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Entrevista
a José Guirao, Director de La Casa Encendida
"La
actividad que planteamos está dirigida a lo más contemporáneo, lo emergente
y la experimentación"
Hace
dos años La Casa Encendida abrió sus puertas como un espacio auténtico
para la formación, el desarrollo del arte y la solidaridad.
José
Guirao llegó para activar al proyecto cultural más ambicioso surgido en
Madrid en los últimos tiempos. La Casa Encendida, un espacio que se ha
propuesto impulsar los valores jóvenes del arte y la solidaridad, no sólo
del ámbito español, sino de otras latitudes de un mundo evidentemente
globalizado, y del que Madrid no es la excepción. Guirao es un profesional
con vasta experiencia en la gestión del arte contemporáneo, y asegura
que llegó a este puesto tras competir con un sólido currículum. En su
experiencia cuenta la dirección del Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía (1994 - 2000).
Como director de La Casa Encendida, Guirao expresa su satisfacción y entera
confianza en el equipo de profesionales que lo acompañan en la gestión,
y se han convertido en su mano derecha para encaminar las propuestas con
las que se pretende consolidar este centro.
Todo de cara a un público cuya edad oscila entre los 20 y 40 años, de
gustos y aficiones tan variopintos como la misma oferta que ofrece este
centro cultural; y de nacionalidades, ni hablar: La Casa Encendida por
azares del destino y de la idoneidad de un inmueble propiedad del benefactor,
surgió en el multicultural barrio de Lavapiés, la mayor expresión de un
Madrid trastocado por la inmigración.
El proyecto es auspiciado por Caja Madrid con un presupuesto anual de
cinco millones de euros.
La
Casa Encendida ha vivido un período corto pero significativo de existencia.
¿Qué opinión le merece su desarrollo hasta el momento?
El balance es más positivo de lo que esperábamos. La respuesta de la gente
ha sido estupenda en muy poco tiempo. La idea era construir un centro
en el que se pudiera estar en contacto con la cultura y los problemas
más contemporáneos. Por eso incluimos el medio ambiente, la solidaridad
y junto con ella la cooperación para el desarrollo. A partir de poner
juntas todas estas temáticas, buscamos generar formatos de actividad en
los que se pudieran mezclar, sin que ninguna perdiera su esencia.
Desde Casa Encendida, entendemos que la cultura contemporánea no es sólo
arte, literatura y cine, sino también la preocupación por el medio ambiente
y lo social. En este sentido es un centro social, cultural y medio ambiental
que tiene tres patas: la actividad, los recursos y la formación. Este
último es clave para la cultura. En España, muchas veces la falta de perdurabilidad
de los proyectos ocurre porque no hay detrás un proyecto pedagógico serio.
A
todo esto, el Centro tiene una agenda bastante apretada de contenidos…hasta
dónde se proponen llegar?
En realidad la agenda está tan repleta porque son cuatro áreas de trabajo
generando actividad, con espacios que son muy polivalentes. Medio ambiente,
cultura, solidaridad y educación, todas confluyen de manera intensiva
en un mismo edificio. Creo que el nivel de programación que tenemos es
el normal, puede forzarse algo más, pero el equipo con el que trabaja
es pequeño. Está pensado así, porque no queremos generar aparatos mastodónticos
que dificulten el trabajo.
En
cuanto a la subsistencia, Casa Encendida tendrá que irse ciñendo a algunas
leyes de mercado para garantizarse un futuro?
Cuando trabajas con una materia viva que es la contemporaneidad, nunca
sabes lo que puede pasar. Yo creo que el modelo de Casa Encendida, en
la medida en que consiga estar en contacto con la realidad, va a funcionar.
Estamos ocupando un espacio con gente que está innovando lenguajes y la
solución de problemas. El secreto por nuestra parte es no perder esa mirada
sobre la realidad, y esa capacidad de relacionarnos con la gente.
En
cuanto a su presupuesto, ¿es posible que llegue a ser auto sustentable?
No podría llegar a ser autosuficiente con la política de precios que mantenemos.
Nuestros ingresos por la venta de entradas son bajos, porque casi todo
es gratuito y las actividades que se pagan tienen un precio simbólico.
Por otra parte, la Obra Social Caja Madrid, destina un presupuesto anual
en torno a los cinco millones de euros, incluidos gastos de mantenimiento
y personal. Como obra social tiene la obligación legal de devolverle a
la sociedad los beneficios de la entidad.
¿Cómo
es el contacto con los artistas emergentes?
Hay un doble sistema. Por un lado está lo que nosotros vamos viendo, descubriendo.
Y también muchas cosas nos llegan de la gente que las ofrece. Lo que nos
interesa, lo integramos.
Y
por el hecho de estar muy abiertos a proyectos independientes de principiantes,
¿no se corre peligro de saltearse controles de calidad internos?
Creo que de la calidad siempre tienes que estar pendiente. Hemos tenido
algún problema, que proporcionalmente a la actividad que generamos, la
cantidad de gente que viene y el equipo que somos, es bajísimo.
El criterio que tomamos para elegir la programación es que sean trabajos
en los que se haya investigado, se trate de innovar y de producir nuevas
aventuras en la manera de entender la creación. Luego, que tengan calidad.
Tenemos el programa Emergencias, que es para gente que muestra por primera
vez su obra. Ahí somos bastante más abiertos porque muchas veces ocurre
que es una buena idea y tiene una mala realización técnica.
¿Cómo
es el proceso habitual a la hora de programar vuestras actividades?
Lo fundamental -y aunque parezca una perogrullada- es tener un criterio:
el lugar en el que trabajas, a qué se dedica, cuál es su línea…Es importante
tener un perfil, que si bien no es algo cerrado, sí es una línea de trabajo.
A partir de ahí, lo que no está incluido desaparece de tu misión. De acuerdo
a este criterio, las personas que trabajan en cada área hacen su borrador
de programación, se pone en común, se estudia, y al final se va decidiendo.
Nosotros trabajamos actividades a medio plazo o inmediatas. Si planeas
eventos con demasiada antelación, entremedio a veces se pierden cosas
que pasan y tú no estás ahí para recogerlas.
Parece
que La Casa Encendida se asemejara a una sala de emergencias de hospital,
sólo que para atender las artes, pues está abierta todos los días de la
semana y hasta altas horas de la tarde. ¿Esto genera un desgaste en el
personal?
Bueno, por una parte sí, pero por otra parte es importante que la gente
no esté preocupada por el horario.
¿Cuál
es el mayor reto al que se ha enfrentado Casa Encendida?
El mayor reto ha sido construir un modelo de centro nuevo. Si bien existen
instituciones con las que tenemos semejanzas (Círculo de Bellas Artes,
Casa de América), en lo que nos diferenciamos es que la actividad que
planteamos está dirigida casi en exclusiva a lo más contemporáneo, lo
emergente y la experimentación.
Otro reto importante, es comunicar bien tu proyecto porque la idea puede
ser excelente, pero si no tiene una buena comunicación, no se percibe
su perfil o no llega a mucha gente. Y aquí, cada tipo de actividad tiene
sus canales de comunicación, que son muy diferentes. Yo de eso estoy aprendiendo
muchísimo, porque el público al que nos dirigimos para mi también es nuevo.
La
Casa Encendida está situada en un barrio candente, en el sentido de ser
una zona de Madrid bastante deprimida, pero a la vez multicultural. ¿El
lugar donde se instalaron fue elegido adrede?
Sí, el edificio pertenecía a Caja Madrid. En el barrio de Lavapiés hay
mucha inmigración, gente joven con ideas alternativas, salas de teatro
independiente…esa mezcla es como un laboratorio social, es muy positiva.
Casa Encendida pretende ser un lugar abierto. Inclusive en su rehabilitación
se tuvo en cuenta que los materiales para acondicionarlo fueran muy sencillos,
sin ostentación, para que no significaran una barrera a primera vista.
José
Guirao durante la visita a La Casa Encendida del título de postgrado
Experto en Comunicación y Arte de la Universidad Complutense
-José Guirao, Gestor Cultural
De ser director del Museo Nacional Reina Sofía a serlo de La Casa Encendida,
las funciones de José Guirao han cambiado cualitativamente, pero en cualquier
caso no cabe dudas que su rol es el de un gestor cultural con todas las
letras; una tarea que no se improvisa y para la que hacen falta tres cosas:
formación, actitud y experiencia.
"La
formación es básica porque para iniciar tu trabajo debes tener herramientas.
En la gestión cultural, la actitud es del que escucha. Un gestor cultural
oye más de lo que habla, porque en realidad es un instrumento para los
artistas, es quien sabe captar qué puede ser interesante. Esa parte es
muy creativa, pero también muy arriesgada. Y es aquí donde hay que tener
la actitud del becario, en la que uno aprende más de lo que aporta. El
problema es cuando los gestores determinan como válida su única mirada,
entonces todo va perdiendo frescura…Y luego la experiencia es fundamental;
en materia creativa nada es matemático. Es una base para empezar, pero
a veces te encuentras con problemas para los que no tienes solución, y
tienes que arriesgar."
Ud.
ha sido también director del Museo Reina Sofía, ¿piensa que esa trayectoria
influyó para ser nombrado director de La Casa Encendida?
Pienso que sí, porque no me conocían. De todas formas, pasé un sistema
de selección bastante largo y en el que había otras personas. Duró como
dos meses de entrevistas.
Ahora en la práctica somos un grupo de trabajo, muy en equipo. Es una
plantilla pequeña, con las categorías mínimas para que funcione. Al estar
cada área generando actividades y a través de ellas actividades comunes,
la relación es directa.
¿Qué
diferencias encuentra entre el desarrollo de su antigua función como director
del Museo Reina Sofía y ahora como responsable de este centro tan novedoso?
No tiene nada que ver. El museo tiene una parte fundamental, que es la
conservación, y luego mucha actividad expositiva. En Casa Encendida no
hay colección y eso cambia radicalmente el concepto del lugar. Aquí el
espectro es más amplio, con lo cual el mundo de relaciones y sectores
sociales con los que se trabaja es mayor.
Por
último, a partir de estar en contacto con lo más contemporáneo, ¿qué tendencia
cree que tendrá el arte actual?
En una época de enorme eclecticismo, en parte por la incorporación de
las nuevas tecnologías en la producción artística, y desde el punto de
vista de los contenidos, el panorama es muy abierto. Estamos viviendo
una vuelta, que para muchos artistas jóvenes es una novedad, pero que
muchos ya lo vivimos. Se produjo en los '60 y '70 con la irrupción de
lo social y lo político en la creación artística. ¿Por dónde va a ir?.
No tengo ni idea. Si lo supiera, no tendría gracia mi trabajo. El proceso
de la gestión, lo que tiene de bonito, es esa necesidad de estar atento
a lo que pasa, a no tener fórmulas preestablecidas. Tener unos fundamentos
e ideas bien claras, pero como punto de partida, no como punto de llegada.
Cada mañana tienes que borrar un poco el disco duro, ser humilde e intentar
ser atento. Porque si no estás así, se pierden muchas cosas. Y ya no es
problema de que lo pierdas tú, sino que al ser responsable de un lugar,
haces que también se lo pierda el público.
Texto:
Betania
Lozano / Eva Chacón y Tomás Guevara
Fotos:
Ge Peng
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José
Guirao, director
de La Casa Encendida
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Patio
de La Casa Encendida
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José
Guirao entrevistado por Tomás Guevara, redactor de la revista
arte2o
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Área
de gestión de La Casa Encendida
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José
Guirao entrevistado por Betania Lozano y Eva Chacón, redactoras
de la revista arte2o
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José
Guirao durante la entrevista
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La
terraza de La CasaEncendida
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José
Guirao durante su intervención en el curso de postgrado Experto
en Comunicación y Arte de la Universidad Complutense
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José
Guirao con Pilar Aumente, directora del curso de postgrado Experto
en Comunicación y Arte de la Universidad Complutense
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