemala: Linaje y Racismo. Guatemala, Flacso, 1992.
- Bartolomé Clavero. " Institución política y derecho: acerca del concepto historiográfico del Estado Moderno" en Revista de Estudios Políticos 19, 1987. Pp 43-57.
-S.N. Eisenstadt and L. Roniger. " Patron-client relations as a model of structuring social exchange" en Comparative Studies in Society and History 22, 1980. Pp 42-77.
-Pablo Fernández Albaladejo. Fragmentos de Monarquía. Madrid, Alianza Universidad, 1992.
-Francisco de Paula García Peláez. Memorias para la Historia del Antiguo Reino de Guatemala. Tomo II. Guatemala, Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, 1972.
- Mauro Hernández. A la sombra de la Corona. Poder local y oligarquía urbana ( Madrid 1606-1808). Madrid, Siglo XXI, 1995.
- José Martínez Millán (dir). Instituciones y élites de poder en la Monarquía Hispana durante el s. XVI. Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, 1991.
-Stephen Webre. " Antecedentes económicos de los regidores de Santiago de Guatemala, siglos XVI-XVII: una élite colonial", en S. Webre (ed) La sociedad colonial en Guatemala: estudios regionales y locales. Antigua Guatemala, Cirma, 1989. Pp 189-221.
* Quisiera agradecer al profesor José Antonio Fernández y a la profesora Marta E. Casaús sus continuos consejos sin los cuales está comunicación jamás se hubiese realizado.
1 Bartolomé Clavero en: "Hispanus fiscus, persona ficta: concepción del sujeto político en el ius commune moderno" en Quaderni Fiorentini, 11-12, 1982-83. pp 95-167. Considera que es una entelequía hablar del concepto de Estado Moderno, pues no es hasta las revoluciones liberales-burguesas, cuando las relaciones de dependencia personal quedan abolidas y se proclama la igualdad jurídica de todos los ciudadanos, cuando se dan los requisitos indispensables para que se produzca la concentración y monopolización del poder político en un interés único, elemento definitorio del concepto de Estado.
J. Lalinde en : "Depuración histórica del concepto de Estado" dentro del vol. colectivo. El Estado español en su dimensión histórica, Barcelona, PPU, 1984; dice que el término de Estado en clave gubernativa no aparece hasta 1766, durante el reinado de Carlos III.
2 El Pactismo establecía que el poder recaía directamente en el Reino y que este lo transmitía al Rey, de ahí los actos de coronación y de juramento de las leyes, libertades y costumbres de cada Reino. Ver Pablo Fernández Albaladejo. Fragmentos de Monarquía. Madrid, Alianza Universidad, 1992.
3 Resulta por ello evidente la importancia que tenía para el monarca poseer partidarios afines en los diversos órganos: ciudades, Cortes, señoríos; y en los diferentes territorios de la Monarquía; y al revés, que éstos tuvieran sus representantes cerca del Rey, pues de él partía toda la Gracia. Ver José Martínez Millán (dir). Instituciones y élites de poder en la Monarquía Hispana durante el s. XVI. Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, 1992.
4 R. Lemarchand and K. Legg. " Political clientelism and development: A preliminary analysis", en Comparative Politics IV (january), 1972. pp 149-178.
5 Ernest Gellner. " Patronos y clientes" en E. Gellner, et al.Patronos y clientes, Barcelona, 1986, p 13.
6 James Scott. "¿ Patronazgo o explotación?" en E. Gellner, et al. Patronos y Clientes, Barcelona, 1986, pp 38-40.
7 Siguiendo a la profesora Marta E. Casaús entendemos por red familiar el conjunto de familias que configuran la élite de poder y que conforman en cada región el núcleo oligárquico. Estas redes están unidas por cuatro factores: las alianzas a través del matrimonio, los mismos intereses económicos, el factor racial y la participación "política". Marta E. Casaús Arzú. " Las redes familiares vascas y la élite de poder centroamericana" en AAVV, Emigración y redes sociales de los vascos en América, Vitoria, Universidad de Vitoria, 1995, pp 286-315.
8 La propia lógica de la autoridad real está en la aplicación de la justicia. La Corona siempre trató de cuidar a aquellas personas o "guardianes platónicos" que eran designados para implantar la justicia. Por ello, se cuidaba con especial cuidado que los elegidos no tuviesen ningún lazo personal, económico o emocional con la región a la que iban para desempeñar sus funciones. Ver, Mark A. Burkholder y D.S. Chandler. De la impotencia a la autoridad. México, FCE, 1984.
9 Stephen Webre "Antecedentes económicos de los regidores de Santiago de Guatemala, siglos XVI-XVII: una élite colonial", en S. Webre (ed) La sociedad colonial en Guatemala: estudios regionales y locales, Antigua Guatemala, Cirma, 1989, pp 189-221. Esta tesis es diametralmente opuesta a la defendida por Severo Martínez Peláez en su libro La patria del criollo, Guatemala, Editorial Nacional, 1977; en donde expone como existía un antagonismo entre los intereses de los criollos y los peninsulares.
10 Para el estudio de las élites y las redes familiares en América Latina ver: Balmori, D. Vos, S. y Wortman, M. Las alianzas de familias y la formación del país en América Latina. México, FCE, 1990. J. Lockhart. El mundo hispanoperuano, 1532-1560. México, FCE, 1990. D. Brading. Mineros y comerciantes en el México Borbónico. México, FCE, 1980. AAVV. Familias novohispanas en Nueva España.México, El Colegio de México, 1991.
11 Elías Zamora Acosta. " El discurso histórico sobre las sociedades coloniales centroamericanas: ensayo en torno a la historia, la colonización cultural y el desarrollo" en Mesoamérica 26 (diciembre), 1993. Pp 196-197.