Conclusiones

En su argumento final, Wertheimer señala, en contradicción con lo que él considera ser la posición anarquistan los sufrimientos humanos no pueden siempre ser atribuidos a los Estados y sus superestructuras legales". Este comentario ilustra muy bien una de las ideas erróneas más comunes acerca de la naturaleza del anarquismo, propiamente, al ser reducido a un mero antiestatismo u oposición al gobierno. Sin embargo, al analizar las limitaciones sociales para el desarrollo humano, los anarquistas no han restringido sus análisis a los efectos del Estado. Su crítica abarca a todo el sistema de dominación, incluyendo no tan sólo sus aspectos burocráticos y estatistas, sino también factores tales como la explotación económica, la opresión racial, sexual, la dominación tecnológica.

Los anarquistas sostienen que las raíces de la presente crisis ecológica pueden encontrarse en los sistemas prevalecientes de industrialismo y de alta tecnología centralizada. El programa anarquista es tanto una estrategia para la liberación humana como un plan para evitar la catástrofe ecológica global. Este programa obviamente requiere una gran participación del desarrollo futuro, pero aun en forma presente parece ser la única política práctica que ofrece una viable síntesis entre los valores de autodesarrollo humano y de liberación con aquellos de equilibrio ecológico y supervivencia global. Como Richard Falks escribe la visión anarquista... de una fusión entre una confederación universal y formas societarias orgánicas de carácter comunal permanece en el mismo centro del único feliz prospecto para el orden mundial futuro".