La propiedad es imposible; la igualdad no existe.
La primera nos es odiosa, y, sin embargo, la queremos; la segunda atrae nuestros pensamientos y no sabemos realizarla.
¿Quién sabrá explicar este profundo antagonismo entre nuestra conciencia y nuestra voluntad? ¿Quién podrá descubrir las causas de ese error funesto que ha llegado a ser el más sagrado principio de la justicia y de la sociedad?
Yo me atrevo a intentarlo y espero conseguirlo.
Pero antes de explicar cómo ha violado el hombre la justicia es necesario determinar el concepto de ella.